29.9.12

ALONSO CUETO EN LA REVISTA "COSAS"


En el número de esta quincena de la revista COSAS, le hago una nota al escritor Alonso Cueto, porque su novela La hora Azul ha sido traducida a varios idiomas, entre ellos, últimamente, al inglés, en la prestigiosa editorial Ramdom House, y porque presenta nuevo libro. 

Todo un gusto para mí que mi amigo Alonso sea reconocido y que COSAS dé cuenta de ello.


27.9.12

Juan José del Solar, extraordinario traductor peruano





Hace un buen tiempo le hice una entrevista para COSAS HOMBRE al estupendo traductor peruanos Juan José del Solar. Ha traducido a autores de lengua alemana tan importantes como Franz Kafka, Elias Canetti, Robert Walser, Joseph Roth y Herta Müller, en las mejores editoriales del mundo hispano.

Hoy me llega este simpático correo, que responde a las invitaciones que la red Linked suele enviar a nuestros contactos. 

Hola Víctor:
He recibido una invitación para unirme a tu linked-in, pero mi PC es muy viejo, mi antivirus muy inseguro y yo no entiendo nada de esas cosas, de modo que prefiero escribirnos correos regulares simplemente, la entrevista quedó estupenda y me ha servido mucho, cruza los deditos, rfa, para que me den pronto mi pensión de gracia, seguimos en contacto, aunque no sea por linked-in, saludos cordiales de:

Juan José del Solar.


Así que la pensión de gracia que está pidiendo este gran intelectual al estado peruano puede salir y yo y la revistas colaboramos en algo para ello. 

Realmente me alegra saber que el periodismo puede servir para mucho más que escarbar el morbo de la gente y provocar asesinatos por dinero. 

Gracias a ti, Juan José, por tus excelentes traducciones.
 

(en la imagen, Del Solar, en silla de ruedas, rodeado de editores alemanes.)

24.9.12

El Dickens de Pitol y las peculiaridades de cierto realismo





 Leyendo un viejo escrito de Sergio Pitol sobre la magnífica obra mayor de Charles Dicken, David Copperfield, me encuentro con una expresión que, extrañamente, me abandona a ciertos pensamientos que ya estaban bullentes en mi interior.

Afirma el escritor mexicano que el famoso optimismo endilgado a la obra de Dickens no es tan cierto, o por lo menos lo es solo en parte. Cita, para refutar tal generalización, nada menos que a George Bernard Shaw, quien dice:

Las primeras novelas (de Dickens) fueron escritas para conmover, entretener, divertir; las otras, a partir de David Copperfield, para hacer sentir incómodo al lector.

Acaso tales características descritas por el autor de Hombre y superhombre las comparte Dickens con otros autores del siglo diecinueve, como Balzac, quienes se vieron obligados a alargar y embrollar las tramas de sus novelas por las exigencias de publicarlas en folletón. Acaso, también, Dickens sea uno de lo escritores ingleses que, a diferencia incluso de los franceses, mejor pudo construir sus diálogos, y con ellos sus personajes. Con mayor naturalidad, veracidad y frescura. Como dice Pitol:

En el diálogo encontramos otra de las grandes fuerzas de Dickens. Los personajes no se analizan ni analizan sus situaciones, se manifiestan al hablar.

Pero es en esta aparente contradictio donde radica la verdadera originalidad de Charles Dickens, y quien lo resume de la mejor manera --poeta tenía que ser—es T. S. Eliot, quien siempre solía repetir que los personajes de CD poseen “esa clase de realidad que es casi sobrenatural”.

Y ahí surge el problema del realismo y sus límites. Cuando Dickens se propone –ahora parafraseo a Pitol—describir personajes miméticamente, sin distorsionarlos con su subjetividad acribillada, de nieto de mayordomos de vida asaz difícil, los logros son casi nulos. Dickens se sobrepone a muchos creativamente, más bien cuando distorsiona sus personajes, los reduce a gestos, actos extraños, frases para recordar; es decir, todo lo que un autor “moderno” hijo del realismo supérstite no quisiera hacer con sus personajes.

