27.8.13

UN CUENTO MÍO ANTOLOGADO EN LIBRO SOBRE EL FIN DEL MUNDO

Reseña


Un grupo de doce escritores han sido convocados para un interesante propósito: ficcionar acerca del inminente fin del mundo. Desde sus propios recodos, con los implementos literarios que son su brújula para orientarse en el vasto universo textual, han logrado capturar el ámbito de desolación, orfandad y perdición que toda catástrofe trae consigo. Los relatos que componen el presente libro, luego de explorar esta situación final, pre y post calamitosa, resultan siendo una suerte de ventanas abiertas por donde mirar el horror que una posibilidad como la planteada nos puede mostrar. Sin embargo, son también panoramas estéticos en los cuales regocijarnos, sin eludir tampoco la consecuente meditación, como es el caso de “King Kong en el taxi”, de María Alzira Brum, en el que no hace falta la presencia de Naomi Watts, o “Arabella: serie B”, de José Güich Rodríguez, un fresco futurista sobre el misterio del organismo vivo; del mismo modo, en “La máscara del fin del mundo”, de Daniel Salvo, la literatura ofrece claves de la ulterior extinción, y en “Matarifes interestelares”, de Víctor Coral, un sombrío vistazo posdecadente deja en claro que, sin humanidad, no hay vida. Lectura imprescindible para videntes, especuladores y agoreros.





---Tomado de "Libros Peruanos".

26.8.13

Dürrenmatt y la corrosión del héroe


En una de mis recientes visitas a la cachina de Surquillo, me vendieron por apenas dos soles un volumen publicado por SUR en 1962, titulado lacónicamente Cuatro piezas. Conocido como dramaturgo y autor de novelas policiales, Dürrenmatt reúne en este volumen cuatro piezas escritas para ser representadas o difundidas a través de la radio. Me ocuparé de la primera de ellas: Stranitzky y el héroe nacional.

Como es de suponer, son los parlamentos los que toman el centro de la atención en esta pieza. Una ironía irritante se instala desde la primera página, donde se anuncia que el héroe nacional Valdur Von Moeve se ha contagiado de lepra en el dedo gordo del pie, en una visita a Abisinia. El Ministro del Interior, los periodistas, Stranitzky –una suerte de político que quiere reformarlo todo a partir de este héroe--, entre otros personajes delirantes giran en torno a la desgracia del héroe que, acaso, refleja la desgracia de la Alemania de posguerra.





Son especialmente divertidos los speechs del Ministro del Interior sobre cómo el héroe nacional logrará sobreponerse a este impase y se volverá a ganar “la veneración de la nación entera”. La opinión pública y la gente estaba tan conmovida que incluso se formó una Asociación de Ayuda Pro-Moeve, que logró que

Los diarios competieran con artículos y noticias especiales. Se reunían congresos de médicos. Se renunciaban a huelgas por mejoras de salarios, señalando que en consideración a la enfermedad de nuestro héroe nacional querellas materiales están fuera de lugar. Se formaban comités, niños marchaban por las calles vociferando coros, se vendían plaquetas con la inscripción: “Moeve no debe podrirse”.

El asunto es que de diferentes frentes, todos quieren aprovechar la desgracia del héroe nacional para llevar agua hacia su molino, hasta el punto que la dudosa Fundación Pro Moeve afirma que “aquello que no ha podido una generación de hombres sanos, deportistas, vegetarianos y abstemios, la paz de este mundo, lo lograremos nosotros, los achacados, los partidos y destrozados”, con el héroe nacional como pivote, por supuesto.

Stranitzky, cuyo apellido es cambiado una y otra vez por el narrador con el objetivo de ridiculizar aún más sus aspiraciones políticas, termina muerto, arrastrado por la corriente marina, levantando el puño en alto en contra del héroe nacional medianamente repuesto luego de unas vacaciones y un tratamiento fuera del país.

Cáustica y a la vez hilarante, esta pieza intenta resumir no solo el estado actual de una época; también es una puesta entre paréntesis de la política tradicional y sus prácticas aprovechadoras y reñidas con la moral más primaria. 

No es el mejor Dürrenmatt, pero al ser piezas radiofónicas tienen agilidad, sentido del humor y mucha llegada crítica. 

---Dürrenmatt.

