29.8.12



Mis amigos Héctor y Rodolfo en un duelo poético que está dando que hablar en todo el internet. (Cortesía y descubrimiento de J. C. Yrigoyen.)

25.8.12

La “muerte del arte” según Gastón Fernández



Hace unos años la editorial Signo Lotófago publicó una compilación de los escritos y relatos de Gastón Fernández (1940-1997), acaso uno de los narradores peruanos más extraños del siglo pasado. El volumen también incluye una selección de correspondencias de Fernández con diversos amigos, entre ellos el querido poeta cubano José Kozer. De una de esas cartas extraigo una interesante disertación de Gastón Fernández sobre el arte en general, escrita desde Europa, que es donde vivió GF la mayor parte de su vida e incluso escribió algunos libros sobre arte.





“A la gente aquí le disgusta la polémica, la toma de posición, tiene horror de la moral (aquí GF hace una larga atingencia donde califica al siglo veinte como un siglo “técnico” y afirma que la ideología de los vanguardistas más de avanzada –Malevitch, Moholoy Nagy, entre otros—querían un hombre “sin valor” moralmente neutro, sin emoción, sin objetividad; finalmente GF termina diciendo que hay una trampa en la forma pura, en la especulación racional). Y sin embargo no propongo ningún retorno. No hay nada que hacer, la Historia es inevitable e irreversible. Busco una salida honorable para el “arte”, noción histórica que apareció autónoma en el Renacimiento y que ya culminó su siglo. En esas estoy. Lo que sucede es que los críticos, los amateurs, horrorizados [línea ilegible] se protegen de estás dándoles el estatuto de obra de arte, como antiguamente los hombres daban alma a las cosas. Y a los mercaderes eso les conviene. Pero el “arte” ya murió. Yo me encargaré de darle –como se dice—cristiana sepultura. Ya es tiempo de amar al mundo y de comenzar a verlo en todo su esplendor, en toda su aparición, bella aunque dolorosa, sórdida, despreciable. Ya es tiempo de adquirir un “savoir-vivre” frente a tanta trivialidad, a la que contribuyen muchos artistas”.

Hasta allí cito la carta del 14 de marzo de 1985 de Gastón Fernández a José Kozer. Luego aparece una nueva salvedad, algo oscura, esta vez sobre la poesía (luego volveré sobre ello). Para GF la palabra es siempre “concreta, siempre representa (cursiva mía), es irracional y polisensorial, es el ojo cerebral racional que se ha dado con la luz, y se ha enceguecido”.

20.8.12

PABLO PALACIO EN LETRAS LIBRES


Leonardo Valencia publica en el número de este mes de Letras Libres una reseña sobre la obra del malogrado narrador ecuatoriano Pablo Palacio, autor de algunos de los libros de relatos y novelas breves más alucinantes del siglo veinte en Hispanoamérica. No tiene pierde.



En 1964, diecisiete años después de la muerte de Pablo Palacio, se publicaron sus obras completas. Ninguno de sus tres breves libros había pasado de la primera edición en vida del autor. Los cuentos de Un hombre muerto a puntapiés (1927) y las novelas Débora (1927) y Vida del ahorcado (1932), no exceden un volumen de doscientas páginas.

Sin embargo, las ediciones de las obras del escritor ecuatoriano se han multiplicado en Ecuador, México, Cuba, Venezuela, Chile, Argentina y España, y Palacio ha merecido el elogio de autores como Enrique Vila-Matas, que ha comparado la audacia de su obra con la de Antonin Artaud. En el año 2000, bajo la dirección de Wilfrido Corral, Círculo de Lectores publicó la edición crítica más completa de su obra hasta la fecha. Pero las pausadas reencarnaciones editoriales se volvieron entusiasmo a partir 2009, cuando en Buenos Aires la editorial Final Abierto reeditó los cuentos de Un hombre muerto a puntapiés, y en 2010 lo hizo en Madrid la editorial Veintisiete Letras, con un prólogo de Christopher Domínguez Michael. El mismo año, también en España, la editorial El Nadir recuperó su mayor novela, Vida del ahorcado; en Alemania, la editorial Martin Meidenbauer tradujo sus cuentos en un tomo y ahora proyecta otro con sus novelas. Finalmente, en 2012, Barataria reeditó la novela Débora.

