1.9.12

DON DELILLO Y EL RELATO DE TERROR FINANCIERO


Dos niñas leen sin descanso los titulares de la crisis

Don Delillo acaba de publicar en España un volumen que reúne todos sus cuentos, hasta el momento desperdigados en revistas. El libro, según la excelente reseña que le hace Eduardo Lago en El País, contiene un relato de un género de terror bastante inusual: el terror financiero. Les copio la lectura de Lago sobre este peculiar cuento, y también lo que dice el autor sobre aquel.




En el cuento más largo de El ángel Esmeralda, titulado ‘La hoz y el martillo’ (2010), Don DeLillo se ocupa de una forma de terror que tiene muy poco de abstracto: la crisis financiera. La narración se sitúa en una prisión para delincuentes del mundo de las altas finanzas.

“La clave del cuento reside en el hecho de que las noticias, que son muy recientes y tienen un carácter trágico, las dan por televisión dos niñas. Las locutoras son dos hermanas. Jamás hubiera escrito una historia así, utilizando información real sobre la situación del euro y las finanzas, si hubiera tenido que poner esas mismas palabras en boca de un adulto. Es muy importante que quien lo hace sea gente de muy poca edad, incapaz de entender lo que dice. Verdaderamente, ahí está la clave del cuento, en el hecho de que las frases están más allá de la capacidad de comprensión de quien las enuncia. Las niñas se limitan a leer un boletín informativo que les ponen delante, algo que ha escrito otra persona, muy posiblemente su madre, que de esa manera se venga del padre de las niñas, que ha abandonado a su familia y ha acabado en la cárcel por causa de sus actos delictivos en el ámbito de las finanzas. Si se hiciera una versión cinematográfica se apreciaría el efecto con claridad. Es la madre la que redacta el boletín que leen sus dos hijas, de 10 y 12 años, y lo escribe de tal manera que va dirigido al marido, que la ha traicionado, provocando la disolución de su familia. Para la madre es importante que las hijas se dirijan a su padre, utilizando la jerga propia del mundo de las finanzas”.
Los titulares del boletín de noticias salpican las páginas del relato: “Los mercados se hunden a velocidad de vértigo”. “París, Frankfurt, Londres”. “Índice DAX en Alemania”. “Descenso de más del 3 por ciento”. “Londres-Índice FTSE 100”. “Pérdidas”. “Amsterdam-Grupo ING”. “Pérdidas”. “El Hang Seng de Hong Kong”. “Petróleo en crudo. Acciones islámicas”. “Pérdidas, pérdidas”.

"Resulta difícil imaginarse el futuro”, dice el padre de las niñas locutoras, cuya letanía nunca se detiene: “¿Qué quiere decir impago de la deuda?”. “¿Qué quiere decir deuda soberana?”, “¿qué es una entidad de propósito especial?”. “No sabemos. ¿Tú lo sabes?”. “¿Qué es Wall Street?”. “¿Quién es Wall Street?”. El desconcierto crece entre los presidiarios de guante blanco, que se ríen, nerviosos. El lector, no. Está mucho más cerca de las niñas que leen los titulares como si cantaran la lotería que de los criminales a quienes va destinado el boletín. Ellos son los creadores de la jerga insoportable que satura las ondas. De pronto, las consignas cambian de signo.
“Toda Europa está mirando hacia el Sur. ¿Qué ven?”.

"Ven Grecia”.

 "Ven inestabilidad fiscal, el peso de una enorme deuda financiera, la posibilidad de que Grecia no pueda pagar”.

 “¿Está Grecia ocultando su deuda pública?”.

 “¿Se está extendiendo la crisis al resto de los países de la zona sur a velocidad de vértigo, a toda la zona euro, a los mercados emergentes?”.

"Grecia, Portugal, España, Italia”.

 “Desplome general de las bolsas”.

“¿Por qué la crisis no deja de empeorar un sólo instante?”.

“Huelga general”.

“Pueblos de Europa, uníos”.

La letanía no se detiene un solo momento. Procede del centro mismo del Imperio, lo cual le imprime un sentido particularmente ominoso al relato. Suponiendo que lo sea. Aunque falta todavía bastante para que se acabe, hace muchas páginas el lector no está muy seguro de que lo que tiene delante sea exactamente una obra de ficción.
 
(Imagen: Versión original del cuentario de Delillo)

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