Pero es que tal vez el genio de CD haya sido tan grande que los valores del realismo del diecinueve se invirtieron en su caso: el componente de “reflejo de la realidad” es marcadamente inferior a los espacios narrativos donde su subjetividad retorcida, retuerce a su vez a sus personajes, convirtiéndolos (ironía de por medio) en pobres seres sobrenaturales.

Son esos personajes marcadamente perversos u opresores, o aquellos trágicamente víctimas y oprimidos, los que se quedan en la memoria de generaciones de lectores para siempre, no sus descripciones realistas de ciudades y escenarios, ni sus entidades morales y convencionales.

No en vano la obra de Dickens, y sobre todo David Copperfield, fue libro de cabecera de Sigmund Freud: el autor de Tótem y Tabú encontraba en sus tramas rizomáticas y en sus personajes transidos por el mal y el poder, un material simbólico psicoanalítico que no hallaba en la obra de otro autor de esa época. Tal vez el mejor elogio a la obra de un escritor que queda por redescubrir (una vez más).

 (En la imagen, Sergio Pitol)     

21.9.12

LOS ADORADORES DEL CONSTRUCTO O MÁS BIEN LOS COMPINCHES DE LO IMPOSIBLE




Algo que me da risa es la forma en que algunos académicos toman ciertos esquemas como verdades eternas. Por supuesto, hasta que vengan otras verdades académicas a reemplazarlas y tomar estas otras como nuevas verdades absolutas y momentáneas (me permito una sonrisa con esa tremenda contradicción).


En el espacio poético esto es aún más problemático. Hay gente, como Luis Fernando Chueca, el cantautor Susti, Paolo Gómez (A. K. Paolo de Lima) y otros, que creen que las verdades poéticas –siguiendo a Foucault en lo del concepto de “construcción”; pero el francés no hubiera sido tan imbécil como para ampliar su proposición a la poesía— se construyen más o menos de la misma manera como el promotor de cumbia se propone hacer de una vedete la más exitosa, putinga, fatua y “mediática” de la farándula.

Todo esto solo evidencia un desconocimiento de lo central en la poesía, que es la autenticidad, y que por supuesto estos extremistas seudoizquierdosos y amigueros (en su triste séquito figura una buena poeta, Victoria Guerrero, en la imagen) han dejado de lado para erigir la penosa construcción de un poeta (Gómez) y del dizque mejor grupo poético peruano (Kloaka) como una misión de venganza.

Estamos claros que Gómez y Kloaka no tuvieron más que afinidades electivas entre ellos, pues Gómez fue en realidad un poeta de tercera línea en un grupo disímil como Neón, como los tuvo este Gómez con Hora Zero mientras ello le sirvió para sus fines, luego, como todos sabemos, se alejó de su posición de periférico sobón de ese grupo para acercarse a Kloaka.

Volviendo a temas grandes, lo que hay que decir sobre esto es que no es posible construir a un “gran poeta” a punta de reseñas y ensayitos favorables de los pocos amigos de aquel supuesto poeta, ni menos es posible tapar la Luna histórica de Hora Zero con eventos celebratorios y autobombos.

Al final, todo vuelve a su cauce, tarde o temprano, y los que son poetas mediocres (Gómez) siguen siendo lo mismo, y lo que no brilla con su propio trabajo es cada vez más reconocible y deplorado por el poco pero enterado público poético.

Sin embargo, Chueca, Güich y otros compinches de lo imposible mantienen su supuesta e ilusoria posibilidad de enderezar las cosas a su favor con encuestas ridículas que solo a la U. de Lima se le hubiera ocurrido publicar.

Es su rollo, en todo el sentido de la palabra.

Gracioso, además.

(El engendro de Chueca y compañía.)

