30.3.12

¿QUIÉN ES CUETO?

Funcionalidad  mimética y diegética en la novelística de Fernando Cueto

Pocos saben que el ganador del reciente Copé de Novela tiene varios libros publicados. Para conocer un poco a Cueto, les dejo esta reseña de Ítalo Morales sobre la novelística del ganador.



Toda lectura atenta y crítica de la última novelística de Chimbote debe promover un espacio para la discusión y el diálogo, no tanto sobre sus referentes espaciales y sociales, sino sobre el funcionamiento de la obra como estructura y producto. Con relación a esto, ya Gonzalo Pantigoso explicaba el 2004 en la Revista Peruana de Literatura que publicara Ricardo Virhuez, que “aún no existe la novela –refiriéndose a Chimbote- que muestre de manera contundente un buen nivel de cristalización con intensidad y profundidad, conjugando el planteamiento de las ideas o la visión del mundo en su configuración creativa” (Pantigoso, 2004). Ante esto, cabe preguntarse después de haber leído las últimas publicaciones novelísticas como Alejandro y los pescadores de Tancay de Braulio Muñoz, Cuando cayó la noche de Víctor Sagástegui, las novelas de Fernando Vásquez y, en especial, las dos entregas  recientes de Fernando Cueto, Lancha Varada y Llora corazón: ¿estamos para celebrar la gran novela chimbotana que asuma, más allá de la imaginación y del discurso reivindicativo de nuestra historia, una estructura superable en su inmanencia textual?

Este trabajo, al centrarse básicamente en las novelas de Fernando Cueto, intentará mostrar  la organización y la estructura de sus dos novelas con  relación a la reinvención de la historia y la postura diegética y mimética que asumen  los textos. ¿Cómo se muestra el  texto frente a la Historia? ¿Lo imita en forma de un realismo descriptivo, existencial o lo subvierte? ¿Cómo se  dinamiza la función de sus actantes para generar una atmósfera autosuficiente y de añoranza?

El estructuralista J. del Prado, siguiendo la postura de Gérard Genette sobre todo en  Figures III, dice que el texto frente a la Historia se sitúa de dos maneras diferentes: a) como representación de la Historia (intención mimética); b) como subversión y/o ensoñación de la Historia (intención diegética). Pero ¿qué es diégesis y qué es mímesis? Estos son dos de los términos más conflictivos de la crítica moderna. Tras ella está la función misma de la oposición clásica entre mimesis y diégesis que se halla en los textos de Aristóteles y Platón, en los que, a pesar de su oposición, se impone la conciencia de escritura como imitación, como re-producción: mimesis como imitación directa o perfecta, diégesis como imitación imperfecta: teatro y narración en Platón. Superando estos presupuestos se aplicará para el fin de nuestro análisis no el producto, sino la intencionalidad, o el  efecto que el texto producirá en el lector, según su grado mayor o menor de voluntad diegética. Toda mímesis tiende hacia una diégesis, y viceversa.

En este sentido, hablaremos de mímesis con relación a un texto cuyo referente es una realidad anterior y exterior al texto (histórica, social psicológica), querida y sentida como tal por el escritor o por el lector, y hablaremos de diégesis cuando un texto, de manera progresiva, crea su propio referente, o bien se construye uno con voluntad de crearlo.

Este análisis se hará en función de los elementos que componen la narración: estructura y funcionalidad  de ambas novelas.

 Lancha varada o el Chimbote anclado  en la nostalgia y la sensualidad

El universo narrativo de  esta  novela, al igual que Llora corazón, está determinado por la presencia de varios microcosmos que al fundirse generan  una sutil imagen de la nostalgia: una suerte de canto del cisne del Chimbote que se fue.

La anecdótica recrea un margen de la realidad chimbotana, en relación con su mayor prostíbulo: su génesis, evolución y consolidación definitiva. Para esto el autor ha usado una serie de bloques narrativos, que los denominó microcosmos narrativos. Éstos generan la funcionalidad diegética al subvertir una realidad y llevarla hacia la construcción de mundo irradiado de elementos marginales: propios del Chimbote de los años 60 y 70.

Los microcosmos son cinco y funcionan de la siguiente manera:

Microcosmos uno: varios actantes con relación al colegio.

Los elementos que dinamizan el relato son Beto, el profesor Montoro y los compañeros.

Capítulos que lo abarca: I, II, III, V y marginalmente el XXI.

Sucesos: Matrícula de Beto en el colegio, su bienvenida, la tarea sobre  el terremoto del 70, anécdotas pasajeras de alumnos: Alma Calata, el Pato, Calambrito, etc.

Este microcosmos sitúa la narración en forma lineal. La coordenada espacial está signada por el Chimbote de los años 70. La narración se torna mimética sólo con relación a ciertas topías físicas: mención de barrios como El Barrio Magisterial, la Florida. Sin embargo, el relato adquiere mayor función diegética debido a la presencia de un narrador que imagina un espacio  subvertido hacia la generación de un realismo existencial. Los personajes, ya sean históricos o inventados, asumen una función catalizadora con el entorno. El terremoto es una presencia determinante en las primeras escenas. Sin  embargo,  la perspectiva que se le da no es nuclear. El autor no lo privilegia como un acto desastroso. Su atmósfera diegética no es apocalíptica, sino festiva. Esto por la anécdota graciosa que relatan los alumnos. Los elementos descriptivos no son estáticos sino dinámicos, y tienen la particularidad de ser esporádicos. El narrador en ciertos aspectos emerge con voz nostálgica para recuperar una visión perdida de la infancia: “Por las tardes, grupos de muchachos desfilaban con sus cometas multicolores por las casetas del Barrio magisterial…” (p.28).

Microcosmos dos: Profesor Montoro en relación con el  prostíbulo.

Capítulos que abarca: VI, IX, X, XI, XII, XIII y marginalmente el XXI.

Sucesos: Montoro descubre el prostíbulo en su barrio, Montoro delibera cómo erradicar el prostíbulo, Montoro visita al proxeneta Ángel, Angel relata el origen parcial del prostíbulo, revelación de la conciencia política y revolucionaria de Montoro,  Montoro habla con el alcalde.

El capítulo VI sitúa el inicio del conflicto y el quid de la novela. La aparición del prostíbulo, elemento mimético e histórico, así como la presencia del proxeneta mayor como era Germán Narro, junto con todas sus prostitutas conocidas, expande la narración hacia la configuración  de una  atmósfera llena de matices y conflictos. La realidad histórica es diegética por la subversión que existe en la construcción de una anécdota  progresiva. Por lo tanto,  el carácter mimético, por la presencia de una realidad concreta (prostíbulo), emerge a través de las voces de los personajes, transformando el referente cotidiano y creando un realismo más existencial.