VIVIR EN EL POEMA - Homenaje a Carlos Germán Belli

Presentación de libro dedicado a nuestro mayor poeta vivo en la CASLIT:


Una voz nueva, de poderosa solvencia lírica y gran audacia imaginativa, capaz –como sólo saben hacerlo los grandes poetas– de producir esas transformaciones que consisten en volver bello lo feo, estimulante lo triste y oro –es decir, poesía– lo que toca.

Mario Vargas Llosa





La Casa de la Literatura Peruana presentará el libro Vivir en el poema, Homenaje a Carlos Germán Belli (Sevilla, Point de Lunettes, 2013), de la Dra. Inmaculada Lergo Martín. El libro es un completísimo y merecido homenaje a la extraordinaria trayectoria poética de uno de los mayores representantes de la extraordinaria generación del 50 peruana e hispanoamericana y una de las más originales voces poéticas en español. La cita es el martes 27 de agosto a las 7 pm, en Jr. Áncash 207, Antigua Estación Desamparados, Lima. Ingreso libre.

Carlos Germán Belli recibe en estas páginas la atención y el reconocimiento de una importante elenco de escritores de la talla de Mario Vargas Llosa, Pedro Lasta, Óscar Hahn, Tulio Mora, Marco Martos, José Kozer, Jesús Munárriz, Eduardo Chirinos, etc., y un completo estudio de su obra de la mano de la crítica literaria más acreditada: José Miguel Oviedo, Ricardo González Vigil, Ricardo Silva-Santisteban, Julio Ortega, James Higgins, Sáinz de Medrano, Juan Gustavo Cobo Borda, Camilo Fernández Cozman, entre otros.

El volumen, de más de cuatrocientas páginas, se presenta muy completo, con un primer capítulo destinado a situar al autor en su tiempo y a contextualizarlo en el marco generacional del 50; un segundo y tercero que acogen numerosos estudios críticos en torno a su poesía y su prosa, los cuales, aunando amenidad y rigor académico, y al recoger, como se ha dicho, firmas de enorme relevancia literaria y académica, podemos decir que son ya de obligada lectura para los estudiosos de su obra. El capítulo cuarto ofrece textos de índole más cercana y personal, recogiendo variadas formas de reconocimiento no sólo intelectual sino también afectivo. Contiene además una amplia entrevista, un texto inédito del poeta en el que resume su trayectoria poética, y uno de sus últimos poemas. El volumen acoge, además, una amplia cronología y con una completísima bibliografía. Finalmente el conjunto se completa con una sección de documentación gráfica.

En definitiva, Vivir en el poema es una iniciativa que hay que aplaudir y que se suma a los últimos reconocimientos que Carlos Germán Belli está recibiendo, y que podrá contribuir  a que el valor de la poesía de Belli se siga reconociendo con los más elevados galardones, como el Premio Cervantes o el Nobel de Literatura, para el cual ya ha sido propuesto.

El homenajeado, Carlos Germán Belli (Lima, 1927), candidato al Premio Nobel de Literatura, había reunido su dilatada obra poética en el volumen Los versos juntos, 1946-2008 (2008), tras el cual ha publicado un nuevo poemario, Los dioses domésticos (2012). Reconocido internacionalmente, sus obras se han traducido a otros muchos idiomas y sus versos están presentes en todas las antologías de poesía en español para la segunda mitad del XX y lo que va de este siglo. Ha recibido el Premio Nacional de Poesía (1962), la Beca Guggenheim en dos ocasiones (1969 y 1987), el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (2006), el Premio Casa de las Américas de Poesía José Lezama Lima (2009) por El alternado paso de los hados y la Distinción Casa de la Literatura Peruana (2011) por los 50 años de la publicación de ¡Oh Hada Cibernética! Destaca igualmente su labor como traductor y su dedicación al periodismo con numerosísimos artículos, alguno de los cuales se han reunido en El imán (2003). También se ha dedicado a la docencia impartiendo clases de Literatura hispanoamericana en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y como poeta visitante del Programa Internacional de Escritores de la Universidad de Iowa. Y es miembro de la Academia de la Lengua Peruana desde 1982.


La autora, Inmaculada Lergo Martín, es hispanoamericanista, doctorada por la Universidad de Sevilla y licenciada en Filología Hispánica. Ha publicado Antologías poéticas peruanas 1853-1967. Búsqueda y consolidación de una literatura nacional (2008), el volumen colectivo Olga Orozco. Territorios de fuego para una poética (2010), y la reedición facsimilar de la antología La poesía contemporánea del Perú (2013), así como numerosos artículos dentro del ámbito de la poesía peruana y la literatura hispanoamericana. Es colaboradora externa del periódico digital Los lunes de El Imparcial y pertenece al Consejo de redacción de las revistas literarias Los papeles mojados de Río seco y Escritoras y escrituras.

