31.10.12

LA CASA DE LA LITERATURA SE PONE LAS PILAS

Parece que el susto de la posibilidad de que los chicos de la Caslit sean desembarcados de su hermoso local, les ha puesto las pilas. Anuncian actividades interesantes para noviembre:




30.10.12

Malsalvaje 2 contra “Bioy”


                                                                                                                                                                                          



Una revista de libros debe evitar cosas tan transitadas como la “importancia de la caca” y cherrys como una escritora de guiones de teatro publicando dos páginas de un fragmento que no es más que eso: fragmento.

Pero aquellos son solo detalles si nos fijamos en la escabrosamente resaltada reseña, por Dante Trujillo, de J. C. Yirigoyen sobre el libro triunfador en España “Bioy”, de Diego Trelles, quien, por si hay dudas, es enemigo (gratuito) de este bloguer, y ni sé por qué ni me interesa.

“Bioy”, pese a quien quiera, ha tomado el lugar y posicionamiento en el imaginario actual que tuvo alguna lejana vez “Al final de la calle”, de Óscar Malca –pero, oh casualidad, el mal expectorado editor de Somos escribe en este número, otro cherry, sobre un fotógrafo amigo suyo--. Uhmm…

¿Qué dice el poeta que estudió Derecho sobre el novelista que estudió Literatura en esa columna estudiadamente resaltada en plomo sobre blanco?

Que las primeras cinco páginas son repugnantes (¿Dios, y cómo alguien puede saber que lo repugnante para el reseñista es lo mismo para el lector?), habla de una “hegemónica banalidad” (?) de cierta yuxtaposición de textos –parece que a la inteligencia endurecida del reseñador no le gustan las yuxtaposiciones—, y le reclama al autor que sus personajes hablen igual y piensen igual, un error corriente en la nueva literatura peruana.

Nada de esto me permite pensar que el libro ha sido tratado con objetividad.

“Bioy” tiene más aristas, pero las han pulido para que aparezca como una novela más que fallida. Termina pareciendo como torpe e inútil, y ello tal vez por una animadversión personal. Además, todo esto se me revela (perdonen la falta de inteligencia) no más que como una hiperbolización empujada por alguien que ha perdido el modo y el tiempo de su destino como escritor. 

Y no hablo de Yirigoyen, que tiene futuro y mucho. Como poeta…

Por fortuna, Buensalvaje 2 no se reduce a esto. María Luisa del Río tiene un texto simpático, y hay un texto sobre Patricio Pron, el escritor argentino, que lo revela como un académico salvaje. Realmente un ideal perdido para vos. Sí, para vos…

  

El verdadero problema de la Casa de la Literatura




Gustavo Faverón, un olvidado bloguer del norte frío de EE. UU. parece haber puesto el dedo en la llaga con el affaire CASLIT. 

Lamentablemente, está malinformado. La Caslit no solo es un espacio donde se da cabida a todo aquel que quiere presentar su poemario (y aún así: después de todo quién va a decidir quién es lo suficientemente bueno para presentarse en la Caslit: el desorejado Faverón? Ja y Ja).

En la Caslit se ha hecho justicia con homenajes en vida a los mejores escritores y poetas del Perú, y no solo a apristas, como podría uno suponer de solo saber que la directora es de esa tendencia. No. La cosa ha sido más amplia, y tan amplia que al mismo Faverón lo invitaron una vez a participar de un evento allí.

Las balas corren por otro lado: lamentablemente los sucesos de los últimos tiempos han ocultado la arbitrariedad de un hecho concreto: la casona de Desamparados va a ser o ya ha sido “cooptada” por la burocrática e inútil PCM del gobierno actual, y los jóvenes de la Caslit, muchos de ellos para nada amigos míos, dicho sea de paso, están en peligro no solo de ser trasladados sino de perder sus puestos de trabajo, porque el presupuesto en adelante es incierto.

¿Voy a apoyar esta barbarie solo porque odio a ciertos personajillos (Javier Arévalo y otros) que se han aprovechado de la juventud de esta gente para utilizarlos a su conveniencia?

Eso me parece vil y mezquino, digno de un pigmeo moral.

Lo que hay que hacer con el barco de la literatura peruana, aunque haya sido hecho por el vulgar García, es reflotarlo, mantenerlo, mejorar sus prácticas; no mandarlo a los arrecifes solo porque hay cuatro gatos o ratas que se aprovecharon de él durante un tiempo.

Una mirada desde lo alto y con grandeza es lo que se pide. Si no la puedes dar, al menos cállate, que no tienes la información suficiente para criticar.

29.10.12

AMPUERO PRESENTA LIBRO




Lápix Editores tiene el agrado de invitar a Luis Delboy a participar en la presentación del libro


VIAJE DE IDA, de Fernando Ampuero


el miércoles 31 de octubre a las 7 de la noche en el marco de la 33 Feria del Libro Ricardo Palma.

La presentación estará a cargo de Patricia del Río, Eduardo Lores y el autor.

Viaje de ida es, tal como señala su autor, un volumen de textos sin orden ni concierto, una miscelánea, un libro abierto. Contiene prosas, notas y artículos que, en la mayoría de los casos, expresan el insobornable placer de la lectura, los gozos y las penurias del oficio literario, el encandilado asombro de estar vivos. De ahí, sin duda, su frescura, su encanto, si gracia y su inteligencia, pues habla más de predilecciones que de fobias.


Viaje de ida, que es también una suerte de diario íntimo, recoge el rastro del primer tramo de una obra en marcha, que enarbola como toda felicidad el simple hecho de haber leído y vivido. Fernando Ampuero nos lo dice con la certidumbre de alguien que ama viajar por el mundo y por la imaginación: "Nada vuelve, y si es que vuelve, ya sea bueno o malo, no será lo mismo. Nada vuelve, aunque las personas juguemos a volver, llevados siempre por el anhelo de rehacer una ilusión o mantenerla en pie. Pero es inútil: la vida es solo un viaje de ida"

URSULA K. LEGUIN PERSISTE ANARQUISTA Y PACIFISTA

En El País de hoy domingo aparece una larga y deliciosa entrevista a esta gran autora de Ciencia Ficción y Fantasía literaria. Les dejo algunas preguntas:





--Ese cartel de la entrada, acerca de cuidar que no se escape el gato…

Es por los coyotes, son peligrosos para él. ¡Esto es el Oeste americano!

--Eso me recuerda lo de la serpiente de cascabel con la que se enfrentó una vez.

Sí, he visto muchas e incluso las he comido fritas, pero esa fue muy especial. Ocurrió en el valle de Napa, en el viejo rancho de la familia. Estaba en una mecedora en el porche y oí el ruido de los cascabeles. Estuvimos mirándonos largo rato como si fuéramos los únicos seres en el mundo. Hubo algo muy intenso entre nosotros. De contacto entre especies alienígenas. Mi marido, Charles, me ayudó luego a llevarla lejos, sin matarla.

--¿Ha estado en España?

No, y cómo lo siento. Entonces estaba Franco y no quisimos visitarla. Mi hija mayor vive en Madrid.