19.9.12

WILLIAM GADDIS, LOS RECONOCIMIENTOS





Hacia el final de la tarde, Otto caminaba solo, hacia el sur, por Madison Avenue, expresando con su cara un extremo de la concentración de vacuidad que se cruzaba por todas partes a su alrededor, las caras de mensajeros de oficina, de mecanógrafas expulsadas al aire nocturno, de jóvenes lúgubremente triunfantes, de detestables triunfadores de mediana edad, de mujeres que perseguían la elegancia y alcanzaban la mediocridad, que habían pasado la tarde gastando el dinero que sus cansados maridos habían pasado la tarde ganando, y de los propios maridos, que llegarían a casa minutos después de ellas, se serviría una copa y se sentarían mirando hacia otra parte. Cargado con su cartera, y con un pensamiento poco amable para todos sus conocidos, Otto llevaba la cabeza alta. Aunque se jactaba de desdeñar la soledad, miraba la atroz diversidad que se cruzaba torrencialmente con él como si confiara en identificar a alguien, en rescatar alguna cara del anonimato de la muchedumbre con un reconocimiento inmediatamente lamentado, y restarse a sí mismo. Hasta le tentaba con fuerza la idea de entablar conversación con desconocidos, y al pensarlo se acordó bruscamente de su padre, a quien había quedado en llamar por teléfono para acordar un lugar de cita para su primer encuentro. Esto le hizo interesarse súbitamente por todos los hombres de mediana edad y aspecto muy próspero que pasaban, codiciando alfileres de corbata de diamantes, un sombrero hongo, un pañuelo de Ascot, e incluso (aunque le hubiera chocado bastante que aquel hubiera sido “papá”) unas polainas gris perla. Era un problema que hasta ahora había resultado más fácil dejar sin resolver, y maldito fuera Edipo y todos los demás. Por el momento, el padre podía ser cualquiera que eligiera el hijo. En el preciso instante en que sus ojos se encontrasen con reconocimiento, aquello se acabaría.

---Fragmento de Los reconocimientos, de William Gaddis.

16.9.12

El Cuarteto de Alejandría revisitado




Gracias a la página de venta de libros de viejo Libros Raros en Facebook, logré recuperar, luego de varios años, los cuatro volúmenes que completan está impresionante tetralogía alucinada por Lawrence Durrell en los años 50 del siglo pasado.

El orden de los libros pocos lo tienen claro: el primer volumen es Justine, donde se describen con un nivel poético y, a la vez, con gran potencia narrativa, los amores y desencuentros entre Darley –el narrador—y la casi inasible Justine. Una suerte de juego de gato y el ratón amoroso en un escenario de ensueño y maravilla: Alejandría.

En el segundo volumen, titulado Balthazar, son los personajes llamados secundarios los que toman protagonismo. De hecho el doctor Balthazar examina bajo otras luces, en incluso “corrige”, lo sucedido en el volumen primero, y modifica en parte nuestra percepción, nuestra lectura de aquel. No en vano esta cita de Sade preside el segundo volumen:

El espejo ve al hombre hermoso, el espejo ama al hombre; otro espejo ve al hombre horrible y lo odia; y es siempre el mismo ser el que produce las impresiones.

Mountolive puede parecer un descanso con respecto a este complejo dispositivo en torno al amor que el autor ha creado con sus dos primeros tomos. Pero no hay que engañarse, porque si bien la principal preocupación en Mountolive, cuya ciudad sede es Egipto, es la política y el poder (los personajes egipcios, Nessim y Hosnani mueren durante una conspiración contra el gobierno), el amor está siempre presente, esta vez con la curiosa relación entre el diplomático inglés Mountolive y Leila, otro amor difícil expuesto con la prosa brillante y suavemente melancólica de Durrel.

Con Clea, cuarto y último volumen del arriesgado proyecto narrativo, el esfuerzo de más de 1,300 páginas se cierra con una aparente disgregación de los personajes que quedan vivos. La guerra es el agente principal de esta disociación, pero también lo es el agotamiento del amor humano, que no encuentra una cristalización duradera a lo largo del conjunto. La áspera separación entre Darley y Clea en las páginas finales de este cuarto volumen quedan flotando en el aire mental del lector:

--No te sirvo, Darley. Desde que estamos juntos no has escrito una sola línea. Ni siquiera tienes proyectos. Además, ya casi no lees.

¡Qué duros, qué turbados se habían vuelto esos ojos maravillosos! (…) Aquel impulso antiguo de confiarme al mundo a través de la literatura había fracasado, se había agotado en mí. La imagen del mundo mezquino de los editores se me hacía insoportable.

