28.1.13

Trevanian



La novela de espionaje tuvo naturalmente su apogeo durante la Guerra Fría, tiempo en que los grandes autores de este subgénero --Le Carré, Green, Forsyth, Follet (en sus inicios)-- se convirtieron en grandes best-sellers gracias al famoso enfrentamiento entre las dos potencias mundiales de entonces: EE. UU. y la Unión Soviética.

Digamos que en una segunda línea vendedora de libros se ubicó Rodney William Whitaker (1931-2005), quien utilizó el seudónimo de Trevanian para publicar un puñado de novelas de espionaje, una de las cuales, La sanción del Eiger (1972) es tal vez de las más elaboradas, junto a Shibumi.

En La sanción del Eiger, Trevanian mezcla no solo una compleja trama de espionaje y contraespionaje en torno a información de armas biológicas de destrucción masiva, también se da maña para erigir una historia de amor entre espías, y da un escenario culminante y casi aterrador al asesinato final de su libro, en el escalamiento del monte Eiger en Suiza, donde el antihéroe de la novela sabe Dios cómo sobrevive a todos sus enemigos.

Novela de brutalidad mortal y elegancia y erudición, La sanción del Eiger ha envejecido poco o nada, pues apela a las profundidades más entrañables y más oscuras del alma humana, y lo hace con una clase y con un estilo que muchos novelistas "policiales" peruanos actuales, sobre todo jóvenes, ya quisieran tener.

Nunca está demás revisitar a estos autores casi olvidados de los setenta. (Lo olvidaba: en 1975, Clint Eastwood, nada menos, protagonizó la versión fílmica de esta novela. La sigo buscando en Polvos Azules...)

---en la imagen: el afiche de la versión fílmica.

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