18.11.13

"Perturbatorio", de David Jiménez



“¿Cómo hacer sensual un verso? ¿Cómo producir la sensualidad en el lenguaje?”, se preguntó el casi mítico Néstor Perlongher en uno de sus ensayos. La respuesta, para él, está atravesada por el deseo, o más bien por la proliferación libre del deseo, inundante de toda la realidad.

Ahora bien, en el caso de este breve y trabajado poemario de apenas 16 poemas y 22 páginas*, el deseo tiene valores demasiado denotativos, digamos que hay una cierta voluntad malditista bastante refinada (un amigo me cuenta que el autor “pulió” sus versos durante años antes de publicarlos), y una indagación sobre los pliegues de lo real en el sentido lacaniano, lo oculto que se revela en su atrocidad incomparable y más cierta que lo cierto.

Sobre la voluntad del poeta de perfeccionar sus versos, no nos cabe duda: en algunos casos, para nuestro gusto, se le pasa la mano y le quita contundencia a lo que busca expresar; en otros, llega versos perfectamente recordables y logrados. 

Sin embargo, donde hay que trabajar –recordemos que apenas es el primer poemario del ex miembro de El club de la serpiente—es en la concreción del poema como un todo coherente (algo que, por ejemplo, a mí no me importa en lo absoluto; pero a Jiménez, sí), como un corpus con vida propia, si se quiere verlo de esa forma.

Con todo, Perturbatorio no deja de ser un poemario, antes que perturbador, interesante y algo inquietante. Como para no perder de vista a este poeta debutante con una sabiduría propia en cuanto a las desbordantes formas de asumir el hecho poético. 

Mención aparte para las ilustraciones de la artista Andrea Barreda. 



*Me dicen que Hipocampo editores, del cuentero Teófilo Gutiérrez, ha cobrado al autor 1,500 soles por un librito de 22 pp y 300 ejemplares. Es casi como un asalto a mano armada. ;)

2 comentarios:

  1. buena reseña sobre el libro de David, con quien, coofundamos El Club de la Serpiente...
    Gracias, Víctor...

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  2. Anónimo21.11.13

    buena reseña sobre el libro de David, con quien, coofundamos el Club de la Serpiente...
    Gracias, Víctor...
    Raúl Solís

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