23.9.13

¿Dónde está la poesía? ¿En el texto o en la realidad?


Leyendo un librito de ensayos de Joan Ferraté, me encuentro con este pasaje que me dejó pensando:

Es cierto que lo que puede tener valor, lo que es signo para la poesía, no se reduce a la palabra con sentido. Para la poesía, es signo todo aquello capaz de tener valor dentro de ella, todo lo que es energía y movimiento, empuje e impulso, dentro de la obra. Es signo las sustancia misma de la expresión: los sonidos y las articulaciones, las letras, las figuras que dibujan unas letras con otras, o las palabras, o los versos, o las estrofas, o todo el poema. Es signo también la forma de la expresión: los fonemas, los acentos, el número de sílabas, las cesuras dentro del verso y las pausas entre verso y verso, las figuras rítmicas y métricas. Es signo la forma del contenido: el léxico, la sintaxis y el orden de las palabras y los demás signos gramaticales. Y es, por último, signo la sustancia misma del contenido, las cosas de que se habla, la realidad toda del tema aparente o pretexto y punto de partida de la labor poética.





Ferraté, por cierto, hace depender la “identificación” de estos “signos” poéticos de un contexto determinado. Sugiere que desconocer el contexto, sobre todo histórico, de un poema, es dejarlo de entender, al menos en su plenitud (pero, ¿quién puede entender a plenitud un solo poema?).

Sin embargo, cabe preguntarse si al reconocer que prácticamente cada marca del poema –que él identifica abierta y excluyentemente con la poesía- tiene o debe tener un sentido en el texto, no estamos con ello contradiciendo la supuesta preeminencia del contexto sobre el poema –y ya no hablemos de su negativa a considerar que lo que él determina como poesía solo puede darse en el texto; en otras palabras, la poesía para Ferraté no existe en lo que llama realidad, en “las cosas”, sino que emana, por así decirlo, de las palabras, de los signos, y de la relación que el poeta establece entre ellos.

Interesante y polémica posición –que no comparto en absoluto—, dado dejaría fuera de lo que llamamos "poesía" a lo reflejado en un cuadro o a lo emanado como sonido de un instrumento, dado que no están inscritos de una manera tan… dogmática en un texto escrito.


Allí hasta ahora. Déjenme pensarlo un poco más.

19.9.13

El poeta que descubrí en “Limonov” o ¿puede alguien ser buen poeta y genocida?


Una de las cosas en las que, por lo menos en el mediano plazo, jamás podrán competir las librerías de Miraflores y San Isidro con las informales librerías del centro de Lima, es en la provisión de libros en idioma original a los buenos lectores.

Digo esto porque hoy por la mañana pude comprar en un huequito de Camaná, a solo 8 soles, Limonov, la magnífica novela de Emmanuel Carrére –quien tiene además una biografía imprescindible del genial Philip K. Dick.

Como se suele hacer con los libros recién adquiridos, antes de leerlo de cabo a rabo, lo abrí al azar en cualquier página –pero ya sabemos que el azar, por fortuna, no existe—y leí lo que traduzco rápidamente así:

Ha llegado el momento de hablar de los espíritus sutiles. Yo los conocí en Rumanía, donde florecían entre los escombros del comunismo. Diplomáticos, periodistas, observadores apostados largo tiempo en el país, habían hecho una especialidad el tomar sistemáticamente a contrapié los discursos oficiales, los clichés mediáticos y las ilusiones bienpensantes.

Más adelante habla de la discutida Elena Ceausescu y sus doctorados honoris causa de todas las universidades del país, y de un poeta para mí desconocido: Radovan Karadzic.

Inmediatamente me sumergí en internet para intentar hallar algo de este poeta. Esto es lo que conseguí:

“ex-político serbobosnio Radovan Karadzic.Karadzic fue presidente de la República Srpska (es decir, del territorio serbio que pertenece a Bosnia-Herzegovina) durante los años de la Guerra de los Balcanes, y sobre él pesan, a petición del Tribunal Penal Internacional, dos cargos de genocidio, cinco cargos de crímenes contra la humanidad, tres cargos de violaciones de las leyes de guerra y un cargo de infracción grave a lasConvenciones de Ginebra.
Karadzic, que fue apresado el pasado año por el servicio secreto serbio mientras se hacía pasar por un médico cualquiera en Belgrado (él es psiquiatra), no es un poeta reciente. Ha ganado algunos premios literarios en países eslavos, entre otros el prestigioso Mikhail Sholokhov (concedido por la Unión de Escritores Rusos) en 1994, un año antes de la masacre de Srebrenica, de la que se le responsabiliza, y en la cual murieron unas ocho mil personas, el mayor asesinato masivo en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Los títulos de algunos de sus poemas son tan sugestivos como A Morning Hand Grenade, Assassins, A Man Made of Ashes o War Boots”.





