12.9.13

ATREVIMIENTOS SOBRE EL SILENCIO MÍSTICO DE IBN ARABI Y EL SILENCIO POÉTICO





Hay palabras que no decimos 
y que ponemos sin decirlas en las cosas.
Roberto Juarroz


Gracias a un correcto y equilibrado vendedor de libros, tengo en mis manos desde hace unos días las deliciosas Contemplaciones, del místico murciano Ibn Arabi (s. XI). Es imposible reseñar para mí todo el libro, pues cada línea, cada oración tiene un sentido oculto y uno manifiesto, o así lo parece. Pero llamó mi atención –con respecto a la poesía--, un capítulo titulado:

“Contemplación de la luz a la salida de la estrella del silencio” (el libro está traducido del árabe al inglés).

El acápite empieza con una contradictio singular: “Dios mes hizo contemplar la luz del silencio al aparecer la estrella de la negación y me dejó sin habla. No obstante, no quedó un solo lugar en el universo en el cual no estuviera inscrita mi palabra”.

Asimismo, la poesía invade cada espacio del mundo manifestado, hasta el más infame; pero hay que decirlo: la poesía que allí se esconde está dada solo para quienes han contemplado la poesía desde la negación de ella misma.

“El silencio no es otra cosa que tú mismo, aunque no se refiera a ti”.

Reconozco que se me escapa el sentido general de la frase. ¿El silencio puede referirse a algo, o más bien es una supresión frente a algo? En cualquier caso, el silencio siempre está con el poeta, es el papel de arroz donde el poeta inscribe su palabra aunque esta no diga nada (que -¡inquietos!- es distinto a estar en silencio).

“Tú eres el lugar de mi mirada y eres mi atributo. No hables, pues, sino cuando te mire. Siempre estoy mirándote, por tanto, habla a la gente siempre, pero sin hablar”.

La brillante oscuridad de estas palabras me rebasa. El que habla (el poeta) es su mirada y su atributo, siendo así un perfecto instrumento, cómo advertirle: “no hables sino cuando te mire”, y en seguida revelarle: “Siempre estoy mirándote”. ¿Cuál es la finalidad de esta ruptura lógica?

Ok. Poder dirigirte a la gente sin hablar, es posible, pero, ¿ahí queda todo? Y entonces es que viene la frase ardua y reveladora:

“Mi silencio es el aspecto exterior de tu existencia y de tu ser”, y todavía más:

“En el silencio se cifra tu existencia y en la articulación de la palabra, tu inexistencia”

Y uno tendería a trasladar ello a términos poéticos de esta forma: la existencia de la poesía tiene su base en el silencio. En el decir, toda poesía se abandona aunque sea un poco a la inexistencia (pues entra al mundo manifestado que por definición es limitado).

Pero hay una vuelca de tuerca final:

“No calla quien calla; solamente calla quien no calla”.

Y el remate final del capítulo es excepcional:

“Si guardas silencio, todo encontrará su camino por tu guía; mas si hablas, todo se extraviará por ti. Álzate por encima de los límites para develarte y conocerte”.

¿No es, acaso, la poesía, ese intento inútil de elevarse para develar y dejar conocer?


---Ibn Arabi. 


1 comentario:

  1. Anónimo24.9.13

    http://www.webislam.com/articulos/61779-contemplacion_de_la_luz_del_silencio_a_la_salida_de_la_estrella_de_la_negacion.html

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