20.3.13

"FUSIÓN" DE YULINO DÁVILA Y LOS ALCANCES DEL NEOBARROCO


Yulino Dávila: ¿un neobarroco fundacional?




Yulino Dávila (1952) tiene una particular sinuosidad para mostrar su trabajo poético, que aparentemente corre a corriente con la hibridez y dificultad endilgada a su escueta pero interesante producción poética y pictórica.

Conspicuo miembro del Movimiento Hora Zero, el movimiento poético más importante del Perú en el siglo veinte, es junto con José Cerna –les recomiendo su magnífico Ruda— uno de los poetas que, acaso sin proponérselo, pueden muy bien ser ubicados dentro del campo de lo neobarroco, por características intrínsecas, naturales y concomitantes a una formación literaria sólida y consistente, que no como respuesta a modas y asimilación de modismos y palabrejas que te desplacen simbólicamente hacia esa tendencia poética. Hay varios casos en el Perú.

En Fusión (Amargord. Barcelona, 2011), lo que afirma Benito del Pliego en su prólogo es casi en su totalidad cierto. Cito:

…quizás el mejor modo de ver la hibridación que se opera en la poesía de Yulino sea deteniéndose en la semántica: la incrustación de expresiones en aymará (sic) y/o quechua, de peruanismos, y de léxico procedente de campos que raramente coinciden en el verso (…), responde con precisión al “encuentro, en el espacio de una expresión de dos conciencias lingüísticas diversas…” que Bajtin concibe como lo híbrido.

Aunque la extrapolación de temas en el texto poético excede lo convocado en el prólogo, y nos ha faltado hacer hincapié en el énfasis en el ritmo sincopado, jazzístico que domina buena parte del libro, nos resulta claro que la denominación “híbrido” es modesta para entrar a la categoría neobarroca, y el libro mismo de Dávila lo demuestra, por ejemplo, en este fragmento donde el cine cobra una presencia altiva:


La duración plausible (breve traveling)
-Fundido de apertura// (interior de la habitación). (Y toma la
Mano de X). Plano General:
Y (off). “O corregir todos mis andrajos que a ti se llegan, para devorar bruma, gresca, espeluznos y
emanciparse contigo”.
/música: “Stardust” por Oscar Pettiford: solo de contrabajo/
-Primerísimo primer plano (Y semiperfil)
Y (off). “O hacer brillar la complicidad de los detalles
       (yo te amo con redobles de tarola)
Y añadir a mis hilvanes esta fogata de rugido”
/Fundido en negro. La música continúa/

(“Aquí empieza nuestra frágil libertad”)

Más bien son hilvanes, pues, son entramados intrincados, reverberantes, a veces dulces, a veces sonoros, siempre bajo la égida del gran Vallejo, del mejor Hinostroza, pocas veces rugidos de amor, pero la mayor parte de las veces diálogos sobre lo real con la amada donde lo contado no importa tanto como cómo se cuenta, con qué diapasones, con qué modulaciones, con qué batería vocabularia se erige el libro; y dígame, discútame alguien si este bello libro de Yulino Dávila no es un auténtico libro neobarroco tal vez aun a pesar suyo; un intento de no ver:

“el silencio descuartizado”. ¿O tal vez verlo de una vez?




1 comentario:

  1. Anónimo22.3.13

    Sr Coral

    un acierto en comentar a este poeta.
    (configura una gran dupla barroca con reynaldo el esteparia)

    saludos
    r

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