12.7.12

ESCRIBIR DEL AMIGO - Patti Smith




Tengo por lo menos tres amigos muy cercanos, poetas contemporáneos míos, que se han muerto, jóvenes, en las dos últimas décadas. Confieso que muchas veces me he sentido tentado a escribir poesía, o al menos un cuento sobre ellos, pero algo siempre me ha detenido:

La cercanía. Tanto la cercanía subjetiva como la temporal. Los grandes libros que se han escrito sobre amigos o amantes, han tenido un tiempo muy extendido de maduración. Recuerden Cartas de cumpleaños, de Ted Hughes, en torno a su relación con la poeta Sylvia Plath, y el libro que estoy leyendo ahora: El mar de coral (Lumen, 2012), de Patti Smith, una suerte de adiós a su compañero de ruta y de arte Robert Mappelthorpe (1946-1989).

Si hemos de hacer caso a quienes saben de poesía, debemos hacer “descansar” y madurar las sensaciones, los sentimientos, y, según intuyo, mucho más aún si el objeto poético es tan cercano como un amigo o una pareja. De hecho se podría ensayar una suerte fórmula que diga que la idea o sensación debe madurar antes de ser escrita y publicada más tiempo, cuanto más cercano a nuestro ser es el objeto poético que nos motiva.

Todo esto porque los riesgos del tentador apresuramiento son muchos. Resultan libros fallidos, atiborrados de expresiones dolientes, denotativas, de confesiones que rozan lo lacrimoso, de expresiones sensibleras y poco efectivas poéticamente hablando.

En el caso del libro de Smith, ella ha encontrado sabiamente una salida en las descripciones, que intercala en su texto con fragmentos donde se refiere más directamente a su amigo, pero de una forma como idealizada, siempre en espacios donde la creación poética predomina:

"Se levantó y se desnudó. Delante del largo espejo, se vistió despacio, sin prisas, como si lo hiciera para un combate, con un lino tan fino como una mortaja. Respiró hondo varias veces, pues el corazón, profundamente avivado por su firme actuación, le latía desbocado. Se volvió para inspeccionar el camarote. El sacabotas de marfil, un aguamanil translúcido, sus útiles de dibujo y el tintero azul cobalto en el que había encerrado tantos demonios". (Patti Smith, “La polilla de Hércules”)

1 comentario:

  1. Anónimo18.7.12

    jey, victor, y que opinas de la novela de Ibarra, está dando de qué hablar,
    hable pe.

    richie

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