23.7.13

LA INCOMPRENSIBLE INCOMPRENSIÓN DE MARTÍN ADÁN Y SU OBRA




En un texto aparecido en la revista Luvina, Eduardo Milán, el ensayista, antologador y poeta uruguayo, examina lo que parecen ser para él los mayores hitos de la poesía de vanguardia en Latinoamérica, sobre todo desde los años 40 hasta ahora.

Se trata de un texto largo, "Esta poesía latinoamericana", que intenta delimitar, discernir entre opciones de poesía "a la altura del tiempo", cualquier cosa que signifique ello, y otras opciones que tienen o mantienen una idea de poesía más trascendente o "idealista".

Si bien, como inevitable que es, no deja de lado el Trilce de Vallejo -el primer poemario realmente vanguardista de Latinoamérica--, se esfuerza en leves reparos algo rebuscados y poco definitorios. Pero ese no es el punto, pues por cada Milán que no quiera al vallejo trilceano, hay decenas de trilceanos que no quieren ser críticos mezquinos....

El punto que realmente preocupa es cuando se ocupa de lo que llama, ampulosamente, la "redistribución de la energía poética en América Latina", punto supuestamente axial para este crítico, donde confluyen cuatro poetas que, dice,  dan un paso más allá de las exploraciones vanguardistas de la primera mitad del siglo pasado:

Poemas y antipoemas de Nicanor Parra, el movimiento de Poesía Concreta de Brasil, La insurrección solitaria de Carlos Martínez Rivas, En la masmédula de Oliverio Girondo.

No es la primera vez que leo a críticos rioplatenses ensalsar ese libro de Girondo como un hito forzado de la poesía de vanguardia de este lado del charco. Muchas plumas se han roto por tratar de darle más vuelo del que tiene a ese buen libro de OG. Mas creo que no hace falta mucho conocimiento de la poesía vanguardista latinoamericana, y mucho menos comprensión del vínculo indisoluble existente entre vanguardismo y tiempo histórico concreto, para saber que aquel divertido libro de OG es epigonal aunque con momentos de genialidad.

¿Tanto cuesta poner las cosas en su real medida y dejar de lado los apasionamientos y la tentación idiota de torcerle la mano a la Historia para construirla como a uno le place?

Dejaré para otro post el examen de En la masmédula y los mecanismos tomados de aquí y de allá en el pasado para conformar, eso sí, un discurso medianamente nuevo, y me avocaré a tratar de explicarme, brevemente, cómo es que en el extranjero la recepción de la obra de un verdadero vanguardista de principio y fin, como nuestro Martín Adán, resulta inexpugnable, o interesadamente "olvidado".





Adán no solo surge a la poesía --ya no hablemos de su novelita fundadora La casa de cartón-- cuando todavía se sentía la efervescencia del primer y más fértil oleaje vanguardista de nuestro continente; también ha sostenido esa antorcha ardiente durante toda sus obra --barroca entre las barrocas, nueva desde una esencia, arriesgada y multicentral-- y hasta su muerte. Gozando de una soledad creadora que no admite amigos, pero que también repudia, suave, firme, toda injusticia poética.
    
La obra de Adán, muy a contracorriente de los que piensan que su lastre es su esencialismo, no solo es peruana por donde se la mire: es demasiado peruana, es demasiado nuestra y especial como para que la soporten quienes ven el ejercicio de la crítica como una construcción de espacios de redefinición donde se benefician zonas geográficas, poéticas o morales (o las tres).

Aun en nuestro propio país apenas se han publicado esfuerzos críticos sobre su obra que sean dignos de una atención más allá de lo anecdótico de su vida alcoholizada. Esta deuda tiene que saldarse de una vez para que, cuando hayamos entendido su real dimensión, la empiecen a entender y/o respetar desde afuera.

Mientras tanto, en su garbanzal, los críticos siguen erigiendo sus castillos poéticos de naipes, con poemitas chistosones, tranvías, ingeniosidades y desenfado a enseñarse en escuelas. Algo a lo que Adán jamás hubiera dado más importancia de la que merece. Jamás se la dio.

---Retrato de Martín Adán, maestro barroco latinoamericano. Primera edición del celebrado poemario de Girondo.

1 comentario:

  1. Anónimo26.7.13

    absolutamente de acuerdo! tengo a Martin Adan como la cumbre de barroco hispanoamericano(sin dejar de admirar a Lezama por supuesto) y personalmente un poeta tan grande como rilke u otro poeta genial del pasado siglo. acaso nuestros poetas esta condenados a seguir -en pleno siglo XXI- padeciendo del abandono y maltrato de pequenos criticos literarios? un saludo

    PDT: Que opinas de Édgar Guzmán Jorquera?

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