29.5.13

HORA ZERO SOBRE LA ANTOJOLOJÍA DE GÜICH - CHUECA - SUSTI - LÓPEZ DEGREGORI

El poeta Tulio Mora me hace llegar el más reciente documento producido por el Movimiento Hora Zero. Una crítica aguda a la írrita antología "Espléndida iracundia. Antología consultada de la poesía peruana 1968-2008" publicada por la Universidad de Lima. Los dejo con el texto sin más. Espero sus comentarios.




UN ESPLÉNDIDO MAMARRACHO

Toda crítica es una forma de publicidad.
Christian Metz.


Vallejo es Vallejo, no por Vallejo, sino por todos los críticos que han estudiado y difundido a Vallejo. Extrememos la afirmación hasta la caricatura: Vallejo es una invención de los críticos. 
Esta es una de las conclusiones que con forceps extrae el lector de la introducción de “Espléndida iracundia” (universidad de Lima, 2012), selección de sumatorias interesadas y deudas saldadas recíprocamente, entre otras enmarañadas y harto sabidas digresiones de sus cuatro autores, cuyos apellidos (López Degregori, Chueca, Güich y Susti) aparecen en las 626 páginas del libro [1].
Como sabemos, esta selección desató una dura polémica en 2010 dejando mal parados a los autores y a ¿123 / 125? consultados debido a serias distorsiones cuantitativas (entre el número de poetas mencionados y el de sus obras que muy pocos citaron); al sesgo de los poetas escogidos que despertó la sospecha de una vinculación interesada; a la no publicación de los votos de los consultados (hasta hoy solo lo han hecho parcialmente); a la inclusión de por lo menos una docena de poetas por devolución de favores (de los 43 que aparecen cuando es probable que los consultados no votaran por ellos) y a la apresurada autoinclusión de dos de los 4 coautores (López Degregori y Chueca).

Lejos de mostrar transparencia en las encuestas y de reorientar la ruta metodológica que sugerían las críticas ellos siguieron obstinados en la publicación del libro con un aire de revanchismo y así confirmaron lo ya adelantado por HZ en ese cruce de fuego intenso que según Gabriel Ruiz Ortega (“Una antología arbitraria”, 2012) ha sido el más ruidoso de los últimos tiempos, demostrándonos que en la elaboración de esta simulación intratextual, bajo la modalidad  desastrosa de la consulta, estaban más interesados en su propio reconocimiento. En pos de esa guirnalda que ya guardaban en el bolsillo antes de la convocatoria a los consultados no es difícil presuponer los roles que jugaron los “agentes”, desde el “productor” -vamos a ponernos fashion con una redifinición súper neoliberal de la actividad poética utilizada por los autores de esa (auto)selección- hasta el “consumidor”, este último ya tamizado por la intermediación de los críticos o mejor “agentes especializados” (o marketeros o publicistas o vendedores retail) que aspiran a administrar desde diversos frentes la legitimidad estética (la competitividad) de los poetas. Así pues, y como ocurre en las últimas décadas en los “mercados literarios”, el poder dimana de los críticos o académicos y no de los creadores.

Sigamos con la provocación que da inicio a este pronunciamiento de HZ: el poeta Carlos López Degregori es invención del “crítico” Carlos López Degregori (léase publicista, según la frase del semiólogo francés Christian Metz que hemos colocado como epígrafe) con la ayuda, claro, del “pensamiento Chueca” y de otros coleguitas de la camorra criolla en EEUU, y luego que ha asistido, solemne, en traje de párroco de aldea, a los funerales de la poesía de HZ (disfrazada bajo el ropaje de discurso “narrativo-conversacional”), decreta, al final de la introducción, que ¡ÉL se ha convertido en uno de las referentes más importantes de los últimos 40 años! (pp. 58-59). Entonces ya sabemos para qué sirvió toda esta comedia de la “antología consultada”.
No es la más decepcionante de sus conclusiones.

Más escandalosa es por supuesto la plataforma teórica, mezcla laberíntica de disculpas y delaciones inconscientes, de zigzagueos y balbuceos, ¿construida? con esa penosa escritura de chamanes rudimentarios, timorata y plagada de circunloquios y galimatías.
Para ejemplo esta perla:         

Creemos, por lo tanto, que uno de los aspectos más relevantes de esta antología ha de radicar en el hecho de contribuir a convocar un espacio de encuentro en el que un conjunto significativo de fuerzas -a través de las relaciones objetivas que establecen si las posiciones y tomas de posiciones representadas en el voto emitido por cada consultado- genera identidades y diferencias que dan cuenta de las dinámicas de inclusión y exclusión del campo en su totalidad y que involucra la (re)definición de categorías tales como lo “literario” -o, más exactamente, lo “poético”-, así como las de “escritor-poeta”, “lenguaje poético”, entre otras dinámicas por las cuales nuestra poesía ha atravesado en años recientes y, como es de suponer, continuará atravesando (p. 27, el subrayado sonriente es nuestro).

En otro caso un párrafo pondera la ideoneidad de los consultados, que se borra de un codazo en el párrafo siguiente:

Obviamente no todos (los consultados) realizan en la actualidad dichas tareas (de “investigadores académicos, periodistas culturales, promotores o gestores culturales, editores de revistas o directores de editoriales”) pero las han realizado y por periodos extensos en muchos casos, lo que los ubica como agentes dinámicos del proceso y nos permiten suponer en ellos un pensamiento sistemático de la poesía del periodo o parte de ella, incluso más allá, si cabe, de la que demanda por sí sola la actividad creativa (p. 30, el subrayado y las inclusiones entre paréntesis son nuestras).

De lo anterior se desprende que no pretendíamos que todos nuestros consultados tuvieran un conocimiento relativamente exhaustivo e integral del proceso poético peruano de los últimos cuarenta años y que -aunque respetamos las opiniones de quienes se excusaron de responder la consulta aduciendo desconocimiento de una parte significativa del corpus propuesto (porque en esa medida pensaban que su respuesta partiría necesariamente de un universo recortado que dejaría de lado involuntariamente voces probablemente más valiosas y, quién sabe, más valiosas que otras sí consideradas)-, a nuestro juicio, un conocimiento profundo aunque parcial de este era no solo suficiente para responder cabalmente la consulta, sino la condición de la mayor parte de nuestros opinantes (p. 31, subrayado nuestro)

¿Debemos interpretar entonces que esta antología es la suma de los conocimientos parciales de los consultados? Y ya pensando en la serie televisiva “Al fondo hay sitio”: ¿interesaba más la mancha que la calidad? No hay respuesta en ese pantano verboso dedicado más bien a intentar quedar bien,  por un lado, con los ¿123 / 125? “especialistas”, manoseados a su antojo por los cuatro miembros de la “Sociedad de los Poetas Vivos”, ya que al final no respetaron sus votos y escogieron a quienes les debían favores (hay razones para sospecharlo mientras no publiquen los resultados de la encuesta íntegramente); y, por otro, a disminuir las serias dudas de quienes detectamos muy temprano las inconsistencias cuantitativas.
   



En ninguno de los casos el instrumento de la consulta sirvió para un análisis de las características de las nuevas promociones, pese a que era un reto pendiente confirmar: 1) si procedía a hacer un corte temporal en 1968 o 1970 cuando una contradicción flagrante es afirmar que la poética de esta década, sobre todo la de HZ, procede de “Los nuevos”, y al mismo tiempo sostener que no hay antologías de las últimas promociones; 2) si estas nuevas promociones siguen gozando o no de una continuidad cualitativa y renovadora en nuestra lengua; 3) cuáles son las transformaciones que han propiciado contrastándolas con el cuerpo literario de las primeras seis décadas del siglo XX; 4) cuáles son las razones de que aún persista una relación centro-periferia tan desequilibrada (ellos lo hacen con golpes de pecho) y por qué no rompieron decisivamente esa excluyente tradición (reconociéndose así en parentesco directo con José de la Riva Agüero, Ventura García Calderón, Salazar Bondy-Eielson y Oviedo), para reafirmar la intensa vida cultural existente hoy en provincias, reto que hubiera obligado a consultar a profesores de literatura de universidades provincianas (existen en todas partes del país) y no a “especialistas” residentes en el extranjero hace tres décadas, ni siquiera ligados a la poesía; 5) ¿hay una explicación para la persistencia de la poesía en una época que le es adversa y hostil, como se comprueba en la ausencia de una crítica pública, de pequeñas editoriales desalentadas a emprendimientos de riesgo y sin retorno y para colmo con librerías que se niegan a vender poesía (Crisol es el caso más escandaloso) mientras los poetas no son visibilizados ni gozan de una interlocución socialmente válida?; y 6) ¿tiene sentido reinventar el canon, cada dos o tres años, a juzgar por la irónica acotación del poeta chileno Héctor Hernández Montecinos (“4M3R1C4: Novísima poesía latinoamericana”, Santiago: Ventana Abierta, 2010, y Monterrey: UANL, 2012)., según la cual los peruanos somos los más entusiastas confeccionistas de antologías?
Si el muy excepcional lector de este balance de acuerdos predeterminados quiere encontrar respuesta a tales preguntas tendrá que esperar otra selección y antologadores menos amigueros y predispuestos a la autopromoción.

Dicho esto, ¿interesa desmenuzar más esta precaria confesión de disculpas? Quizá solo volver a recordar a los lectores que la poesía es un campo de batalla en el que los coautores se han colocado explícitamente contra HZ, como lo habíamos advertido durante la polémica y fue la razón de que dos de nuestros miembros se autoexcluyeran. Como expresara Enric Sullá (1998) en toda selección antológica hay una estrecha interdependencia entre canon y poder. Y la elección de obras y autores, incluso cuando no consigue más fundamentación que la propia canonización, reproduce deliberadamente una función social e ideológica. Complementemos esta afirmación con la de José Carlos Mainer (1998): detrás de una antología siempre hay una voluntad de adoctrinar, en este caso contra HZ[2].

Desde por lo menos 1987 es la postura que mantiene un sector de la crítica académica (Mazzotti, Chirinos, De Lima, Quijano, Rodríguez-Gaona, los mismos Chueca y López Degregori siguiendo la línea trazada por Oviedo, Lauer y Martos) y algún reseñista tonto (Javier Ágreda)  que se han reagrupado luego de la publicación de nuestra antología “Los broches mayores del sonido” (2009) para intentar un nuevo codazo legitimador, refugiados en las universidades peruanas y norteamericanas desde donde por sí y ante sí se han convertido en la aduana de la poesía nacional bajo el siguiente razonamiento:
           
Si asumimos que hoy en día la tarea del lector de un texto literario, sea un crítico o investigador o no, implica la necesidad de producir un conjunto de lectura(s) que contribuyan a darle vida al texto dentro de una sociedad o periodo determinados, resulta claro que no existe lector que no se haga responsable de la representatividad de un texto (p. 32, el subrayado es nuestro).