(…)

Después de una relación tan intensa como la nuestra aquella era en realidad una partida extrañamente fría y apática. Una especie de insensibilidad fantasmal perturbaba nuestros sentimientos. Había en mí un profundo dolor, pero no era tristeza. El muerto apretón de manos con que nos despedimos expresaba un curioso y verdadero vacío espiritual.

Es, pues, esta imposibilidad del amor humano “verdadero” la base de El cuarteto de Alejandría, así como la complejidad de un mundo que se vuelve un enemigo contra ese proyecto vital. Los personajes de Durrell, como nunca antes ni después lo logró en sus otros libros, viven, transpiran, sufren sus destinos con ese aliento a poesía y sin perder de vista la difícil estructura de un mundo ficcional pocas veces igualado al menos en el siglo veinte.

(En la imagen: Durrell presentando uno de sus libros.)

 

15.9.12

FERNÁNDEZ MALLO PUBLICA POR PARTIDA DOBLE





Encuentro en la sección cultural de El País esta nota sobre dos libros muy singulares de Agustín Fernández Mallo, sindicado como el escritor posmo de España. El primero lo publica Alfaguara y tiene un título curioso:
Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus. Una suerte de melange de versos, ideas sueltas pequeñas prosas y quién sabe qué más. Es el primer libro que publicó el autor español.

El otro libro es de poemas, o de pospoesía, como le gusta decir a AFM, lo publica Visor y se titula Antibiótico. Giran en torno a la muerte y a la poesía misma. Les dejo la nota de El País.


En el mundo editorial (y en el empresarial, en general), los encargados de cazar las novedades, de descubrir talentos literarios, no siempre dan en el clavo a la primera. Agustín Fernández Mallo, una de las caras más representativas de la literatura posmoderna e inventor del término pospoética, escribió en el año 2000 una obra compuesta por notas, ideas sueltas y poemas en prosa, “un día leí todo aquello y me di cuenta de que no necesitaba la novela… porque ya estaba allí”, puntualiza el autor. Bajo el título original, Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractactus, y las ilustraciones de Pere Joan, Alfaguara recupera, 12 años después, esta colección de versos en prosa con un corte muy narrativo, que un día el propio escritor publicó por su cuenta.

En 2001, cuando terminó de compilar las piezas que luego darían forma al libro, autoeditó unos 500 ejemplares. “Luego se los día a una serie de personas a quien pensé que podía interesar, y recibí buenas respuestas”. Este enfant terrible de la literatura se recorrió varias ciudades dejando en depósito algunos de los ejemplares en ciertas librerías.

La vida es breve no porque sea breve, sino porque la muerte es larga y profunda (infinita), me dijo el monigote W. C."

Fragmento de 'Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus" (Anagrama)

“En su día ni se me ocurrió enviarlo a grandes editoriales, sino a editoriales de poesía. Pero no era bueno momento, y lo sé”. Ahora Alfaguara recupera Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractactus. “Supongo que porque consideran que es un buen libro, que tiene calidad literaria, que es coherente con toda mi obra y guarda una estrecha relación con lo que he venido produciendo”, apunta el escritor, mientras confiesa que no tenía ninguna duda de que algún día se reeditaría, lo que no sabía era quien. “Lo lógico era que fuera Alfaguara, que es mi casa”.

La historia que cuenta Fernández Mallo es un viaje por el desamor y el abandono, en el escenario de una isla enigmática e inquietante como la de Menorca. Aunque quizás lo más enigmático que puede resultar es el título, conservado del original que le puso en 1999 y compuesto por una oración de 12 palabras que alude a la parte carnal del libro por una parte, y lo más metafísico o de investigación de la realidad desde un punto de vista de la física o de la filosofía por otra. “Es una forma casi técnica, tiene un tono de informa, que es un juego entre lo poético y lo técnico”, explica. A pesar del baile de conceptos presentes en la cabeza del escritor de la técnica, la física y las formas narrativas, se replantea el paradigma estético que conlleva la disciplina de la literatura: "Para mí fue un hallazgo darme cuenta de que los libros no tienen que estar tan estrictamente pensados. A veces, incluso, es más poético así".

Antibiótico, la recuperación de la pospoesía

Un poema único de 100 páginas, escrito en 2005 y publicado por primera vez en 2006, es la otra obra de Fernández Mallo que una editorial, en este caso Visor, ha recuperado en un año.  "El tema de la muerte y la pospoesía llegan a su máxima potencialidad de la manera más poética en Antibiótico", afirma el conocido en algunos sectores como el poeta del nuevo mundo.