Montoro es un personaje esencial que cataliza la trama desde su perspectiva moralista. La oposición reiterativa que tiene con Narro dinamiza la historia. En este punto existen brincos temporales en la historia que funcionan como ejes secundarios, que si bien es cierto contribuyen a la organización del relato, no son  determinantes en este microcosmos. Montoro está mostrado como un elemento fundamentalmente diegético, debido a su rasgo  caricaturesco al asumir su posición ideológica. Es que el discurso de Montoro,  infectado de rebeldía comunista, no conmueve ni resuena. Se apaga en su falta de emotividad y desgarro.

Microcosmos tres: Actante Beto en relación a su familia.

Capítulos que abarca: VII, VIII, XXII.

Sucesos: Teresa da a luz a Alberto (Beto), Monólogo de la abuela de Alberto, historia de la mamá de Beto, historia de la abuela de Beto, Beto muere en El Frontón, sueña con lancha varada.

En la construcción del capítulo VII se produce un brinco temporal para situar la historia de la familia de Alberto. La función absolutamente diegética de este microcosmos, que también menciona rasgos miméticos de una topía chimbotana y  serrana, tiene una función emotiva leve. La intención es dotar a los personajes de una carga anímica y existencial relevante. Sin embargo, notamos que a pesar de que la diégesis ejercida sobre la tipología de personajes típicos en este espacio y tiempo –migrantes con pasado andino–, no gana en fuerza actancial. Su poder no irradia con suficiente fuerza sobre Beto y se pierde  en una oralidad que parece más obligatoria que natural. La estructura por lo tanto mimética de la voz de la  mujer inmigrante y la alusión a la cosmología andina –en el capítulo VIII–, presenta un segmento precario. La fuerza anecdótica disminuye su dramatismo por que la mimesis cultural y cosmológica no es convincente. Ahora con la ruptura temporal que ocurre desde el capítulo XXIII hacia el XXII, cuando aparece la voz narrativa de Beto desde El Frontón, vuelve a su curso regular y gana en nivel. La  construcción diegética acertada del universo nostálgico para mostrar la destrucción y la matanza de El Frontón adquiere tiene a mi entender la mayor coherencia en toda la novela. No sólo en la uniformidad del lenguaje, sino en la edificación de un dramatismo lírico y melancólico. De esta manera, cuando Beto tiene el sueño simbólico de la lancha varada ofrece una interpretación de un puerto que parece anclado en sus años de esplendor, dentro de una década convulsa. Aquí se aprecia cómo la mimesis sirve de base para que Cueto elabore un segmento narrativo absolutamente diegético de buen nivel. ¿Metáfora de la ensoñación? Creemos que sí. Esta des-realizacion de lo acaecido para soñar una realidad muerta, tiene en Beto un punto esencial desde el cual se mira el ayer con relativa tristeza.

Microcosmos  cuatro: Actante  Germán Narro y su relación con el prostíbulo.

Capítulos que abarca: XIV (Aparece figura beatífica de Narro), XX (Monólogo de Narrro, su reflexión del prostíbulo como acto caritativo y bíblico), XXII (digresiones de Narro)

Segmentos narrativos múltiples: Capítulo XV (Historia de Diana: primera prostituta), XVI (Gitano, proxeneta. Nace hijo de Diana), XVII (Monólogo de Diana. Aparece la Sieteculos), XVIII (Monólogo de la Sieteculos. Aparece el Chino García,  XIX (Monólogo del Chino García).

Este microcosmos sitúa a uno de los generadores de la trama: Germán Narro. Esta figura es presentada dentro de un marco religioso-sensual. El aura hedonista gana peso debido a la presencia constante de sus relaciones con la mueres del prostíbulo. El narrador reinventa este personaje mimético dentro de una axiología discursiva que linda con lo  tragicómico. La diégesis dentro de este microcosmos se opera a partir de la reinvención de situaciones existenciales únicas cuando asumen voces monologantes. Aquí se aprecia una serie de segmentos narrativos que sitúan las voces de los personajes marginales: las prostitutas y sus proxenetas. Sus vidas cargadas de luces y sombras destellan a veces magnificas, a veces opacadas por la ausencia de un conflicto y de un lenguaje que descienda en la morfología que reinterpreta y reflexiona sobre el instante de estos personajes. Se podrá observar  asimismo que entre el capítulo XVII y el XX se cruzan bisagras narrativas que enlazan un capítulo con otro. Desfilan famosas prostitutas: Diana, la Sieteculos, quienes reelaboran historias sobre la base de un universo caótico.

Este microcosmos, como se podrá ver, se opone al microcosmos de Montoro. Sobre la base de este conflicto, la diégesis novelística reinventa marginalidades con el fin de situar una historia plena de matices que se orientan hacia  la destrucción de un pasado que busca reconstruirse.


Ruptura de la coordenada  temporal del relato:

Microcosmos cinco: Actante El Gringo en relación con la  reinvención de la historia.

Capítulos que abarca: XXV (Silbapato refiere al Gringo el futuro de sus compañeros), XXVI (El Gringo visita al profesor Montoro: ansía escribir una novela).

En este microcosmos el tiempo del relato ha sufrido una irrupción abrupta. Se sitúa en un presente que absorbe la historia desde la perspectiva de El Gringo. Gana la función diegética al construir una realidad imaginada a partir de los escombros de seres expulsados al mundo: los marginales del colegio. Desde la perspectiva de El gringo uno puede saber que Calambrito se convierte en un asaltante de bancos; el Negro aceituna, en loco; Abel, en millonario; El Pato, en policía; Silbapato, en mendigo. Usando el relato oral para dotarle de verosimilitud a la narración, Cueto sitúa finalmente el último capítulo como una suerte de ensoñación de lo ocurrido. Es decir, aquí la diégesis de la historia se cumple a cabalidad. El Gringo –una suerte de alter ego del autor– al intentar reinventar la historia, está, de alguna manera, ensoñando la realidad mediante la nostalgia. Esta recuperación metahistórica (debido a que El Gringo quiere cerrar el ciclo elaborando una ficción de lo acaecido), no tal como fue sino como se filtra en la memoria, cierra  la narración.

Todos los microcosmos se convierten en relatos convergentes en este final. Es decir, este último microcosmos tiene la función de centrar la anécdota diegética desde el punto de vista de sus personajes hacia la configuración de una parte de la historia de Chimbote. Desde la posibilidad de reinventar la historia que lógicamente nunca será real, sino existencial y analógica, Lancha varada le otorga al espacio recreado una dimensión que opera en los dos niveles: mimético por equivalencia a los actantes y lugares, y diegético por subversión de la anécdota.

Llora corazón: la nostalgia del Chimbote que se fue
A diferencia de Lancha varada, Llora corazón reinventa parte de la historia de Chimbote del 70, pero dándole matices diferenciadores. Uno de ellos será el campo de la intertextualidad.