---El poeta.

24.8.13

RICHARD FORD ENTREVISTADO EN "LE NOUVEL OBSERVATEUR"

Uno de mis escritores en lengua inglesa favoritos, Richard Ford, acaba de ser entrevistado en Le Nouvel Observateur. Por ahora reposteo la entrevista en su idioma original y prometo traducir pronto algunas respuestas que están muy sugestivas.





--Comment travaillez-vous pour construire physiquement et psychiquement vos personnages ?

J'accumule beaucoup de notes sur leur apparence physique mais aussi sur ce qu'ils pourraient dire. Pour moi, la préparation est tout.

--Ce n'est pas frustrant de passer des années à gamberger sans avoir la possibilité de vérifier que les choix sont les bons ?

Non, c'est le meilleur moment. Pour moi, c'est réellement amusant.

--Et, un beau jour, vous vous sentez prêt ?

C'est exactement comme ça que ça se passe, oui. Je passe des mois et des mois à mon bureau, à rassembler des éléments et à prendre des notes, et un jour je me dis: «Voyons si on ne pourrait pas démarrer quelque chose.»

--La première phrase («D'abord, je vais raconter le hold-up que nos parents ont commis»), vous l'avez trouvée ce jour-là ?

J'aurais bien aimé. Quand le livre est sorti aux Etats-Unis, un journaliste m'a demandé si c'est par cette phrase que j'avais commencé le roman. J'ai dit : «Absolument», et ma femme Kristina a dit : «Pas du tout !» Elle avait raison, mais j'avais fini par croire que ça s'était passé ainsi... J'ai tourné les mots dans tous les sens pendant trois semaines avant d'arriver à trouver la bonne phrase.

--Vous écrivez difficilement ?

Non. Les gens sont toujours étonnés quand je leur dis que rien, dans l'écriture d'un roman, n'est difficile. Mais c'est vrai. Pour moi, ça ne l'est pas. J'aimerais pouvoir me faire plaindre, dire à quel point c'est laborieux. Si un poète ou un romancier vous tient ce discours, surveillez votre portefeuille parce que tout ce qu'il veut, c'est vous soutirer de l'argent !

--Qu'est-ce qui fait qu'une phrase est bonne à vos yeux ?
La bonne phrase, c'est une phrase qui a un rythme spécifique, des verbes bien choisis, et du sens. Ce n'est pas faire rentrer un personnage dans une pièce et l'en faire sortir à la phrase suivante. Un écrivain n'est pas un déménageur. Ce n'est pas ajouter une description inutile à une autre. Non pas que toutes choses doivent être intéressantes. Mais chaque élément doit être à sa place - chaque mot, chaque virgule, chaque silence.

[…]

--Vous aviez commencé à écrire le roman il y a très longtemps ?

J'avais écrit un texte d'une vingtaine de pages qui s'appelait «Canada». Je l'avais fourré dans une enveloppe et mis au réfrigérateur - c'est là que je stocke mes textes en projet. Et, de temps à autre, j'écrivais une note et la fourrais dans l'enveloppe. Dans mon frigo, j'ai quatre nouvelles terminées, que je n'ai pas encore révisées. Je ne sais pas ce qu'elles valent. Et des tonnes de notes. Quand j'écris quelque chose que je ne crois pas être assez bon, c'est comme ça que je fais.

--L'Amérique que vous décrivez n'a rien à voir avec les Etats-Unis d'aujourd'hui. La grande différence, c'est que la surveillance n'existait pas. C'est un paradis perdu ?

Oui, on pouvait entrer dans une banque et commettre un hold-up sans être filmé ! Ou franchir une frontière avec un enfant kidnappé sans que personne n'y trouve rien à redire... Aujourd'hui, les choses ont en effet beaucoup changé. Et les gens sont furieux. Tout le monde est en colère aux Etats-Unis. En colère après le gouvernement, après le rythme de la vie qui est devenu infernal, après la course effrénée à l'argent, après la restriction des libertés individuelles. En colère parce que nous faisons la guerre à des pays avec lesquels nous devrions être en paix. Ceux qui sont pour le port d'arme sont furieux après ceux qui sont contre, et vice versa. En vérité, l'Amérique est dans la merde.