Vale decir, un libro sin la participación de los intermediarios del “mercado poético” está muerto; per se los poetas no representan a su obra, esa responsabilidad solo recae en los críticos, falacia que quiere jerarquizar los roles de la producción poética cuando por extensión todo lector es ya un antologador (Alberto Manguel, 1987). Y para colmo tal arrogación expropiadora tampoco es contribución de los coautores que cobran peaje en el Perú, lo que agrega más decepción a su desempeño académico, sino el traslado de una marca o royaltie de un estilo legitimador a nivel continental. Recordemos a Víctor Mendiola (mexicano), Raúl Zurita  y Maurizio Medo (chileno y peruano), Roberto Echevarren y Eduardo Espina (uruguayos), todos reunidos bajo la sombrilla estética convenientemente desideologizada (mejor dicho acrítica) del cubano-norteamericano José Kozer.

¿Olvidamos que Eduardo Espina (citado varias veces) enterró prematuramente a Antonio Cisneros y a HZ (“Festivas formas, poesía peruana contemporánea”, Colombia, 2009) en otra antología tan amiguera e incongruente que a contrapelo de su fobia de la poesía conversacional acabó incluyendo a José Watanabe y a Enrique Sánchez Hernani? (este último poeta también es excluido del mamotreto de “La sociedad de los poetas vivos”).

Con esa ruma de espejos rotos y polvorientos en que se ¿refleja? el espléndido mamarracho resulta siendo más de lo mismo, una gastada correspondencia analógica, el inútil reciclamiento de estéticas que no colisionan, “el discurso tautológico o pleonástico que, partiendo de la ecuación que emparenta antología con selección” (José Francisco Ruiz Casanova, 2001) acaba siendo solo celebratorio de falsos “nuevos productos”, solo coartadas de la poética del silencio (cómplice) o del prestigio literario escondida bajo otras etiquetas (léase la impresionante caracterización de la poesía de los 80, p. 55).  Todo con la idea de cerrar el paso a HZ, desaparecerlo, borrarlo de la historia, desvanecer su solidez en el aire. Cualquier lector puede confirmarlo revisando esas extraviadas páginas dedicadas a nuestro movimiento: no se citan sus documentos, manifiestos, libros; en cambio dejan la impresión que HZ nació, se desarrolló y murió ¡en solo diez años! No hay una sola línea de su evolución hasta estos días en numerosos libros (más de un centenar), de los diversos estilos (más allá del conversacional) que desplegó y mucho menos existe el intento de deslindar teóricamente con sus documentos, el más reciente la introducción de “Los broches mayores del sonido”, antología publicada (2009) justamente cuando se preparaba este mamotreto.



¿Cómo interpretar ese silencio? Tampoco es una novedad. Se trata de la consigna que simula no ver, no oír, no hablar de HZ bajo la boba confianza de que la amnesia lo borrará de archivos y bibliotecas, aspiración fracasada que ya Lauer, Martos y Mazzotti intentaron hasta la fatiga[3]. Desde esa ¿perversa, ingenua? mezquindad la visión retrospectiva de la cuatrinka aspira a construir un itinerario de atajos (de by passes) para relatar otra historia poética, prescindiendo de HZ, cediéndole sus aportes innovadores (la incorporación del lenguaje popular a la lengua culta es apenas uno de ellos) a la poesía de Kloaka. Siguiendo con este procedimiento, clamorosamente inquisidor, también serían borrados libros fundamentales (votados por sus “especialistas” entre los más destacados de la encuesta monstrita) que abordaron el tema de la guerra interna cuando esta se desarrollaba (“Taki Onqoy”, “Cementerio general”, “Tromba de agosto”, “Las armas molidas” y otros) para cederle la primogenitura a un grupo que ni en conjunto ha escrito un poemario sobre nuestra reciente tragedia nacional. Para que la farsa cuasiestalinista sea más completa se omite además que en HZ ya están presentes, y espléndidamente, los primeros textos de la vertiente neobarroca (José Cerna, Ricardo Oré, Yulino Dávila, Bernardo Alvarez, Eloy Jáuregui) y otros que recrean la poética de la diáspora (Rubén Urbizagástegui, Elías Durand). Finalmente, el broche de oro del descastamiento ético consiste en callar que HZ tuvo proyección internacional (están publicados los textos de los infrarrealistas y HZ Internacional para probarlo una y mil veces), con lo cual los autores, cuyos apellidos se repiten 2 mil 504 veces en su libro, se pintan moralmente de cuerpo entero.

Lo nuevo ha sido decir que HZ está “institucionalizado” (p. 54), escondiendo que se trata de la visibilización de un contracanon o de otro canon que ya era evidente en la poesía peruana (los miembros del grupo Orkopata lo confirman ruidosamente) y no de una convocatoria mediática de que gozamos contra la vigencia de la norma, la cual, a decir verdad, y a pesar de nosotros, sigue siendo inmodificable desde los 60 y allí está la última antología preparada por José Miguel Oviedo (Visor, 2008) para demostrarlo. Antonio Cisneros y Rodolfo Hinostroza siempre han sido los referentes (con todo derecho, debemos decirlo) y más tarde los han acompañado Abelardo Sánchez León, Carmen Ollé y José Watanabe, aunque episódicamente (y aislado de HZ) se ha aceptado a Enrique Verástegui. Esto es lo que debe dolerle mucho a López Degregori, ya que él nunca ha formado parte de la comparsa y por eso ha necesitado de su propia antología.

Como dijimos en 2010 era tonto esperar algo de este ajuste de cuentas. Solo que los muertos que han querido enterrar con gran entusiasmo gozan de muy buena salud. Lo prueba que entre los 20 primeros poetas de su propia selección siete son o han sido de HZ (el 35%); que “Los broches mayores del sonido” fue considerado el libro más importante de los primeros diez años de la poesía peruana del siglo XXI y hoy es estudiado en EEUU, Argentina, Chile, México, Venezuela y España; que son los jóvenes quienes más lo leen (se agotó en menos de un año); que durante su presentación (con la asistencia de infrarrealistas y horazerianos llegados de México, Chile y España) asistieron alrededor de 700 personas al Museo de la Nación, la mayoría de ellos jóvenes procedentes de Cajamarca, Trujillo, Piura, Chiclayo, Chimbote y Huancayo; que el muro en facebook de HZ es visitado diariamente por casi 3 mil 500 personas. ¿Qué clase de muertos son estos?
En cambio su antológica caricatura solo ha merecido críticas desaprobatorias. Aquí van los fragmentos de dos reseñistas serios y autorizados que no están vinculados a HZ, por si acaso:

(…) Sorprende, principalmente, el orden de los poetas más “votados”. No es nada difícil constatar que en las respuestas imperó el afán de quedar bien con el cuarteto que con la calidad poética como tal; es por ello que no me explico la inclusión de autores sumamente malos, beneficiados por el amiguismo y el pago de favores. Sin duda, el método empleado resultó todo un festín para los orgasmos de los sentimientos menores, orgasmos muy bien repartidos, dicho sea. No pues, aquí no hubo consenso. Lo que hubo fue una involuntaria criollada que se pudo evitar (Gabriel Ruiz Ortega: “Una antología arbitraria”, blog: “La fortaleza de la soledad”, 9-12-12).

Este es uno de los motivos por el cual la conformación del libro termina siendo desproporcionada, pues resiente el impacto de la discusión mediática que propició el anuncio de su aparición y esto origina las marchas y contramarchas en una evaluación que desea atenuar sus aristas polémicas, como puede notarse al confrontar “la Advertencia al lector” y el estudio de la “Introducción”. Por eso lo más llamativo, en este punto, resulta sin duda la incongruencia entre el despliegue teórico del estudio y la evaluación de los resultados de la consulta, y esto se produce por el criterio que se ha tenido para la elaboración del “cuestionario” entregado a los consultados: un simple voto por un grupo de poemarios  resulta insuficiente para descubrir la mecánica de constantes implícitas y de solidaridades entre los distintos agentes (estudiosos, poetas, editores o periodistas) que influyen en la circulación y la valoración de los poemarios, y también resulta muy reducido para, a partir de ello, graficar las posiciones de los grupos que se aglutinan alrededor de ideas, a veces no explicitadas, pero que sirven para cohesionarse y distinguirse de los otros grupos en busca de legitimidad cultural (Carlos Morales Falcón, blog “El pescador de luz”, 26-9-12).

Para acabar con esta farsa que nació muerta, como adelantamos hace 3 años, recordaremos un aserto que mantiene intacta su verdad: la medida de la vigencia de HZ es su desaprobación por los canónicos, cuanto más intenten borrarnos, más seguiremos vivos en la poesía hispanoamericana.


Lima, marzo de 2013

MOVIMIENTO HORA ZERO

 ---Imágenes: portada del mamarracho de marras. Los perpetradores de la antología. Hora Zero y sus amigos.




[1] No es coincidencia que el título de esta antología proceda de un verso de Emilio Adolfo Westphalen, en contraposición al de la muestra de HZ, “Los broches mayores del sonido”, que es un verso de César Vallejo. De esta manera los autores -y la mayoría de integrantes de esa selección predeterminada- se adhieren a una posición que tuvo en el poeta emulado, junto con José María Eguren, a alguien cuyas opiniones fueron negativas o apenas condescendientes sobre el mayor poeta del Perú y uno de los cinco más grandes de nuestra lengua, y también suscriben los adjetivos agraviantes que muchas veces expresó el fallecido Antonio Cisneros (“cholito llorón”, “cobrador de micro”, “vago”, “vividor de mujeres”), mientras que HZ (con excepción de Enrique Verástegui) siempre se colocó en la posición vallejiana.
[2] Si uno lee la antología “La Última Cena” (1987), organizada por José Antonio Mazzotti y Eduardo Chirinos, que quería parangonarse con la de “Los Nuevos” y a “Estos 13”, de José Miguel Oviedo, con la que nacen los del 70, reparará que fueron excluidos Odi Gonzáles, Patricia Alba y Oswaldo Chanove. Ese clima de hostilidad que propiciaron los antologadores se ha mantenido hacia otros poetas de su generación, más contra HZ obviamente y contra los jóvenes de los 90 y 2000 que se han adherido a la poética de este movimiento. Cómo sería de escandaloso el capillismo que hasta una poeta mayor e  insular  como Blanca Varela tuvo fuertes adjetivos contra ambos, las cabezas de una suerte de mafia literaria que ha sentado plaza en EEUU, articulando una ramificación continental que hoy hace antologías cada año, maneja revistas de crítica literaria, promueve la llamada poética del lenguaje (el neobarroco) y pretende disputar con otros grupos de poder el control del canon literario.
[3] No deja de ser sintomático que estos archienemigos de HZ procedan de la mal llamada generación del 80 cuyo interés por desmarcarse de nuestro movimiento ha sido tan obsesivo que adquirió el protocolo de un ritual o bautizo o presentación pública ante la “comunidad poética”. Las razones son varias pero para resumir pondremos dos: 1) ellos son alumnos de los mismos poetas-profesores de los 50-60 que HZ había cuestionado y que desde las universidades devuelven con feroz animadversión la crítica horazeriana influyendo muy hondamente entre sus discípulos. 2) Como toda nueva promoción sintieron muy pronto que HZ era un actor excesivamente incómodo para legitimarse. Esta conducta es invariable hasta hoy (entre 2012-13 se han publicado hasta tres estudios, incluyendo el espléndido mamarracho y todos con un “análisis crítico” que más parece un mensaje corporativo consensuado). Estamos hablando, además de  López  Degregori y Chueca,  de Mazzotti, Chirinos, Rodrigo Quijano, más tarde  de Paolo de Lima, Rodríguez-Gaona y Xavier Echárri, todos ellos aparecidos entre los 80-90.

