14.11.12

POETA VÍCTOR SOSA SOBRE LA AUTOBIOGRAFÍA


La experiencia autobiográfica: una escritura inconclusa

Por Víctor Sosa.


Del 1 de octubre al 5 de noviembre de 2012 se llevó a cabo el curso Laboratorio de escritura autobiográfica en la División de Educación Continua (UNAM). El curso fue impartido por el Dr. Víctor Sosa, quien nos comparte el siguiente texto sobre el tama del curso.





Yo era el propio objeto de mi estudio.
Heráclito

La autobiografía es la escritura del yo sobre el yo. El sujeto de la escritura que se convierte en objeto temático. Hablo de mí, luego, existo, sería el cogito de todo autobiógrafo. El autor, el narrador y el personaje son, en esta escritura, uno y el mismo. Cuento, me cuento, me rememoro en esas revisiones de mi vida. Pero al contarme, al rememorarme, soy otro. Quien se rememora lo hace desde la memoria, no desde la vivencia; lo hace desde un presente que es, también, otredad: otra edad. Miro lo que fui en esa edad, en esa desvanecida temporalidad que ahora testifico desde el presente. ¿Me reconozco en el que fui? ¿Me conozco a través de ese reconocimiento?

La autobiografía, entonces, es más que la escritura del yo sobre el yo. Es una indagatoria sobre la identidad en el transcurso de sus edades. Las otras edades del yo que nos conforman.

El célebre “Yo es otro”, de Rimbaud, se hace presente en la escritura autobiográfica. Pertinencia del otro que fui, ¿que soy, aún, al remembrarlo? Pertenencia a un pasado que, a través de esta escritura, está presente.

¿Quién soy? Soy lo que fui. Derrapo, me miro en el reflejo de la escritura y en esos hechos –trechos, trazas de vida– me rehago: devengo otro

La escritura autobiográfica es una escritura del ser y del rehacer. Me restituyo y reconstruyo, me reinvento.

Pero, ¿cuánto de lo que evoco fue real? ¿Cuánto, de lo que cuento, invento? ¿Cuánto hay de olvido en lo que digo? ¿Cuánta ficción se afianza en el ámbito autobiográfico?

“Quiero mostrar a mis semejantes un hombre en toda la verdad de la Naturaleza y ese hombre soy yo”, dice Rousseau al inicio de sus Confesiones. Pero no es la verdad (la exactitud histórica) sino la sinceridad lo que más importa en la autobiografía. Por eso: “He aquí lo que hice, lo que pensé y lo que fui. Con igual franqueza dije lo bueno y lo malo.” Es la necesaria franqueza lo que importa.

La autobiografía nos recompone desde el espacio de la sinceridad y nos permite proyectarnos hacia el porvenir. Me reapropio del pasado para recomponerme hacia el futuro.

La autobiografía es curación a través del análisis y el autoconocimiento. Es el socrático “conócete a ti mismo”. Recomposición del yo a través de los múltiples otros que fui. Es perdón, exorcismo, reconciliación de la diversidad.

Es el asombro ante la escritura que (nos) revela: ahora que lo escribo, lo sé.

Grafía de ese bios (mi historia de vida) que sólo puede expresarse en la escritura. Por otra parte, la autobiografía es un género literario; traza un estilo, una estética personal, una manera del ser.

También es un diálogo abierto al tiempo con ese lector potencial que nos revivirá en su lectura, en su particular interpretación.

Tal vez la autobiografía no sea más que una interpretación de nosotros mismos; cambiante, prismática, infinita: es, por excelencia, una escritura inconclusa. Es –si así lo fuera– una de las más necesarias y hondas interpretaciones de ese irresistible enigma que llamamos yo.

2 comentarios:

  1. Banana Joe14.11.12

    Ñam Ñam
    No entender, no entender
    hace friito en Boston
    Ñam Ñam
    No entender, no entender

    ResponderEliminar
  2. Anónimo17.11.12

    Sr coral

    la unica autobiografía decente es Ecce Homo (que no está planteada como tal, por supuesto). todo lo demás espejismos, idealizaciones, cristiandad pura.

    saludos
    r

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