--Cuando trata de explicarle a un alienígena hermafrodita lo que es una mujer, no puede hacerlo, y se da cuenta de que las mujeres le son más extrañas que los extraterrestres porque con ellos al menos comparte un sexo. ¿Somos muy diferentes hombres y mujeres?

[Ríe]. Sí y no. Escribí ese libro para trascender el género y mostrar que la humanidad no está en el sexo, ni en uno ni en otro (y también por el placer de escribir esa frase: “El rey estaba embarazado”). Pero el género es tan importante para nosotros… Muchas sociedades siguen articuladas con la idea de que la mujer existe para servir al hombre. También quise mostrar un mundo sin guerras. Antropológicamente, en buena parte las guerras parecen una forma en que los hombres buscan más poder, honor y control. Compiten con otros hombres por ello, lo que me parece muy primitivo, muy básico. Hay una dureza y un salvajismo irreductibles en los hombres. Algunas mujeres también los poseen. Pero es un rasgo propio de los hombres y que ha caracterizado a las sociedades que han dominado. La idea de la competitividad, de la necesidad de un jefe, de la jerarquía piramidal. Las mujeres no jugamos en general a ese juego. No es que no seamos competitivas, pero no necesitamos batir al otro. Parece una base más sabia para una sociedad.

--Se ha autocalificado de pacifista- anarquista.

Creo que jalear la competición por el poder lo devalúa todo. Que es mejor la colaboración, el trabajo en equipo. Aunque es verdad que las sociedades que piensan como yo, cuando encuentran a las otras, mueren.

--Con perspectiva, ¿el sexo es tan importante? [Ríe]. Sí, lo es.

¿Merece tanto ruido? Estamos algo obsesionados, europeos y americanos; no sé si eso es muy inteligente. A veces hay demasiado sexo en nuestros autores. ¿Hay tanto sexo realmente en nuestra vida? Hablamos más de trabajo, de relaciones. La escritura sobre sexo no es muy buena. Eso cuando no es pura pornografía. Describir el sexo en general es más aburrido que el béisbol.

--¿Se está refiriendo a ‘Cincuenta sombras de Grey’?

[Ríe]. Aparentemente gusta a las amas de casa, lo leen como un manual del Kamasutra, ¿no es divertido?

--Qué opina del feminismo? Me he identificado como feminista muchos años. En la actualidad, la palabra se interpreta en tantas maneras conflictivas, muchas de ellas ignorantes u hostiles, que raramente la uso. Si una feminista es alguien que piensa que el género es en gran medida una construcción social, y que nada justifica el dominio social de un género sobre otro, entonces soy feminista.

--Hay mucha ternura en su sexo alienígena. La otra gran novela de referencia sobre el tema, ‘Los amantes’, de Philip José Farmer, no es tan amable.

¿Quiere creerlo?, nunca la he leído.

Bueno, ella, la hembra, es en realidad un repulsivo insecto que adopta apariencia de mujer para seducir al humano. [Ríe]. Vaya, no creo que a Farmer le gustaran mucho las mujeres. Era un gran macho y un hombre muy complicado.

--He leído algunas cosas de usted sobre Jan Morris.

Es muy buena narradora y tiene esas novelas sobre la extraña ciudad-Estado de su invención, Hav. Esa experiencia por la que ha pasado de convertirse en otro, de devenir mujer, me parece tan interesante. Una cortina cae, el sexo no es importante en la manera en que creías. Qué extraño es el ser humano, sí.

--Es fácil hablar de sexo con usted, si me permite, ¿será por sus conexiones con la antropología?

Crecí con ella; mi padre, Alfred Kroeber, como sabe, era etnólogo, entre otras cosas, y muchos de sus amigos también lo eran. Así que me hice mayor pensando que la antropología era algo muy interesante. Conocer a la gente, conseguir que confíen en ti y confiar tú en ellos.

--Eso está muy presente en sus historias. Sus visitantes a otros planetas tienen esa perspectiva, tan diferente de la de los conquistadores, militares o aventureros. ¿Pensó en ser antropóloga?

No, siempre quise ser escritora, desde niña. Bueno, mi sueño era también ser bióloga, mi tía lo era, adoro esa disciplina, los animales, los insectos, pero no podía con las matemáticas. He leído mucho de antropología, los antropólogos son muy buenos escritores. Clifford Geertz, que ha tenido tanta influencia en la antropología en Estados Unidos, me ha interesado mucho.

--En relación con ‘Un mago de Terramar’, por la experiencia del protagonista con su lado oscuro, su sombra, a la que ha de vencer, se ha hablado de su interés por Jung.

Sí, lo tuve, ya no. A los 40 años, en un momento de oscuridad personal, me fue muy útil. Leí mucho su obra. Curiosamente, mi padre era freudiano, incluso había analizado a gente, y detestaba a Jung. Jung me ayudó, pero decidí no ir más lejos. En todo caso, escribí Un mago de Terramar antes de conocer las ideas de Jung. Fue una convergencia.

--Hábleme de Rowling y Harry Potter. Trato de no decir nada, pero la gente insiste. Me parece convencional y predecible. Pero está bien para los niños. Ella podría ser generosa y reconocer la influencia de Un mago de Terramar. En fin, son obras muy diferentes.

‘Un mago de Terramar’ y sus continuaciones son muy conmovedoras. Es difícil no sentirse tocado. Lo que más me enorgullece es la cantidad de gente de color que me ha agradecido que el protagonista fuera de raza negra, como lo es también Genry Ai en La mano izquierda de la oscuridad. Me dicen que eso les abrió la puerta a identificarse con el personaje y a sentir que les concernía la literatura del género. En realidad, no me gusta la piel blanca. Hoy es habitual, pero hubo una época en que poner que eran negros los protagonistas te hacía perder lectores.

--El filme ‘Avatar’ parecía sacado de su narrativa.

No lo he visto. Pero he leído y oído lo suficiente para saber que el argumento tiene algunas llamativas similitudes con mi novela El nombre del mundo es bosque, aunque en la película se soluciona el problema con violencia, a diferencia de en mi libro. En sí mismo el asunto no me preocupa mucho. Ciertos elementos en la ciencia ficción son casi propiedad común, y la forma en que ideas e imágenes pasan de autor a autor, como en el jazz o la música barroca, ha sido un signo de la generosa vitalidad del género. Sin embargo, cuando se consigue una enorme cantidad de dinero apropiándose de las ideas de otros artistas (y deduzco que Avatar se ha apropiado gratis de diversas fuentes sin acreditarlas o reconocerlas), hay cierto sentido de violación. Me siento obligada a sentir cierto desprecio por el que se ha aprovechado.

--¿Le gustó la película ‘El señor de los anillos’?

Pse. No es el libro, es otra cosa, más simple y más violenta, menos interesante que el original de Tolkien. Ese libro… ¿sabe que parece hecho para leerlo en voz alta? La película es solo una sombra. El problema con los filmes es que deberían hacerse guiones directamente para la pantalla y dejarse de saquear libros.

--¿Conoce Moon, de Duncan Jones?

Es espléndida.

--¿Qué opina del fenómeno actual de la fantasía Georges R. R. Martin y su serie de ‘Canción de hielo y de fuego’?

No lo he leído. Todo el mundo dice que es un tipo estupendo. Pero no suelo leer ese tipo de ficción.