23.5.13

SEIS POEMAS DEL POETA CHINO BEIN DAO


SIN TÍTULO

Volver una y otra vez a la poesía
los pájaros nocturnos cantan a coro
y tú vas donde desaparecen las canciones
disipando la humareda

abre el paraguas para entrar en la mañana
tú el vagabundo
te adelantas a tu propio final
¿qué puede sustituir a la alegría?

los zorros del siglo
saltan entre los abismos
¿ves aquel puente fulgurante
cómo desaparece en la inmensidad del cielo?

la mañana palpa
el pensamiento oculto de las luces
arriba el enojo del agua
es la soledad de la nube recién despierta



CIUDAD VACÍA

Clima desconfiado y velas se alzan y descienden juntos
los muertos siguen a los vivos como sombras
el espíritu y la brújula
se extravían en una avenida de dirección única
la plaza del día, el muelle de la noche
el ala derecha de la noche se posa en las luces,su ala izquierda se hunde en las cloacas
un abismo de pelo largo interroga
al marinero y sus amores de antaño
interroga recuerdos de hogar y barcos encallados
del negativo a la fotografía
el pelo encanece, el abismo emerge
un sábado pensativo
navegando hacia la ciudad vacía



EL COLOR PÚRPURA

en el atardecer claro
las cornetas suenan una tras otra
las abundantes chirimoyas del árbol rielan
como la sabiduría en la mente
abro la puerta esperando la noche
y el tiempo de los grandes maestros
estudiando y jugando al ajedrez
alguien desde el trono
lanza una piedra

sin alcanzarme
el pescador pasa como un fantasma
las estelas te crean
y te tatúan
nuestros dedos se entrecruzan
una estrella pone el freno
y nos ilumina a todos

  





VIAJE

Aquella sombra está bebiendo agua
aquella carcajada imita
el derrumbe
del rayo que rompe el alba

viajar con los libros
los libros ganan edad por el viaje
por el viaje quedan anónimos
el caballo que penetra en el telón de fondo
vuelve la cabeza

justo llegaste
al lugar donde aquel nació

los peces contemplan la ciudad debajo del agua
donde hay un cebo fresco
y una ancla enojosa


APUNTES VESPERTINOS

Las tetas enormes de la camarera
helado de frutilla
un quitasol me cuida amablemente
el sol cuida a un escarabajo de agua
patanes soplan botellas vacías de vino
mi cigarro y yo soñamos
una sirena estrecha el horizonte,
limita mi tiempo
una llave de agua aúlla en el patio del conjunto de departamentos
el otoño se alza indiferente



LLEGADA

Éramos muy jóvenes entonces
y ya estábamos cansados como una botella
esperanjdo que aumentara la ira

¡oh, la ira de los tiempos!

avergonzados resplandores perpetuas las noches
cruzando a través de la vida y de la muerte
entre los libros
rebelan los sabios el sentido del invierno

¡oh, el sentido de la partida!

sollozando los reunidos elevan su cabeza
y voceando se lamentan
olvidados en su amnesia de Dios



---Bei - Dao es el seudónimo de Jen-Gai Zao (Beijing, 1949), uno de los poetas chinos vivos más celebrados actualmente.  

17.5.13

FERNANDO AMPUERO EN LA CASA DE LA LITERATURA








·        El escritor se reunirá con sus lectores para hablar de sus libros y responder las preguntas de los asistentes. El ingreso es libre.

La Casa de la Literatura Peruana reabre su Sala del Autor, espacio donde el público visitante puede participar de conversatorios con destacados representantes de nuestras letras. Esta vez el invitado es el narrador Fernando Ampuero (Lima, 1949), quien conversará con los asistentes sobre sus libros, y sobre todo acerca de su última novela, El peruano imperfecto, además de responder las preguntas del público asistente. Se realizarán dos sesiones los días jueves 23 y 30 de mayo, a las 7:00 p.m. El ingreso es libre. Quienes deseen participar deberán inscribirse de manera gratuita llamando al número 4262573 anexo 104 o escribiendo al correo: actividadesliterariascaslit@gmail.com.

Ampuero inició su carrera literaria durante un largo viaje de mochilero que lo llevó a vivir un tiempo en las Islas Galápagos. Paren el mundo que acá me bajo (1972), su primer libro, es una recopilación de sus relatos iniciales. Luego le han seguido varios volúmenes de cuentos, como Malos modales (1994), Bicho raro (1996), Mujeres difíciles, hombres benditos (2005) y Fantasmas del azar (2010), así como novelas, poesía y teatro.

Su novela más conocida es Caramelo verde (1992), libro que dio comienzo a la llamada “trilogía callejera de Lima”, compuesta además por Puta linda (2006) y Hasta que me orinen los perros (2008). Esta última está basada en uno de sus cuentos más celebrados -"Taxi driver sin Robert de Niro"- que, según The Times Literary Supplement "es uno de los más impactantes cuentos latinoamericanos del siglo XX". En 2011 publicó El peruano imperfecto, una obra más personal que sus anteriores novelas. También muy difundida fue su obra El enano, historia de una enemistad (Mosca Azul, 2001).

Ampuero también ejerce el periodismo desde hace más de tres décadas. Sobre este oficio ha señalado: "Los periodistas hemos ejercido la misión de fiscalizadores, o bien de investigadores, reemplazando a veces a la policía".

Para mayor información comunicarse con la Srta. Alessandra Tenorio, Jefa del Equipo de Promoción Literaria de la CASLIT, a los teléfonos: 426 2573 anexo 103,  990977993 o RPM: #990977993.

---El escritor.

15.5.13

POETAS PERUANOS PARTICIPANTES EN LA FIP LIMA 2013

Con inmensa satisfacción veo que he sido considerado entre los 50 poetas peruanos que representarán a nuestro país en el fabuloso FIP Lima de este año, a realizarse entre el 4 y el 7 de julio próximo. Entre los poetas invitados que destacan están Balo Sánchez León, Mario Montalbetti, José Pancorvo, Boris Espezúa, Tatiana Berger, Julia Wong, Andrea Cabel y Edgar Saavedra. 

Les dejo la lista oficial de todos los poetas nacionales convocados. Busquen bien su nombre, y si han sido enviados al "transtierro", consideren que solo será por esta vez, ya que el FIP Lima seguirá creciendo y siendo más inclusivo. 

Paciencia, paciencia...  :)






ABELARDO SÁNCHEZ LEÓN

(Lima, Perú, 1947). Es sociólogo y poeta. Licenciado en Ciencias Sociales de Pontificia Universidad Católica del Perú y con maestría en Francia. Fue vicepresidente de Desco y es director de la revista Quehacer y profesor principal del Departamento de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica del Perú. En 1980 obtuvo la Beca Guggenheim otorgada por la John Simon Guggenheim Memorial Foundation y en 1989 la beca Fulbright. Es autor de Habitaciones contiguas (1972), Poemas y ventanas cerradas (1969), El mundo en una gota de rocío (2000), entre otros. También ha publicado varias novelas, la última de ellas titulada Resplandor de noviembre.

ALBERTO BENAVIDES

ALBERTO VALDIVIA

(Lima, Perú, 1977). Poeta, narrador, crítico literario e investigador del Centro Peruano de Estudios Culturales. Es autor de los poemarios Patología (2000), La región humana (2000), de la plaquette bilingüe español-francés Cuarto creciente 5 (2007) y Entre líneas púdicas (2008). Su poesía ha sido traducida al inglés, francés, italiano, portugués, alemán, latín e incluida en antologías en Perú, Francia, España, Argentina, Chile, Brasil, Colombia, Ecuador, México y Estados Unidos. Fue director de la revista de literatura Ajos & Zafiros entre 2002 y 2006.

ALEJANDRO SUSTI GONZÁLES

(Lima, Perú, 1959). Poeta, músico y docente. Ha publicado los poemarios Corte de amarras (2001), Casa de citas (2004), Cadáveres (2009), Escombros de los días (2011) y El río imaginado (Copé de Plata en la XV Bienal de Poesía del Premio Copé Internacional, 2011). Además, ha publicado los trabajos de investigación “Seré millones”: Eva Perón. Melodrama, cuerpo y simulacro (2007); como co-autor, Ciudades ocultas. Lima en el cuento peruano moderno (2007); Umbrales y márgenes. El poema en prosa en el Perú contemporáneo (2010) y la Antología consultada de la poesía peruana contemporánea 1968-2008 (2012).

ALESSANDRA TENORIO CARRANZA

(Lima, Perú, 1982). Poeta y gestora cultural. Licenciada en Literatura por la Universidad Nacional Federico Villarreal y con estudios de Maestría en Escritura Creativa. Ha ejercido el periodismo cultural y la docencia universitaria. Textos suyos han aparecido en antologías poéticas y en publicaciones de Perú, México, España, Chile y EE.UU. Asimismo, dos de sus textos han sido traducidos al catalán para la antología poética Panamericana. Ha publicado Porta/Retrato (2005) y Casa de zurdos (2008). Actualmente trabaja como Jefa del Equipo de Promoción Literaria de la Casa de la Literatura Peruana.

ANDREA CABEL

(Lima, Perú, 1982). Licenciada en Literatura Hispánica por la Universidad Católica del Perú. Es miembro del Center of Latin American Studies (CLASS) de la Universidad de Pittsburgh y forma parte del Doctorado en Artes y Ciencias de la misma universidad. Ha publicado reseñas literarias en los diarios limeños El Comercio, La República y Expreso. Es autora de los poemarios Las falsas actitudes del agua (Premio Esquina de Papel, 2006), la plaquette Uno rojo (Colección Underwood, 2009), Latitud de fuego (2011) y poemas en diversas revistas a nivel nacional e internacional.

ARTURO CORCUERA

(La Libertad, Perú, 1935). Ha publicado, entre otros títulos, Noé delirante (1963), Primavera triunfante (1964), Las sirenas y las estaciones (1976) y Poesía de clase (1968). En 1972 representó al Perú en la Bienal de Poesía de Knokke, Bélgica. En 1974 integró el jurado del concurso Casa de las Américas y en 1984 presidió la sesión de poesía en el Congreso Mundial de Escritores “La Paz, Esperanza del Planeta”, en Sofía, Bulgaria. Dirige la revista de arte Vicionario. Ha merecido reconocimientos en el Perú y en el extranjero: el Premio Nacional de Poesía, el Premio César Vallejo, el Premio Atlántida de España, el Premio Triestre de Italia, el Premio Casa de las Américas de Cuba y el Premio de los Críticos de Arte y Literatura (Chile).

