29.10.12

URSULA K. LEGUIN PERSISTE ANARQUISTA Y PACIFISTA

En El País de hoy domingo aparece una larga y deliciosa entrevista a esta gran autora de Ciencia Ficción y Fantasía literaria. Les dejo algunas preguntas:





--Ese cartel de la entrada, acerca de cuidar que no se escape el gato…

Es por los coyotes, son peligrosos para él. ¡Esto es el Oeste americano!

--Eso me recuerda lo de la serpiente de cascabel con la que se enfrentó una vez.

Sí, he visto muchas e incluso las he comido fritas, pero esa fue muy especial. Ocurrió en el valle de Napa, en el viejo rancho de la familia. Estaba en una mecedora en el porche y oí el ruido de los cascabeles. Estuvimos mirándonos largo rato como si fuéramos los únicos seres en el mundo. Hubo algo muy intenso entre nosotros. De contacto entre especies alienígenas. Mi marido, Charles, me ayudó luego a llevarla lejos, sin matarla.

--¿Ha estado en España?

No, y cómo lo siento. Entonces estaba Franco y no quisimos visitarla. Mi hija mayor vive en Madrid.


--Cuando trata de explicarle a un alienígena hermafrodita lo que es una mujer, no puede hacerlo, y se da cuenta de que las mujeres le son más extrañas que los extraterrestres porque con ellos al menos comparte un sexo. ¿Somos muy diferentes hombres y mujeres?

[Ríe]. Sí y no. Escribí ese libro para trascender el género y mostrar que la humanidad no está en el sexo, ni en uno ni en otro (y también por el placer de escribir esa frase: “El rey estaba embarazado”). Pero el género es tan importante para nosotros… Muchas sociedades siguen articuladas con la idea de que la mujer existe para servir al hombre. También quise mostrar un mundo sin guerras. Antropológicamente, en buena parte las guerras parecen una forma en que los hombres buscan más poder, honor y control. Compiten con otros hombres por ello, lo que me parece muy primitivo, muy básico. Hay una dureza y un salvajismo irreductibles en los hombres. Algunas mujeres también los poseen. Pero es un rasgo propio de los hombres y que ha caracterizado a las sociedades que han dominado. La idea de la competitividad, de la necesidad de un jefe, de la jerarquía piramidal. Las mujeres no jugamos en general a ese juego. No es que no seamos competitivas, pero no necesitamos batir al otro. Parece una base más sabia para una sociedad.

--Se ha autocalificado de pacifista- anarquista.

Creo que jalear la competición por el poder lo devalúa todo. Que es mejor la colaboración, el trabajo en equipo. Aunque es verdad que las sociedades que piensan como yo, cuando encuentran a las otras, mueren.

--Con perspectiva, ¿el sexo es tan importante? [Ríe]. Sí, lo es.

¿Merece tanto ruido? Estamos algo obsesionados, europeos y americanos; no sé si eso es muy inteligente. A veces hay demasiado sexo en nuestros autores. ¿Hay tanto sexo realmente en nuestra vida? Hablamos más de trabajo, de relaciones. La escritura sobre sexo no es muy buena. Eso cuando no es pura pornografía. Describir el sexo en general es más aburrido que el béisbol.

--¿Se está refiriendo a ‘Cincuenta sombras de Grey’?

[Ríe]. Aparentemente gusta a las amas de casa, lo leen como un manual del Kamasutra, ¿no es divertido?

--Qué opina del feminismo? Me he identificado como feminista muchos años. En la actualidad, la palabra se interpreta en tantas maneras conflictivas, muchas de ellas ignorantes u hostiles, que raramente la uso. Si una feminista es alguien que piensa que el género es en gran medida una construcción social, y que nada justifica el dominio social de un género sobre otro, entonces soy feminista.

--Hay mucha ternura en su sexo alienígena. La otra gran novela de referencia sobre el tema, ‘Los amantes’, de Philip José Farmer, no es tan amable.

¿Quiere creerlo?, nunca la he leído.

Bueno, ella, la hembra, es en realidad un repulsivo insecto que adopta apariencia de mujer para seducir al humano. [Ríe]. Vaya, no creo que a Farmer le gustaran mucho las mujeres. Era un gran macho y un hombre muy complicado.

--He leído algunas cosas de usted sobre Jan Morris.

Es muy buena narradora y tiene esas novelas sobre la extraña ciudad-Estado de su invención, Hav. Esa experiencia por la que ha pasado de convertirse en otro, de devenir mujer, me parece tan interesante. Una cortina cae, el sexo no es importante en la manera en que creías. Qué extraño es el ser humano, sí.

--Es fácil hablar de sexo con usted, si me permite, ¿será por sus conexiones con la antropología?

Crecí con ella; mi padre, Alfred Kroeber, como sabe, era etnólogo, entre otras cosas, y muchos de sus amigos también lo eran. Así que me hice mayor pensando que la antropología era algo muy interesante. Conocer a la gente, conseguir que confíen en ti y confiar tú en ellos.

--Eso está muy presente en sus historias. Sus visitantes a otros planetas tienen esa perspectiva, tan diferente de la de los conquistadores, militares o aventureros. ¿Pensó en ser antropóloga?

No, siempre quise ser escritora, desde niña. Bueno, mi sueño era también ser bióloga, mi tía lo era, adoro esa disciplina, los animales, los insectos, pero no podía con las matemáticas. He leído mucho de antropología, los antropólogos son muy buenos escritores. Clifford Geertz, que ha tenido tanta influencia en la antropología en Estados Unidos, me ha interesado mucho.