Al parecer, un buen poeta genocida. Nada menos.  Pero como no he hallado poemas en castellano de este raro ejemplar de monstruo cultivado, les dejo estos cuatro traducidos al inglés. Espero que sus lecturas sean lo menos sesgadas posibles.

.....For Izlet Sarajlic

Convert to my new faith crowd
I offer you what no one has had before
I offer you inclemency and wine
The one who won't have bread will be fed by the light of my sun
People nothing is forbidden in my faith
There is loving and drinking
And looking at the Sun for as long as you want
And this godhead forbids you nothing
Oh obey my call brethren people crowd
What to call you how to call you
You deaf amorphous dough
Oh I free my foolish people in vain
From you harvest bitter harvest
Oh obey my call brethren people crowd
Convert to my new faith oh crowd while there is time
Because at the final stroke I am preparing
Things will call out their vague sense to me in fear
And only the most wretched who hope for salvation
Will be silent and seek for shades of mercy in my voice
Grasses will call out to me
This god will not perish shamefully
For he is real and he can crush us
And so believe the grasses because those who are silent
Arc those only ones to know the dreadful secrets
Which will blur to death the now blurred world
Oh obey my call brethren people crowd
What to call you how to call you
You deaf amorphous dough
Oh harvest bitter harvest


Untitled 

This fateful hour stiffened and reached the sky
Like a tree it now binds all existence in its branches
I am the cause of universal distress
A certain knight called Moses secretly fears me
From this fateful hour hours pass by upward like my head
And you are bound by some chilly
By some frosty terror
It's only the snake-like world that changed-its dirty skin
For the moment
It is only I who sprouted from the Universe like the morning star
And the Universe blushed with envy and changed colors
It is only cowards eating their cowardice
And their non-existent strength
It is I speaking and burning
I won't be silent after all
And let the crowd go to the devil past redemption
I'll handle you in no time
And without much ado
And right at this moment
A tomcat shall peep at the neighborhood kitty through a chink
And two lovers
Shall stand by the first casket on hand
And kiss each other as I command


Untitled 

Half the morning's gone.
Coming down the hills
A strong and strapping wolf
Bit half the morning off
And in his heart it went
Up to the hills, to the wilds.
Every thing wept afterwards.
Up there in the hills, in the wilds
With wolves round a fire there is fun
The morn feeds itself to the flames
Not letting it die down.


Untitled 

I surmise the sun is wounding me
With its sharp malignant rays
I surmise the stars are healing me
I am the deity of dark cosmic space
A horned cow reveals a faithless goddess
Everything's turned against me the one true god
I created the world to tear my head off
Judges torture me for insignificant acts
I am disgusted by the souls who radiate nothing
Like a small nasty puppy puny death
Is approaching from afar
I don't know what to make of all these things
But I can't stand the sight of you you file of scum
You file of snails
Well hurry up in your slime
Because if I can turn my words into thunder
I can turn you into a pool of stagnant water
Now that I am in this crazy fervor of mine
I could do just about anything
So your stupid rotten your vain souls
Wouldn't stare at me with their stupid peaceful eyes
If you take women out of the equation
I don't even know what
These slimy creatures are for
What all their words are for
What their lectures are for
I demand and I want just as God rightfully wants
The immediate abolition of all things
Without a purpose and with no beauty
Without a purpose
And no soundness


 ---Portada original de Limonov. El poeta genocida.

13.9.13

"COSAS HOMBRE" Y YO


Acaba de salir el número 30 de COSAS HOMBRE  y allí pueden encontrar mi página de libros además de un montón de temas muy interesantes. Provecho.

12.9.13

Reseña a La sangre de la aurora, de Claudia Salazar Jiménez



Por Cecilia Palmeiro.


Abordando la pregunta de: ¿cómo narrar el horror (que conlleva a otras preguntas como ¿el horror es representable?), la novela indaga en la relación entre el lenguaje, cuerpo y política para establecer un puente crítico entre pasado y presente.