¿A qué se debe este interés por Pablo Palacio? O, mejor dicho, ¿qué es lo que invita a esta sucesión de relecturas que lo ratifican no solo en la condición de clásico de la vanguardia latinoamericana, junto a escritores como Macedonio Fernández o Juan Emar, sino en el rango de los narradores de máxima eficacia proporcional a la reducida extensión de lo publicado? En principio, se trata de una obra que se presta a distintas interpretaciones porque no se agota en la mera anécdota, empezando por los cuentos de Un hombre muerto a puntapiés. Débora  y Vida del ahorcado se configuran por secuencias de fragmentos en las que se establece siempre la condición conjetural de sus acciones y personajes, y en las que hay permanentes reflexiones sobre el proceso de escritura de una novela. También hay un fuerte componente de mito en su biografía: la locura de los años finales de Palacio desató una poderosa predisposición a justificar su literatura. Se buscó al hombre en la obra y se lo redujo a síntoma. A fin de cuentas todo lo que es invención y es nuevo, y por lo tanto no es reconocible, ha de ser considerado locura.
En 1964, diecisiete años después de la muerte de Pablo Palacio, se publicaron sus obras completas. Ninguno de sus tres breves libros había pasado de la primera edición en vida del autor. Los cuentos de Un hombre muerto a puntapiés (1927) y las novelas Débora (1927) y Vida del ahorcado (1932), no exceden un volumen de doscientas páginas.

Sin embargo, las ediciones de las obras del escritor ecuatoriano se han multiplicado en Ecuador, México, Cuba, Venezuela, Chile, Argentina y España, y Palacio ha merecido el elogio de autores como Enrique Vila-Matas, que ha comparado la audacia de su obra con la de Antonin Artaud. En el año 2000, bajo la dirección de Wilfrido Corral, Círculo de Lectores publicó la edición crítica más completa de su obra hasta la fecha. Pero las pausadas reencarnaciones editoriales se volvieron entusiasmo a partir 2009, cuando en Buenos Aires la editorial Final Abierto reeditó los cuentos de Un hombre muerto a puntapiés, y en 2010 lo hizo en Madrid la editorial Veintisiete Letras, con un prólogo de Christopher Domínguez Michael. El mismo año, también en España, la editorial El Nadir recuperó su mayor novela, Vida del ahorcado; en Alemania, la editorial Martin Meidenbauer tradujo sus cuentos en un tomo y ahora proyecta otro con sus novelas. Finalmente, en 2012, Barataria reeditó la novela Débora.

¿A qué se debe este interés por Pablo Palacio? O, mejor dicho, ¿qué es lo que invita a esta sucesión de relecturas que lo ratifican no solo en la condición de clásico de la vanguardia latinoamericana, junto a escritores como Macedonio Fernández o Juan Emar, sino en el rango de los narradores de máxima eficacia proporcional a la reducida extensión de lo publicado? En principio, se trata de una obra que se presta a distintas interpretaciones porque no se agota en la mera anécdota, empezando por los cuentos de Un hombre muerto a puntapiés. Débora  y Vida del ahorcado se configuran por secuencias de fragmentos en las que se establece siempre la condición conjetural de sus acciones y personajes, y en las que hay permanentes reflexiones sobre el proceso de escritura de una novela. También hay un fuerte componente de mito en su biografía: la locura de los años finales de Palacio desató una poderosa predisposición a justificar su literatura. Se buscó al hombre en la obra y se lo redujo a síntoma. A fin de cuentas todo lo que es invención y es nuevo, y por lo tanto no es reconocible, ha de ser considerado locura.

14.8.12

Nuestro oso en la cristalería poética


¿Es suficiente haber escrito dos poemarios, acaso de los más importantes en la segunda mitad del siglo pasado, para tener que escuchar renuentemente las tropelías y desatinos de un poeta que tuvo su tiempo y su mejor voz hace por lo menos 30 ó 40 años?

Esta pregunta me vino a la mente mientras leía la entrevista que le hizo J.C. Yrigoyen a Rodolfo Hinostroza. Y casi inmediatamente recordé las cuidadosas palabras, llenas de cariño, sinceridad y afecto, que dedicó en 1988 el poeta Javier Sologuren a Javier Heraud, uno de los crecientes agraviados por la pluma dizque honesta --brutalmente desatinada diría-- del autor de Contranatura:

Nuevamente lo recuerdo trayendo consigo su alegría, su cordialidad expansiva, su clara bondad. Niño con los niños, le gustaba jugar con Gerardo, mi hijo mayor, que solo tenía cuatro años. Lo levantaba en brazos, lo lanzaba al aire para luego atraparlo con sus manos grandes y seguras.