Al igual que la anterior novela, Llora corazón está estructurada por cinco microcosmos que presentan microsegmentos narrativos de diversas coordenadas espaciales y temporales. Esto significa que personajes que son ejes nucleares de un microcosmos, se interrelacionarán con otros microsegmentos, cambiando así la perspectiva temporal y espacial.

La mímesis  y la diégesis se operarán como una suerte de añoranza por lo querido, recreando instituciones, personajes y hechos en una especie de gesta o leyenda. Esto  impulsará el rescate de la historia, vista a través del calidoscopio de la nostalgia

Microcosmo uno: Actantes en relación con la aventura.

Capítulos que lo abarcan: I (Aparición de Ricardo-Marabunta y sus amigos Washington-Poeta, José Luis-Carita, en borracheras en locales emblemáticos de ese entonces: Palenque,  El Caribe, Tropicana), V.

El espacio diegético del Chimbote embriagado en su sed de triunfo y la explosión de locales de diversión que aparecieron con el boom de la pesca, deja los residuos de un mundo sórdido, contaminado con la presencia casi obsesiva de la juerga como  catarsis existencial de los actotes con la aventura.

A diferencia de Lancha varada, en esta novela la ensoñación diegética del referente objetivo (personajes, locales, topografías) será mucho más nítida. Las descripciones estáticas y funcionales ganarán espacio e importancia en forma continua. Por ejemplo, la aparición de Lucho Oliva tiene todo el esplendor del estereotipo: “con guayabera de melón, su camisa de lentejuelas”. Los diálogos tienden a ser vivaces por el uso de un diálogo yuxtapuesto que se combina con los directos. La fuerza mimética, al evocar con fuerza imitativa el pasado, se traduce en una ensoñación de la referencia del paisaje. Por ejemplo, cuando describe la madrugada plena de la luminosidad: “Así debió ser en el principio: una pequeña luz que se fue expandiendo hasta abarcarlo todo (…) Así debió ser  en una remotísima madrugada, a la hora de la creación” (p. 22). De igual forma, a lo largo de los capítulos hallaremos indicios que la diégesis del ensueño se opera fundamentalmente sobre la topografía y el mundo objetivo: “el día se ha llenado de plenitud, el sol ha iluminado el cielo” (p. 24).

La presencia obsesiva y continua en este microcosmos de referencias que indiquen la sexualidad: fornicación, prostíbulo, prostitutas, son constantes en estos capítulos. Esto es posible porque el narrador  intenta mostrar la atmósfera de lo subterráneo: mimesis del Chimbote postboom pesquero. A partir de allí se crean roles actanciales que dominarán y serán dueños de este espacio, como el Ricardo-Marabunta, Washington, los futbolistas del  José Gálvez.

Microcosmos dos: el mundo del fútbol y su relación con los actantes y comparsas.

Capítulos que lo abarcan: II (describe el partido ante Municipal), V (entrenamiento con sabor a borrachera),  XII (Descripción funcional del empate del Gálvez ante Alianza Lima).

Las descripciones de los encuentros de fútbol están vistas diegéticamente como hazañas épicas. Para esto, hasta la tarde será un elemento que coadyuve en esta realización: “El sol era una bóveda brillante y refulgía incandescente”.  Aquí los personajes son básicamente descriptivos. No catalizan la dinámica de la historia, sino que descubren un margen de esa realidad en continua transformación hacia la ensoñación y la ruptura. Por eso, Chimango Mazo está visto  desde un punto de vista mítico: “Parece un guerrero tártaro: pequeño, fuerte y macizo, y sus ojos achinados y rapaces denotan inteligencia y atrevimiento”. Es evidente la intención del autor en esta descripción. En este microcosmos desfilarán casi todos los futbolistas que en su universo real fueron conocidos: Loro Cueto, Company, Cubillas, Cholo Sotil. Estos no son actantes, sino simplemente comparsas o figuras descriptivas que alimentan la narración. Las descripciones de los goles, casi en cámara lenta, el júbilo del público, tienen la misma función diegética de la entonación y la perpetuación de imágenes que  muestran  con plenitud de luz un fragmento de la realidad.

En la última parte del capítulo V, después de un entrenamiento, algunos personajes irrumpen este microcosmos para aparecer en otro microcosmos: la juerga. Esta típica actividad en los futbolistas peruanos tiene por función ofrecer el ambiente enrarecido, con olor a cigarrillo y alcohol, del que estaba  rodeado siempre el fútbol. Mimesis de las ideas y sentimientos, diégesis de la exploración ideológica de una cultura que se tornaba popular y subterránea.

Aquí se verá también la introducción de un relato especular, es decir un segmento narrativo aparte en que José Luis-Caralinda reflexiona sobre su condición de futbolista frustrado.

Microcosmos tres: Bea y su relación con actantes dinamizadores del relato.

Capítulos que abarcan en torno a Arguedas: III (Bea revela la importancia de su tío-Arguedas en su vida), VI (Bea versa sobre las actividades de su tío en Chimbote),  IX (Bea y familia buscan a su tío), XII (Arguedas y su relación con Marvel, Chanchero Bazalar), XVI (Arguedas visita a amigos como el padre Gutiérrez),  XVII (Descripción del padre Gutiérrez)

Capítulos que abarcan en torno al amor: VIII (Washington conquista a Bea), Washington escribe poemas a Bea), XIX (huida de pareja), XX ( Bea envía Carta a Carilinda. Suicidio de Washington)          irrupción de relato espectacular en torno a Arguedas

Bea es una figura femenina esencial en la dinámica. A través de ella se configura una serie de hechos que al final van a confluir en la intertextualidad, el amor, el desamor, la tristeza. En este microcosmos la función diegética es poderosa arma de restauración de un mundo arguediano desconocido. Arguedas, visto desde adentro, se nos ofrece a través de los diálogos fluidos que tienen Bea con José Luis o Caralinda. Los capítulos que refieren al amor entre Bea y Washington, vuelven tierna una historia trágica. La ensoñación del amor empieza con este microcosmos.

Los capítulos referidos al mundo arguediano están plagados de referencias intertextuales hacia libros y personajes, ya sea Rendón Wilka, o personajes de El zorro de arriba y el zorro de abajo. Si bien es cierto que estos personajes tienen su correlato real, en el texto tienden a ser reinventados en función del pretexto arguediano. De allí su grado de intertextualidad, que ciertamente es novísimo en nuestra literatura para referirse al universo mimético de Chimbote. Arguedas, como actante, es puramente diégético y tiene por función aparecer como en su lado paternal y amical. Su vinculación con los marginales y su vocación socialista le impregnan al relato un leve matiz político. Es importante referir que Fernando Cueto acierta al esconder el nombre de Arguedas en los primeros capítulos de este microcosmos. Este recurso elíptico tiene por función mantener la tensión. Aunque, ciertamente, es notoria su referencia al autor de Los zorros, no obstante, esta elipsis genera una atmósfera de misterio.