Relato de la "guerra popular" y del terrorismo de Estado desde el contraste de tres voces femeninas, minoritarias, la novela desglosa la Historia en tres relatos desde tres perspectivas en conflicto sin restar razón a ninguna, como  flujo de tres temporalidades diferenciales, discontinuas, que se encuentran en un punto del conflicto en el que a las tres les pasa lo mismo como víctimas del patriarcado (pasan del encierro al espanto, que es la sangre de la aurora). En ese punto las tres voces pasan a formar parte de una suerte de dispositivo colectivo de enunciación y se vuelve evidente el juego de nombres: M de Marcela, Melanie y Modesta, de mamacha, mamacita, mujeres (que junto con los pueblos originarios son siempre los que pagan el precio de la historia). Ese fermento femenino, la sangre de la aurora llega a convertirse, en cuanto fenómeno colectivo, en la sangre de la autora, que se inscribe así en una tradición de las oprimidas.

La novela de Salazar Jiménez nos invita a pensar la historia desde el cuerpo, y la política en relación con el deseo: qué es lo que lleva a Marcela a unirse a la lucha armada, qué es lo que lleva a Melanie a salir de la burbuja o a Modesta a querer estar sola. Lejos de una perspectiva realista o historicista, la novela apunta a crear una memoria del cuerpo reescribiendo la historia desde el punto de vista del deseo, con un sentido múltiple que fluye al ritmo de los actos extremos del cuerpo, según la estructura de la memoria individual que en esa articulación narrativa se vuelve colectiva y política.

El horror busca una forma de ser nombrado que se le resiste. El lenguaje llega a un límite en el que no puede dar cuenta de él: la extrema violencia muchas veces no aparece narrada sino poetizada. Fragmentos de ruinas de lenguaje, semejantes al Celine de las bombas y las onomatopeyas, emergen del fondo del relato para hacernos sentir en el cuerpo ese imposible proceso de significación. La ruptura que empieza por la sintaxis y termina por las palabras rasga el orden simbólico (así como los cuerpos) para que aparezca lo real: fragmentos de historia que se incrustan, sin elaboración, en la trama de la ficción. Así aparecen, en medio de esas ruinas, los toponímicos que indican la temporalidad histórica: Lucanamarca, Accomarca.

Esa ruptura de la linealidad del lenguaje transforma la página en una constelación de voces: la heteroglosia se manifiesta en los momentos de descontrol: cuando no hay narradora que pueda contar lo que pasa (los ataques). Porque justamente la literatura es capaz de contar como no lo puede hacer la historia, narrada siempre desde una voz única, objetiva.

Memoria femenina y minoritaria: la tradición de los oprimidos que no son los sujetos principales de la historia con mayúscula. Contra todo historicismo, la historia es un collage de fragmentos discontinuos en tiempos a distintas velocidades y en distintas direcciones. La discontinuidad era la característica principal de la historiografía materialista de Benjamin: aquella que focalizaba en las rupturas, los hiatos, los momentos disruptivos.

En esa línea entran también las víctimas habituales de todos los procesos históricos del Perú (y de América Latina): los pueblos originarios. Así, el relato de la perspectiva de Modesta no tiene siquiera su propia voz: se le habla en segunda persona.

Pero la novela no se detiene en una crítica o en la inscripción en una tradición; sutilmente formula también un programa en relación a la variante política que la lucha armada y la represión dejaban de lado: el orden del deseo.

El cuerpo aparece como "arma" para la transformación social en Marcela. Sobre el cuerpo del militante, Herbert Daniel decía :un angel exterminador de sexo exterminado (H. Daniel), una instancia táctica al servicio de una técnica política (M. Moreno). La novela se atreve a indagar en aquello que de deseo había en la lucha armada, así como de voluntad de poder.

Esa separación del rumbo objetivo de la historia (un sendero luminoso hacia la revolución) respecto de los afectos fue uno de los problemas fundamentales de la lucha armada. En cuanto al cuerpo, su política era tan reaccionaria como la del Estado militar.

En ese punto, la novela propone otra forma de pensar el cuerpo en relación con la política: la sexualidad disidente y formas de vida alternativas como micropolítica de transformación.

"Que me explote la música en el cuerpo antes que una bomba". (42) Los fragmentos poéticos aparecen también en el baile y el sexo, en los movimientos extremos del cuerpo. La sangre de la aurora tiene encriptada una salida de ese mundo, justamente en la fusión de los tres discursos principales: el delirio que mezcla la fiesta con la revolución: “clandestinidad alegre”. Erotización de la política. Esa sería la verdadera microrevolución.