Pero la lectura del poeta no se queda en la figura de Heraud, con quien discrepa incluso de sus opciones ideológicas; avanza hacia sus precoces poemas y los valora con la suave honestidad de los poetas sutiles: “El Río era un poema de versos breves y esbeltos que discurrían con grave gracia, reflexivos a la par que animados, ciertos en la honda transparencia de sus aguas”.

He dicho que Sologuren discrepaba políticamente con Heraud. Con el cuidado con las palabras que caracteriza a un creador despreocupado de los embustes de la fama efímera, Sologuren, con elegancia, apunta:

Contrario como soy a la violencia, no puedo dejar de lamentar sus dolorosas secuelas (las del acercamiento de Heraud a la guerrilla). Aún más tratándose de alguien como Javier del que tanto era legítimo esperar. Sin embargo, creo que alcanzó una madurez suficiente para recordársele como a un poeta, sin duda alguna notable, y como a un hombre que supo ajustar su conducta a sus palabras.

Me eximo de comparar ese cristalino actuar de Javier Heraud con los de otros miembros de su generación.

Nuestro brillante oso rompecristales ha direccionado su bronca artillería también contra Ricardo Silva Santisteban y Renato Sandoval. Del primero, el mismo Sologuren dice enfáticamente que “cada poema (de Tierra incógnita), signado por un elemento, no pretende, sin embargo, constituirse en una unidad mimética, cerrada y plena de las sugestiones originales del elemento. Por el contrario, en cada uno de ellos se entrecruzan las alusiones a otras sustancias…”

Luego agrega el autor del maravilloso Vida continua: “Ricardo Silva-Santisteban da cara a la realidad henchida de desconocimientos (cursivas mías, por supuesto), ante los que sale con las palabras descubridoras del sueño tras de los ojos y más allá de estos”.

¿Dónde está, pue, lo “sentencioso” y “retórico” que quiere encontrar Hinostroza en la poesía de RS-S para descalificarlo como poeta “a su nivel” (dicho sea como glosa: ¿puede haber algo más ridículo y limeñón que un poeta diciendo: tú sí lees conmigo porque estás a mi nivel; tú, no: eres un simple traductor o cualquier otra cosa?

El caso de Renato Sandoval roza ya el patetismo. En alguna ocasión se quejó de que lo programaran (a Sandoval) en un festival de poesía, porque era un traductor o un estudioso de las lenguas y no un poeta (¡hey¡, ¿vamos a dejar en la garra del oso de la cristalería la potestad de decir quién es y no es en el espacio poético local?).

Tuve una buena amistad con Renato Sandoval hasta hace un año más o menos. Su poesía no me dice gran cosa, pero solo si hubiera perdido la chaveta se me ocurriría descalificarla; nadie sabe los que la poesía es, y qué será en 10 o 20 años, y mucho menos el que ha perdido la gracia de las musas y el tino característico de los creadores. Ahora Hinostroza vuelve a atacarlo con un chisme de lo más impropio –aun cuando fuera estrictamente cierto- de alguien que ama la buena relación con los demás y realmente se concibe por encima de minucias embusteras.

Por último, contrastemos (des)honestidades brutales con algo parecido: ¿nadie
le ha dicho al señor Rodolfo Hinostroza que tal vez podemos ser poetas de nacimiento (yo personalmente no lo creo); pero que, de esto estoy más seguro: podemos dejar de ser poetas gracias a los estragos del psicoanálisis, la frustración, la pérdida de la atención foránea (recordemos que Octavio Paz, cuando leyó los poemas posteriores aContranatura, le dijo a Hinostroza: “pero, ¿por qué su poesía se ha vuelto tan oscura?” y el ego?

Last but non leastMemorial de Casa Grande, al margen de un ensayo mediocre recién publicado, que se ocupa de cosas externas al libro en sí, debe ser el peor poemario de su generación en más de 30 ó 40 años. Ninguno de los poemas que lo conforman están al nivel del más oscuro libro de Cisneros, Heraud, Martos e incluso Luis Hernández.

Apoyarse en cosas del pasado para pontificar sobre quienes son o no son poetas, y sobre vidas que no se conocen bien o que interesan “bajonear” para que los demás “suban”, es una actitud infantil, una regresión inaceptable en un autor de libros magníficos como Consejero del lobo, Contranatura y el poema “Nudo Borromeo”.

