12.6.12

RIBEIRO Y SU TEOGONÍA DE LA SOPA CÓSMICA Y LA NADA



Hay pocas almas nuevas, aunque todos los días se creen algunas en la gran sopa cósmica que rodea a los planetas y las constelaciones. La biología moderna sabe que hace millones de años no existían seres vivos, pero las sustancias que hoy los componen flotaban sueltas en el caldo primordial de los mares y entonces, un hermoso día de sol, la luz golpeó a alguna de esas sustancias justo a la hora en que el balanceo de las horas las aproximaba, y el resultado fue la aparición de algo vivo por primera vez. Lo mismo que los sabios demuestran de manera tan sencilla, ocurre con las pequeñas almas nuevas, cuando se forman en la gran sopa cósmica (…) tanto las almas como las partículas existen dependiendo de la incantidad de nada que no entra en su composición, y casi con toda seguridad, de otras condiciones científicas, tales como presión, temperatura y la presencia de unos buenos catalizadores de reacciones de nada  con nada. Entonces, en las amplitudes siderales, inmensurables y copiosas no-masas de nada se escurren, obviamente sin velocidad que les sea inherente, para juntarse en las proximidades de algún gallinero de almas (…) Nada y nada más y nada más y nada más se va aglomerando allí, hasta el punto de que se acumula tanta nada que esta se transmuta en una nada crítica y de esta manera surge algo de esa nada.
(Joa Ubaldo Ribeiro, Viva el pueblo brasileño)

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