El texto también husmea la construcción discursiva del sentido común que apoyaba a los militares por el miedo a los terrucos, cómo se manipulan las noticias, cómo se forma la opinión pública y el pánico social.  Pero también sobre cómo se forman discursividades a partir de lecturas de textos "sagrados" de Marx, Lenin, o Mao,  implícitamente Mariátegui: la política como efecto de (mala) lectura (bovarismo). En ese sentido es una novela sobre cómo el orden del discurso afecta el de los cuerpos, que apunta a pensar en una transformación inversa: cómo hacer para que el orden de los cuerpos transforme el orden del discurso político pero también de la literatura, para hacerle dar una nueva vuelta de tuerca y llevar la literatura, una vez más, a potenciar esa transformación en el plano del cuerpo.

---Tomado de Letras S5.

ATREVIMIENTOS SOBRE EL SILENCIO MÍSTICO DE IBN ARABI Y EL SILENCIO POÉTICO





Hay palabras que no decimos 
y que ponemos sin decirlas en las cosas.
Roberto Juarroz


Gracias a un correcto y equilibrado vendedor de libros, tengo en mis manos desde hace unos días las deliciosas Contemplaciones, del místico murciano Ibn Arabi (s. XI). Es imposible reseñar para mí todo el libro, pues cada línea, cada oración tiene un sentido oculto y uno manifiesto, o así lo parece. Pero llamó mi atención –con respecto a la poesía--, un capítulo titulado:

“Contemplación de la luz a la salida de la estrella del silencio” (el libro está traducido del árabe al inglés).

El acápite empieza con una contradictio singular: “Dios mes hizo contemplar la luz del silencio al aparecer la estrella de la negación y me dejó sin habla. No obstante, no quedó un solo lugar en el universo en el cual no estuviera inscrita mi palabra”.

Asimismo, la poesía invade cada espacio del mundo manifestado, hasta el más infame; pero hay que decirlo: la poesía que allí se esconde está dada solo para quienes han contemplado la poesía desde la negación de ella misma.

“El silencio no es otra cosa que tú mismo, aunque no se refiera a ti”.

Reconozco que se me escapa el sentido general de la frase. ¿El silencio puede referirse a algo, o más bien es una supresión frente a algo? En cualquier caso, el silencio siempre está con el poeta, es el papel de arroz donde el poeta inscribe su palabra aunque esta no diga nada (que -¡inquietos!- es distinto a estar en silencio).

“Tú eres el lugar de mi mirada y eres mi atributo. No hables, pues, sino cuando te mire. Siempre estoy mirándote, por tanto, habla a la gente siempre, pero sin hablar”.

La brillante oscuridad de estas palabras me rebasa. El que habla (el poeta) es su mirada y su atributo, siendo así un perfecto instrumento, cómo advertirle: “no hables sino cuando te mire”, y en seguida revelarle: “Siempre estoy mirándote”. ¿Cuál es la finalidad de esta ruptura lógica?

Ok. Poder dirigirte a la gente sin hablar, es posible, pero, ¿ahí queda todo? Y entonces es que viene la frase ardua y reveladora:

“Mi silencio es el aspecto exterior de tu existencia y de tu ser”, y todavía más:

“En el silencio se cifra tu existencia y en la articulación de la palabra, tu inexistencia”

Y uno tendería a trasladar ello a términos poéticos de esta forma: la existencia de la poesía tiene su base en el silencio. En el decir, toda poesía se abandona aunque sea un poco a la inexistencia (pues entra al mundo manifestado que por definición es limitado).

Pero hay una vuelca de tuerca final:

“No calla quien calla; solamente calla quien no calla”.

Y el remate final del capítulo es excepcional:

“Si guardas silencio, todo encontrará su camino por tu guía; mas si hablas, todo se extraviará por ti. Álzate por encima de los límites para develarte y conocerte”.

¿No es, acaso, la poesía, ese intento inútil de elevarse para develar y dejar conocer?


---Ibn Arabi. 


6.9.13

PETER GREENAWAY: LAS LIMITACIONES DEL CINE, BORGES, CONTRA LAS HISTORIAS, EL NUEVO CINE QUE IMAGINA...




-Usted dice que las películas no son libros. Pero tampoco son pinturas. ¿Cree que su mirada sobre el futuro hacia un cine necesariamente no narrativo podría estar sesgada por su formación de artista plástico?