BILI SÁNCHEZ MONTENEGRO

(Lima, Perú, 1974). Poeta y artista interdisciplinario, con estudios de teatro con el Grupo Cultural Yuyachkani y de joyería artística en Escola Massana de España. Se graduó en Filosofía de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado los poemarios Sahari (1997), Isa (2000), Rosario (2002) y Enrique (2011). Creó el proyecto de arte interdisciplinario Rijkrallpa: El Último Mito Moche, con muestras en el Centro Fundación Telefónica, la ExpoZaragoza, la Galería e[S]tar, el Festival Internacional de Video/Arte/Electrónico (VAE11) y el Centro Cultural de España de Lima entre 2008 y 2013.

BORIS ESPEZÚA

(Puno, Perú, 1960). Es poeta, magíster en Derecho Público y doctor en Derecho. Se desempeña como docente ordinario de la Universidad Nacional del Altiplano. Es autor de los poemarios A través del ojo de un hueso (1988), Tránsito de Amautas (1990), Alba del pez (1998), Tiempo del cernícalo (2002) y Gamaliel y el oráculo del agua (Premio Copé de Oro 2009). Ha recibido distinciones y reconocimientos de parte de la Municipalidad Provincial de Puno, el Gobierno Regional de Puno, la Universidad Nacional del Altiplano de Puno, el Instituto Americano de Arte y el Ministerio de Cultura.

BRUNO MENDIZÁBAL

(Lima, Perú, 1958). Estudió parcialmente Derecho en la Universidad Nacional Federico Villarreal y literatura en la Universidad nacional Mayor de San Marcos. Ha sido supervisor de limpieza, office boy, vendedor ambulante, dependiente en una librería, repartidor de tortas, extra en telenovelas de época y dealer de libros usados en el circuito universitario. Ha publicados los poemarios Nocturno de San Felipe (Blues) (1999), San Felipe Blues (2004), Otras canciones (2005) y Extravío personal (2007).

BRUNO PÓLACK

(Lima, Perú, 1978). Estudió Derecho en la Universidad de Lima. Ha publicado los poemarios (Alegorías hiperbólicas) o Las ruedas del beso de Reinaldo Arenas (2003), El pequeño y mugroso Pólack (2007) y Poemas médicos (2009). Ha participado como editor en la revista de creación y crítica Evohé, así como en el sello Magreb. Es cofundador del Festival Internacional de Poesía de Lima.

CARLOS ESTELA

CECILIA PODESTÁ

Ayacucho, Perú, 1981). Es directora del sello editorial Tranvías Editores. Ha publicado el poemario Fotografías escritas (Premio Dedo Crítico de Poesía 2002), la pieza teatral Las mujeres de la caja y la plaquette Tranvías. Ha sido antologada en Los Nuevos y en Antología de la nueva poesía hispanoamericana. Estrenó las obras teatrales Las mujeres de la caja y Placebo, bajo su dirección escénica, y La repisa de los juguetes vacíos, bajo la dirección de Sara Joffré.

CÉSAR PANDURO ASTORGA

(Ica, Perú, 1980). Profesor de Lengua y literatura egresado de la Universidad Nacional San Luis Gonzaga. Ha publicado los poemarios Cuando cae una hoja y Memorias de acequia. En el 2008 ganó el concurso nacional de cuentos “Abraham Valdelomar”. Actualmente es director de la Biblioteca Abraham Valdelomar de Huacachina, donde hace promoción cultural.

CÉSAR SÁNCHEZ LUCERO

CÉSAR TORO MONTALVO

(Lambayeque, Perú, 1947). Es poeta e historiador de literatura. Fue uno de los fundadores de la Asociación Peruana de Lectura Infantil y Juvenil. Entre su muy variada obra figuran Las crías de los huevos de mármol (1972), Especímenes (1977), Torres y praderas de Machu Picchu (1980), Arte de soñar (1983), entre otros. Su último gran libro es Astronomía. Publicó una historia de la literatura peruana en trece tomos. Ha sido incluido en diversas antologías de poesía peruana.

DALMACIA RUIZ ROSAS

(Lima, Perú, 1957). Es poeta, periodista, fotógrafa y productora de rock. Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha publicado los poemarios Secuestro en el jardín de las rosas (1998), Baile (2000) y Conjuntos de objetos encontrados [detestables sentimientos de jóvenes ingeniosos] (2006). Sus poemas han aparecido en diferentes antologías como nacional e internacional.

DIEGO MOLINA REY DE CASTRO

(Arequipa, Perú, 1978). Abogado con maestría en Derecho Internacional, ha sido asistente de cátedra en American University y profesor en Georgetown University. Ha sido editor de la revista Evohé (de poesía y crítica literaria) y de la revista Ideele del Instituto de Defensa Legal. Es autor de Expresotranceuropeo incluido en el libro Tetramerón (2003), Homesick (2007), Apocalipsis ahora: meditaciones sobre la Tierra Baldía (2012), y de un libro sobre Guamán Poma de Ayala. Ha publicado poesía y artículos sobre cultura en revistas de Perú, Portugal, Alemania, México y Colombia.

DORIS MOROMISATO

(Lima, Perú, 1962). Es poeta, narradora, ensayista e investigadora. Es egresada de Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Actualmente trabaja para la Cámara Peruana del Libro como Directora Cultural de las ferias de libros más importantes del país. Ha publicado los poemarios Morada donde la luna perdió su palidez (1988), Chambala era un camino (1999) y Diario de la mujer esponja (2004). Como investigadora de la comunidad japonesa en el Perú, su más reciente libro se titula Okinawa. Un siglo en el Perú (2006).

EDGAR SAAVEDRA

(Cajamarca, Perú). Poeta y docente en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional Federico Villareal. Realizó estudios de Literatura y un posgrado en Estudios Culturales en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue fundador y codirector de la revista More Ferarum y ha traducido a varios poetas brasileños contemporáneos. Ha publicado los poemarios Final aún (2000, 2004), Isla/Island (edición bilingüe, 2009 y 2010) y Lengua negra de colores (2012).

EDUARDO LORES

(Lima, Perú). Estudió filosofía, literatura y comunicaciones en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Universitá degli Studi di Firenze. Ha sido profesor de Estética en la Pontificia Universidad Católica del Perú y ha hecho periodismo de opinión y cultura en América Televisión (programa Luces de la Ciudad, premio Nacional de Periodismo) y en el diario El Comercio, donde sigue colaborando. Ha publicado los poemarios Aspettando (1978), Cuello de Azafrán (1996), Manía (2005), la novela En blanco (2009), entre otros.

FRIDO MARTIN

GIOVANNA POLLAROLO

(Tacna, Perú, 1952). Ha sido editora de la revista Debate y columnista en Perú.21. Es autora de los poemarios Huerto de los olivos (1986), Entre mujeres solas (1991), La ceremonia del adiós (1997), entre otros. Co-escribió los guiones de los largometrajes La Boca del lobo (1988), Caídos del cielo (1990) y las adaptaciones al cine de No se lo digas a nadie (1998) de Jaime Bayly, Pantaleón y las visitadoras (1999) de Mario Vargas Llosa y Tinta roja de Alberto Fuguet. Ha incursionado en el teatro con Donde mis ojos te vean, presentado en Lima en 2002 y en Bolivia en 2003. En 2010 adaptó al teatro la novela La mujer de la arena de Kobo Abé.

JOHN LÓPEZ MORALES

Chimbote, Perú, 1983). Abogado, poeta y agente cultural por la Comunidad Europea y la Escuela Mayor de Gestión Municipal. Ha publicado el poemario Inicio del Mundo (2007). En 2007 obtuvo el Premio Regional de Poesía de Barranca, fue seleccionado en el Premio Nacional de Poesía Prima Fermata Literaria de la UNMSM, condecorado por la Municipalidad de Barranca con la orden de Embajador de la Cultura y invitado por la Comunidad Europea y el Movimiento Poetas del Mundo para el Encuentro Mundial de Jóvenes Líderes en Santiago de Chile. En 2011 se le otorgó un reconocimiento como Promotor Cultural del Año por la Asociación de Periodistas del Perú con sede en Barranca. Actualmente es organizador del Festival Internacional de Poesía Cielo Abierto de Barranca y Puerto Supe, departamento de Lima.

JORGE ESLAVA

(Lima, Perú, 1953). Es poeta y narrador. Estudió sociología y literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y realizó estudios de posgrado en Madrid y Lisboa. Actualmente enseña Literatura y Expresión Escrita en la Universidad de Lima y dirige el taller de narrativa, que publica la revista Un vicio absurdo. Es autor de los poemarios Ceremonial de muertes y linajes (primer premio de poesía en los Juegos Florales Javier Heraud 1980) y De faunas y dioses (ganador del concurso El Poeta Joven del Perú 1980), ambos reunidos en Poemas (1981); también lo es de Ítaca (Premio Copé de Poesía 1982), Territorio (1989), entre otros. En 1994 fue finalista en el Premio Casas de Las Américas con la novela juvenil Descuelga un pirata y en el 2000 obtuvo el Premio Internacional IBBY de Literatura Infantil.

JOSÉ PANCORVO

(Lima, Perú, 1952). Ha publicado ocho libros de poesía, entre ellos Profeta el Cielo (1997), Pachak Paqari (2003), Estados Unidos Celestes (2006) y Amanecidas violentas (2009). Con el poema “Skydiving during the millenium turnover” representó al Perú en la antología Poetry from Around the World – On the Ocation of the UN Millenium Assembly de Kamalesh Sharma, con prólogo de Seamus Heaney y presentación de Koffi Annan. Es practicante de sable battojutsu, paracaídismo y pintura al óleo según la técnica flamenca y del Gótico Internacional.

JULIA WONG

(La Libertad, Perú, 1965). Poeta y gestora cultural por la fundación Ortega y Gasset de Buenos Aires, Argentina. Ha publicado los poemarios Historia de una gorda (1994), Los últimos blues de Buda (2002), Iguazú (2004), Ladrón de codornices (2005) y Un salmón ciego (2008). También es autora de la novela corta Bocetos para un cuadro de familia (2008). Ha sido coorganizadora del festival de Poesía Chepén Chepén.

LEONCIO BUENO

LUIS FERNANDO CHUECA

(Lima, Perú, 1965). Ejerció la docencia en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Universidad de Lima. Ha sido editor de la revista Flecha en el azul. Temas de sociedad y juventud, de Odumodneurtse, periódico de poesía y de la revista de cultura y política Intermezzo tropical. Es autor de los poemarios Rincones (Anatomía del tormento) (1991), Animales de la casa (1996), Ritos funerarios (1998) y Contemplación de los cuerpos (2005). Está incluido, entre otras antologías, en La letra en que nació la pena. Muestra de poesía peruana (1970-2004), de Raúl Zurita y Maurizio Medo, La mitad del cuerpo sonríe. Antología de la poesía peruana contemporánea, preparada por Víctor Manuel Mendiola para el Fondo de Cultura Económica y Fuego abierto. Antología de la poesía peruana de Carmen Ollé.