Vaya, ¿ni siquiera ‘Muerte de la luz’? Es maravillosa y tiene mucho en común a mi parecer con sus novelas. ¡Sí, es cierto, esa sí la he leído! Es un buen contador de historias.

--Mire, a mí me hace llorar esa novela, como muchas de las de usted. Esas historias de viajeros que se quedan solos en otros mundos con gentes de otras razas, tan lejos de casa, adonde no regresarán nunca. Si se mezcla con amores imposibles y amistades rotas… La ciencia ficción no es algo menor. Y no es solo, ni especialmente, la Enterprise, Star wars o las tropas del espacio. Significa experimentar con la imaginación, responder preguntas que no tienen respuesta. Implica cosas muy profundas, que cada viaje es irreversible…

Como la vida. Exactamente. La ciencia ficción es una inmensa metáfora.


26.10.12

UNA RESEÑA AL RECIENTE LIBRO DE MONTALBETTI


“APOLO CUPISNIQUE”: DEBILITAMIENTO DEL PÓTENS POÉTICO





He entrevistado más de un par de veces a Mario Montalbetti, lo he admirado durante años y he comprendido que sus libros no son para entenderlos, sino para tomarlos como puntos de partida, para explorar sus inteligentes sugerencias y hacer algo, cualquier cosa, al respecto.

Con Apolo Cupisnique (Paracaídas, 2012) tenemos definitivamente una bajada de tensión poética. En el año 2004, cuando presentó uno de mis poemarios, Mario me dijo algo como: “Tienes que deshacerte del yo, entonces saldrán otras cosas”. Nunca olvidé esas palabras. Pero en este breve volumen él parece haber olvidado sus propios consejos.

Estamos frente a un conjunto no muy cohesionado de poemas donde el yo poético se muestra sin ambages ni elusiones en su rotundidad acaso por nadie pedida. La primera persona del singular predomina con una insistencia casi ególatra y, de algún modo, cínica (en el buen sentido).

Al poeta ya parece no molestarle enseñar sus heridas –lesiones del lenguaje y de comprensión del mundo- al lector, hacer una suerte de desnudismo mental más que espiritual, sin con ello menguar el nivel poético de sus textos. Lejos estamos, sin embargo, de los mejores momentos de Perro negro y Cinco segundos de horizonte.

¿Hasta dónde puede llevar al poeta, puede llevarnos, esta poesía sobre el acto de hacer poesía mismo si se concibe desde un yo incólume, superficialmente por encima de todo lo dicho y, sobre todo, lo no dicho?

En Apolo cupisnique nos enteramos de preferencias, ideas interesantes pero muy personales, querencias, rechazos, ironías políticas (Su “Para La Tempestad” es un conato de crónica más que un poema) y disgustos y gustos personales. ¿Para qué nos podría servir todo eso? ¡Qué pregunta! Para conocer más al gran poeta Montalbetti, para acercarnos al ídolo de la metapoesía. Vale. ¿Vale?

Y, sin embargo, el poeta desciende un escalón más con un poema, uno de los más largos del volumen, que parece discurrir sobre el sexo. (No digo esto porque crea que el sexo es un tema intocable en poesía; todo lo contrario: antes de referirte a una experiencia tan esencial para el humano tienes que, como decía mi abuela, lavarte la boca diez veces, lo que equivale, en poesía, a pensarlo varias veces). Se trata de “Tú quieres sexo”, donde cotidianidad y ese delicado desencuentro que es el sexo rutinario de pareja se exhiben con cierto desparpajo, con algo, un poco, de oculto desconcierto. No se llega, sin embargo, a coger bien los cachos del toro sexual, aunque el peso de lo cotidiano rutinario quede más claro en ciertas imágenes.

(¿No se puede o no se quiere o se evita escribir sobre sexo desde el sexo mismo, desde su radical animalidad, o de otro lado, desde su sutilidad sensual? Corre a favor del poeta el que este reproche puede extenderse a casi toda la poesía peruana.)

Los mejores momentos de Apolo cupisnique* son los poemas referidos a la lingüística o a la supuesta inutilidad de la misma, y a la poesía y las poéticas del autor. Por fortuna, Montalbetti es un poeta inteligente que sabe esquivar lugares comunes y veleidades narrativas. En este libro, se le escapan un poco de las manos tanto temas como propuestas. No obstante, siempre es un placer leerlo, porque su palabra, aun en los niveles de baja intensidad como este, siempre ilumina y termina siendo –tal vez contra su voluntad, pero eso qué importa- un aliciente y un punto de partida para otros poetas. Ha dado más, Montalbetti, pero con lo que tenemos en este libro es suficiente. Por ahora.

*La transposición de la gran pregunta heideggeriana: ¿Por qué existe algo y no nada? en la inquisitiva y retadora: ¿Por qué hay peruanos en lugar de no haber peruanos? (“Introducción a la metafísica”) es de un carácter notablemente seductor. Puede ser uno de los mejores textos del libro. Al menos de los más sugerentes. 

25.10.12

JUEGOS FLORALES DE LA UPC



TODAVÍA ESTÁN A TIEMPO PARA PARTICIPAR EN LOS FLORALES DE LA UPC. HAY VARIOS GÉNEROS. TIENEN LAS BASES A CONTINUACIÓN:



Bases del Concurso XVII Juegos Florales 2012


Sobre los grupos de participantes
El concurso está dirigido a dos grupos de participantes: por un lado, alumnos; y, por el
otro, profesores y administrativos de la UPC. Los trabajos de estos dos grupos –el de
los alumnos, y el de los profesores y administrativos– serán evaluados y premiados por
separado.
Sobre los géneros
POESÍA
1. Se debe presentar un mínimo de 70 versos.
2. El tema es libre y los poemas deben ser inéditos.
CUENTO
1. Se debe presentar un cuento escrito a espacio y medio en páginas tamaño A4
(fuente Times New Roman, tamaño 11). La extensión tendrá como límite 10
páginas.
2. El tema es libre y el cuento deberá ser inédito.
CRÓNICA
1. Se debe presentar una crónica escrita a espacio y medio en páginas tamaño A4
(fuente Times New Roman, tamaño 11). La extensión tendrá como límite 10
páginas.
2. El tema es libre y la crónica deberá ser inédita.
CÓMIC
1. Se debe presentar un cómic escrito en páginas tamaño A4. La extensión tendrá
como límite las 6 páginas.
2. El tema es libre y el cómic debe ser inédito.
Para los cuatro géneros mencionados
(i) Los trabajos deben ser presentados en archivo electrónico (CD) y una copia
impresa.
(ii) El CD y la copia impresa deberán estar en un sobre cerrado. Se deben presentar
con seudónimo. Tanto el seudónimo como la categoría en la que se participa (poesía,
cuento y crónica) deben figurar en el exterior del sobre. También se debe anotar en el
exterior del sobre si se participa como alumno, o como profesor o administrativo.
(iii) Dentro de dicho sobre, debe incluirse otro, también cerrado, en cuyo interior
deberá colocarse un papel con el seudónimo, nombre y apellidos, teléfono fijo y/o
celular, y correo electrónico del participante.
Sobre la recepción de trabajos:
Los trabajos serán recibidos desde el viernes 21 de setiembre hasta el lunes 5 de
noviembre a las 17:00 h.
Los trabajos deben ser depositados en un buzón que está ubicado en el puente del
espejo de agua de la universidad, frente al pabellón C.
Sobre los premios:
El premio consistirá en un vale de S/.300 (para canjear en una librería local) y un
diploma para los primeros puestos de cada género y de cada categoría (alumnos y
profesores). Además, se otorgará (si el jurado lo decide) un diploma para las
menciones honrosas.
Sobre la ceremonia de premiación:
Fecha: viernes 16 de noviembre a las 4pm.
Lugar: Aula Magna
Sobre el jurado:
Un jurado especializado se encargará de la revisión y premiación de los trabajos.
Cualquier contingencia será resuelta por los integrantes del jurado, sin lugar a
apelación por parte de los participantes.
Consultas:
Cualquier consulta sobre los XVII Juegos Florales será atendida en el teléfono 313-
3333 anexo 2742 o en la oficina del Área de Humanidades (L- tercer piso) con el
profesor Mauricio Aguirre. También puede escribir a los correos
mauricio.aguirre@upc.edu.pe o tchujzev@upc.edu.pe (profesor Johnny Zevallos).
Organizador:
Área de Humanidades