El poemario fue escrito en un pueblo deshabitado de León, donde solamente vivía un habitante. El autor encontró en ese entorno el ideal para descubrirse a sí mismo en la soledad y en el medio rural: "Me fui un mes para ver qué pasaba, y pasó eso, pasó Antibiótico. Salió un poemario que está en todo lo que caracteriza mi obra. Es una manera de poetizar mi contemporaneidad, de buscar imágenes y metáforas".
El juego de conceptos que controla Fernández Mallo se convierten, de repente, en un juego de palabras difícil de abandonar. Lo posmoderno, la pospoesía, la poesía, la contemporaneidad, lo técnico y lo físico contra lo sensible a los estados mentales... ¿Qué hay más moderno que ser posmoderno? "Siendo franco, yo nunca he escrito pensando en que soy moderno o antiguo", responde, "Escrito lo que creo que que me sale dada mi cultura, mi entorno, mis filias y mis fobias. Escribo para mí, para una investigación estética y moral. Es un error pretender ser moderno, porque cuando uno lo intenta no sale nunca. De hecho, todo lo que he escrito, sale. No tengo conciencia de estar haciendo algo moderno, sino más bien algo que me emociona".

14.9.12

DELIRANTE PAULO COELHO DICE QUE ES EL INTELECTUAL MÀS IMPORTANTE DE BRASIL




Esta nota de El Universal de México, tomada de Rolling Stone, es tan deliciosamente delirante que se las pego tal cual para que la disfruten.



            EL UNIVERSAL
jueves 13 de septiembre de 2012  11:52 AM
Río de Janeiro.- Un mes después de generar una polémica internacional al criticar el clásico de la literatura Ulysses, de James Joyce, el escritor brasileño más exitoso en la actualidad, Paulo Coelho, afirmó que se considera como "el intelectual más importante de Brasil".

"Soy el intelectual más importante de Brasil. ¿Por qué? Porque tengo algo a decir. Y para todos, no (sólo) para los intelectuales", disparó, en una entrevista a la última edición de la revista Rolling Stone.

El autor de El Alquimista, que vive actualmente en Ginebra, ha lanzado recientemente al mercado Manuscrito encontrado en Accra, su vigésimosegundo libro, con una historia que transcurre en la Jerusalén de 1099, en vísperas de la llegada de las Cruzadas.

"Tengo una obsesión por esta área del planeta (Cercano Oriente). Creo que todo empezó allí y todo se acabará allí", expresó a Rolling Stone.

El escritor brasileño generó recientemente una gran polémica, al sostener que las mil páginas de la historia Ulysses, del irlandés James Joyce -uno de los grandes clásicos de la literatura-, podrían ser resumidas en un twit.

En la entrevista a Rolling Stone, el autor aseveró que no todas las reacciones a su declaración fueron negativas: "Antes yo creía que sólo sufriría ataques, y al final me impresionó mucho el apoyo que recibí de gente que no esperaba", reseñó Dpa.

11.9.12

Hoy empieza el IV Festival de Literatura Filba Internacional



(Margo Glanz, escritora mexicana invitada al festival)


Del 12 al 16 de septiembre se llevará a cabo la cuarta edición del Festival Internacional de Literatura en Buenos Aires, FILBA Internacional, un encuentro que promueve la lectura y la circulación de la literatura generando el encuentro de autores argentinos e internacionales con el público y la comunidad editorial local.

En esta oportunidad, la apertura estará a cargo del escritor, profesor y crítico Ricardo Piglia. Además participarán más de 20 artistas extranjeros y 40 argentinos –escritores, músicos y pensadores contemporáneos–. Se realizarán treinta actividades entre paneles, entrevistas, diálogos, lecturas, talleres y performances, según las siguientes secciones:

Tinta activa Foco en las temáticas, estéticas y desafíos de la literatura contemporánea. El público podrá asistir a diálogos entre figuras internacionales y nacionales sobre sus procesos creativos, recomendación de obras y lecturas de diversos estilos.