[…]

--Et Obama ?
Nous avions mis beaucoup d'espoir dans la présidence Obama, mais c'est un être humain. Il fait ce qu'il peut, mais il ne peut pas grand-chose. La disparité entre riches et pauvres s'accentue. C'est une situation écœurante, rendue plus écœurante encore parce qu'Obama est président. Si nous avions un sale type comme Bush, un idiot, ça ne nous surprendrait pas. Obama n'est pas un idiot, c'est un type bien. Il pourrait faire en sorte que les choses s'améliorent. C'est une grande frustration pour tous ceux qui, comme moi, ont pensé qu'il était un magicien.


Propos recueillis par Didier Jacob

22.8.13

Visiones del tohé (i.m. César Calvo)


De la flor grande de la selva, de su tallo, bebí un pequeño sorbo y me sentí mareado. Poco después estaba en una ciudad muy vieja y muy moderna a la vez. Quiero decir, estaba en una ciudad moderna y enorme, pero que había envejecido y parecía abandonada súbitamente por sus habitantes. Sus enormes edificios lucían sucios y grises, y por sus calles rodaban papeles viejos, envolturas de golosinas antiguas, algún que otro perro o mapache o algún animal parecido.

Todo lo veía como si fuera real. No. Todo era real. Era una realidad reluciente y creíble a pesar de lo grisáceo del sitio donde me hallaba. Podía ser Sao Paulo, podía ser NY, podía ser Shanghái. ¿Cómo saberlo? No veía a ninguna persona por más que caminaba por las calles de esa ciudad olvidada de calles estrechas y rascacielos fantasmales.

De pronto entré a una casa, pues sentí un poco de frío –me encontraba exactamente con la misma ropa con la que bebí el tohé: ropa de selva, ligera--, y vi a una vieja sentada al fondo de un sillón art decó en una enorme sala completamente vacía, aparte de su sillón. Me miraba con mirada de madre, pero no era mi madre. Me miraba con mirada de entusiasmo débil, como si ya se hubiera cansado de esperarme; pero yo no sabía que me esperaba, es más, ni siquiera sabía que una persona, una casa y un sillón así, forrado con un terciopelo verde oscuro muy raído, existían en  algún lugar del mundo y tenían que ver conmigo.

En un momento miré hacia el costado de la habitación y vi una puerta delgada, alta, entreabierta. Por allí pude ver un escenario completamente distinto al que había tenido hasta entonces. Entreví un cielo muy celeste y un aire iluminado por un sol brilloso, un sol como de selva, que ardía a la vista. Caminé hacia la puerta –la vieja me miraba con rostro de aprobación o eso creí--, la abrí por completo y me encontré con otro escenario: una ciudad probablemente del norte del país, con casas bajas de color claro y gentes alegres que iban de acá para allá algo ajetreadas.

La casa tenía muchas puertas y ventanales amplios, y a través de cada ventanal pude ver un escenario distinto del país y escenarios futuros y pasados no sé si del país o de otro. En un momento sentí que la vieja estaba detrás de mí. Volteé y vi que en sus dedos antiguos tenía gotas de una miel transparente. Hizo un gesto que entendí para que levantara mi rostro. Lo hice. La vieja introdujo una gota de aquella miel en cada uno de mis ojos, y en pocos segundos estaba de nuevo en esta realidad, ya no en la del tohé.

Pero esa casa con incontables puertas y ventanales que daban a realidades diversas aunque de algún modo relacionadas, me dio una idea de lo que era la Realidad total. Mas hablar de eso resulta aburrido, así que dejó este relato aquí, donde debe terminar.


  


20.8.13

"BUENSALVAJE" IMPUNTUAL

Con un considerable retraso llega por fin a mis manos el sexto número (edición de aniversario, dice) de buensalvaje, la revista de libros que regenta el editor Dante Trujillo.

Para mi gusto, encuentro dos "pepas" en este número: la entrevista a Mario Bellatin y el texto inédito que suelta para la revista, y el encuentro exclusivo con el excepcional James Salter, de Ulises Gonzales. También se pueden nombrar el intercambio de correos entre Héctor Abad Faciolince y Marcos Giralt Torrente y el texto de Neyra sobre el dandismo en Valdelomar.