--En relación con ‘Un mago de Terramar’, por la experiencia del protagonista con su lado oscuro, su sombra, a la que ha de vencer, se ha hablado de su interés por Jung.

Sí, lo tuve, ya no. A los 40 años, en un momento de oscuridad personal, me fue muy útil. Leí mucho su obra. Curiosamente, mi padre era freudiano, incluso había analizado a gente, y detestaba a Jung. Jung me ayudó, pero decidí no ir más lejos. En todo caso, escribí Un mago de Terramar antes de conocer las ideas de Jung. Fue una convergencia.

--Hábleme de Rowling y Harry Potter. Trato de no decir nada, pero la gente insiste. Me parece convencional y predecible. Pero está bien para los niños. Ella podría ser generosa y reconocer la influencia de Un mago de Terramar. En fin, son obras muy diferentes.

‘Un mago de Terramar’ y sus continuaciones son muy conmovedoras. Es difícil no sentirse tocado. Lo que más me enorgullece es la cantidad de gente de color que me ha agradecido que el protagonista fuera de raza negra, como lo es también Genry Ai en La mano izquierda de la oscuridad. Me dicen que eso les abrió la puerta a identificarse con el personaje y a sentir que les concernía la literatura del género. En realidad, no me gusta la piel blanca. Hoy es habitual, pero hubo una época en que poner que eran negros los protagonistas te hacía perder lectores.

--El filme ‘Avatar’ parecía sacado de su narrativa.

No lo he visto. Pero he leído y oído lo suficiente para saber que el argumento tiene algunas llamativas similitudes con mi novela El nombre del mundo es bosque, aunque en la película se soluciona el problema con violencia, a diferencia de en mi libro. En sí mismo el asunto no me preocupa mucho. Ciertos elementos en la ciencia ficción son casi propiedad común, y la forma en que ideas e imágenes pasan de autor a autor, como en el jazz o la música barroca, ha sido un signo de la generosa vitalidad del género. Sin embargo, cuando se consigue una enorme cantidad de dinero apropiándose de las ideas de otros artistas (y deduzco que Avatar se ha apropiado gratis de diversas fuentes sin acreditarlas o reconocerlas), hay cierto sentido de violación. Me siento obligada a sentir cierto desprecio por el que se ha aprovechado.

--¿Le gustó la película ‘El señor de los anillos’?

Pse. No es el libro, es otra cosa, más simple y más violenta, menos interesante que el original de Tolkien. Ese libro… ¿sabe que parece hecho para leerlo en voz alta? La película es solo una sombra. El problema con los filmes es que deberían hacerse guiones directamente para la pantalla y dejarse de saquear libros.

--¿Conoce Moon, de Duncan Jones?

Es espléndida.

--¿Qué opina del fenómeno actual de la fantasía Georges R. R. Martin y su serie de ‘Canción de hielo y de fuego’?

No lo he leído. Todo el mundo dice que es un tipo estupendo. Pero no suelo leer ese tipo de ficción.


Vaya, ¿ni siquiera ‘Muerte de la luz’? Es maravillosa y tiene mucho en común a mi parecer con sus novelas. ¡Sí, es cierto, esa sí la he leído! Es un buen contador de historias.

--Mire, a mí me hace llorar esa novela, como muchas de las de usted. Esas historias de viajeros que se quedan solos en otros mundos con gentes de otras razas, tan lejos de casa, adonde no regresarán nunca. Si se mezcla con amores imposibles y amistades rotas… La ciencia ficción no es algo menor. Y no es solo, ni especialmente, la Enterprise, Star wars o las tropas del espacio. Significa experimentar con la imaginación, responder preguntas que no tienen respuesta. Implica cosas muy profundas, que cada viaje es irreversible…

Como la vida. Exactamente. La ciencia ficción es una inmensa metáfora.


5 comentarios:

  1. Anónimo29.10.12

    Es muy buena narradora y tiene esas novelas sobre la extraña ciudad-Estado de su invención, Hav. Esa experiencia por la que ha pasado de convertirse en otro, de devenir mujer, me parece tan interesante. Una cortina cae, el sexo no es importante en la manera en que creías. Qué extraño es el ser humano, sí.

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  2. Anónimo29.10.12

    Es muy buena narradora y tiene esas novelas sobre la extraña ciudad-Estado de su invención, Hav. Esa experiencia por la que ha pasado de convertirse en otro, de devenir mujer, me parece tan interesante. Una cortina cae, el sexo no es importante en la manera en que creías. Qué extraño es el ser humano, sí.

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  3. Anónimo29.10.12

    Es muy buena narradora y tiene esas novelas sobre la extraña ciudad-Estado de su invención, Hav. Esa experiencia por la que ha pasado de convertirse en otro, de devenir mujer, me parece tan interesante. Una cortina cae, el sexo no es importante en la manera en que creías. Qué extraño es el ser humano, sí.

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  4. Anónimo29.10.12

    Es muy buena narradora y tiene esas novelas sobre la extraña ciudad-Estado de su invención, Hav. Esa experiencia por la que ha pasado de convertirse en otro, de devenir mujer, me parece tan interesante. Una cortina cae, el sexo no es importante en la manera en que creías. Qué extraño es el ser humano, sí.

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  5. Anónimo29.10.12

    Es muy buena narradora y tiene esas novelas sobre la extraña ciudad-Estado de su invención, Hav. Esa experiencia por la que ha pasado de convertirse en otro, de devenir mujer, me parece tan interesante. Una cortina cae, el sexo no es importante en la manera en que creías. Qué extraño es el ser humano, sí.

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