CARTA URGENTE DE LA CASA DE LA LITERATURA


ME HA LLEGADO AL CORREO UNA CARTA DE LA CASA DE LA LITERATURA CONFIRMANDO LOS RUMORES DE QUE LA PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE MINISTROS OCUPARÍA SUS INSTALACIONES DE DE3SAMPARADOS, Y ADEMÁS HA HABIDO UN IMPORTANTE RECORTE PRESUPUESTAL. VER A CONTINUACIÓN:





Lamentablemente es muy posible que todo esto llegue a su fin dado que hemos recibido la ingrata información de que la PCM desea convertir Desamparados en sus oficinas administrativas, con lo cual la Casa de la Literatura Peruana desaparecerá. Si bien es cierto nos han dicho que conjuntamente con la resolución de transferencia al Ministerio de Cultura se mencionará el traspaso de local aunque no nos dicen a que local será y en una reunión con Cultura mencionaron que “quizá podríamos trabajar en unas oficinas del Museo de la Nación” (los que conocen la Casa saben que es un centro cultural y eso es imposible). Además no solo quedarnos sin local nos deja en una gran incertidumbre sino que nos han habilitado presupuesto suficiente para continuar laborando. Osea nos han dejado a nuestra suerte, así que a pesar que nos dicen que “trabajemos tranquilos” y que “la Casa no cerrará”, con todo esto en contra estamos jodidos… Para mí y para la mayoría del personal de la Casa de la Literatura lo más preocupante no es el hecho de que nos quedemos o no sin trabajo sino pensar que la institución que vimos nacer y en la que trabajamos con tanto cariño se va a cerrar. Por eso les escribo esto, porque como escritora y gestora cultural (antes que como trabajadora de la Casa), pienso que es vital que este proyecto continúe.

El cierre de un espacio cultural (cualquiera que este sea) en un país como el nuestro que tiene poquísimos espacios para la cultural siempre será una pena. Por eso les escribo, porque uds. son líderes de opinión y creo que pueden ayudarnos a que Desamparados siga siendo la Casa de la Literatura y no oficinas burocráticas.

Les pido por favor que puedan ayudarnos a difundir esta información a través de las redes sociales, la prensa, los amigos, los escritores, todo el mundo a quien le pueda interesar. Como funcionaria pública estoy sujeta al código de ética del Ministerio de Educación y no tengo permitido revelar esta información por eso les pediría que no me mencionen al momento de citar la fuente. También les pediría que puedan apoyarnos comentando su opinión sobre estos hechos en el Fan Page del MINEDU: Ministerio de Educación del Perú – Oficial, o si lo desean en las cuentas de Facebook de la Casa: Casadelaliteraturaperuana Peruana y Caslit Literatura Peruana.
Gracias por su apoyo, en verdad creo que será decisivo para el futuro de la Casa.

 Por otro lado, en La República el ministro Jiménez mantiene la incertidumbre con respecto al futuro de la CASLIT:

Cecilia Vicuña y la videopoesía

En un medio donde, velozmente, es cada vez más frecuente que diletantes, “interesados”, experimentadores fugaces y toda laya de buscadores de suerte en el arte experimenten con el video, la performance, la instalación poética y una larga serie de variantes de este tipo, es bueno saber que hay artistas y poetas que trabajan este tipo de opciones de manera concienzuda, talentosa y organizada (mental y espiritualmente). 

La más notable en este lado del charco es sin lugar a dudas la poeta y artista chilena Cecilia Vicuña. Como una pequeña muestra, uno de sus trabajos más celebrados. Pueden encontrar muchos videos de su trabajo en la web.


 

22.10.12

SOBRE "TALLER SUB VERSO" DE GIANCARLO HUAPAYA




Lo subverso y lo subclásico en Taller sub verso, de Giancarlo Huapaya



Un libro también puede ser una apariencia de libro. Una suerte de calco de sí mismo que, en su automímesis, no llega a captar su propia imagen por completo –sin que ello nos aleje demasiado del mito de Narciso y de su muerte. Un libro puede ser un taller y la parodia de un taller. Un libro puede ser muchas cosas hoy; pero no puede ser una promesa incumplida. No lo puede por una sola razón: el incumplimiento. No, porque no debe haber una promesa de libro, sino un libro, aunque sea fallido. Un libro tiene que ser una promesa y su (intento de) cumplimiento, pues…

…no tiene objeto ni sujeto, está hecho de materias diversamente formadas, de fechas y velocidades muy diferentes. Cuando se atribuye el libro a un sujeto, se está descuidando ese trabajo de las materias, y la exterioridad de sus relaciones. Se está trabajando un buen Dios para movimientos geológicos.
(…)
Escribir no tiene nada que ver con significar, sino con deslindar, cartografiar, incluso futuros parajes. (pp. 10-11) (1)

La cita de Gilles Deleuze, nos alarma por algo que se nos escapaba en el momento de leer el libro de Huapaya (1): el yo poético en Taller sub verso propone planteamientos, resignifica, crea conceptos de mayor o menor debilidad lógica. Instruye (como en los talleres). Esto solo lo podemos tomar de una forma paródica. Y, en verdad, sería mejor que el autor haya tomado de esa misma manera su propuesta de libro, pues de otra forma, es indefendible.

Compuesto por textos titulados con cada una de las letras del alfabeto, sorprende el tono categórico e impositivo que se impone renuentemente a lo largo del volumen. Abunda en verbos en modo imperativo:


“Realicen”

“Flexionen”

“Conviertan”

“Gesticulen”

“Politicen”

“Rumbeen”



Aunque también se insertan otros textos construidos a partir de una primera persona del plural, y que resultan acaso los más interesantes, pues no están rociados con esa pátina un tanto edificante, constructiva de significaciones en relación con el mundo:

Este taller será sumergido en el mar. Ahí vamos a construir una ciudad erógena, con babosas medusas y malaguas de todas partes del narcoestado. Este taller ahora será enterrado en el subsuelo. Antibiótico. Sus dominios tendrán que sobrepasar las vidas y las muertes.