LUIS ALBERTO MEDINA

(Ayacucho, Perú, 1981). Poeta, docente, promotor cultural y fotógrafo aficionado. Es fundador y director de la revista literaria El azar inmóvil e integrante del Grupo Parasomnia, dedicado a promover y difundir el arte literario. Ha sido finalista en el concurso nacional de los VIII Juegos Florales de la Universidad Ricardo Palma (2004), en la categoría de cuento; en noviembre del 2004, ha sido parte del comité organizador del Segundo Coloquio Nacional de Literatura en Homenaje a Antonio Cornejo Polar, llevado a cabo en la Universidad Nacional Federico Villarreal. Con el Grupo Parasomnia ha publicado el poemario Al otro lado del verso (Elefante Editores, 2013).

LUIS CRUZ

LUIS LA HOZ

(Perú, 1949). Ha publicado los poemarios Ángel de hierro (1984), Los setenta (1985), Los adolescentes (1987), entre otros. También realizó el prólogo y la selección de la antología Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, 33 poetas suicidas (1989).

MANUEL LIENDO

(Lima, Perú). Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Educación en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima. Ha publicado los poemarios De partisanos y otras mudanzas (1988, prólogo de Enrique Lihn), Tanto enamorarse para morir (1999), Leopoldo relata (2007) y Tubular Bells (2009). Ha participado en diversos encuentros de poesía nacionales e internacionales.

MARCELA ROBLES

(Lima, Perú). Es poeta y periodista. Estudió Literatura en la University of Texas at Austin y Cinematografía en el taller de Armando Robles Godoy. Es editora de “Luces” del diario El Comercio, donde publica semanalmente la columna “Hable con ella”. Ha publicado nueve poemarios y ha escrito y puesto en escena cinco obras de teatro. Entre sus títulos figuran Altamar (1999), Polvo de ángel (2000), Furyo (2003), HighWay (2007) y Hotel Planeta (2010). En el 2004, la editorial Norma publicó Sonríe mientras mueres, una selección de sus crónicas periodísticas y algunos cuentos.

MARIO MONTALBETTI

(Lima, Perú, 1953). Es profesor principal de Lingüística de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Es miembro del Consejo Editorial de la revista Hueso Húmero. Ha publicado siete libros de poemas: Perro negro, 31 poemas (1978), Fin desierto (1995, 1997), Llantos elíseos (2002), Cinco segundos de horizonte (2005), El lenguaje es un revólver para dos (2008), 8 cuartetas en contra del caballo de paso peruano (2008) y Apolo cupisnique (2012).

MARTÍN ZÚÑIGA CHÁVEZ

(Cusco, Perú, 1983). Escritor, investigador literario y gestor cultural. Dirige la asociación cultural Centro de Recursos para la Poesía, que organiza el Festival Internacional de Poesía Ari Quepay, entre otras actividades. Ha publicado los poemarios Gavia (Premio Internacional de Poesía Ángel Martínez Baigorri de España, 2009), Pequeño estudio sobre la muerte (Premio Internacional de Poesía Copé, 2010) y Cover (ganador en el Certamen Internacional de Poesía Joven Martín García Ramos de España y Premio Nacional Juvenil de Poesía Javier Heraud de Perú, 2011).

NORA ALARCÓN

Ayacucho, Perú, 1967). Es escritora, promotora cultural, guionista. Es cofundadora de la revista del Taller de poesía de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1999). Estudios superiores de cine y periodismo. Ha publicado los poemarios Alas del viento (2000, 2008), Bellas y suicidas (2010), Malvas (2013). Fue primera mención de honor en el Concurso Internacional de poesía Grito de Mujer 2012 en Trujillo y ganadora del concurso de composición en el octavo Festival de Compositores José María Arguedas de Ayacucho en el 2011.Ha participado en varios encuentros y recitales poéticos dentro y fuera del país.

ÓSCAR LIMACHE

Lima, Perú, 1958). Poeta y traductor. Fundador del Proyecto Tabatinga de Traducción de Poesía Brasileña. Es vicepresidente de LEAMOS - Asociación Peruana para el Desarrollo de la Lectura, director de la revista Diente de León - Cipselas de difusión poética, del Centro Cultural TRILCE y del portal de difusión Páginas del Perú. Es autor de los poemarios Viaje a la lengua del puercoespín (ganador del Premio Copé de Poesía 1988), Vuelo de identidad (2004), traducido al portugués por Alessandro Atanes. También ha publicado Un año con trece lunas. El cine visto por los poetas peruanos (1995), Selección nacional (2000), Desde la aurora (2003), entre otros.

PATRICIA ALBA

PAOLO DE LIMA

(Lima, Perú, 1971). Doctor en literatura por la Universidad de Ottawa (Canadá). El 2005 obtuvo el primer premio de ensayo de la Asociación Canadiense de Hispanistas. Es autor de los poemarios Cansancio (1995), Mundo arcano (2002) y Silenciosa algarabía (2009), reunidos en Al vaivén fluctuante del verso (2012). Sus poemas han sido incluidos en diferentes antologías: Posdata. Tierras más verdes. Poesía peruana (Monterrey, 2011), Borealis. Antología literaria de El Dorado (Ottawa, 2011), Caudal de piedra: Veinte poetas peruanos (México, 2005), La alineación de los planetas. Siete poetas peruanos en Boston (más dos cometas itinerantes) (Cambridge, 2005), Boreal. Antología de poesía latinoamericana en Canadá (Ottawa, 2002), entre otros.

PAUL GUILLÉN

(Ica, Perú, 1976). Es autor de los poemarios La transformación de los metales (2005) e Historia secreta (2008), y de las plaquettes La muerte del hombre amarillo (2004), Ningún limbo bajo el sol (2011) y Ese algo que nos esquivó siempre (2012). Ha sido incluido en antologías publicadas en México, Inglaterra, España, Argentina, Brasil, Estados Unidos, Suecia, Ecuador y Colombia. Su poesía ha sido traducida al portugués, checo, francés e inglés. Ha publicado ensayos y entrevistas en revistas como Tsé-Tsé, Galerna, Hispanic Poetry Review, Letras.s5, Guaraguao, Martín, entre otras. Actualmente es miembro del consejo consultivo de la revista Metrópolis (México), del consejo editorial de Lustra Editores (Perú), dirige la revista Río Grande Review (Texas) y cursa la maestría de Creative Writing en la University of Texas at El Paso.

RAÚL HERAUD

(Lima, Perú, 1970). Licenciado en Psicología. Realizó estudios de especialidad en Psicología Social en Alicante, España. Es autor de los poemarios Hecho de barro (2001), Respuesta para tres o cuatro (2002), El arte de la destrucción (Premio Hermandad Latinoamericana, 2006), Teatro de la crueldad (2008), Orange ode (2009), La flor de la locura (2011), Restos (2011) y La piedra elemental, (2012). Ha publicado también la Antología de la nueva poesía cubana 1970 -2010 (2010), Rito Verbal. Muestra de poesía peruana 2000-2010 (2011) y Me Usa. Breve Antología Arbitraria Perú-Uruguay (2012). Ha sido traducido al catalán, árabe, italiano y portugués.

RAÚL MENDIZÁBAL

Piura, Perú, 1956). Es poeta y carpintero. Estudió tres años de literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado Dedeálade, 69 poemas (2004). Realizó 2400 horas de lectura a pescadores artesanales de la Mar Brava en Callao, preppies de Harvard – MA.

REYNALDO NARANJO

(Lima, Perú, 1936). Fue cofundador de Casa de la Poesía de Barranco. Grabó con César Calvo y Carlos Hayre el disco Poemas y Canciones. Es autor de los poemarios Las manos en el fuego, Júbilos (Premio Nacional de Poesía, 1965), El círculo invisible (2007), entre otros. Ha sido jurado del Premio Casa de las Américas de Cuba.

ROXANA CRISÓLOGO

(Lima, Perú, 1966). Poeta y activista cultural. Ha publicado Abajo sobre el cielo (1999), Animal del camino (2001), Ludy D (2006) y Trenes (2010). Junto a la artista visual Karen Bernedo ha sido coautora de los proyectos de videopoesía Poéticas visuales de la resistencia (2007) y Poéticas visuales del exilio (2009). Junto a Johanna Suhonen fundó en 2010 el proyecto editorial Karu Kartonera en Helsinki.

TATIANA BERGER

VÍCTOR CORAL

(Lima, Perú, 1968). Estudió Ciencias Administrativas y Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En 1998 fundó la revista literaria Ajos & Zafiros. Ha publicado los poemarios Luz de limbo (2001), Cielo estrellado (2004), Poseía (2005) Parabellum (2008) y las novelas Rito de paso (2006) y Migraciones (2009). Ha realizado crítica literaria y periodismo cultural en los diarios La República y El Comercio. Poemas, artículos y ensayos suyos han aparecido en Letras Libres, Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, Hueso Húmero, entre otros. Ha dictado el taller Redacción Periodística para la Academia Peruana de la Lengua y para el Centro Cultural de España en Lima. Tiene inéditos el poemario TVPR y una novela aún sin título.

VÍCTOR RUIZ VELASCO

(Lima, Perú, 1982). Estudió Literatura en la Universidad Nacional Federico Villarreal y realizó la maestría de Estudios Culturales en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Sus textos han aparecido en revistas y antologías del Perú, así como en revistas de Argentina, Chile, España, México, Canadá, Francia y Colombia. Formó parte del Consejo de Redacción de la revista trimestral del cuento latinoamericano Mil Mamuts de Argentina, y dirige el sello editorial Lustra Editores desde 2004. Ha publicado los poemarios Aprendiendo a hablar con las sombras (2005), Délibáb, enemigo del viento (2007), Liebe, la muerte en el otro (2008) y Fantasmas esenciales (ganador del Premio Nacional de Creación Literaria José Watanabe 2011).

---Varias veces nominado al Nobel, el poeta Bei Dao estará presente en el FIP Lima 2013.

Dos notas en "El Telégrafo" de Ecuador sobre la FIP Lima 2013


La FIP Lima de este año, la más ambiciosa reunión de poetas que se haya hecho en nuestro país, comienza a levantar revuelo en el extranjero. Una primera nota periodística es una entrevista al poeta Renato Sandoval, responsable de que 50 poetas de 20 países del orbe vengan al Perú a compartir su trabajo con otros 50 poetas locales y, por supuesto, con el público peruano. Va la entrevista:




Renato Sandoval hace una reflexión en el contexto del II Festival Internacional de Poesía de Lima a desarrollarse del 4 al 7 de julio en la capital peruana. Las razones para organizar un festival al que se darán cita cien poetas de cuatro continentes, el valor de la palabra en nuestros países, así como el interés de las instituciones públicas y privadas alrededor del tema son algunos ejes sobre los que una de las figuras visibles del encuentro se refiere en esta conversación.

¿Cuál es el contexto en el que surge el Festival Internacional de Poesía Lima 2013?

