26.10.12

UNA RESEÑA AL RECIENTE LIBRO DE MONTALBETTI


“APOLO CUPISNIQUE”: DEBILITAMIENTO DEL PÓTENS POÉTICO





He entrevistado más de un par de veces a Mario Montalbetti, lo he admirado durante años y he comprendido que sus libros no son para entenderlos, sino para tomarlos como puntos de partida, para explorar sus inteligentes sugerencias y hacer algo, cualquier cosa, al respecto.

Con Apolo Cupisnique (Paracaídas, 2012) tenemos definitivamente una bajada de tensión poética. En el año 2004, cuando presentó uno de mis poemarios, Mario me dijo algo como: “Tienes que deshacerte del yo, entonces saldrán otras cosas”. Nunca olvidé esas palabras. Pero en este breve volumen él parece haber olvidado sus propios consejos.

Estamos frente a un conjunto no muy cohesionado de poemas donde el yo poético se muestra sin ambages ni elusiones en su rotundidad acaso por nadie pedida. La primera persona del singular predomina con una insistencia casi ególatra y, de algún modo, cínica (en el buen sentido).

Al poeta ya parece no molestarle enseñar sus heridas –lesiones del lenguaje y de comprensión del mundo- al lector, hacer una suerte de desnudismo mental más que espiritual, sin con ello menguar el nivel poético de sus textos. Lejos estamos, sin embargo, de los mejores momentos de Perro negro y Cinco segundos de horizonte.

¿Hasta dónde puede llevar al poeta, puede llevarnos, esta poesía sobre el acto de hacer poesía mismo si se concibe desde un yo incólume, superficialmente por encima de todo lo dicho y, sobre todo, lo no dicho?

En Apolo cupisnique nos enteramos de preferencias, ideas interesantes pero muy personales, querencias, rechazos, ironías políticas (Su “Para La Tempestad” es un conato de crónica más que un poema) y disgustos y gustos personales. ¿Para qué nos podría servir todo eso? ¡Qué pregunta! Para conocer más al gran poeta Montalbetti, para acercarnos al ídolo de la metapoesía. Vale. ¿Vale?

Y, sin embargo, el poeta desciende un escalón más con un poema, uno de los más largos del volumen, que parece discurrir sobre el sexo. (No digo esto porque crea que el sexo es un tema intocable en poesía; todo lo contrario: antes de referirte a una experiencia tan esencial para el humano tienes que, como decía mi abuela, lavarte la boca diez veces, lo que equivale, en poesía, a pensarlo varias veces). Se trata de “Tú quieres sexo”, donde cotidianidad y ese delicado desencuentro que es el sexo rutinario de pareja se exhiben con cierto desparpajo, con algo, un poco, de oculto desconcierto. No se llega, sin embargo, a coger bien los cachos del toro sexual, aunque el peso de lo cotidiano rutinario quede más claro en ciertas imágenes.

(¿No se puede o no se quiere o se evita escribir sobre sexo desde el sexo mismo, desde su radical animalidad, o de otro lado, desde su sutilidad sensual? Corre a favor del poeta el que este reproche puede extenderse a casi toda la poesía peruana.)

Los mejores momentos de Apolo cupisnique* son los poemas referidos a la lingüística o a la supuesta inutilidad de la misma, y a la poesía y las poéticas del autor. Por fortuna, Montalbetti es un poeta inteligente que sabe esquivar lugares comunes y veleidades narrativas. En este libro, se le escapan un poco de las manos tanto temas como propuestas. No obstante, siempre es un placer leerlo, porque su palabra, aun en los niveles de baja intensidad como este, siempre ilumina y termina siendo –tal vez contra su voluntad, pero eso qué importa- un aliciente y un punto de partida para otros poetas. Ha dado más, Montalbetti, pero con lo que tenemos en este libro es suficiente. Por ahora.

*La transposición de la gran pregunta heideggeriana: ¿Por qué existe algo y no nada? en la inquisitiva y retadora: ¿Por qué hay peruanos en lugar de no haber peruanos? (“Introducción a la metafísica”) es de un carácter notablemente seductor. Puede ser uno de los mejores textos del libro. Al menos de los más sugerentes. 

3 comentarios:

  1. CARLOS ENRIQUE SALDIVAR28.10.12

    En tanto algunos defienden la Casa de la Literatura, con eventos, con firmas, con buenos argumentos, con el corazón, otros la difaman públicamente y desprecian a los poetas que realizan sus actividades y a los profesores que enseñan ahí. Cito del blog de un tal Gustavo Faverón: "Si, en cambio, la Casa de la Literatura insiste en ser un local para arbitrarios recitales de poesía de quien quiera darlos, cursillos de escritura de quien quiera impartirlos, demostraciones de declamación directamente salidas del siglo diecinueve y funciones de títeres de la compañía que se ofrezca, entonces va a ser muy difícil probar que el Estado necesita invertir dinero en ella y aun más difícil argumentar que esa inversión es redituable, en el sentido cultural y en el sentido intelectual." http://www.gustavofaveron.blogspot.com/2012/10/el-tema-no-es-la-casa.html Tengo entendido que hay muchos tontos que siguen ese blog. Me gustaría saber qué opinan los poetas del medio, los escritores, los educadores y la gente allegada a la Casa de la Literatura, ¿es verdad que este local solo recoge lo que encuentra en el camino? ¿Es verdad que sus hilos se manejan por intereses oscuros?

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  2. CARLOS ENRIQUE SALDIVAR28.10.12

    En tanto algunos defienden la Casa de la Literatura, con eventos, con firmas, con buenos argumentos, con el corazón, otros la difaman públicamente y desprecian a los poetas que realizan sus actividades y a los profesores que enseñan ahí. Cito del blog de un tal Gustavo Faverón: "Si, en cambio, la Casa de la Literatura insiste en ser un local para arbitrarios recitales de poesía de quien quiera darlos, cursillos de escritura de quien quiera impartirlos, demostraciones de declamación directamente salidas del siglo diecinueve y funciones de títeres de la compañía que se ofrezca, entonces va a ser muy difícil probar que el Estado necesita invertir dinero en ella y aun más difícil argumentar que esa inversión es redituable, en el sentido cultural y en el sentido intelectual." http://www.gustavofaveron.blogspot.com/2012/10/el-tema-no-es-la-casa.html Tengo entendido que hay muchos tontos que siguen ese blog. Me gustaría saber qué opinan los poetas del medio, los escritores, los educadores y la gente allegada a la Casa de la Literatura, ¿es verdad que este local solo recoge lo que encuentra en el camino? ¿Es verdad que sus hilos se manejan por intereses oscuros?

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  3. Personalmente de Montalbetti, sólo me quedaría con algunos textos de Perro Negro, nada más. Luego me parece exageradamente pretencioso. Eliminar el yo es una de las tantas opciones que se puede tomar a la hora de hacer cualquier arte, pero no es una obligación ni algo imprescindible para hacer buenas obras. Slds.

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