Ojalá que su próximo poemario, Los dioses, que tanto tarda en publicar, lo redima como poeta y exprese un retorno de las musas que tan bien lo asesoraron en los 60 y 70. 

8.8.12

UNA RESEÑA DE "ESTANTE" Nº 3





Dulces y susurradas canciones

Roberts Pool/Crepúsculos. Róger Santiváñez. Hipocampo editores, 2011. 46 pp.


Luego de la aparición, metafórica y literal, de ese libro señero para el barroco nacional que es Symbol (1998), la poseía de Santiváñez ha sufrido extraños retorcimientos, desplazamientos religiosos, descentramientos lingüísticos con pérdida de capacidad semántica, que felizmente tuvieron en la compilación Dolores Morales de Santiváñez (2005) su expresión más redonda y cabal.

Pasado un turbio disturbio en donde se entregó como una núbil desesperada a la experimentación facilista y a la pérdida del sentido en el texto –que no es lo mismo que el no sentido del buscador de nuevas formas poéticas--: en libros como Labranda (2009) (señalé algunos reparos en mi blog, en su momento, sobre este libro), nos topamos con este volumen ganador del Premio Libro de Poesía Breve 2010, organizado por la editorial Hipocampo, dirigida por su coterráneo Teófilo Gutiérrez.

El volumen está dividido en las dos partes sugeridas en el título, más dos secciones tipo bonus track, aunque todas tienen una evidente articulación formal. En general, se percibe un abandono de los excesos neologísticos y de los rebuscamientos sintácticos en beneficio de una claridad expositiva y de la eufonía clásica que Santiváñez conoce muy bien:

Los arbustos son perfectos danzan
Solitarios ante mi susurrada canción
No me dicen sino dulzura enhiesta
En la finestra destinada a su infinito
Vaivén inescapable a esta hora mori
Sólo el sonido de las ramas cruzadas
Por el viento se perciben en el adviento…

Tercetos más o menos regulados, aliteraciones claras, tópicos célebres, todo apunta a que, otra vez, Santiváñez ha aprendido la lección y ha afinado su estro, ha acomodado el puente de su vieja guitarra y ha aclarado la voz con una copita del viejo ron de los ochenta.

Sin embargo, aún insiste en partir las palabras dejando huérfanos de sentido ambos versos y acaso perturbando la melopeia de los mismos:

Utópica horizonte alucinado & el viento preci
Pita cadencia recurrente en mis oído gigan
Tesco caracol a través del salino perfume el (pp. 34)

Alfombras de espuma sucesivas brinca barroca in
Vasión atropellándose deglusión ourobórea máquina (pp.35)

Cuando lo óptimo –y más difícil-- es partir la palabra final del verso otorgando sentido a ambos versos, o al menos no perjudicando la eufonía de aquellos.

Edgardo Dobry ha afirmado en el metatexto que:

Santiváñez hace un troquelado ansioso de plegarse, un poema cubo-de-rubik (¡!) en cuyas caras escuchamos un eco de los grandes expedicionarios hacia nuevos territorios (…) 
Santiváñez da una vuelta nueva de amenidad o extrañamiento sobre esa materia (la ―dicción clásica, la música suntuosa‖). (Signos de exclamación nuestros)
¡Vamos¡, desde sus inicios Santiváñez, por su formación en Literatura tal vez, nunca estuvo alejado de esa dicción clásica ni de esa prestigiosa música. La única vez en que se alejó con éxito de ello fue con el multiinvocado y ya lejano Symbol.

Roberts Pool/Crepúsculos está particularmente lejos de aquel libro ya nombrado y hoy inhallable; sin llegar a ser un volumen que sea inútil visitar. En el mejor de los casos, puede ser visto como un texto de transición hacia la ansiada simplicidad poética. Claro está, sin dejar el particular estilo neobarroco que el poeta adoptó a finales de los noventa.

De todas maneras, bien por él: ganar un premio de poesía con un libro de precario tránsito es inusual. ¿Quiénes habrán sido los jurados? El libro no los revela. (Víctor Coral)



!!!SALIÓ "ESTANTE" Nº 3!!!


Acaba de salir el tercer número de la revista ESTANTE, que tengo el gusto, y a veces el disgusto, de dirigir. Resumir en este espacio todo lo que trae es algo incómodo. Me limitaré a decirles que hay tres notas mías: una sobre la nueva edición de Tromba de Agosto, otra sobre Roberts Pool, de Santiváñez, y una última sobre el reciente libro de escritos de Bukowski que acaba de ser publicado en San Francisco (EE. UU.).