Aún así, demasiada claridad. Sobreexposición al foco del significado. Programatización de un libro que pudo ser, como lo sugiere el mismo Deleuze, más una cartografía, un registro simbólico territorial y deslindado, que un manual de instrucciones con resonancias épicas.

¿Fue hecho Taller sub verso, como me pareció en el inicio, con un afán (auto)irónico, paródico, o fue un frustrado intento de narcotizar --en griego, "narciso" y "narcótico" tienen la misma raíz: narké (2)-- al lector, de zombizarlo (perdonen el neologismo) para que el yo poético se erija jerárquico, incólume, estridente en su inútil didactismo?

Algo que abona a favor de la narcotización es la presencia, inusitada y divergente, de una línea escrita en primera persona, con una (re)carga personal y un desespero rupturista inocultable:

Trátame como si fuera tu inodoro… (W)

Por fortuna, en los pocos textos escritos en segunda persona hay algo que escapa a una determinación neoclásica, o subclásica, que, pese a los riesgos formales asumidos, predomina mayoritariamente en el resto de Taller sub verso. No se engañe el lector, sin embargo. Con aquella fisura confesional (“Trátame como si fuera tu inodoro”), con esa demanda que sería la delicia de un psicoanalista, lo que se busca no es erosionar la preeminencia del yo poético: ¡todo lo contrario! Se procura constituirlo como algo inmune incluso a las abyecciones: el director del taller seguirá siendo el director del taller, lo traten como lo traten. ¡Miren! Incluso él mismo pide que lo dañen para hacerse más fuerte (y con ello más clásico, mal que le pese).

Estamos frente a un libro en cierto modo interesante, por su esfuerzo de sobreponerse formalmente a todo lo que intenta significar. Es un libro, no obstante, que no pone entre paréntesis, rediseña o elide la función clásica del yo poético; más bien, se regodea en esa función cubriéndose muy mal con la frazada siempre corta de lo sexual-subversivo-político. El frío del suelo de mármol (sub)clasicista siempre cala, sin embargo, y hace daño si lo que se busca es de algún modo el embuste (todo taller tiene algo de embuste) y no poesía concreta (atención: no concretista). Ello, al menos, en el caso de Taller sub verso.



Notas

 (1)  Giancarlo Huapaya es un entusiasta performático, además de un interesante generador de eventos poéticos y de otros tipos. Acá, nos hemos centrado en su último libro hasta ahora.

(2) DELEUZE Gilles, Mil mesetas. Pre-Textos, 1980. Introducción.

(3) CAIRO Giovanni, Dizionario ragionato dei simbolo. Forni Editora Bologna, 1967. Página 198.


(En la imagen: el poeta y su libro.)

21.10.12

Retórica y poesía, según Alejandro Tapia


Me robo este post del blog "El árbol de la retórica", de Alejandro Tapia.



Si normalmente asumimos que la relación entre retórica y poesía se debe a que comparten sobre todo el uso de metáforas y figuras de sonido/sentido –lo cual, por cierto, no parece descabellado debido al prominente empleo que se hace de éstas en el lenguaje poético– lo cierto es que la retoricidad de la poesía se ubica también en la posición argumentativa de la invención frente a una situación histórico cultural determinada: la poesía hace un uso privilegiado de las figuras, procede a hablar de lo real a través de imágenes, de sensaciones acuñadas en el ritmo, el sonido, del discurso paralelo; los estructuralistas (Jackobson el primero) llamaron por ello función poética a aquella dimensión del lenguaje donde la propia sustancia física de los signos parece cobrar una especial relevancia más allá de los aspectos del sentido o de la referencia. Sin embargo la selección de imágenes y metáforas, enraizada en una necesidad de distribución o redistribución tópica, apunta también a dar posición en el universo de la imaginación –y por tanto también en las circunstancias de la polis- a recorridos interpretativos que postulan un diálogo específico de sujeto con su colectividad.
Veamos este problema por ejemplo en un poema de Octavio Paz, titulado "Viento, agua, piedra". En este texto observamos cómo tres elementos de la naturaleza se determinan mutuamente, en una especie de condición circular, mostrando que lo que por un lado parece ser una fuerza, por otro se desvanece al estar relacionado con sus opuestos. Paz condensó brillantemente esa idea, que por estar enraizada en la índole de los Elementos parece natural y universal, a través de cuatro cuartetos simétricos hechos a partir del verso octosílabo que sorprenden por su concisión formal:

Viento, agua, piedra
oooooooooa a Roger Caillois
o
El agua horada la piedra,
el viento dispersa el agua,
la piedra detiene al viento.
Agua, viento, piedra.
o
El viento esculpe la piedra,
la piedra es copa del agua,
el agua escapa y es viento.
Piedra, viento, agua.
o
El viento en sus giros canta,
el agua al andar murmura,
la piedra inmóvil se calla.
Viento, agua, piedra.
o
Uno es otro y es ninguno:
entre sus nombres vacíos
pasan y se desvanecenagua, piedra, viento.
ooooooooooOctavio Paz
oo
Pero Paz no está sólo hablando de la naturaleza. Su hallazgo formal y temático parte de una lectura filosófica del debate político y cultural, en los que él ve una circularidad de los opuestos y una imposibilidad de cambio, o una inutilidad de la dialéctica y por tanto una imposibilidad de la transformación. Tal argumento está presente no sólo en este texto sino que este tópico de la circularidad aparece en varios de sus poemas así como subyace también en la lógica de la mayoría de sus ensayos (como El laberinto de la soledad o Las trampas de la fe, texto éste último que aprovechaba la figura de Sor Juana para, de paso, decir casi explícitamente que México necesistaba al PRI irremediablemente). El poema "Viento, agua piedra" recuerda por ello la crítica que Jorge Aguilar Mora hiciera en 1978 respecto a circularidad filosófica que persiste en El Laberinto de la Soledad, donde, en palabras de Mora, “el pensamiento de Paz renuncia a la posibilidad de secuencia, suspendiéndose en el paradigma del presente eterno” (Aguilar Mora, Jorge. La divina pareja: Historia y mito en Octavio Paz. México: El Colegio de México, 1978, p. 17). Los signos de inmovilidad y de desactivación de la diferencia están presentes por ello en las propias palabras de Paz sobre su poética, como se ve por ejemplo en la reflexión que el autor hace sobre el valor de metáfora y la analogía en Los hijos del limo, donde ve a éstas como un “juego” que no incide en la identidad y la comprensión, haciendo que tales figuras se reduzcan pues a un mero artificio formal con las que ‘aprendemos’ a aceptar las diferencias y la hetorogeneidad (haciendo tolerable su existencia) pero donde la identidad no se afecta (sic). He aquí las palabras de Paz:

[...] es la metáfora en la que la alteridad se sueña unidad y la diferencia se proyecta ilusoriamente como identidad. Por la analogía el paisaje confuso de la pluralidad y la heterogeneidad se ordena y se vuelve inteligible; la analogía es la operación por medio de la que, gracias al juego de las semejanzas, aceptamos las diferencias. La analogía no suprime las diferencias: hace tolerable su existencia [...] La analogía dice que cada cosa es la metáfora de otra cosa, pero en la esfera de la identidad no hay metáforas: las diferencias se anulan en la unidad y la alteridad desaparece. (Los hijos del limo, Seix Barral, Barcelona 1974)