Concordancias: música y literatura ¿Cuáles son los cruces entre la disciplina literaria y la disciplina musical? Para responder a esta pregunta, el Festival propone el encuentro de importantes músicos y compositores que trabajaron obras literarias, así como de escritores que han trabajado el ritmo de la prosa o la música como temática en sus ficciones.

¡Que viva México! Homenaje a la literatura mexicana: la tradición literaria mexicana, acompañada por su poderosa industria editorial, ha sido fundamental en la expansión y consolidación de la literatura latinoamericana. Al igual que la producción argentina, ha ejercido una enorme influencia en el panorama hispanohablante más allá del boom de los años sesenta. Las actividades de esta sección buscan, por un lado, realizar un recorrido por la obra de las voces más significativas del siglo XX mexicano (Octavio Paz, Sergio Pitol, José Emilio Pacheco y Carlos Monsiváis); por otro, acercar al lector argentino las nuevas expresiones de su narrativa, poesía y música.

En primera persona: Performances y diálogos en vivo de reconocidos artistas y periodistas culturales.

Nuevamente, todas estas actividades del FILBA Internacional serán de ingreso libre y gratuito.

6.9.12

UNA SECCIÓN DE MI PRÓXIMO LIBRO + DEDICATORIA





Con una humildad inversamente proporcional a la del rey Jerjes, que castigó al mar con 1.000 latigazos por destrozar una ciudad costera recién construida, doy al viento y a las lenguas estos versos que muchos pensarán que mejor me retratan –luego de cuatro libros elusivos anteriores--, que algunos pensarán que mejor me ocultan, luego de tantos años de amistad.

La poesía no es oficio de vanos ni de flojos; no de apolíticos. La poesía viene y se va como el mar, y a veces es un maretazo y, a veces, es un puro espejo que refleja la belleza del cielo inconmensurable. Este último no es el caso de este libro, como se dará cuenta inmediatamente el lector.

Debo mucho de los referentes de este volumen a cosas tan disímiles como la música popular de mediados de los setenta, las antiguas golosinas, los amores de infancia, la naturaleza en la que crecí y que olvidé en mi necedad, y la ternura recuperada sabe dios o el diablo cómo.

Los errores son solo míos.


Bogotá, 21 de julio del 2011. 
(Este libro está dedicado a Jorge, Tulio, Eloy y el siempre recordado Juan, por todo lo que me enseñaron.)
Fotografía: Santiago Barco.



















Somos lo que somos






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Una ventana iluminada en verano
cortinas sutiles que se mueven con el viento
manos que dan y reciben dinero

                                                                                  ¿cuándo fuimos distintos?
                                                                                 
En el cuarto de mi hermano aún se ve una calcomanía de los 80

¿Sirve ello para decir algo?
                                               
                                                             Ni idea

En poesía, el que sabe, habla
y el que no sabe, habla más

                                                     ¿cómo llegué hasta ti?

Debo haber estado ebrio

(pero hace dos días que no bebo)





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¿Quién dará 1.000 latigazos al mar?
El viento aún corre entre los arrecifes

                                                                       recias mareas idas
                                                                       en el fuete va prendido un corazón

Como si el mundo fuera una raya de tigre
iremos celebrando la alegría de estar

                                                                           en un ojo va la algarabía
                                                                           en el otro el ansia de verdad

Llevamos perdidos horizontes y sueños
nunca podré salir de este infiernito
a mi medida

                                                                              pero un gesto de lealtad arregla todo
                                                                              un abrazo fuerte es más que un verso

   
La alegría es corta mas recia
traspasa hasta mi piel

                                                    En el mundo las cosas pasan
                                                    Tu soledad es solo el reverso de mi sueño perdido


Espera/ alegría/ lucha/ persevero
Una hoja se debate, gira, y no cae

                                                             esto somos: unos,
                                                             vientos / otros, hojas
                                                         
Pero nunca solución a nada

Si la soledad fuera inevitable
habría traspuesto la puerta hace 15 años

                                                                          un chico pasa asustando a viejitas y chicas
                                                                          con su skate
                                                                          me reconozco sin juzgar

Y el sol se enciende dentro y fuera de mi corazón
         
                                                                                                                       (Surco. 2010)


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El error es creer que hay una sola Lima
y un solo Perú

                                                                        El error es el error
                                                                        Pero el acierto no siempre es el acierto

requiere un consenso, una mentira
                                  
(¿y me hablas de injusticia en esta vida?)

