24.9.12

El Dickens de Pitol y las peculiaridades de cierto realismo





 Leyendo un viejo escrito de Sergio Pitol sobre la magnífica obra mayor de Charles Dicken, David Copperfield, me encuentro con una expresión que, extrañamente, me abandona a ciertos pensamientos que ya estaban bullentes en mi interior.

Afirma el escritor mexicano que el famoso optimismo endilgado a la obra de Dickens no es tan cierto, o por lo menos lo es solo en parte. Cita, para refutar tal generalización, nada menos que a George Bernard Shaw, quien dice:

Las primeras novelas (de Dickens) fueron escritas para conmover, entretener, divertir; las otras, a partir de David Copperfield, para hacer sentir incómodo al lector.

Acaso tales características descritas por el autor de Hombre y superhombre las comparte Dickens con otros autores del siglo diecinueve, como Balzac, quienes se vieron obligados a alargar y embrollar las tramas de sus novelas por las exigencias de publicarlas en folletón. Acaso, también, Dickens sea uno de lo escritores ingleses que, a diferencia incluso de los franceses, mejor pudo construir sus diálogos, y con ellos sus personajes. Con mayor naturalidad, veracidad y frescura. Como dice Pitol:

En el diálogo encontramos otra de las grandes fuerzas de Dickens. Los personajes no se analizan ni analizan sus situaciones, se manifiestan al hablar.

Pero es en esta aparente contradictio donde radica la verdadera originalidad de Charles Dickens, y quien lo resume de la mejor manera --poeta tenía que ser—es T. S. Eliot, quien siempre solía repetir que los personajes de CD poseen “esa clase de realidad que es casi sobrenatural”.

Y ahí surge el problema del realismo y sus límites. Cuando Dickens se propone –ahora parafraseo a Pitol—describir personajes miméticamente, sin distorsionarlos con su subjetividad acribillada, de nieto de mayordomos de vida asaz difícil, los logros son casi nulos. Dickens se sobrepone a muchos creativamente, más bien cuando distorsiona sus personajes, los reduce a gestos, actos extraños, frases para recordar; es decir, todo lo que un autor “moderno” hijo del realismo supérstite no quisiera hacer con sus personajes.

Pero es que tal vez el genio de CD haya sido tan grande que los valores del realismo del diecinueve se invirtieron en su caso: el componente de “reflejo de la realidad” es marcadamente inferior a los espacios narrativos donde su subjetividad retorcida, retuerce a su vez a sus personajes, convirtiéndolos (ironía de por medio) en pobres seres sobrenaturales.

Son esos personajes marcadamente perversos u opresores, o aquellos trágicamente víctimas y oprimidos, los que se quedan en la memoria de generaciones de lectores para siempre, no sus descripciones realistas de ciudades y escenarios, ni sus entidades morales y convencionales.

No en vano la obra de Dickens, y sobre todo David Copperfield, fue libro de cabecera de Sigmund Freud: el autor de Tótem y Tabú encontraba en sus tramas rizomáticas y en sus personajes transidos por el mal y el poder, un material simbólico psicoanalítico que no hallaba en la obra de otro autor de esa época. Tal vez el mejor elogio a la obra de un escritor que queda por redescubrir (una vez más).

 (En la imagen, Sergio Pitol)     

1 comentario:

  1. Anónimo9.2.13

    J'ai vraiment voulu livrer un concept pour vous remercier pour les conseils et les astuces de Nice vous postez sur luzdelimbo.blogspot.ru. Mon temps sur Internet apparaissent en a maintenant été récompensés par des stratégies utiles pour échanger avec ma famille et amis. Je prétendre que nous fait lecteurs sont vraiment choyés de vivre dans une communauté incroyablement utile avec certains individus avec des points très perspicace. J'ai vraiment l'impression vraiment reconnaissante de se faire découvrir le site web et semblent venir de beaucoup de moments divertissants supplémentaires lire ici. Merci beaucoup encore pour une bonne part de choses.

    ResponderEliminar

di lo que puedas

Se produjo un error en este gadget.