Como casi siempre, la sección de Poesía deja mucho que desear, y en este número deja bastante más que mucho...

Me parece importante aunque un poco short el texto de Stephan Gruber sobre la poesía de Michel Houellebecq, mejor dicho, sobre el neonihilismo del narrador y poeta francés, pero también, en la sección de reseñas, el texto de Juan Francisco Ugarte sobre Limónov, de Emmanuel Carriére, un buen ejemplo de lo que se debe hacer antes de escribir una reseña: comprender el libro.

En general, un número con cierta coherencia, sin altibajos; pero tampoco sin grandes sorpresas, como hubiera merecido un número de aniversario.

 

16.8.13

Valeria Luiselli y la imposibilidad de una generación

En Letras S5 uno suele encontrarse con escritores ciertamente interesantes. Esta vez se trata de Valeria Luiselli, quien ha publicado dos libros de difícil clasificación al parecer: Los ingrávidos y Papeles falsos.

La resencionista –no es necesario ser muy perspicaz para darse cuenta de que es amiga de la escritora (o quiere serlo)—se deshace en elogios tan desmesurados como asegurar que la escritura de Luiselli “es más fresca y muchísimo menos sombría” que la del Nobel Coeetze.

Más allá de estas exageraciones (¿habrá leído todo Coetzee la reseñista-entrevistadora?, es interesante lo que dice la autora sobre la posibilidad de una generación de escritores nueva:

Sin duda he encontrado, en escritores como Zambra y Zúñiga, una conversación constante, generosa y enriquecedora. Pero no diría que por eso somos parte de una generación. Somos interlocutores, amigos, lectores mutuos. Las generaciones son otra clase de monstruos. Desde el éxito editorial flamante de la generación del boom, ha habido intentos por volver a delimitar "generaciones" literarias y convertirlas en fenómenos editoriales y comerciales parecidos. El ejemplo de las listas internacionales de Granta es insoslayable, pero es uno entre muchos.

Inobjetable.




Interrogada sobre el viejo recurso de la fragmentación textual como recurso “nuevo” que pueda definir una generación, afirma con mucha elocuencia:

No comparto la percepción de que un rasgo común a los escritores contemporáneos sea que escriben de forma fragmentaria. Sobre todo, la escritura fragmentada no es algo reciente, ni es un fenómeno circunscrito a rasgos específicos de una época. Efectivamente, Los ingrávidos está escrita en viñetas, o pedazos cortos, o fragmentos, que se van entretejiendo por una lógica no estrictamente temporal. Pero esa forma no busca reflejar la "fragmentariedad intrínseca de la experiencia posmoderna", ni nada tan altisonante y antipático como eso. Creo que esa decisión estilística tiene que ver con el hecho de que hay distintos modos de darle continuidad a una idea, una imagen, o un relato. Hay innumerables, tal vez infinitas maneras de ordenar las palabras y, por extensión, de ordenar una historia. Un relato que no sigue una estructura cronológicamente lineal, incluso si está compuesto de viñetas o fragmentos, no es por consecuencia fragmentario. Simplemente, echa mano de otros modos de la continuidad. En todo caso, lo fragmentario per se no tiene el menor interés para mí. Lo interesante, creo, es descubrir los mecanismos de continuidad-discontinuidad de la escritura.

Exacto. No es la fragmentariedad en sí lo que va a definir nada, sino esa fragmentariedad inscrita en una concepción y percepción de la escritura que –aquí me distancio prudentemente de su posición—acaso no pueda prescindir de lo lineal.




Vale la pena que lean la entrevista completa.

15.8.13

MI NUEVO LIBRO :)

He encargado hace un par de días a la prestigiosa LIBRERÍA INESTABLE, especializada en poesía, de la calle Porta en Miraflores, la venta exclusiva de mi sexto poemario, NINGÚN DRAMA.

Tiene varios rasgos idiosincráticos este libro, pero los principales son dos: está hecho de manera completamente artesanal; en casa, uno por uno y a mano, y segundo: el texto principal es el mismo para todos los ejemplares, pero cada ejemplar tiene un texto final, escrito a mano, diferente para cada ejemplar, y relacionado con el texto central.

Dicho esto, que no es para nada todo lo que se puede decir sobre NINGÚN DRAMA, los invito a leer el libro.