Todo lo que salude con mi nueva sonrisa será agradable                     
(En la lavandería estiman dejar mi ropa para mañana)


El error es una forma de la posibilidad, una forma horrible
pero no todo tiene que ser bello en este mundo encadenado

                                                                                                              ¿a qué?

a la sucesión de causas y efectos
                                                     
                                                                                                al dolor

que te lleva a consumir, transar, medrar, mentir
a

                                                                                   la pena de ti mismo que no asumes        

Porque más fácil es comprar en wong un best-seller
y pensar que nada hay como una sonrisa wong 






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Los edificios se iluminan
Déjalos pues que se iluminen

                                                      pero en tu ojo izquierdo va mi pregunta urgente
                                                      y en el derecho va tu 3D con blue ray y anteojos

                                         ¿Es esto poesía?

Qué me importa.

La soledad va acompañada y la soledad va sola

                                                                                      pero la soledad va

y quisiera arreglarte este espacio

para que te sientas cómodo

y decirte claro y bien despacito:
                                        
                                                           vete a la conchadetumadre

sé que resulta de algún modo horazeriano todo esto
                                                                                    
                                                            ¡tanto mejor!

las mitologías de la vida perpetua bien merecen un valium 10

(no estuvo mal, ¿eh?)

El mundo no sale de sí mismo, solo yo

y eso acrecienta

mi ansiedad

                                       que acaso es mi única verdad

                                                                                                    (“Don Lucho”, 2009)


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¿Por qué estas formas, estas pausas?

Un hombre pasa por la calle y me quiere vender algo

                                                                                                   ¿es eso honesto?

¿Qué es legítimo cuando no puedo ni siquiera hallar un empleo?

Entre 11 y 12 de la noche me acuesto cuando no bebo
                                                                                                  es decir
ningún personaje de Cassavettes me compendia

Esto es el fondo, pero hay algo más al fondo siempre: una

mirada fría al universo
                                           
                                           una secuencia bonita de linduras cerebrales

y un gato que duerme plácido en su plomedad sobre el auto abandonado

¿Voy después a ver True TV?


                                                       Esto es el mundo y no hay más que crítica en ello



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Poesía:

estuve buscando un camino y me encontré contigo

No me ayudaste en nada

es más

me diste siempre problemas

Me dirás: ¿y el reconocimiento?

Y yo te diré:

(con miedo a que me dejes)

te detesto, y cuando no lo hago, vivo



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Noche negra del ocaso

¿acaso

             --ahora que me transfiguro en mí mismo hace 20 años—

             caerás como aluvión sobre mis hombros para hacerme daño?


‘No lo dejes escapar’
                                 
                                   --puedo escuchar su comando maligno


(algo viene y revolotea en el viento nocturno
                                                     y yo
        me refugio en el museo
        para ver un cuadro sostenido

                                          --como el judío--

        por tres clavos de impecable teoría hipermoderna)

‘Al menos déjalo sin habla
                                                 porque si no, me delata” –te dice


¿No me entiendes?

                                                   Sí importa

Porque ahora me entiendo
Pero mañana tal vez no

         y estas borrascas torvas seguirán dominando
         mientras tú                                                             
         dominas el pincel o el violonchelo


¡ah, vámonos de este poema!
         
Se está haciendo oscuro e insoportable

                                                                                              aun para mí

--mas el viento brozno de las siete les dará en plena cara
al salir
           
e intuirán algo de verdad en todo esto--






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Noche oferente
Los animales de la noche no salen
                                                      
                                                                ya están allí
                                                                los que no están son tus ojos


¿Cómo puede haber tanta gente
andando día y noche sin ojos por la ciudad?


Noche de astros que ruedan sobre mi cabeza
                                                                      
                                                                                      inútiles

porque los astros los llevo cabeza adentro desde siempre
porque aluciné siempre cosas apagadas y tristes
Pero una alegría pequeñita ha vuelto
y esa pavesa no la dejaré morir
                                                  
                                                          hasta morir
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