Antes no había un festival de este tipo en el Perú, un país consciente de la gran tradición poética que posee. Eso llamaba la atención pues ni el Estado ni la empresa privada tuvieron intención de explorar este campo. Se han privilegiado acciones como la gastronomía, iniciativas que dan más rédito económicamente hablando. La poesía es un bien intangible, nada productivo desde ese punto de vista, quizá por eso generó desinterés.

¿Qué se estaba perdiendo Lima, el Perú, con la ausencia de un evento como este?

Muchas cosas. En principio, después de años de dictadura y corrupción, la palabra se veía absolutamente devaluada y corrompida; retomar el sentido de la misma desde la poesía con toda su carga de concentración y verdad era una manera de reaccionar frente a una realidad que no daba para más. También había que visibilizar la tradición poética peruana, la imagen de los poetas, relegada, venida a menos. Había que hacer un reconocimiento a la figura del artista en el Perú.

¿El festival es la respuesta visible del lenguaje a las distintas crisis que se ciernen sobre el país?

La poesía es una forma muy especial y crítica de ver la realidad, de reflejarla y retratarla. Y por otro lado, esa misma posibilidad la vuelve crítica frente al discurso oficial. Esa posición es importante y necesaria en un espacio social de debate. (Sigue leyendo)

Otra nota sobre la FIP Lima 2013:



En la página de la FIP tienen la lista de poetas invitados:

http://www.fiplima.com/invitados.html

 
---El buen Renato, timonel de ese gran barco poético que es la FIP.

13.5.13

ADOLFO POLACK EN EL RECUERDO




A estas altura todo Lima sabe que el viernes pasado se fue del mundo manifestado el maestro Adolfo Polack, a quien tuve el honor y el gusto de conocer.

Sus funerales estuvieron abarrotados de gente que lo quería y que lo apreciaba, lo cual no era nada difícil porque se trataba de un hombre culto, bondadoso, amador de la vida y de las artes. 

Tenía una página en CARETAS que se titula "El misterio de la poesía", donde cogía unos versos de poetas casi siempre interesantes, y con ellos construía un admirable crucigrama que era una delicia desentrañar.

Recuerdo su risa abierta, franca, casi estentórea; sus consejos sobre poesía y vida que él concebía profundamente entrelazadas, sus conocimientos profundos de música (su profesión) y de tanta otras materias  que, con humildad, prodigaba a sus amigos. 

Su inquebrantable alegría y entusiasmo...

Aún conmovido, y con un sentimiento de tristeza y admiración, le digo adiós a Adolfo Polack en este nuevo viaje que ha emprendido, dejándonos una estela de alegría y celebración vital.

Gracias por todo lo enseñado, Adolfo.

10.5.13

OJO CON EMMANUEL CARRÉRE


LOS RUSOS Y LOS OTROS

Acaba de ganar el Premio Neaudot de novela, el rival más peligroso del Premio Goncourt,  y es uno de los escritores franceses más importantes que han surgido en las últimas décadas. En Radar de Libros hoy publican una ilustrativa reseña sobre Limónov (Anagrama, 2013), la novela que lo hizo famoso en toda Francia.





Por Juan Pablo Bertazza

Al promediar el libro que nos ocupa, Emmanuel Carrère cuenta que la frase que sigue se la escuchó por primera vez a su amigo Hervé Clerc: “El hombre que se considera superior, inferior o incluso igual que otro hombre no comprende la realidad”. En esa frase de un sutra budista, radique acaso una vía de ingreso a la esencia de la literatura. Pero, sobre todo, la frase encarna a la perfección una idea que recorre cada libro de uno de los escritores franceses más destacados del momento, Emmanuel Carrère. Sus libros parecen ser, en todos los casos, la respuesta a una pregunta que implica y construye, desde distintas modalidades, la relación con el otro. ¿Qué sensaciones puede inspirar un asesino serial? Esa es, por ejemplo, la cuestión que aborda Carrère en El adversario, novela sobre Jean-Claude Romand, un criminal condenado a prisión perpetua en 1993 por matar a su mujer y sus hijos. La novela tuvo su versión cinematográfica dirigida por Nicole Garcia y protagonizada por Daniel Auteuil, que llevó a Carrère no sólo al éxito literario sino también al hallazgo de un registro que ahora parece definitivo. Luego apareció Una novela rusa, acerca de su abuelo materno, colaboracionista nazi que tuvo una vida trágica y generó una especie de maldición en cadena entre los miembros de su familia. Sin ir más lejos, la publicación del libro le valió a Carrère enemistarse con su propia madre.

Pero acaso su obra maestra –y la cumbre de esa indagación acerca de los otros– es, precisamente, De vidas ajenas. Elegida de manera unánime como mejor obra narrativa de 2011 según la prensa cultural francesa, arranca con el maremoto del Indico de 2004 que devastó las costas de casi todos los países que bordean el océano. Con una magnitud de 9,3 en la escala de Richter, se trató de la segunda catástrofe más grande de la historia y dejó 229.866 pérdidas humanas. Carrère y su esposa estaban de vacaciones en Sri Lanka y lograron salvar su vida gracias a una cancelación de último momento que los mantuvo a resguardo en su hotel. Sin embargo, el episodio significó un verdadero trauma ya que, además de ver cadáveres por todos lados, sufrieron la muerte de Juliette, la pequeña hija de un matrimonio francés del que se habían hecho amigos.

Así, entre tanto otro, llegamos finalmente a Limónov, la flamante ¿novela? de Carrère. Lo curioso es que esta obra sobre el célebre escritor y político ruso obtuvo el prestigioso Premio Renaudot (sólo superado en importancia por el Goncourt, que es, sin dudas, su próximo objetivo), acaso uno de los galardones más celosos en materia de género. Nunca en la historia del Renaudot había sido premiada una obra que rebasara tanto del género de la novela porque Limónov parece más bien una biografía realizada por un escritor, un intento de autoconocimiento a partir del otro, una atípica forma de compensación.

Limónov. Emmanuel Carrère Anagrama 396 páginas
“Incluso como lector perdí el gusto por la novela, y a medida que envejezco me doy cuenta de que los escritores que más me marcaron estos últimos años son W. G. Sebald, Daniel Mendelsohn y el neurólogo Oliver Sacks. Las novelas actuales me parecen muy poco necesarias”, explicó Carrère en una reciente entrevista con Radar.

Carrère viajó a Moscú en 2008 con el objetivo de hacerle una entrevista a Edouard Limónov para la revista XXI. Por ese entonces, ya tenía en mente el proyecto de escribir un libro sobre esa personalidad compleja y multifacética: autor de libros luminosos como Diario de un fracasado o El asesinato de un centinela, pero a la vez fundador y líder del ilegalizado Partido Nacional Bolchevique, Limónov (fervoroso oponente de Putin e incondicional aliado del campeón Kaspárov) fue perseguido, arrestado, demandado y condenado por organizar protestas pacíficas pero organizadas. Calificado como “el más escandaloso de los escritores rusos vivientes y uno de los más importantes novelistas de la Rusia contemporánea”, numerosos escritores jóvenes lo consideran su maestro. Lo interesante es que, al mismo tiempo que describe minuciosa y exhaustivamente a Limónov –su cerebro descomunal, sus eléctricos amores, su adrenalina inagotable–, Carrère confecciona también –y casi por oposición– su propio autorretrato. Y no es que no lo juzgue: intenta permanentemente exponer a Limónov a su propio paradigma de valores. Pero los esfuerzos resultan infructuosos y desembocan, casi siempre, en un inevitable “quién sabe”. Por ejemplo, Carrère compara con cierto remordimiento cómo mientras Limónov iba acumulando experiencias extremas (como vagabundo, como un amante incontinente), él veía pasar su juventud rodeado de libros (sobre todo de Dumas y Julio Verne). La comparación juega su efecto incluso con respecto a las relaciones entre las sociedades de Rusia y Francia, relaciones que volvieron a la agenda, dicho sea de paso, con el exilio fiscal del actor Gérard Depardieu, algo que aunque parezca mentira generó las burlas de los rusos y el último conflicto diplomático entre ambos países.

Más allá de que le reprocha a Limónov cierto potencial fascista (aunque se trata de un extraño fascista que siempre estuvo del lado de los débiles), Carrère se ve fascinado, sobre todo, por su disciplina literaria siempre en acción: su capacidad para leer y escribir aun en los momentos límite.

Sería interesante reflexionar acerca de cuánto logró saber Carrère acerca de Limónov una vez terminado este libro, tema que retoma, precisamente, en el epílogo. Y, a diferencia de lo que reza el mantra budista, da la impresión de que Carrère se va sintiendo, alternativamente, mejor, peor y hasta igual a Limónov. No obstante, todo eso le alcanza para superar su naturaleza escurridiza e inmortalizarlo, sí, como el hombre que encarna el sueño de la revolución permanente.

---El escritor y su libro en versión original.

9.5.13

"Hablar el marxismo en quechua: Arguedas y Flores Galindo"



En la tumultuosa página Letras-Uruguay, que aglutina a más de dos mil escritores de toda Latinoamérica, hallo este alucinante ensayo de mi amigo Gustavo Montoya Rivas, que me apresuro a postear en su integridad.





Gustavo Montoya Rivas
Historiador de la UNMSM

“José María tenía los
 ojos color manzanilla”
Humberto Dahamonte 

Sobre las cenizas de la reciente guerra civil se yergue un nuevo icono intelectual cuya intervención aún se está gestando: José María Arguedas. El mestizo con alma de indio, el héroe cultural sobre el que casi como en un gesto de incertidumbre, se introducen intelectuales que provienen de diversas disciplinas. Arguedas representa una suerte de esperanza aplazada, de solución feliz para unos y  de fatalidad para otros. Su obra y biografía traspone y da tela para todos los gustos y modelos de urdimbres, de tocados y representaciones culturales. Nuevamente como con Garcilaso, se cree ver en la figura trágica del ilustre andahuaylino, el emblema de la identidad de los peruanos.  Aún los títulos de algunas de sus obras más sobresalientes contribuyen a este fenómeno,  “Yawar fiesta” “Los ríos  profundos”,   “Todas las sangres”, “El zorro de arriba y el zorro de abajo”.

Sobre el fondo ensangrentado de la reciente historia política del país, la figura de Arguedas crece y se extiende segura, sólida. Aparentemente existe cierto consenso entre los académicos. Pero su lugar en el imaginario de las mayorías aún es incierto. Además la propia naturaleza de su obra da pie a todas las formas de identidad que cobija el actual rostro del Perú contemporáneo. Pero con una elemental salvedad. En la obra de Arguedas los principales actores son las mayorías sociales de origen andino. Su obra se presta a todo tipo de intervenciones. El detalle es quienes y con qué tipo de estrategias lo realizan. Cuenta además el combate silencioso que irremediablemente se viene produciendo entre sus hermeneutas. Me parece que  para una tendencia del pensamiento peruano ejemplarmente encarnada en Vargas llosa,  Arguedas es una suerte de esfinge andina que los espera con enigmas indescifrables. Una suerte de juego malévolo del propio Arguedas a medio camino entre el misterio,  la ironía y la exigencia. Una esfinge, un ser que con su escritura puso límites muy precisos para definir a su auditorio.  Como si dijera que Arguedas hizo el esfuerzo de escribir para un auditorio sobre el que él, Arguedas, cifró sus esperanzas.  Quizás sea la “venganza” cifrada que Arguedas dejó para la posteridad.