TRES POETAS EN IMÁGENES

11.8.13

DOS POEMAS SUELTOS Y VIENEN MÁS

Vallejo y no
A Mabel Gálvez 

Eh nacientes desnascimientos noentes
Ah relucientes luces alogenadas, y entonces
La vuelta siempre la vuelta a la cotidiana
Tontería diaria donde gotean las sombras
Desde su vasto visto eterno aguacero.

Ah la vallejiana cita poco considerada
Eh el furor de una lágrima que no sabe
Salir, y, en el fondo, otro no sé dónde
En el que se quedan: vueltas, aguaceros,
Desnacimientos… al otro lado de la acera:

Alguien se derrumba; qué me importa.

Solo hay lugar para yentes bajo la lluvia.

La tristeza está prohibida y hace frío.  


Otra


Desparezco, desaparezco, inusualmente soy.

Ello aparte, tengo en mí toda la indiferencia
De este mundo. Y es mucha carga.

Luzco, consigo, me hacen notar ¿y?

La poesía es oficio menor, por fortuna
No oficial ni académico ni informal
Es tenso, riguroso, profundo, amoral.

No sé qué es, pero no es un perro asesino
Ni un gato que espera su comida comedido.



9.8.13

LA INCREÍBLE Y TRISTE HISTORIA DE UN FALSO VETO




Creo que a estas alturas nadie puede dudar de mi antifujimorismo, mi posición anti Cámara Peruana del Libro y mis discrepancias de años con la poeta Doris Moromisato. Pero utilizar la Feria Internacional del Libro para hacerse la víctima mediática y querer pasar como el pobrecito escritor joven vetado por las fuerzas oscuras de la derecha peruana es una pena y una ruindad.Aquí la carta de Moromisato. Por supuesto, este blog está abierto a toda respuesta coherente y sin insultos.



Estimado Gabriel Rimachi Sialer, Editorial Casatomada:


En la tarde del domingo 4 de agosto, es decir en el último día de la Feria Internacional del Libro de Lima, me buscó Arthur Zeballos solicitándome que le prestara una mesa y una silla para que el escritor Oswaldo Reynoso realizara una firma de libros en la parte externa de tu stand de Editorial Casatomada, o sea, al pie de una escalera que comunicaba al área internacional. Le dije que no tendríamos ningún inconveniente en acceder a su pedido si fuese cualquier otro día, pero ese último día era casi imposible brindarle ese espacio pues habían miles de personas transitando por los corredores, explanadas, auditorios y stands de la feria y, por indicaciones de Defensa Civil, no era recomendable obstruir ningún pasadizo. "Oswaldo comprenderá perfectamente", le dije. En ese diálogo le comenté mi percepción sobre la calidad moral de los detractores de la feria que no desdeñaban en participar en la misma mientras la desaprobaban y llamaban a su cancelación. Te confieso, aun no entiendo esa recurrente práctica de repudiar algo pero disfrutarlo a la vez. Con la franqueza que me caracteriza, y que tú bien conoces, le hablé de mi postura personal y le dije que de todos modos me debía a mi institución, por eso mi civilizado silencio ante tanto ataque visceral. Nada más. 

Grande fue mi sorpresa cuando diez minutos después, mientras me encontraba coordinando con una invitada en el stand de Puerto Rico, una figura se acercó y me espetó "¡Eso se llama censura!". Jamás, en ninguna de las ferias de libro, había sucedido tan abrupto y sorprendente abordaje. Cuando la figura se fue alejando me di cuenta de que se trataba de Diego Trelles. ¿Qué lo hizo estallar de esa manera, si sus visitas a la feria hasta ese último día habían sido tranquilas?... Atando cabos comprendí que Arthur Zeballos le había mentido tanto a él como a mí, o nos había tendido una trampa para conseguir una última noticia... El que quería firmar era Diego Trelles y no Oswaldo Reynoso.

Ahora, con esa mentira, Diego Trelles habla de una censura que jamás existió: jamás se le negó ningún espacio o acceso, siempre tuvo tribuna para manifestar sus malestares, y entraba y salía de la feria sin ningún impedimento. Así fue como participó en media docenas de actividades; las fotos y las personas pueden atestiguar este hecho. En resumen, a nadie se le censuró o coactó dentro del recinto ferial, ni fue declarado persona no grata. Las actividades culturales -y te consta- se realizaron con estricta disciplina y puntualidad, y jamás hemos necesitado del abuso ni la mordaza porque confiamos en la calidad de cada iniciativa y propiciamos la libertad de las expresiones. Tú mismo viviste esta feria del libro: fue un derroche de pluralidad e inclusión.