Aquí la intensión es promover la ensoñación arguediana, dotarle de humanismo, una especie de homenaje  a su figura novelística y a su sufrimiento por el indígena. Son variadas estas referencias: Arguedas con el padre Caradozo, con Marvel, con el Loco Moncada, ya sea escribiendo febrilmente  su novela, Arguedas despidiéndose, tienen todas la misma intención. Quizás el punto menos acertado es cuando el perro de la familia de Bea “presiente la muerte de Arguedas”, cuadro irrelevante en la verosimilitud que ofrece el texto.

El padre Gutiérrez, personaje visto a través de  de un narrador externo, no  dinamiza la acción,  sólo es descriptivo mimético.

Ahora la relación de Bea con Washington y José Luis-Caralinda, diversos nombres en circunstancias diversas, típica huella de Vargas Llosa, ofrecen una profundización del realismo existencial de Bea. Su fuerza psicológica está dominada por estos continuos paralelismos hacia el amor, la nostalgia y el desamor.

 Microcosmos cuatro: Agnes y su relación con los demás actantes.

Capítulos que lo abarcan: IV (fiesta de Agnes. Enamoramiento de Carilinda), XI (José Luis-Caralinda asisten al Tropicana), XV (Agnes sufre por derrota de Gálvez ante Manucci),  XVII (Ricardo embaraza a Agnes), XXII (Agnes se casa con Caralinda)

Este microcosmos ensalza la sensualidad de la mujer, la belleza erótica que tiende al arrobamiento. Agnes impulsa el relato porque lo llena de un espacio cotidiano y a la vez legendario. Chica humilde, pero de belleza sobrehumana que cautiva a todos, incluso a Lucho Oliva. Aquí la función mimética y diegética se caracteriza por ofrecer  nombres de lugares, personajes  históricos, pero recreados a través de un tono festivo. Hay brincos espaciales y temporales cuando, personajes de este microcosmos, saltan hacia espacios de aventura. La noche y las luces, el fútbol: sus ilusiones y decepciones tienen un espejo desde el cual Chimbote y la novela se miran.

Microcosmos cinco: Los Rumbaney y su relación con la dinámica del texto.

Capítulos que lo abarcan: VII (Historia de canción a Chimbote. Historia de Belepú), X (Origen de canción “Llora corazón”).

Los Rumbaney tienen un rol esencial en la configuración de una atmósfera mimética, que intenta recrear espacios y situaciones. El Chimbote de los 70, época de gloria épica se ofrecerá a través de este microcosmos como una suerte de ensoñación diegética que promoverá, primero, el acercamiento a la historia y luego una suerte de alejamiento para ver con nostalgia sobre ella. Por ejemplo, dice parte del relato al referirse a la música de Los Rumbaney: “música suprema de la naturaleza”. Narrador omnisciente que recorre con ojo avizor y corazón sensible imágenes enterradas para revivirlas en el instante del relato. Esta actualización diegética de la historia de Belepú permite abordar la ensoñación de un tiempo que se fue. De allí la carga de nostalgia que imperará en el final. En esos años a Chimbote le faltaba el silencio y la reflexión de un puerto viejo. El vértigo estaba presente, por eso la gente no aceptaba el ensueño, la poesía y la quietud. De allí que Rentel Rodríguez se niega a componer –a pedido de Belepú– un bolero a Chimbote. Adujo: “Mis boleros son pensados para  un puerto viejo, para gente que recuerda”. Aquí se puede apreciar una irrupción del narrador omnisciente y al emitir juicio cuando expresa: “definitivamente no se podía”.

Desde este microcosmos potencializa la atmósfera festiva en los estadios y en los centros nocturnos. Es una suerte de gesta musical de un puerto que renace con “A Chimbote tierra bella…”.

RELATO CONVERGENTE: Capítulo XXIII.

En este capítulo abruptamente se va cerrando la historia y la anecdótica de los personajes. Se finalizan las voces narrativas y se confluyen los espacios y microcosmos. Los tiempos se vuelven cero y se acelera la correlación de voces. El telón, cayendo, por la conclusión es demasiado evidente. Cierto halo de pesadez y nostalgia se va apoderando de los personajes. La trama argumental pierde su estructura quizás por la vorágine y el aceleramiento.


QUIEBRE DE LA SINTAXIS NARRATIVA

Microcosmos seis: Personajes arguedianos y su relación con lo mítico-intertextual.

Último capítulo

Este capítulo flotante en la anecdótica de la novela tiene matices que tienden a la evidente simbolización. El personaje está visto en su función básicamente representativa. Por ejemplo el Loco Moncada, más que dinamizar la anécdota, está presentado con voz monologante parecida al que describe Arguedas en  Los zorros. Esta intertextualidad, casi imposible de evadir, dentro de la referencia que se ha construido el texto, conlleva a revelar un microcosmos que construye lo mítico. Esta intención diegética, partiendo de la simple mimesis, no se logra del todo y queda el final de una abertura mágico-realista. El final de la Orfa siendo devorada por el abismo en El Dorado, motivada por los dioses, se asume gratuitamente.

Llora corazón, por lo tanto, es una novela que inventa una historia desde la historia. Genera diégesis sobre elementos marginales, simbólicos, intertextuales y épicos. Los matices diferenciadores se hallan en el plano de la trama, de la estructura del relato, que salta en espacios y tiempos. Este juego dialéctico del yo con la realidad para des-realizarla y quedar con el final nostálgico, es por momentos fugaz. No obstante, mantiene el hilo vertiginoso de  la anécdota plena de luces y opacidades.



Novelas de reinvención: balance crítico

Ambas novelas de Fernando Cueto tienen cierta particularidad porque asumen el universo y la historia como ensoñación diegética. Partiendo de una estructura simple, enlazándola con matices actanciales reales y hasta intertextuales, superan por momentos el correlato histórico. Sin embargo, en estructura diegética, la voz narrativa no alcanza el lirismo y la ensoñación de un mundo posible para reinventar una historia fraguada de matices y olvidos. A nuestro criterio, Llora corazón tiene mejor estructuración en su atmósfera al sembrar de virtudes la llaneza de la historia conocida. Lancha varada sueña un Chimbote, un margen proteico de una realidad. Sin embargo, en la estructura y  la función de las coordenadas espaciales y temporales originan crisis en la atmósfera narrativa.

La perspectiva de las voces narrativas casi son homogéneas, excepto en Llora corazón, donde se aprecia el diálogo y el lenguaje adecuados a personajes nucleares.