Hay una frase de Alberto  Flores Galindo  que a mi juicio resume su lectura sobre Arguedas. Dice Tito que Arguedas intento hacer “hablar el marxismo en quechua”. ¿Que significado tiene esta metáfora? En esta exigencia es visible el papel determinante que tiene la imaginación, y por supuesto la utopía. Y es lo que me interesa anotar, el contenido que Tito le dio a la palabra utopía. No como algo inexistente, sino como la posibilidad de asentar un modelo de sociedad alternativa sobre la propia historicidad de un país, una comunidad o una cultura. En este caso las sociedades andinas. Debo insistir en algo que ya fue señalado, la actitud de Tito por incorporar  con nuevos contenidos a algunos conceptos. Por ejemplo a la noción de andino, la utopía y revolución. Entonces estamos frente a una obra y a un pensamiento en permanente movimiento, una suerte de proceso acumulativo en el que se van diseñando nuevos horizontes  e inéditas posibilidades de reflexión. Por supuesto que este proceso obedecía a un programa de investigación al servicio de un proyecto político de carácter transformador y abiertamente identificado con la construcción del socialismo en el Perú. Esto hay que decirlo con claridad puesto que fue el motor que animaba y vitalizaba su propia existencia. Como comprenderán aquí la ideología cumple una centralidad decisiva. No digo que su reflexión y obra estaba sujeta a una determinada ideología y por lo tanto a interpretaciones predeterminadas.

El lugar que cumplía la ideología marxista y socialista en el caso de Tito fue el de proveerle una explicación global no tanto de lo existente sino del sentido y curso que podía tener la historia por efecto de la intervención política sobre la misma. O para decirlo con otras palabras, su propósito era sustentar los sueños y la posibilidad de imaginar el futuro con contenidos materiales, con experiencias históricas, nutrir el horizonte utópico con la arcilla de tradiciones vivas, en permanente movimiento, que lograban recrearse y adaptarse a las necesidades del futuro. Sobre todo le interesaba cómo, Arguedas, habiéndose reconocido como militante del marxismo, del leninismo y del socialismo, había logrado producir una obra libre y creadora, distante de los imperativos ideológicos que el canon marxista imponía.  De ahí proviene  la expresión de Arguedas en el sentido que el socialismo no liquidó en él lo mágico. Es decir la extraordinaria diversidad humana, ecológica, cultural,  espiritual y  estética del mundo andino y de la que Arguedas era muy consciente. A este respecto J.M.A señalaría contundentemente: “no hay país más diverso”

En lo que sigue intentaré dar una respuesta provisional y formular algunas hipótesis sobre la lectura que Flores Galindo tuvo de Arguedas. Es conocido que el acercamiento a su obra fue temprano, de modo casi paralelo a su interés por Mariátegui y Túpac Amaru II. Y conocía profundamente la obra de Arguedas, ahí esta como testimonio los textos que publicó y los eventos académicos y políticos sobre Arguedas y en los que Tito  participó. Pero también el testimonio de Cecilia Rivera quien señala que cuando conoció a Tito en 1975, le sorprendió el gran conocimiento que tenía de la obra de Arguedas.

La valoración hacía Arguedas y el permanente interés de su obra proviene de su certidumbre de que Arguedas, como nadie, había logrado retratar en toda su complejidad el mundo andino y las sociedades campesinas en sus diversas y contradictorias experiencias y escenarios. Y fue esta comprobación empírica la que terminó por definir todo un programa de investigación. Entonces la dimensión utópica estaba anclada en experiencias y realidades históricas y materiales empíricamente verificables. Debía ser construida sobre la reflexión de determinadas comunidades, pueblos y sociedades. En efecto, la obra de Arguedas contenía para Tito, la argamasa y el sustrato empírico para acceder sobre todo a la subjetividad del mundo campesino. Hacía la subjetividad por el elemental hecho que la obra de Arguedas se movía en el terreno de la literatura y la ficción.

Pero también prestó mucha atención a sus estudios antropológicos y etnográficos. Por ejemplo el interés con que leyó la tesis de Arguedas sobre las comunidades del Perú y España, o sus estudios sobre el valle del Mantaro que presentaba el perfil de sociedades campesinas diferentes al sur andino. Mientras en el valle del Mantaro se retratan a comunidades vitales que conviven con el mercado y se adaptan afirmativamente a los cambios por efecto de las modernizaciones y sin perder su identidad, en cambio en el sur andino, los colonos de hacienda presentaban un perfil distinto. Comunidades sujetas a violentos mecanismos de dominación y explotación que habían terminado por convertirlos en seres sin esperanza, abandonados a su suerte y con un fatalismo que solo podía ser revertido por intermedio del Yahuar Mayu. Aquí se refería a esas crecidas de los ríos en los andes que en su curso terminaban arrastrando todo lo  que encontraban a su paso. Estas imágenes están presentes por ejemplo en Los ríos profundos, una de las novelas más bellas de Arguedas.

Un aspecto decisivo en la obra de Arguedas fue su permanente preocupación por transmitir toda la riqueza y posibilidades de conocimiento que cobija el mundo andino. Por ejemplo en Todas las sangres. Existe en esa novela un poderoso despliegue panteísta cognoscitivo.  Un actor omnisciente y omnipresente en el relato  es efectivamente la naturaleza. La historia natural como estrategia de conocimiento. A lo largo de sus páginas es posible acceder a formas de conocimiento y percepción en las que el sujeto cognoscente termina envuelto por fuerzas espirituales que fluyen de la naturaleza humana anclada en la flora y fauna del mundo andino. La condición histórica y sincrónica de la naturaleza “anuncia” las realizaciones humanas, presienten el acontecer social e individual. Flores, animales, huacas, cerros, ríos, aves y “cosas” parecen poseer una memoria a la que solo se accede por intermedio de una particular sensibilidad, que tiene como condición ese “vínculo intenso” entre las palabras y las cosas y que Arguedas dejó por desarrollar en su relato de  los Zorros. Una tarea pendiente sin duda. Un “encargo” que Arguedas  conscientemente transmite a determinados sujetos y actores que en el relato de los Zorros aparecen como portadores de la nueva nación que parece emerger.

Otro aspecto que le interesaba profundamente de Arguedas era su biografía familiar, intelectual, la identidad del propio Arguedas, su origen social, étnico, su filiación política e ideológica, la lectura y su militancia en el marxismo y el socialismo. Es decir, nuevamente como con Mariátegui reconstruir al personaje en toda su complejidad, sus circunstancias materiales y espirituales, sus odios y querencias.  Sobre estos temas destaca por ejemplo la complejidad que encontró en la identidad social, cultural y étnica de Arguedas. ¿Quién era Arguedas? ¿Acaso era el ser abatido, pesimista, lleno de complejos, triste y  hasta opacado como a veces el mismo Arguedas se presentaba? Surge así la idea del sujeto puente, una suerte de articulador y facilitador para la comunicación y sobre todo el entendimiento entre dos mundos y realidades profundamente enfrentadas durante siglos. El indio y el criollo, la urbe y el campo,  la costa y la sierra, lo hispano y lo andino. Tensión, oposición y enfrentamiento entre razas, sociedades, tiempos, culturas, regiones, costumbres y hasta formas de recrear la existencia. Y en medio de aquel combate dantesco, el mestizo, es decir el propio Arguedas, jaloneado por uno y otro espacio, sujeto a la mutua influencia y exigencia de ambas realidades. Y esta línea de reflexión en Tito era tanto más vital, porque en última instancia, se trataba de entender a través de un sujeto tan emblemático como Arguedas, la condición del mestizo, su subjetividad, sus filiaciones esenciales,  el pulso de su identidad y los espacios de hibridez que cobijaba su existencia.

Entonces la idea de puente, de espacio de encuentro y de comunicación orientó los últimos trabajos de Tito sobre Arguedas. Y como podrán darse cuenta, este programa de investigación obedecía a un evidente objetivo de carácter político. Político porque en última instancia se trataba de acceder por intermedio del conocimiento histórico, al hallazgo de mecanismos que permitan entre otras cosas, cancelar el racismo por ejemplo.

El desafío era obviamente acercarse e ingresar a la penumbra de la identidad de Arguedas, a esas zonas oscuras,  poco visibles y por ello mismo, celosamente resguardadas por una personalidad profundamente conflictuada, escindida, con recuerdos traumáticos provenientes de su infancia. Y por intermedio de aquello, ingresar al alma y la subjetividad del mestizo contemporáneo. Recuerdo por ejemplo su entusiasmo por Robert Musil y su libro El hombre sin atributos ambientado en Viena a principios del S. XX.  Musil fue un intelectual austriaco que vivió durante el ocaso del imperio austrohúngaro, de origen social aristocrático, Musil consumó una suerte de desclasamiento programado. Y si uno lee ese texto y que además quedó inconcluso como los zorros, encontrará las mismas preocupaciones de Arguedas.

Es decir, la tensión que significa la pertenencia a dos mundos y a dos sociedades histórica y estructuralmente enfrentadas. Pero también estamos ante dos sociedades que asisten a violentas alteraciones y transformaciones de su estructura social, política, económica y cultural. Sociedades en las que sus clases dominantes no terminan por convertirse en clases dirigentes. Aristócratas que se niegan a transformarse en burgueses en el Imperio Austrohúngaro, y una oligarquía que persiste en usos y costumbres de carácter premoderno y patrimonial en el Perú. A este respecto me parece pertinente el uso de la noción de pasajes, y umbrales desarrollada por W. Benjamín. En estos escritos de Benjamin sobre la vida urbana en París a fines del S. XIX e inicios del XX, existen un conjunto de procedimientos metodológicos precisamente para reflexionar sobre esas zonas fronterizas, una surte de escenarios movedizos, altamente volátiles, en permanente mutación y movimiento.





A mí me parece que Tito vio en la obra de Arguedas el arquetipo de las mayorías sociales del Perú contemporáneo. Se trata de un personaje que habiendo salido del mundo andino a pesar que étnicamente no pertenecía a él, se incorpora a la sociedad occidental, y por esta vía fue desarrollando una particular identidad social tensada por las fricciones y mutuas oposiciones que entre ambas sociedades se fueron acumulando a través del tiempo. Y fue esta comprobación que condujo a Arguedas a ensayar una formula de entendimiento, una estrategia de comunicación para derribar esas “murallas” – esa era su expresión- que los enfrentaban y los separaban. Sobre este fenómeno Arguedas decía ser “un demonio feliz que habla en quechua y en cristiano”  Y fue la identificación por parte de Tito de este problema y que además Arguedas lo hacía consciente y visible en su obra, lo que lo condujo a  ensayar por intermedio de Arguedas, una explicación de la historia ontológica del mestizo peruano durante el siglo XX. Es decir la dramática búsqueda de las claves para establecer puentes y mecanismos de articulación entre todos los peruanos.