Es por ello que la crítica hacia Paz se volvió tan célebre como el propio poeta, y como señala Leonel Delgado Aburto, otro crítico nicaragüense, Paz es un ejemplo de la postura inmovilista que caracteriza a la mayoría de los intelectuales latinoamericanos. La problemática retórica de las imágenes poéticas abarca pues estos aspectos. Las metáforas no son sólo dispositivos formales para la estética formal sino que sus direcciones simbólicas acompañan intenciones de lectura, intenciones que no son sólo poéticas. La selección de las metáforas y sus cualidades son pues determinantes, son una agencia humana que lleva una intención y que implica un control de sus direcciones y sus consecuencias. Las diferencias y la heterogeneidad afectan la identidad. Por ejemplo, es cierto y es revelador observar que en efecto ‘la piedra es copa del agua’, pero por alguna razón no se muestran otras posibilidades, como que ‘el agua limpia la piedra o que la piedra aprisiona al agua’, lo cual también sería verosímil pero daría lugar a otras diferencias y heterogeneidades, que Paz trata aquí de anular. Darse cuenta de ello es primordial en el análisis retórico, pues la retórica es la disciplina que versa sobre la toma de decisiones y sus consecuencias para la polis.

18.10.12

LECTURA NARRATOLÓGICA DE UN CUENTO DE ANTONIO GÁLVEZ RONCEROS

Sobre el cuento "La madrugada triste"


Por Víctor Coral




El cuento al cual me voy a referir no figura hasta el momento en libro alguno del autor. Fue publicado en el número 9 de la revista Almenara, dirigida por el Dr. Hernán Cavalié Cabrera, en mayo del año pasado. Se trata decididamente de un cuento de género policial clásico y está dividido en seis fragmentos o secciones que configuran el texto completo como un puzzle o como un corto cinematográfico compuesto de varias escenas conexas.

Antonio Gálvez Ronceros (Chincha, 1932) es uno de los narradores peruanos más considerados por la crítica especializada peruana y extranjera. Su obra, sin enbargo, aún no logra el reconocimiento que se merece.



Fragmento 1

El cuento se abre con un texto, numerado simplemente con la marca “Uno”, que ubica al lector en la escena del crimen. Lo relatado en esta parte cobra enorme vivacidad principalmente por el uso del tiempo presente (presente histórico o narrativo, según la narratología), que hace que los sucesos escabrosos que se relatan impregnen la memoria del lector de una manera eficaz e inmediata. Se trata, así, de una focalización omnisciente, donde la tarea de describir los asesinatos que van a ser motivo del nudo y del desenlace del relato están a cargo de un narrador librado de cualquier marca de subjetividad en el momento de ejercer su tarea narrativa.

Este primer fragmento, además, parece tener un carácter estratégico dentro de la economía estructural del cuento. Su inserción en primera instancia dentro de este, compromete al lector con la historia (o con el plot, como más específicamente lo llaman otros autores) casi desde el inicio de la lectura, y resulta muy difícil abandonar esta –la lectura- habiendo recibido la información central con la contundencia y de la manera tan objetiva como se hace en el fragmento “Uno”.


Fragmento 2

El segundo fragmento introduce un largo diálogo entre un sargento a cargo de una delegación policial de provincia, y un “hombre tembloroso” que intenta dar cuenta de la desaparición de su hermano y de su familia: un hombre, su mujer, y sus dos hijos. El narrador, esta vez, introduce en el discurso marcas subjetivas que muestran “conmovido” al sargento a cargo del caso, quien incluso se permite una observación conmiserativa cuando oye las edades de los hijos desaparecidos: “Son o eran demasiado tiernos”, afirma el policía.

De alguna manera este fragmento pone en juego al mismo denunciante como sospechoso, un segundo sospechoso en el relato, lo cual terminará complejizando la trama; un hábil recurso muy fructífero dentro del relato policial: ahora el lector estará pensando quién es el real culpable del horrendo crimen múltiple narrado en el primer fragmento.


Fragmento 3

Esta sección tiene la misión narratológica de introducir la escena del crimen vista a través de los ojos acuciosos de un destacamento policial encargado de las investigaciones del caso. Aparecen datos enigmáticos, aparentes incoherencias que llevan a pensar al capitán y jefe de la delegación algo que el propio lector empezará a sopesar: la desaparición de ciertos objetos sin valor material de la escena del crimen deben tener un papel dentro del crimen mismo o en la desaparición de los cuerpos.

El fragmento avanza, además, con el descubrimiento del cadáver de uno de los niños asesinados, y con el hallazgo de la falda de la madre en un recodo del río Paucartambo. Inmediatamente, al tío del denunciante lo someten a un interrogatorio, pero lo dejan libre por falta de pruebas, aunque las autoridades siguen desconfiando de él.

El fragmento, desde el punto de vista de la narratología, resulta muy interesante. Pone en juego un elemento esencial en el arte de narrar, a saber, lo que Genette llamaba “velocidad narrativa”. Esta está definida como “la relación entre una duración, la de la historia, medida en segundos, minutos, horas, días, meses y años, y una extensión: la del texto, medida en líneas y páginas”.

En efecto. Un análisis adicional nos deja apreciar que el narrador, en este fragmento, ha acumulado en una extensión textual breve, una serie de situaciones que, puestas unas tras otra dentro de una línea temporal, abarcan varios días, acaso semanas. La supresión de los diálogos, la técnica de la síntesis narrativa y algunos breves saltos temporales, permiten que el narrador haga avanzar la historia hasta dejarla donde le interesa estratégicamente.

      
Fragmento 4

Se trata de una sección breve en donde se da cuenta de dos hechos cruciales para el desarrollo de la historia. Primero, que un hombre empieza ha preocuparse por las cada vez más acuciosas e incisivas indagaciones de la policía, aunque no se revela su nombre. Luego, que este hombre escribe y envía ocho cartas a una persona analfabeta, pidiéndole que oculte las armas y los documentos “donde ningún extraño pudiera encontrarlos”.

El hecho de que una niña de doce años se encargue de leerle en voz alta las cartas a la destinataria, introduce, en mi opinión, un elemento simbólico, acaso el único del cuento: la púber simboliza a la pureza dentro de un entorno sórdido y amenazante; es como el elemento purificador de un medio envilecido por los sucesos y por la lucha entre indagantes y perseguido (o perseguidos).


Fragmento 5

Este fragmento, y el que finaliza el relato, son de los más extensos. En este, aparecen en la historia nuevos personajes que indagan sobre el extraño asesinato múltiple. Llega desde Lima una orden de que la PIP de Oxapampa se encargue del caso, por lo que el comisario de esa institución en la zona llega a San Miguel de Cuyo, lugar donde había sido cometido el brutal crimen colectivo, y sin muchas dilaciones da con un tercer elemento sospechoso: un peón llamado Alarza Aspur, que se encontraba preso por haber tenido antecedentes por ataque con armas a un guardia civil.