Pero hay también textos de filosofía, arte actual y sobre la revista Lima Gris. Si es que no les ha llegado el PDF solo tienen que dejar su correo en los comentarios de este post y se lo enviaremos. Servidos.



4.8.12




Interesante entrevista a Julio Heredia sobre su formación poética y su relación con el controvertdio grupo KLOAKA. Ojo con lo que sugiere Heredia:



“”Había un clima politizado al máximo, todo el mundo era no sólo de izquierda, sino fundamentalmente marxista y maoísta, es el caso de Roger Santiváñez y de Dalmacia Ruíz Rosas, que fueron mis primeros amigos en la Universidad. Yo era secretamente escéptico de la “revolución” armada, pero asistí algunas veces a “talleres” de adoctrinamiento. Me sentía obviamente muy del lado del pueblo, de lo popular, sentía que provenía de allí, y ansiaba una transformación en el Perú que impusiera la justicia social en democracia. Parece que la “tercera vía” me había seducido. San Marcos, efectivamente, fue para mí muy motivadora desde el punto de vista literario, pero decepcionante en lo político.


Me parece que intuitivamente opté rápidamente por la libertad, es decir, preferí las opciones que consideraban al individuo y su complejidad. Quizá entonces no lo tenía muy claro, pero ahora me doy cuenta que era ya un librepensador. Tengo la convicción que el altruismo, la solidaridad, la fraternidad, el amor, sólo pueden surgir de un sujeto –el individuo? a quien se le acuerda valor absoluto. Ni siquiera la democracia puede imponerse a los pueblos bajo la coartada de su superioridad moral. Admito que es una postura más bien filosófica y que en la práctica induciría al relativismo o a la indulgencia respecto del Poder, cualquiera que este fuere. Pero, en mi visión, tal postura debe acompañarse de una ética, y esa ética sostiene una acción crítica (y autocrítica) y contributiva. Más que al “compromiso” de que hablaba Sartre, lo que digo se emparenta a la noción del deber.


Creo que uno no solo siente sino también piensa según su temperamento, es por eso que una propuesta que se suponía revolucionaria y liberadora, como la marxista, como la comunista, a mi me aterró, y la percibí tan castradora como el catolicismo medieval. Para remate, poquísimo tiempo después, viví en carne propia la acción delirante de Sendero luminoso. Yo había comenzado a trabajar muy temprano en periodismo, después de trabajar en El Diario de Marka pasé a Caretas, entonces gente cercana, estudiantes de Letras como yo, dirigentes, en la Ciudad universitaria, comenzó a atacarme porque “me había vendido a la burguesía”, por escribir en Caretas. Incluso llegaron a agredirme físicamente. Algunos de los que ahora con ligereza me tildan de derechista, de fujimorista, o cosas por el estilo, podrían tomarse el tiempo de analizar las causas de mis posiciones actuales. Ya he contado alguna vez que comenzando nomás la década violenta de los 80.” (extraído de aquí)

---En la imagen, el poeta Oswaldo Chanove en los años 80. En esa época existieron en Arequipo poetas de mucha valía y muchos movimientos culturales y literarios que fueron opacados por el énfasis marketero de Kloaka.

2.8.12

SE VIENE "ESTANTE" Nº 3...


EN DOS DÍAS SALE EL TERCER NÚMERO DE LA REVISTA DE CRITICA LITERARIA "ESTANTE", QUE TENGO EL GUSTO (Y A VECES EL DISGUSTO) DE DIRIGIR.

VIENE CON RESEÑAS SOBRE LIBROS DE JORGE PIMENTEL, ROGER SANTIVÁÑEZ, YUKIO MUSHIMA, SOPHIE CANAL, INÉDITOS EN CASTELLANO DE BUKOWSKI, RESEÑA SOBRE REVISTAS COMO "LIMA GRIS", UNA NOTA AVIESA CONTRA SARAMAGO, Y MÁSSSSSSSSS... ESTÉN ATENTOS.

ESTANTE SOLO SE DISTRIBUYE GRATUITAMENTE Y VÍA E-MAIL, SI QUIEREN QUE SE LAS ENVÍE, DEJEN SUS CORREOS EN ESTE BLOG.

SALUDOS!!! :)
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