Si bien las personas que me conocen saben perfectamente que toda esta estridente campaña no se ajusta a la verdad, y no es más que un burdo intento por manchar el éxito de la última feria, te envío este correo personal y te pido, por favor, aclarar esta mentira que está siendo utilizada por inescrupulosas personas para manchar mi imagen. Sé que comunicaste que Diego Trelles no es autor de tu editorial, pero en ningún momento informaste que esa mentira salió de Arthur Zeballos y de tu stand. 

Desde ya te agradezco la atención, y quedo pendiente de las acciones que tomarás para aclarar esta incómoda situación.


Doris Moromisato Miasato


---En la imagen: Trelles con algunos de sus amigos escritores "combativos".

7.8.13

brolis, brolis brolis





Gracias a un maravilloso librero de Surco --mis labios jamás proferirán su nombre--, tengo en mis manos, por fin, el magnífico Ulysses Annotated (1997), de Don Gifford y J. Seidman, en edición revisada y ampliada de la Universidad de California.

Con casi 700 pp, para mi gusto abusa un poco de entradas previsibles y hasta anodinas, pero tiene logros admirables, como esta cita que paso a copiar en su integridad:

14. 289-90 (391:18). time's ruins build eternity's mansions - From a letter by Wiliam Blake to William Hayley, 6 May 1800: "Thirteen years ago I lost a brother, an with his spirit I converse daily and hourly in the spirit, and see him in my remembrance, in the regions of my imagination. I hear his advice, and even now write from his dictate. Forgiveme for expressing to you my enthusiasm, which I wish all to partake, since it is to me una suerte of inmortal joy, even in this world. By it I am the companion of angels. May you continue to be so more and more; and to be more and more persuaded that every mortal  loss is an inmortal gain. The ruins of Time build mansions in Eternity."

Fíjense en la diferencia gramatical de la construcción de Joyce, al principio, en bold, y la cita real de Blake. Sin duda se trata de una idea de corte eminentemente romántica: para obtener la gloria eterna tendrás que perderlo todo acá en el mundo material, lo cual incluso nos recuerda ciertos versos famosos de San Juan de la Cruz...

Si quieren hacer un poco de hígado, han de saber que conseguí por solo 20 soles Rainbow's Gravity, este libro y Finnegans Wake en perfectas condiciones.  

6.8.13

LOS BEAT NUNCA MUEREN :)


LA ZURITA QUE SE CONVIRTIÓ EN HALCÓN

Pocas cosas hay tan aborrecibles y repugnantes que un viejo poeta --poeta viejo-- comedido, zalamero, pegajoso y desproporcionado. La entrevista que le hizo La República al antañón poeta de Canto a su amor desaparecido y Purgatorio es un muestrario de todo lo que no debe hacer un poeta digno cuando es entrevistado y quiere mantener algo de sobriedad (y no hablo de la sobriedad con respecto al alcohol).

Todos tenemos derecho al gusto dudoso; a mí, por ejemplo, aún me gusta Ernesto Cardenal; pero a este vejete ridiculón ya no lo soporto, incluso la mentada Carmencita Lara me parece mejor poeta ahora que él.

Pero no se equivoquen, nada de esto es gratuito. Como cuando se besó con otro desbocado poeta peruano en el puente del "Huáscar", Zurita todo el tiempo está diciendo "bellas" sandeces, tonterías agradables, cariñosas mentiras. Es un viejito que empieza a entender que ya casi nadie puede decirle nada por lo que dice y cree que eso le da derecho a decir cualquier cojudez.

Sé que en el Perú tiene una legión de seguidores, una irreflexiva jauría que mataría por un prólogo suyo o siquiera por una ambigua contraportada. Pasé siempre de eso, y ahora más que nunca.

Zurita se ha convertido en un halcón viejo que mata con el ala de su verbo acomodaticio.

Se parece tanto a esos futbolistas cancheros que a país al que caen dicen: "Sí, este es un gran país futbolero, tiene una gran técnica, es un rival difícil, admiro su juego..."

¡Andá!




4.8.13

Lluvia




Hoy llueve en la ciudad pero no llueve en mi corazón. Los sabihondos dirán: es garúa, no lluvia. Apelando al porteñismo que figura en la fosa común de las palabras (DRAE). Pero la garúa, que no es marca Perú, por si acaso, no es solo nuestra. Ni de lejos. Y es un tipo de lluvia.

