5.2.12

Julien Green: Cristina y la cuestión del estilo




Ya he hablado antes de este escritor en este blog. Esta vez me referiré a un breve relato titulado Cristina. La forma en que el narrador lleva la trama resulta casi perfecta, si atendemos a lo que Ricoeur decía en Tiempo y Narración: que toda trama es una dinámica entre acciones y reacciones, entre movimientos y deseos, rechazos y permanencias (cito de memoria).

Cristina parece haber sido escrita bajo esos parámetros a pesar de llevarle algunas décadas al libro de Ricoeur. La llegada a la vieja casa del protagonista, de una tía lejana junto con su hija púber de una extraordinaria belleza, parece poner en cuestión la tranquilidad provinciana de aquella mansión, y pone a fluctuar las más recónditas pasiones de un hombre de trece años que empieza así, entre dudas y desbordes, su vida amorosa.

Pero Cristina es más una presencia elusiva que una realidad carnal. El narrador dosifica con sensatez rasgos de ella, apariciones y desapariciones, contactos y ausencias, de manera que Cristina, la chica, termina siendo poco menos que una entidad evanescente, una “aparecida”.

En este punto es que debo recordar al gran Gilles Deleuze y su raro escrito sobre el estilo:

‎"Nous devons être bilingue même en une seule langue, nous devons avoir une langue mineure à l’intérieur de notre langue, nous devons faire de notre propre langue un usage mineur".

Y esto es lo que hace precisamente Green en este cuento, y es lo que le permite dejarnos con esa desazón casi metafísica que no termina de resolverse porque la dialéctica presencia/ausencia se ha instalado con veracidad en el texto, invadiendo al lector con su indefinición. 

Green se ha creado una lengua menor para escribir este cuento –sin que esto signifique que se haya alejado demasiado de sus grandes novelas-, y con esa lengua "peculiar" pero minuciosa ha conseguido que su cuento se nos quede en nuestro interior como algo bello aunque mal resuelto, desencajado.

El autor dijo en una de sus últimas entrevistas que los escritores modernos no se creían lo que contaban, “piensan que son demasiado inteligentes. Un niño cree en su historia por encima de todo. Si el novelista puede conservar esta confianza en el relato que inventa, es muy bueno para el libro. Esto se ve en Dickens".

Exacto. En Cristina, Green se cree a rabiar la ambigüedad radical de su personaje, y por ello logra transmitirnos con tanta intensidad los sentimientos correspondientes a dicha naturaleza.



  




1 comentario:

  1. Cristina es una novela que me dejó atónito en mi adolescencia, por la contundencia de su trama en tan breve espacio de escritura. En aquella época, inmiscuido en las letras de los grandes escritores del siglo XX, hallé con gran delicia la huella de Julien Green, en "El peregrino en la tierra, Mont Cinere y Cristina", la novela en mención. Como extraño aquella lectura. Tanto Green, como la colección de autores de Plaza & Janes, cambiaron mi vida de forma extraordinaria. Gracias

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