Creemos que el aporte de estas novelas es vital para el corpus de la literatura chimbotana, al terreno de la ensoñación y la nostalgia del pasado. Apertura una visión nueva en este sentido, aunque la pregunta inicial de si se ha logrado la gran novela chimbotana, queda flotando. Es que un texto no se puede juzgar sólo por la trascendencia de su riqueza social, sino por la inmanencia que ofrece una lectura plural y crítica. No creemos, como dice la  contracarátula de Lancha varada, que la importancia de la literatura está, sobre todas las cosas, en describirnos acontecimientos y personajes que en su momento fueron protagonistas de nuestras vidas. La riqueza de la lectura está en su poder de disuasión y convencimiento, en tornar verosímil lo casual y hacer de la anécdota una trascendencia que haga de su textualidad una fuerza centrífuga de la que emerja  su poder de simbolización.

29.3.12

RESULTADOS DEL PREMIO COPÉ INTERNACIONAL 2011

Felicitaciones a los ganadores, en especial al ganador de Poesía, Darwin Bedoya. Solo una pregunta: ¿por qué los finalistas de poesía aparecen con sus nombres y los de novela con sus seudónimos?





Petróleos del Perú – PETROPERÚ S.A. se complace en presentar a los ganadores de la XV Bienal de Poesía y III Bienal de Novela «Premio Copé Internacional 2011»

XV Bienal de Poesía

Premio Copé Oro:DARWIN EDUARDO BEDOYA BAUTISTAPoemario: «El libro de las sombras»Seudónimo: Luciel


Premio Copé PlataALEJANDRO SUSTI GONZALESPoemario: «El río imaginado»Seudónimo: Invisible


Premio Copé BronceRAFAEL COURTOISIEPoemario: «Santa Poesía»Seudónimo: Cuadernavía



FinalistasDante Herrera Gálvez, por el poemario «5 reinos y el tiempo»

Nilton Santiago, por el poemario «Porque morir no es para tanto»

Ángel Ernesto Hernández Soto, por el poemario «Capilla ardiente»

Daniel Baru Espinal Rivera, por el poemario «Oscura luz de gárgolas»


Jurado CalificadorDomingo de Ramos, Ministerio de Cultura

Marco Martos Carrera, Academia Peruana de la LenguaHildebrando Pérez Grande, Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Víctor Vich Florez, Pontificia Universidad Católica del Perú

Pedro Cateriano Delgado, PETROPERÚ S.A.



Premio de Novela

LUIS FERNANDO CUETO CHAVARRIANovela: «Ese camino existe»Seudónimo: Rumi

Menciones HonrosasMaro García Falcón, por la novela «Un olvidado asombro»

Teresa Ruiz Rosas, por la novela «Nada que declarar»



FinalistasArcadio de Tatatumbo, por la novela «El caballero de las floridas plumas»

Hyeronimus Drums, por la novela «Me he puesto el traje aquel»

El Ánima Errante, por la novela «La selva de los tunches»

Bruno Terbio, por la novela «El arúspice»

El Último de la Fila, por la novela «Desarraigo»


Jurado CalificadorEnrique Planas, Ministerio de Cultura

Edgardo Rivera Martínez, Academia Peruana de la LenguaAmérico Mudarra Montoya, Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Alonso Cueto Caballero, Pontificia Universidad Católica del Perú

Ricardo González Vigil, PETROPERÚ S.A.

Según las bases del concurso las obras ganadoras y una antología de poemas finalistas de la XV Bienal de Poesía, así como la obra ganadora de la III Bienal de Novela serán publicados bajo el sello Ediciones Copé.

Petróleos del Perú y los Jurados Calificadores resaltan la gran convocatoria de trabajos en ambos géneros y el alto nivel de las obras seleccionadas. Asimismo, agradecen a todos los participantes su vocación en la creación literaria y los instan a seguir participando en la versión «Premio Copé Internacional 2012».


Lima, Perú, marzo 2012

Departamento Relaciones Corporativas

Petróleos del Perú - PETROPERÚ S.A.

28.3.12

ENTREVISTA A ANTONIO TABUCCHI



A estas alturas ya todo el mundo lamenta o ha lamentado la muerte del autor de Nocturno hindú y Sostiene Pereira. Pero está entrevista muy pocos la han visto. Escuchad al maestro.

24.3.12

LA VULGARIDAD DE LA SOBERBIA LITERARIA



El libro de poemas, en lo que toca a quien lo escribe, sigue siendo un regalo. Y la poesía existe, porque afortunadamente aún hay quienes insisten en regalarla.
Juan Ramírez Ruiz


El único sentimiento, mejor dicho, la única actitud que es repudiada en todas las sociedades, occidentales o no occidentales, es la soberbia. Esto no es gratuito, pues esta forma de ser colisiona frontalmente contra el imperativo categórico que hace posible la vida en sociedad, la comunidad. Y, hasta donde sé, el hombre siempre ha tendido a vivir en comunidades, grandes o pequeñas.

Recuerdo esto tan básico porque estuve pensando estos meses en cómo las personas pueden perder la cabeza con un pequeño cambio en sus condiciones de vida, y en cómo el odio y la discriminación disfrazados de “rigor” pueden llevar a alguien sensato a ensayar estrategias francamente ridículas y banales.

Un poeta y crítico peruano que hace unos meses viajó al extranjero en busca de mejores oportunidades, me dijo antes de irse, luego de haberse bebido un par de cervezas (mi memoria auditiva es muy buena): “Víctor, si ni tú ni yo le hacemos caso a X (un poeta joven trujillano), si nos olvidamos de que existe y no nos ocupamos de lo que publique, lo haremos desaparecer. Simplemente dejará de existir para la poesía”.(1)

Sorprendido ante la soberbia e ingenuidad de esta persona, atiné solamente a asentir y cambiar de tema como si nada hubiera pasado.

Pero algo había pasado, y muy grave. Embriagado no por las dos botellas que había consumido, sino por la relativa autoridad que tiene entre la gente de su generación, este poeta no se daba cuenta de que

1) la poesía y el ser poeta no es un problema de atención o falta de atención;

2) la consideración crítica a una obra poética es una cuestión de tiempo, un tema histórico que no se puede direccionar al antojo de nadie, y, por último,

3) es injusto e inmoral intentar “desaparecer” a un poeta solo por el odio o el rencor o cualquier sentimiento que se le pueda tener.

Pueden desaparecer los cuerpos, mas no las obras.

Creo que lo que corresponde a personas maduras y concientes es, por el contrario, darle cada vez más cabida a la poesía joven, pero de una manera crítica y sin concesiones, como ha intentado hacer nuestra colaboradora de ESTANTE en su número inaugural. Lo que requiere el momento es mayor cobertura a la poesía que se hace actualmente, con reseñas más amplias, argumentadas y sólidas, en lugar de estar liando estúpidos contubernios.

