18.1.12
Mario Pera madura
Hace ya un par de años que un amigo crítico me
alcanzó el primer poemario del autor, diciéndome: "Destrózalo, si quieres".
Acepté el regalo porque me gusta estar al día, en la medida de lo posible, con
lo que se escribe en poesía en nuestro país. Leí dos veces, en dos días
distintos, Preparaciones anatómicas (2009); no me pareció bueno por muchas razones. La
principal fue que adolecía de una pedantería libresca y de un tono algo
declamatorio e inflamado.
Sin embargo, tuve un arranque de cautela y me decidí
por una crítica donde moderé mi desacuerdo con una dosis de ambigüedad y la
posibilidad de criticar entre líneas el libro: de todas maneras un buen primer
poemario sigue siendo una rara avis en la mayor parte de los casos, y nadie
sabe lo que, en perspectiva, puede resultar significando un libro no malo, sino
escrito con excesos, unos años después.
Me alegro de no haberme equivocado. Luego de leer
Ruido Blanco (2011), la sensación que me queda es que Pera ha entendido que la
poesía no radica en el abigarramiento culterano ni en la saturación de citas,
ni mucho menos en la creación de una coraza verbal de cultismos y tipografías
diversas que solo demuestran afectación.
Ruido blanco se ha despojado de aquellas veladuras innecesarias, hasta cierto punto. El yo poético se enfrenta esta vez, pecho
abierto, a sus preocupaciones, infiernos y desazones. Tan solo quedan de aquel
abigarramiento primero, un cierto abuso de las frases en cursiva –algo que un
editor avisado hubiera moderado de haber leído con ojos críticos el libro- y algunas concesiones al confesionalismo que, aunque
personalmente rehúso, no dejan de tener un sabor de autenticidad, cualquier
cosa que signifique hoy ese concepto.
Por cierto, sigue siendo una poesía difícil
Y en ese camino va Mario Pera, siguiendo una
“poesía incrustada en un duelo sin memoria/ ni resurrección”.
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2 di tu verdad y rómpete:
No encuentro tales méritos que indicas en este poemario sr. coral, me parece más una reseña amiguista y poco sesuda de su parte. Para mí pera es solo otro cultista más, que creen que escribiendo palabras difíciles se está poetizando...
José gutiérrez
Por fortuna, no conozco siquiera a Mario Pera. Así que la teoría del "amiguismo" no tiene sentido.
Ahora, usted puede tener la impresión que quiera sobre la poesía de Pera (tal vez sea solo falta de gnosis lo que haya allí), pero no podemos negar que el lenguaje del poeta ha atravesado un proceso de depuración desde su primer poemario.
Saludos.
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