8.5.13

Recordar e innovar --a partir de un ensayo de Weinberger--

Dice Eliot Weinberger que una forma de asumir el trabajo poético es concebirlo como un recuerdo. ¿Recuerdo de qué? De aquello que hemos olvidado y que nos impide enraizarnos en un tiempo donde todo es fugaz, perentorio, relativo...

La poesía, entonces, sería un recordar bajo nuevas formas un pasado y un saber olvidados, pero que atraviesan el tiempo, y aun la materia (podemos encontrarlos en los e-books, por ejemplo), para actualizarnos no solo saberes, también viejos sabores y perfumes (Weinberger nos recuerda en "Rastros kármicos" que la poesía clásica india está colmada de aromas) mal olvidados por el fragor de la vida moderna.

Incluso si abordamos lo desconocido, siguiendo a los presocráticos tanto como a los Upanishads, EW sugiere que  lo único que hacemos no es crear ni seguir información, sino recordar; aprender sería traer a la actualidad saberes perennes.





Citando y alimentándose de otros autores de la antigüedad, el ensayista plantea la persistencia del olor y del sabor, vehículos del recuerdo de lo trascendente:

Pero cuando ya nada subsiste de un pasado antiguo, cuando ha muerto la gente y se han estropeado las cosas dispersas, solos, más frágiles, más vivos, más inmateriales, más persistentes y más fieles que nunca, el olor y el sabor perduran mucho más, como las almas, y recuerdan, y aguardan y esperan, sobre las ruinas de todo, y soportan sin doblegarse, en la minúscula e impalpable gota de su esencia, la enorme estructura del recuerdo.

Bajo esta visión tradicional de la poesía, ¿cuál sería el papel de la innovación?

Los chinos decían que cuando el poeta escribía algo "nuevo" eran sus ancestros poetas los que lo llevaban a hacer ello, y que cuando repetía temas y formas tradicionales, los muertos ilustres poetas hablaban a través de él.

El determinismo de esta bella idea nos es extraño en estos tiempos. Acaso el papel de la innovación y la investigación poéticas, bajo las coordenadas planteadas, sea básicamente formal (lo cual no es para nada deleznable), y si seguimos esta olvidada y novedosa --casi un oxímoron-- forma de entender la poesía como recuerdo de saberes, sabores y olores ancestrales, aquel formateo riguroso sea axial para llegar con semejante carga de contenido a las inquietas y livianas mentes actuales.

--Weinberger en China...

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