Estos provienen de taras tan arraigadas en nuestro país como el arribismo, la lambisconería literaria y la exclusión –que se apoyan en que es mejor cultivar la amistad de este poeta con tal o cual apellido (o billeteraza) que no significa ya nada para la gente inteligente y que trata de ser justa, en lugar de mantener una buena relación con poetas de calidad que, migrantes de provincias como X, no tienen cómo hacer frente a agresiones de este tipo.

La soberbia literaria es doblemente ignorante: ignora que la literatura, y en especial la crítica, es apertura, amplitud de criterio, independencia; y que la soberbia es cerrazón y aislamiento frente a los fenómenos del mundo (entre ellos la creación poética); además, adolece de una desbocada e injustificada sensación de poder que no es más que eso: una sensación efímera que se desvanece como los efluvios de un par de cervezas.

(1) Podría dar el nombre del poeta sin ningún problema, pero es irrelevante para el texto; esto no es una denuncia sino una reflexión sobre una tara literaria.

23.3.12

ENTREVISTA EXCLUSIVA A JUAN GUSTAVO COBO BORDA




Esta entrevista, que no pudimos -mea culpa- incluir en la versión de ESTANTE Nº 1, es muy probable que les interesa por la originalidad de las respuestas. Aquí las tienen. Es de hace una semana apenas. 



1. ¿En qué circunstancias personales y/o familiares empezaste a escribir poesía?

1. Por el fastidio de la casa y el aburrimiento del colegio.



2. La crítica literaria es parte de tu trabajo literario. ¿Cuál es la relación que estableces entre creación y crítica?

2. Son indisociables. El poema piensa sobre sí mismo y el poeta trata de saber quienes son y cómo escriben los poetas que ama.


3. ¿Puedes darme un panorama somero de la poesía colombiana actual, sobre todo desde los ochenta en adelante?

3. En el ultimo numero del Boletin Cultural y Bibliografico del Banco de la Republica de Colombia, tan facil de consultar en la pagina web de la biblioteca Luis Angel Arango o en www.coboborda.org he tratado de razonar sobre los nuevos poetas y de recordar las ausencias mas significativas de esta ultima decada. Quiero remitir a esas versiones para poder hablar de los poetas que conoci, lei, ame y tengo presentes. 

4. ¿Qué poetas peruanos te parecen indispensables?, y dinos si alguno te ha influenciado especialmente en algún momento de tu recorrido poético.

4. El país que se enorgullece, con toda razon, de César Vallejo y de César Moro, de Jorge Eduardo Eielson, Javier Sologuren, Carlos German Belli y Blanca Varela, sigue produciendo poesía de altisimo nivel. En la Antología de poesÍa latinoamericana que preparó Piedad Bonnet y que publico Norma, en su coleccion Cara y Cruz, escribí varias paginas sobre las  nuevas generaciones poéticas en Latinoamérica, donde siempre las nuevas voces peruanas ocupen un papel revelador y determinante.


5. ¿Aún no sientes la tentación de juntar toda tu poesía en una "obras completas" o algo parecido?

5. Tusquets, en España, captó tu pensamiento y, coincidentemente con tu pregunta, me ha confirmado que en setiembre aparecerá mi poesía reunida en esta valiosa editorial donde mucho me enorgulleció sugerir, a Beatriz de Moura, la coleccion Nuevos Textos Sagrados, iniciada con Enrique Molina.


6. ¿Cómo es que movimientos últimos importantes en Latinoamérica no “prendieron” en la poesía colombiana?

6. Pedro Enrique Hureña hablaba de Colombia como "pais de profesores" y, afortunadamente, esa proclividad hacia no emborracharse con aventuras vanguardistas efímeras dio, en cambio, una buena conciencia de la lengua y un indudable rigor en la escritura. De ahí que nuestros dos más grandes poetas vivos se llamen Gabriel Garcia Marquez y Alvaro Mutis.
7. Si tuvieras que elegir entre cinco poetas universales sin los cuales la poesía en general perdería brillo, ¿quiénes serían?

7. Sigo fiel a Ruben Dario y Borges, a Vladimir Holan, a Luis Cernuda y a Octavio Paz.

22.3.12

Una hermosa vida hecha pedazos



Acaba de salir el número inaugural de la revista ESTANTE de libros, cómics, revistas y más. Se trata de una propuesta de crítica periodística literaria que intenta llenar el agujero negro que han creado los medios tradicionales en cuanto a este tema. La revista se envía gratuitamente mediante correo electrónico. Les dejo una de las reseñas incluidas en su sección "Poyesis".


Las Marcas, Jorge Eslava.

Borrador editores, 2012.


Borrador Editores se está consolidando como una de las editoriales más
serias del medio. Prueba de ello es la publicación, en una verdadera edición de
lujo, de Las Marcas (enero, 2012), volumen empastado y de excelente gusto que
reúne tres de los principales poemarios del poeta Jorge Eslava: Ítaca, Territoro
y Escollera, este último hasta el momento inédito.

Como se sabe, la poesía de Eslava ha tenido un recorrido muy
independiente dentro su generación, de manera que puede decirse que estamos
frente a un poeta insular. El enorme espacio temporal que existe entre las
publicaciones de los libros nos habla de un gran respeto por la palabra poética, y
a esto debemos sumar su insobornable lealtad a una forma de ver, escribir y
publicar la poesía. Algo que felizmente no ha cambiado en estos tiempos donde
la gente publica hasta dos libros por año. De Ítaca podemos arrancar este
poema breve y bien logrado:


Enigma de mujer bajo pálido sueño


Con la misma lentitud con la que crecen las uñas

en los muertos, tan fino como el helecho copula
en la casa vetusta de verano lánguido
igual al cielo de los condenados, te arrancaría
el blanco corazón de numerosas mujeres que has sido
y vería al fin desfallecer mil rostros sin sentirte.

El gran poeta Eduardo Chirinos ha dicho de Escollera (1992) que “se
inscribe en una tradición de gran arraigo en la poesía peruana: aquella en la cual
la familia forma parte natural del universo poético (…) Esta tradición, que nos
viene de Vallejo (…) es revitalizada en estos poemas que prefieren asomarse a
las fisuras y cicatrices antes que celebrar las virtudes de la vida”.


Naiara


Sobre la alfombra azul de la sala

Mi niña gatea y se revuelca
en su maraña de aguas sin antes
ni después. Ensaya voces,
grita y sacude sus lanzas con pasión
y desorden. Hemos regado
los juguetes por el suelo.
En su reino, a salvo de todo temor,
Los gira, muerde y avienta
con dulcísima violencia. Un ciervo
aprisionan sus manos, lo contempla ahogarse
en el río azul de la sala y el ocaso.
son dones de una tarde esta muerte
secreta, sin remordimiento,
iluminada y disuelta para siempre.