El lector, por supuesto, pasa rápidamente de una configuración narrativa a otra muy distinta. El abanico de sospechosos se amplía y, acaso, todo lo que había venido pensando sobre el asesinato múltiple se ve replanteado.

Ahora, el comisario recién llegado detiene a la mujer del peón y la somete a un interrogatorio en su propia casa. Esto parecer dar muy buenos resultados, pues lo que el fragmento “Seis” nos revela es la anagnórisis de los hechos, el descubrimiento final no solo de los asesinos sino de la forma, el móvil y aun la manera en que se pusieron en contacto con la familia a quien iban a matar.


Fragmento 6

Tal vez sea la más extensa e interesante de todas las secciones que componen el cuento. Escrita en segunda persona, aunque por ratos se acerca a lo que se conoce como un monólogo interior, encontramos al comisario Román del Pino relatando, en tono de reproche e indignación, con una certeza casi alarmante, todos los pasos que dieron los asesinos (Aspur y su esposa), desde su llegada a la casa de sus víctimas, hasta su desaparición y el miserable robo de una escopeta marca Stevens y de unos documentos personales que pretendió adulterar el peón asesino.

Repetir aquí la casi exquisita forma en que el comisario logró reproducir los aborrecibles sucesos, sería extenuante. Más importante es enfocarnos en la forma en que la destreza narrativa de Gálvez Ronceros permite al lector enterarse del desenlace del misterioso asesinato múltiple casi sin respiro. Hablamos de una larga y casi galopante sucesión de hechos realizados por los esposos, e incluso lo que sintieron, temieron, especularon mientras ponían en práctica su execrable crimen.

Para ello se ha valido de una extensa relación de los sucesos en donde, acaso, el tiempo de la narración y el tiempo del discurso han llegado a una compenetración poco lograda en otros relatos policiales peruanos. Esto me hace recordar algo que planteaba el hermeneuta y especialista en narrativa Paul Ricoeur sobre la relación entre experiencia humana y el acto de narrar:

Existe entre la actividad de contar una historia y el carácter temporal de la experiencia humana una correlación que no es puramente accidental.

Es decir que el tiempo se convierte en una experiencia humana en la medida en que se manifiesta de una manera narrativa y, asimismo, la narrativa obtiene su significación más intensa cuando es condición de la existencia temporal.

Esta síntesis, que es signo de gran nivel o quizá de excelencia en lo narrativo, parece haber sido posible solo tras una compenetración intensa del autor con los sucesos de la vida real que le sirvieron como base para elaborar el relato. Se sabe que los hechos que de manera tan especial e idiosincrática han sido expuestos en el relato de Gálvez Ronceros, constituyeron un caso policial muy sonado en la década de los setenta. Así, la identificación del autor con la vida de la gente humilde y sus a veces irritantes (debido a al abuso del poder y sus consecuencias), a veces tristes (como lo señala el título) desavenencias, puede haber sido esencial en la cohesión y en la excelencia lograda en los puntos más altos de un relato que, sin lugar a dudas, merece una mayor difusión, como toda la obra de Antonio Gálvez Ronceros que no se encuadra dentro de la temática llamada afroperuana.

    

17.10.12

CASA DE LA LITERATURA CONDECORARÁ A ANTONIO GÁLVEZ RONCEROS

No se pueden perder el Homenaje al escritor y recordado profesor universitario Antonio Gálvez Ronceros, en la CASLIT. Como pueden leer abajo, participaré en la mesa redonda previa sobre la obra del autor. Las actividades empiezan mañana miércoles, a las 6 p.m., en el local de Desamparados. No falten.





En el marco de su tercer aniversario la CASLIT le otorgará su distinción institucional por su contribución a la literatura peruana.

Hace dos años la Casa de la Literatura Peruana instituyó su galardón institucional para distinguir a personajes del mundo literario que hayan realizado significativos aportes a este campo.

Este año en el marco de su tercer aniversario de creación, la institución entregará la “Distinción Casa de la Literatura Peruana” al escritor Antonio Gálvez Ronceros, quien será reconocido “por su contribución a la literatura peruana en cuya obra narrativa se ha registrado diestramente el universo afroperuano y las tradiciones populares”. La ceremonia se realizará el miércoles 17 de octubre, a las 7 p.m., con la participación de la directora de la CASLIT, Karen Calderón Montoya;  Antonio González Montes, director del Departamento de Literatura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, quién ofrecerá una conferencia magistral sobre la obra del escritor homenajeado; y por su puesto el autor de Monólogo desde las tinieblas. El ingreso es libre.

A manera de preludio a la ceremonia, desde las 6:00 p.m., se llevará a cabo la mesa redonda “Antonio Gálvez Ronceros y la narrativa afroperuana”. Los ponentes serán: Víctor Coral y Juan Manuel Olaya, investigadores de la trayectoria literaria del escritor.

Cabe destacar que desde el 2010, han recibido la distinción “Casa de la Literatura Peruana” el escritor Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura; el poeta Carlos Germán Belli; el crítico literario Estuardo Núñez; el narrador Edgardo Rivera Martínez y el poeta arequipeño César Atahualpa Rodríguez (póstumamente).

Antonio Gálvez Ronceros (Chincha 1932) está considerado por la crítica literaria y por numerosos lectores, como uno de los cuentistas más valiosos de la tradición literaria peruana. Su primer libro de cuentos, Los ermitaños (1962), es un breve conjunto de relatos que desde el punto de vista de la técnica literaria son de una maestría ejemplar y muestran un profundo conocimiento del lenguaje del campesino de la costa del Perú. Su libro, Monólogo desde las tinieblas (1975), se propuso captar lo peculiar del lenguaje de los personajes afruperuanos de Chincha, especialmente el humor que suele aparecer en el habla diaria.

En 1988, Gálvez Ronceros publicó otro breve conjunto de cuentos, Historias para reunir a los hombres. Se trata de relatos de extensión mínima de fuerte intención didáctica. Gálvez Ronceros, al igual que Eleodoro Vargas Vicuña, Luis Loayza o Julio Ramón Ribeyro, es un ejemplo de que el cuento como técnica y como realidad, tiene plena vigencia en el Perú de hoy.

16.10.12

HÈCTOR ÑAUPARI PRESENTA LIBRO


Nota de Prensa



la Academia de Ciudadanos Líderes de la Municipalidad de Miraflores (ACL) tiene el agrado de invitar a la presentación del libro “Sentido Liberal, el sendero urgente de la libertad”, del escritor Héctor Ñaupari, presidente del Instituto de Estudios de la Acción Humana y miembro de la Mesa Directiva de la Red Liberal de América Latina, RELIAL.



El evento tendrá lugar el día viernes 19 de octubre de 2012, a las 7:00 p.m. (hora exacta) en el Salón de Actos de la Municipalidad de Miraflores, sito en Avenida Larco 400 – Segundo piso.



Comentarán el libro Dora de Ampuero, Directora Ejecutiva del Instituto Ecuatoriano de Economía Política, IEEP (Ecuador), Gabriel Salvia, director del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina, CADAL (Argentina) y Federico Salazar, periodista y conductor del Programa Primera Edición (Perú).



