2.5.13

Poesía y pensamiento abstracto: ¿una falsa oposición?






Por lo menos a partir del Romanticismo es que se comienza a pensar más intensamente la poesía como “expresión” de sentimientos, como mímesis escrita de un “estado del alma”. Pero esto no fue siempre así, ni antes del movimiento romántico, ni ahora que la diversidad de opciones poéticas disuelve toda posibilidad de fijar una forma única de escribir poesía.

De esta injusta oposición ya se daba cuenta en la primera mitad del siglo pasado el poeta y ensayista Paul Valéry. Basta darle una hojeada a su conferencia dictada en la Universidad de Oxford, en 1939, publicada en un folleto, hoy inhallable, titulado “The Zabaroff Lecture for 1939”:

Con frecuencia se opone la idea de Poesía a la de Pensamiento, en particular de «Pensamiento abstracto». Se dice «Poesía y Pensamiento abstracto» como se dice el Bien y el Mal, el Vicio y la Virtud, lo Caliente y lo Frío. La mayoría cree, sin otra reflexión, que los análisis y el trabajo del intelecto, los esfuerzos de voluntad y de precisión en los que compromete al espíritu, no concuerdan con esa ingenuidad de origen, esa superabundancia de expresiones, esa gracia y esa fantasía que distinguen a la poesía, y que hacen reconocerla desde sus primeras palabras.
Si se encuentra profundidad en un poeta, tal profundidad parece de una naturaleza muy distinta a la de un filósofo o un sabio. Algunos llegan a pensar que incluso la meditación sobre su arte, el rigor del razonamiento aplicado a la cultura de las rosas, sólo pueden perder a un poeta, puesto que el principal y más encantador objeto de su deseo ha de ser el de comunicar la impresión de un estado naciente (y felizmente naciente) de emoción creadora.

Incluso hoy mucha gente busca en los libros de poesía algo que los emocione, algo que les “llegue al alma”, y si no lo encuentran, pues están muy rápidamente dispuestos a calificar al poema o al libro de “aburrido”, “sin alma”, “pesado” y cosas peores. Valéry se pregunta con razón, en otra parte de su conferencia, por qué nadie se sorprende de los estudios, abstracciones y cálculos que la música requiere para convertirse en algo delectable para el público, pero sí muchos fruncen el ceño cuando se les dice que la poesía responde a normas propias –ojo, no hablo de métrica o rima-, a restricciones y autorestricciones que la configuran y le dan el especial carácter que tiene hoy en día según el autor y las intenciones que este haya tenido.

Otro tanto de incomprensión similar tiene la poesía que no busca emoción sino transmisión (tradición), ideas, ideología, búsquedas visuales o gráficas, etcétera. El gran pequeño público o no las capta, o las rechaza a priori como si fueran una suerte de falsificaciones de la “verdadera” poesía; peor aun, actos onanistas intelectuales que son producto de una supuesta incapacidad del poeta de "conmover", de hacer "poesía de verdad". Dice Valéry:

El pensamiento es, en suma, el trabajo que hace vivir en nosotros lo que no existe, que le presta, lo queramos o no, nuestras fuerzas actuales, que nos hace tomar la parte por el todo, la imagen por la realidad,  y que nos produce la ilusión de ver, de actuar, de sentir, de poseer independientemente de nuestro querido viejocuerpo, que dejamos, con su cigarrillo, en su sillón, a la espera de recuperarlo bruscamente, a la llamada del teléfono o a la orden, no menos ajena, de nuestro estómago que reclama algún subsidio...
Entre la Voz y el Pensamiento, entre el Pensamiento y la Voz, entre la Presencia y la Ausencia, oscila el péndulo poético.

Nada que agregar, por ahora.

---Quinto volumen de los ensayos de Valéry, donde podrán encontrar la transcripción de la conferencia citada.

1 comentario:

  1. Es lo mismo "poesia y pensamiento abstracto" que " teoría poetica y estetica"? , quiero decir, es el mismo libro. Porque del primero no encuentro nada

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