La poesía celebratoria y “feliz” casi no existe. Desde siempre los poetas
han preferido cantar los infortunios de la vida, el deterioro producto del paso
del tiempo y la melancolía surgida de la distancia, los desamores y la disolución
de los cuerpos. La poesía de Jorge Eslava, rescatada con tanto acierto en La
escollera, es la confirmación, con un dominio formal del verso casi envidiable,
de que la poesía no sabe de elecciones ni de estrategias: Eslava nos entrega cada
poemario como si se arrancara un pedazo de su existencia. Frente a eso, solo
nos queda un serio agradecimiento, una lectura respetuosa y delicada, y la
complacencia en que hay poetas que contemplan la vida y la creación con ojos
que no se cierran ni se desvían por cualquier aspaviento “experimental” o
“conceptual”.

17.3.12

Holan en el recuerdo


Este 31 de marzo se cumplirá un aniversario más de la muerte de Vladimir Holan, de los más grandes poetas europeos del siglo XX. Como sé que el hecho pasará desapercibido en los medios, me adelanto con una pequeña antología de sus poemas.



Al alba

Sí, es el alba... Ropa sucia
sobre el cuerpo lavado de una hermosa...
Tocar, ah, sólo tocar,
¡mas de la nada ni tan siquiera el sueño!
También tú, allá abajo, te esfuerzas en vano de alto en alto,
pues quien se ha sumido en la poesía
ya nunca se saldrá.

(Versión de Clara Janés)



Antes de nochevieja

¿Qué traerá el viento esta noche?
¿La lluvia, la nieve o una carta?
¿Una carta de quién? ¿Una carta buena o mala?
Todo, hasta el mismo silencio
tiene algo que callar.
Pero todo, hasta lo inexpresable,
acabarán por decirlo los celos.

(Versión de Clara Janés)


  
Aunque...

Aunque siempre te escapas, amor mío,
eres mi presente perpetuo, ¡oh, sí!
Igual que el salto del agua:
aunque le abandona sin cesar siempre la misma agua,
él permanece siempre en el mismo sitio.

(Versión de Clara Janés)


  
Cita

Lluvia sin árboles... Húmedo heno...
Apertura del gas... Nube frita en la sartén de la luna...
Parpadeo... Guiño... Desparición de las formas...
Casi tropieza con la carretilla de tierra del cementerio...

"¿Me quiére usted?"   -Sí.
"¿Me ama?" -No.

(Versión de Clara Janés)



 Cuando llueve en domingo y tú estás solo...

Cuando llueve en domingo y tú estás solo,
completamente solo,
abierto a todo, pero no llega ni el ladrón
y no llama a la puerta ni el borracho ni el enemigo;
cuando llueve en domingo mientras tú estás abandonado
y no comprendes cómo vivir sin cuerpo
y cómo no vivir puesto que tienes cuerpo;
cuando llueve en domingo y, solo, no eres más que tú,
¡no esperes ni hablar contigo mismo!
Entonces el ángel es el único que sabe
lo que hay encima de él,
entonces el diablo es el único que sabe
lo que hay debajo de él.

El libro sostenido, el poema al caer...

(Versión de Clara Janés)


  
De noche

Durante la ausencia de la mujer amada
las tinieblas, totalmente enloquecidas, se apoderan de sus
                         piernas,
se deslizan en los zapatos de hielo
y empiezan a bailar desde tu cama
hasta la inmensa sala del insomnio...

Los zapatos suenan, dan vueltas, patean, retozan
sin piedad, abiertamente, y eso dura
y se sienten bien, bailan sin duda el uno con el otro.

Tu amor sin fe sólo les ayuda
de los celos al adulterio.
Los oyes toda la noche, y más y más te hielan,
y no empiezan a fundirse hasta el momento
de volver hacia ti...

(Versión de Clara Janés)



 Detenido por una mujer...

Detenido por una mujer a las puertas de una ciudad desconocida
le supliqué: Déjeme pasar, sólo entraré
para salir de nuevo y volveré a entrar sólo para salir,
porque la oscuridad me da miedo como a todos los hombres.

Pero ella me dijo:
«¡Pues yo he dejado allí la luz encendida!».



Durante la siega

Cuando te he visto hoy arrodillada entre los trigos bajo el sol
atar las gavillas,
cuando te he visto dorada sobre el oro,
y amando sin duda a ese muchacho
que a cada instante se volvía hacia ti,
he tenido que pensar en aquella que amo
y que no me ama,
aquella que, noche tras noche, reposa,
blanca en la blancura, y que no necesita
ni de sí misma...

Ella, una de los mil espectadores
de las ejecuciones...

(Versión de Clara Janés)



 En la profundidad de la noche

a Jaroslav Seifert


"¿Cómo no ser?", te preguntas y hasta acabas por decirlo
                             en voz alta...
Pero el árbol y la piedra lo callan ,
aunque ambos son hijos de la palabra y por tanto mudos,
ya que la palabra se asusta de ver lo que ha sido de ella...
Pero los nombres aún los tienen. Los nombres: pino,
arce, álamo temblón. ..y los nombres: feldespato,
basalto, fonolita, amor... Bellos nombres,
sólo que asustados de ver en qué se han convertido.

(Versión de Clara Janés)


Encuentro en el ascensor

Entramos en la cabina y estábamos allí solos los dos.
Nos miramos sin hacer otra cosa.
Dos vidas, un instante, la plenitud, la felicidad...
En el quinto piso ella bajó y yo, que continuaba,
comprendí que nunca más la vería,
que era un encuentro de una vez para siempre
y que aunque la hubiera seguido lo habría hecho como un muerto,
y que si ella se hubiera vuelto hacia mí
sólo hubiera podido hacerlo desde el otro mundo.