Como ha indicado el prologuista del libro, el doctor Jesús Huerta De Soto, catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos (España): “Estamos frente a una obra muy atractiva, que compila varios de los mejores ensayos de Héctor Ñaupari en los temas favoritos de los cuales él se ocupa: la libertad y la literatura. Por todo ello, no dudamos que este libro será del agrado de todos aquellos que se adentren en sus páginas”.



A su vez, el profesor Carlos Sabino, catedrático de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala), dice: “Leer a Héctor Ñaupari resulta una experiencia enriquecedora, un viaje singular que nos sitúa ante reflexiones lúcidas y verdades necesarias, que nos permite entender este mundo más allá de las ideas esquemáticas y casi siempre erradas de los conformistas. Sentido Liberal nos da la oportunidad de rescatar la individualidad del creador, de demoler falsos ídolos y de otorgar sentido –precisamente- a la realidad que nos circunda”.



La Academia de Ciudadanos Líderes es un programa de la Municipalidad de Miraflores que promueve el empoderamiento y liderazgo de los jóvenes para ejercer su ciudadanía de manera responsable y solidaria, estimulándolos a ser actores propositivos y protagonistas del desarrollo local.

15.10.12

HOMENAJE A GÁLVEZ RONCEROS

Resulta odioso corregir, pero el nombre del director del Departamento de Literatura de la UNMSM es ANTONIO GONZÁLEZ MONTES, quien participará de este homenaje. No falten.


14.10.12

ARREGUI INTEPRETA A PJ HARVEY

Esta semana Denise Arregui dará un concierto con canciones de la conocida cantante PJ Harvey. Óscar Malca ha escrito un texto sobre la producción discográfica de la Harvey, a manera de apoyo a este concierto poco difundido, que se realizará, tengo entendido que como única fecha, este 17 de octubre en el CC de la PUCP. Vale.


http://www.centroculturalpucp.com/espectaculos/kamikaze.html




UNA RESEÑA URGENTE DE UN LIBRO DE MAX HERNÁNDEZ


Mi amigo el historiador Gustavo Montoya me hace un envío urgente sobre un libro clave, aunque olvidado, que trata de manera diferente nuestro destino histórico como país. Va la reseña.



El Perú desde el diván

“ sea lo que fuere, lo cierto es que
 toda evolución es un destino”
Thomas Man

“las palabras de los sabios son
 como aguijones;
Y como clavos hincados son
 las de los maestros”
Eclesiastés.   12:11



Gustavo Montoya Rivas.



Una noche de verano del 2006  asistí, invitado por el inolvidable Carlos Franco, a la presentación del número 100 de la extinguida revista Socialismo y Participación en el local de CEDEP, en Magdalena. Entonces, en esa animada reunión de intelectuales y políticos, hombres y mujeres, pude distinguir la sólida presencia de Max Hernández, que deambulaba por lo ambientes de la casona deteniéndose a charlar brevemente con quienes se topaba. Armado de su poderosa mirada, me abordó para interrogarme --con toda seguridad- sobre lo mismo que venía indagando entre los concurrentes: el posible desenlace del entonces reciente espectáculo electoral. Esa es la imagen que guardo del autor de un libro hoy inusual en el ambiente historiográfico local. La del humanista permanentemente preocupado por conocer el pulso del país.

En efecto, su libro En los márgenes de nuestra memoria histórica, es el resultado de lecturas densas, metódicas y multidisciplinarias que confluyen en una mirada sumamente crítica y desenfadada que un psicoanalista pone a consideración de sus contemporáneos. Es la síntesis y visión de conjunto sobre la trayectoria histórica de un país antiguo.  Ya desde la introducción nos advierte sobre los límites y posibilidades de su estrategia hermenéutica, bella y crudamente expuesta con un aforismo arguediano: “Es decir una mirada vagabunda”, pero comprometida como se verá más adelante, con la “exigencia de iluminar los rincones oscuros y luctuosos”, precisamente de nuestra memoria histórica, categoría que aún siendo una de las vigas de su reflexión, sucumbe en parte por el carácter absoluto que le asigna.

El diseño de la carátula anuncia sintéticamente el nervio de su prosa, que da cuenta del carácter escindido y confrontado del Perú en los actuales escenarios. Efectivamente, pues la tensión del texto mantiene en vilo al lector avezado por la multitud de imágenes traumáticas que desfilan. Son las coyunturas históricas que el autor ha elegido para ensayar una severa recusación a los actores de lo acontecido. Su propósito es el diálogo y la comunicación histórica.

Algunos fenómenos adquieren una presencia recurrente y perturbadora a lo largo del texto, y coinciden con una periodificación a la que el autor dirige su mirada inquisitiva. Lo acontecido en la Conquista, la independencia, la Guerra con Chile y el conflicto armado interno, constituyen para el autor eventos traumáticos estelares que han contribuido decisivamente a configurar un tipo de memoria histórica que oprime la intersubjetividad de las actuales mayorías sociales induciéndolas a idealizar el pasado prehispánico, estigmatizando la historia posterior y al presente, que se les presenta como perpetuo. Es la dictadura de una conciencia histórica heterónoma que se espanta de sus propias realizaciones. El conflicto, la agresión y la culpa, de la mano con las ideologías dominantes, se confabulan en la mente y el corazón de las multitudes urbanas y rurales. Al profundo malestar que le es inherente se le agregan la continuada fragmentación étnica y territorial. Es la trayectoria de un país estructuralmente violento, aunque estable.    

La “cuestión” del mestizaje y el “problema” nacional son dos de los nudos históricos más complejos que una y otra vez emergen a la memoria instituida; pero más como problema que como posibilidad. Señala el autor: “En el sur andino nadie quiere ser indio”. Habría que tomar esta categórica afirmación con beneficio de inventario. Son fantasmas en permanente vigilia cuya trayectoria desde el “tumultuoso desarreglo” de la conquista hasta la actualidad es racionalizada por el autor desde una perspectiva terapéutica, para abordar otra de sus preocupaciones centrales: la existencia como proyecto o realidad de la comunidad, pero que pese a sus esfuerzos de identificación históricas, estalla, sin embargo, por la fuerza y las huellas de sus vestigios materiales y simbólicos.

Sin duda, son discutibles muchas de sus estrategias propiamente hermenéuticas y las conclusiones a las que nos remite. Pero en cambio es un acierto la multitud de categorías sintéticas de interpretación que propone y que el lector habrá de hallar desde sus intereses.

El libro de Max Hernández es una oportunidad privilegiada para ensayar nuevas lecturas de lo acontecido entre nosotros. No es, pues, el simple registro de lo que sucedió en el Perú para tomar el título de un importante medio de divulgación histórica. Su objetivo es más ambicioso y urgente. En ello radica, a mi juicio, su mayor importancia. La de instalar en la agenda pública –y política- un balance desapasionado, crítico e inclusivo de nuestro devenir como país.

Insisto, uno puede disentir de las interpretaciones que el autor ofrece sobre la historia del Perú, pero habrá de reconocerse que el diagnóstico que formula es urgente, y por ello mismo, la terapia apropiada se traslada a la política, al terreno de la virtud y la fortuna. Que esta propuesta provenga de un psicoanalista y no de un historiador, dice mucho de lo que acontece en el terreno propiamente historiográfico local.

(En la imagen, el autor y su obra.)
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