Hoy llovizna, que es una lluvia sutil. Los vidrios de la habitación se empañan y pienso en el frío mayor de los que se afanan en hacerse un lugar a codazos y empujones en el mezquino parnaso peruano. Los que se hacen invitar, los que hacen lobby literario, aquellos que zancadilla de por medio llegan a escalar un peldañito en esa larga escalera al "éxito" que otros suben a trancazos y sin mirar abajo.

Llueve también sobre ellos, perennemente. Pero llueve sobre todo sobre los lobos de fauces salivantes que fungen de editores en las grandes trasnacionales. Esos que compran material a los colegios a cambio de que recomienden sus libros de texto. Los angurrientos de los planes lectores, los oportunistas de las letras. Les llueve a torrentes la plata mal habida.

Hoy garúa delicadamente sobre los chismosos, los tergiversadores, los malhablados, los infidentes, los destructores de honras, los envidiosos... Sobre ellos nunca cae un aguacero porque los aguaceros son de Vallejo y ellos --lo saben perfectamente, por eso hacen lo que hacen-- siempre estarán a años luz de cualquier escritor de valía verdadera.

Hoy Lima se parece un poco más a Lima. Llueve a la limeña y uno tiene la esperanza de que las penas y faltas de este mundillo ridículo literario del cual me siento cada vez más liberado, sean lavadas por fin.

Pocos saben que mientras más lejos te ubiques de las penurias y triunfos de pacotilla de esta fauna intonsa, más te llenas de pena y de conmiseración por estos seres desafortunados. Por estos académicos apadrinados, estos anarquistas de anaquel, estos socialistas de prosa adocenada.

Como el sol, hoy me siento cada vez más lejos de estas repudiables lluvias.

1.8.13

ENTIÉNDASE: FESTIVAL, NO ANTOLOGÍA

 
Como es su costumbre, el venerable crítico Abelardo Oquendo da en el clavo ardiente de la poesía con respecto al mal criticado FIPLIMA 2013. La idea general fue invitar esta vez a poetas que no estuvieron presentes en la primera versión.
 
En esa primera versión, la selección de los poetas peruanos participantes estuvo a cargo de una camarilla de poetitas amigos (y amigos, aparentemente, de mi amigo Ruiz Ortega), quienes por supuesto no tuvieron mejor idea que programar a sus amigos y a los amigos de sus amigos. Es decir...
 
Ahora, vienen a discutir la "calidad poética" de los participantes de esta segunda versión. Como si la calidad poética tuviera que ver con personas (poetas) y no más bien con libros: hay cientos de poetas que alcanzaron la calidad poética (sic) con un solo libro, y luego la perdieron de vista; hay otros que tienen varios libros extraordinarios y luego se perdieron en el bosque de la locura verbal. Hay otros quie dieron o darán con la inasible "calidad poética" recién luego de varios libros, como Diego Otero, por poner un ejemplo a la mano.
 
Mi amigo Gabriel Ruiz Ortega, estoy seguro, esgrime sus críticas con la mejor buena fe. Los que se ponen -ojo, no están detrás de él, se ponen detrás de él esgrimiendo sus frágiles trofeos poéticos- detrás de él, no tanto.
 
Hay allí una mezcla de incomodidad por la presencia de ciertos poetas que no son de su agrado --esa tontería pasa cuando se es más amigo de los poetas que de los poemarios--, y de piconería limeña comprensible por no estar en un Festival mucho más grande, con mayor cobertura y con mejor organización que el anterior.
 
Por mi parte, toda esta cosa extrapoética me aburre soberanamente y, desde ya, le digo a mi gran amigo y poeta Renato Sandoval que me exima de participar en sus magníficos festivales en adelante:
 
Simplemente, cuando el higadito de ciertos poetines mejore y el peruanísimo "si no están mis amigos, no sirve", se deje de lado (calculo que más o menos en dos generaciones, como mínimo), aceptaré ser convocado a festivales donde la celebración, la apertura y la vitalidad no dejen lugar a la petulancia injustificada.
 
Y si algún poeta que se sienta aludido por lo que digo quiere decirme algo: lo invito a un debate abierto, público y alturado sobre este tema y otros relacionados con la poesía peruana última.
 
Lo demás son niñerías.
 

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