La importancia del  fenómeno reside en que también estaba presente en la relación que tuvo Arguedas con el mundo académico, con las ciencias sociales, con la antropología, con la literatura, la etnología, el arte y otras disciplinas. Aquí el punto de conflicto era la crítica de Arguedas hacía los investigadores que se acercaban al mundo andino como a una sociedad exótica, pieza de museo, miradas y reflexiones desde “fuera”, intermediadas por mil prejuicios y limitaciones. Son emblemáticas las disputas que Arguedas sostuviera con los indigenistas de su época, por ejemplo con López Albújar, su inicial cercanía y posterior crítica a uno de sus mentores como fue Valcárcel. Pero también su posterior distancia con la antropología cultural en la que inicialmente militó, con la sociología funcionalista y aún el estructuralismo.

Por ejemplo la célebre mesa redonda organizada en el Instituto de Estudios Peruanos con motivo de la discusión de su novela Todas las sangres, o su polémica con Cortazar y Vargas Llosa sobre lo nacional y supranacional. O sus criticas a Rodrigo Montoya recientemente conocidas con motivo de la publicación de una parte de su correspondencia.

Entonces también le interesaba a Tito la posición de Arguedas en el escenario de las ciencias sociales del Perú de los años 50 y 60, la forma en que era leída su obra, el lugar que le asignaban sus detractores. Y efectivamente, no pocos lo retrataban como a un trasnochado neo indigenista y que estaba atrapado en la idealización de una sociedad y de una cultura que en realidad ya no existía. Eran estos temas los que preocupaban a Tito Flores. Después de todo, los mismos fenómenos pero con diferente magnitud venían desencadenándose durante la reciente guerra civil, y en donde una vez mas, las sociedades andinas estaban situadas en medio de dos fuegos y por lo mismo la centralidad de su conocimiento era decisiva.

¿Pero acaso no era aquello, guardando las distancias, lo que acontecía con el propio Tito? Las acusaciones que le hacían de ser un neo indigenista, y peor aún, de ser el mentor o aliado ideológico del senderismo. Fíjense cómo este fenómeno es un clásico ejemplo en el que las tensiones contemporáneas definen un programa de investigación. Alguien o muchos podrían observar y decir que lo que afirmo es puro historicismo. Y tienen razón. Ocurre que el historicismo en el Perú es por la propia naturaleza de nuestra historia, un oficio profundamente irreverente, sus efectos tienden a cuestionar lo establecido, posee un filo social de tipo transgresor. La comprobación empírica de lo que afirmo, es el abandono y el desprestigio en el que ha caído la historia social y económica. Que son las dos grandes matrices explicativas para esclarecer el carácter de una comunidad, su estructura social, los mecanismos de dominio material y subjetivo, la conciencia social dominante, la cultura política de los explotados y las instituciones funcionales al modelo de gobernabilidad existente. Y es obvio que el conocimiento por parte de las mayorías sociales de estos temas, generaría movimientos sociales de carácter renovador.

Ya para concluir quisiera referirme al estudio de los zorros por parte de Tito, estudio en el que estuve directamente involucrado. Aún cuando sus publicaciones sobre los zorros hayan quedado inconclusas  interesa señalar algunas de sus líneas  de investigación.

Tito retomó la propia certidumbre y expectativas que Arguedas tenía sobre los zorros. Como se sabe, luego de la mesa redonda en el IEP nuevamente Arguedas cayó en una fuerte depresión y sumamente inseguro sobre la utilidad de su oficio y de su propia existencia. Sin embargo, sobreponiéndose  a esa carga, Arguedas se embarcó entusiasmado en el proyecto de los zorros, combinando el registro etnográfico y el registro propiamente literario. Se trasladó primero a Supe y luego a Chimbote, lugares en donde realizó un intenso trabajo de campo, con entrevistas y observaciones a los pobladores de ambos lugares. Poco a poco se iba acumulando el material que luego se convirtió en los zorros. Y este texto era el último intento por parte de Arguedas para retratar la realidad social y cultural del Perú contemporáneo. Puesto que su novela Todas las Sangres, que para Arguedas era un fresco social del país,  había sido fuertemente criticada, pues ese país que retrataba en la novela – decían sus críticos-  ya no existía. Entonces intentando una respuesta, se propuso mostrar lo  nuevo del país y que estaba ausente en su novela Todas las Sangres. Existe una carta conmovedora de Arguedas a J. Murra donde le dice que si no entiende lo que pasa en el Perú entonces la vida para él no tiene sentido.

El propósito de Arguedas era entender que estaba pasando con el Perú, cual era el pulso vital de sus mayorías postergadas, hacía donde se orientaba, la naturaleza del cambio social, la identidad de los diferentes grupos y clases sociales y su universo espiritual y estético. Y fueron estas preocupaciones de Arguedas, es decir su programa de investigación,  lo que llamó poderosamente la atención de Tito. Entonces fiel al su estilo, había que reconstruir en este caso lo que era Chimbote durante aquellos años. Me refiero a lo desencadenó el auge de la pesca de exportación,  sobre todo los años 60, cuando esta ciudad asistió a un crecimiento geométrico en todos sus escenarios. Una sumaria revisión y comparación entre los censos nacionales  de 1940 y 1972 mostrará los cambios estructurales que se produjeron en Chimbote.

Para empezar pasó de ser una caleta de pescadores a fines de los años 40 con menos de 4,000 habitantes, a la gran ciudad con cerca de 200,000 habitantes hacía los últimos años de la década de los años 70. Pero además en Chimbote se podía encontrar a seres humanos provenientes de todas las regiones y departamentos del país, literalmente. Multitud de usos y costumbres heterogéneas, de idiomas y dialectos, de fiestas y celebraciones, hábitos de convivencia, formas de asociación, variedades de cultos católicos y protestantes, confluencia de diversas agrupaciones políticas. En una palabra Chimbote reproducía de manera abreviada y concentrada en un solo escenario a un país diverso, múltiple, fragmentado, casi inasible e impredecible. De ahí la expresión de Arguedas cuando dice “El Perú hirviente de estos días”.

Fíjense cómo es que Tito  se remonta hacía el sustrato empírico y la argamasa informativa sobre la que Arguedas levantó los zorros. Lejos de admitir como absolutas las imágenes y escenarios que aparecen en el relato, Tito se propone tomar el camino inverso y realizar un contrapunto entre lo que Arguedas proponía en los zorros y el basamento material que daba lugar al mencionado texto. Bueno, eso es lo que yo observo en la reflexión de Flores Galindo. Por supuesto, tienen y debe existir otro tipo de explicaciones. Además ahí están los escritos de ambos para ser revisados.

Otro foco de interés que me parece fue insinuado por Tito pero que no lo desarrolló es sobre los actores y los principales personajes que aparecen en los zorros. Y este es un tema que particularmente me interesa y sobre el que he publicado algunos ensayos. En efecto, se trata de realizar una suerte de inventario humano de cada uno de los personajes y reconstruir sus biografías con los mismos datos que aparecen en el relato. Existe ahí la posibilidad de arribar por intermedio de cada uno de estos personajes a la representación de vastos grupos sociales cuyo protagonismo en la historia social del Perú aún es decisivo. Solo como ejemplo nombraré a algunos de ellos. Don Esteban de la Cruz, Cecilio Ramírez, Chaucato, Hilario Caulama,  Doble Jeta Apaza, Asto, el Loco Moncada, Crispín Antolín, el Cura Cardoso, Maxwel, Paula Melchora, la Narizona, doña Frebisbunda......

Lo sorprendente es que la mayoría de estos personajes realmente existieron en Chimbote, fueron conocidos por Arguedas y entrevistados. Pero por la forma en que son presentados en el relato sugiere el propósito de Arguedas por constituirlos en una surte de tipos reales que encarnan la identidad ya no de individuos, sino de grupos sociales. Más aún, interesa los puntos de encuentro y la mutua oposición entre ellos, la interacción que experimentan, la subjetividad colectiva, su imaginario religioso, sus concepciones sobre la nación y el estado, el lugar que ocupa por ejemplo en su conciencia histórica la sociedad inca, sus expectativas y frustraciones.

De manera que  la centralidad de Arguedas en la reflexión final de Tito Flores está directamente vinculada con el tema de la utopía. Utopía entendida como una aventura intelectual y política que partiendo del conocimiento de las sociedades andinas, pueda sustentar modelos de organización alternativos. Pero en los zorros, las sociedades andinas aparecen con un contenido novedoso, múltiple y que la posteridad ha confirmado plenamente. Es decir, aquello que se insinuaba en Chimbote ha terminado por ser el perfil de las actuales mayorías sociales. Un país eminentemente mestizo, múltiple, abierto al cambio, con una capacidad extraordinaria para reinventar sus propias tradiciones, manteniendo la singularidad de sus identidades, como decir el justo y equilibrado contrapunto entre modernidad y tradición, cambio y continuidad, lo nuevo y lo antiguo en un dialogo salpicado de tensión ciertamente, pero también con posibilidades de entendimiento.

Los zorros quedarán en la historia intelectual del Perú, como la marca cruel de un relato que condujo hasta  límites sobrecogedores, la múltiple e inasible palpitación de un país diverso y muy antiguo. Un país en el que han coexistido  naciones, Estados y comunidades diversas. El texto se presenta como una danza, y como tal, en permanente movimiento. A pesar de la violencia del tiempo, pareciera que su contenido se transfigura y agota las más disímiles lecturas. Ningún otro texto escrito en el Perú, logró representar tantos escenarios y dar vida a una sorprendente variedad  de actores. Seres y escenarios desde donde florecen experiencias límites. Como si su autor se hubiese propuesto embriagar a sus lectores. Escarmentarlos para que aprendan a sintonizarse con el país en el que han nacido. Arguedas pues se propuso mostrar todo aquello que latía en la conciencia pero que difícilmente podía ser representado, explicado y entendido. Y en el camino de elaborar el texto, su autor terminó arrastrado por las mismas fuerzas que aún siendo su hechura, muy pronto cobraron vida propia, como para impedir que la realidad ahí retratada pueda ser detenida por el hallazgo de sus claves ontológicas.

Concluyo este ensayo con el párrafo de una carta de Arguedas a Fernando de Szyszlo que no necesita comentarios:

“sin duda el mayor peligro que amenaza a la humanidad es el materialismo brutal, la prosperidad económica, tomada como único fin, como único ideal(…)tiemblo ante cada caso de artista que se vende, que empeña su alma para ganar dinero y comodidad que acabaran por pudrirlo más pronto. Creo que he llegado a amar, acaso en exceso, mi bien amada pobreza. Te confieso que me siento bien en los sucios ómnibus de Lima, junto a los cholitos y zambos. Me parece que así no me faltarán nunca, lo que en mí hay de humildad y de popular; ha de ser espantoso, creerse distinto y mejor que ellos”.

---Alberto Flores Galindo en una fiesta patronal de Chiquián (1984). José María Arguedas.
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