(Versión de Clara Janés)


15.3.12

UN LIBRO CASI INSOPORTABLE


El blog de Pierre Assouline es siempre una fuente de inspiración, no en vano es de los blogs literarios más leídos del mundo. Esta vez nos llama la atención sobre la aparición de una novela, traducida del húngaro al francés, de 1,148 páginas y más de 100 personajes. Todo un portento con aires decimonónicos al parecer. Dice PA:


Attention : un tel livre n’est pas à mettre entre toutes les mains. Non qu’il soit particulièrement toxique. Simplement, il n’est pas du genre à se laisser offrir à n’importe qui : le récipiendaire pourrait ne jamais vous le pardonner. Dix-huit ans d’écriture, cinq ans de traduction, une centaine de personnages : et après ? Effet d’annonce. Ce n’est pas cela qui en fait un grand livre, ni même un événement. Histoires parallèles (Párhuzamos történetek, traduit du hongrois par Marc Martin, avec la collaboration de Sophie Aude, 1 148 pages, 39 euros, Plon) est un monstre ou une cathédrale, c’est selon. Disons alors un livre monstrueux, puisque l’auteur, Peter Nadas (1942) rencontré il y a peu à Paris, nous y invite lui-même. « Si je devais parler de quelqu’un qui a écrit un tel livre, je dirais qu’il ne doit pas avoir d’enfant à lui. C’est mon cas. Sans cela, je n’aurais pu l’écrire. J’ai élevé deux enfants mais ce ne sont pas les miens »

Parece que la novela causó un escándalo mayúsculo en Hungría, y fue acusado de cuasipornográfico y nacionalista a ultranza. El autor, tomen nota, es Peter Nadas. ¿Algún día lo podremos leer en castellano? La pregunta es válida si tomamos en cuenta que su traducción al francés demoró cinco años.

10.3.12

Oscar Hahn sobre Rulfo y Bombal



Este texto, aparecido el mes pasado en La Tercera de Chile, y vuelto a publicar por la excelente página Letras S5, nos presenta un diálogo entre dos escritores latinoamericanos muy singulares. No tiene pierde.



"La amortajada", de María Luisa Bombal, y "Pedro Páramo", de Juan Rulfo, se internan en experiencias límites del ser humano. Un cuento de César Vallejo habría sido precursor de la célebre novela mexicana.

Capaces de concentrar una gran cantidad de calidad, en un número exiguo de páginas, hay autores cuya concisa bibliografía está compuesta de libros también muy breves. Es el caso de María Luisa Bombal y de Juan Rulfo. Nuestra gran escritora, cuyo centenario acabamos de celebrar, publicó dos novelas inmortales: La última niebla y La amortajada, y un puñado de cuentos de antología. Juan Rulfo editó sólo un par de libros: uno de cuentos, El llano en llamas, y una novela, Pedro Páramo. Dos obras maestras, y el resto es silencio, a pesar del esfuerzo de los editores por fabricarle nuevos libros. "He dejado de escribir porque se murió mi tío Ceferino, que era el que me contaba las historias", explicó Rulfo. Curiosas palabras de un hombre que en sus libros hacía hablar a los muertos. Es bueno saber que entre estos dos autores hay un punto de encuentro. Diversos testimonios indican que Rulfo sentía admiración por La amortajada (1938). Es una novela hecha a su medida: breve, poética, y que está narrada desde el punto de vista de una mujer que ha muerto y que repasa diversos momentos de su vida, mientras observa desde el ataúd a los que la rodean. Jorge Luis Borges, que reseñó la novela en la revista Sur, dijo: "Libro de triste magia, libro de oculta organización eficaz, libro que no olvidará nuestra América".

El nombre civil del escritor mexicano era casi más largo que sus obras: Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno. Pero como corresponde a un maestro de la economía verbal, lo redujo a tres sílabas: Juan Rulfo. Guiado por la cultura funeraria de su país, Rulfo también rompe los límites entre la vida y la muerte. En la novela de la Bombal esa ruptura se manifiesta a través de la experiencia de una sola persona; en la de Rulfo es un estado del mundo. Resultado, un clásico de la literatura universal: Pedro Páramo (1955). Empieza con estas célebres palabras: "Vine a Comala, porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo". Pronto comprobamos que aquello de que "vivía" es bastante relativo, porque Comala es un pueblo habitado por fantasmas: "Si usted viera el gentío de ánimas que andan sueltas por la calle", dice una mujer que tanto puede estar viva como muerta.

Después de décadas de un regionalismo externo, plano y unidimensional, los narradores hispanoamericanos creían que la única forma de explorar otras posibilidades era optar por lo urbano y por diseccionar la psicología de los personajes, muchas veces bajo el canon del existencialismo. Rulfo sale con algo inesperado y bastante riesgoso. Se mantiene dentro del tradicional ámbito regionalista (la zona rural de Jalisco), pero ausculta otras dimensiones de lo real mediante procedimientos narrativos modernos, que incluyen el montaje cinematográfico. Borges también escribió algunas palabras sobre Pedro Páramo. Dice que desde las primeras líneas "el lector ya sabe que ha entrado en un texto fantástico, cuyas indefinidas ramificaciones no le es dado prever, pero cuya gravitación ya lo atrapa".

En este punto me gustaría llamar la atención del lector hacia un cuento precursor: "Más allá de la vida y la muerte", del escritor peruano César Vallejo, que fue escrito 32 años antes que Pedro Páramo y en el que hay un tratamiento de la muerte afín a Rulfo. En los dos relatos aparecen difuntos que deambulan por el mundo con aspecto de seres vivos comunes y corrientes y no como zombies o como espectros cubiertos con una sábana. El clímax del cuento de Vallejo ocurre cuando el protagonista regresa a su aldea natal después de una larga ausencia, y sale a recibirlo su madre, que lleva dos años muerta. El estupor del hijo frente a este hecho incomprensible sólo es igualado por la estupefacción de la mujer, que está teniendo una experiencia paralela, porque años antes ella vio morir a ese mismo hijo y no entiende cómo es que ahora ha llegado a su casa. El narrador termina con estas palabras: "No puede suceder tanto imposible".

Hay grandes escritores que apresaron la vida y la muerte en libros populosos y extensos. Pienso en Balzac, en Dickens, en Tolstoi, entre otras cumbres literarias. María Luisa Bombal y Juan Rulfo buscaron encerrarlas en un grano de arena.

7.3.12

TALLER DE REDACCIÓN PERIODÍSTICA


¿Recuerdan el Curso de Redacción Periodística que dicté en diciembre pasado para la Academia Peruana de la Lengua?
Pues lo voy a replicar para la Universidad Científica del Sur desde el lunes 26 hasta el viernes 30 de marzo.

Más datos en la imagen de arriba y en los fonos correspondientes.

5.3.12

Pedro Serrano y la poesía moderna


Mi amigo el poeta mexicano Pedro Serrano se ha mandado con un libro crucial para entender en devenir de las poéticas en sl siglo XX. Ojalá que alguna vez pudiéramos tener un ejemplar por acá para comentarlo. ¡Felicitaciones!

3.3.12

Perec inacabable



 Acaban de publicar en Francia la verdadera primera novela de Georges Perec: Le condottieri, escrita, según dice la nota de Le Point, a los 20 años de edad, antes de haber escrito Las cosas. Todo un acontecimiento si tomamos en cuenta la relativamente breve producción del gran escritor francés.
Ojalá que la traducción al castellano no demore demasiado.
Antes me he referido a este autor en varias oportunidades. Pueden ver aquí.


Se produjo un error en este gadget.