-Puede que esté siendo prejuicioso por mi entrenamiento como pintor, pero sigo creyendo que el cine debería comunicar a través de imágenes y no a través de textos. Las películas más grandes de los últimos quince años fueron El Señor de los Anillos y Harry Potter, que no son películas, ¡son libros ilustrados! Tenemos un cine de conductores en lugar de compositores; la mayoría de los directores de cine son manos contratadas trabajando sobre el material de otro. Debería ser como en la pintura, en la que hay una persona haciéndose responsable de su visión subjetiva. Las películas de Hollywood están hechas por comités y todo está ligado al dinero: cuanto más dinero va para la película, menos control tenés. Una película mía cuesta, en promedio, cerca de 3 millones de euros, y yo estoy totalmente en control. Además, ¿para qué uno querría contar una historia? Seguramente puedas resumir la historia de una película que te guste en una frase, pero después de eso, se acabó. Recordarás un fenómeno audiovisual particular, la relación de una línea con un paisaje, un color con una sensación particular, un ruido. Una experiencia cinematográfica particular. La historia es solamente pegamento, es cemento que une ladrillos, nada más, uno se olvida que está ahí.

-Insiste en eliminar la narrativa del cine, pero la palabra aparece como elemento clave en algunas de sus películas, como Escrito en el cuerpo o la reciente Just in Time. ¿Cómo explica esta contradicción?

-Si algo te pica, hay que rascar. Necesitaba sacarlo de mi sistema, y para eso hay que atravesarlo. ¡Quiero decirles estas cosas! Quiero que se cuestionen sobre la incidencia del texto en las imágenes. Pero en Just in Time introduzco el texto de forma muy perversa porque no les doy tiempo de leer nada, ¿cierto? Vos sos un miembro de mi público ideal por haber percibido esto, quiero que sigas el juego que estoy proponiendo. Quiero que todos se pregunten sobre la palabra en el cine.

-En Just in Time usted resume dos mil años de historia valiéndose del texto que atraviesa las imágenes más la voz en off, pero asegura que la palabra no es más que un recurso para alertar al espectador sobre la peligrosidad de la palabra. ¿Cómo lo haría sin palabras? ¿Cómo se cuenta una historia sin contar una historia?

-Yo siempre creí que no existe la historia como tal, sólo hay historiadores, y los historiadores son subjetivos, todos tienen su visión o interés particular. El mejor historiador de Inglaterra fue Edward Gibbon, que escribió Historia de la Decadencia y Caída del Imperio Romano, aunque, en realidad, estaba hablando de la decadencia y la caída del imperio inglés. Roma no le interesaba en lo más mínimo, pero él la veía como un paradigma para analizar algo diferente. Entonces, no hay historia, hay historiadores, y la mayoría de los historiadores sospechan de la imagen y se basan en textos. Sienten, vaya uno a saber por qué, que de alguna forma el texto tiene más autoridad que las imágenes, lo cual es completamente falso. Deberíamos recordar eso al hablar sobre la manifestación y representación de todos los personajes históricos y preguntarnos: ¿esta mujer realmente existió? ¿Este hombre hizo eso realmente? La mayoría de la gente está interesada en la mitología, no en la historia. Un buen ejemplo es Enrique VIII. Tuvo seis esposas y Ana Bolena fue su amante, y la mayoría de la gente está fascinada con eso, pero lo verdaderamente importante sobre él es que rompió con Roma. Inglaterra fue la primera gran nación europea que mandó a cagar al Vaticano y dijo: "El Papa es un idiota". Ése fue el aporte de Enrique VIII a la historia inglesa y no su affaire con Ana Bolena. Pero nos fascina mucho más la mitología que la historia.

Un cine maleable.

-Si el 3D es estúpido, ¿cuáles son esas formas interesantes que usted encuentra para explorar la tridimensionalidad?

-El 3D todavía utiliza la singularidad aburrida de un cuadro. Pero vos no me ves a mí en un cuadro ni yo te veo a vos en un cuadro. Un cuadro es una condolencia de confort que hemos llegado a utilizar por un montón de razones insensibles. Durante largo tiempo he estado experimentando con el cine de inmersión arquitectónica, en el que usamos muchísimos cuadros. La habilidad de entender el espacio -la forma en la que tú y yo vemos el mundo- puede ser explorada mucho mejor de esa forma que utilizando los anteojos 3D. El 3D sigue ciñéndonos a un rectángulo. Propongo que exploremos un mundo tridimensional pero con pantallas múltiples, no en la singularidad de todo el mundo metido en un solo rectángulo.

-¿A qué se refiere cuando habla de realizar "cine en tiempo presente"?

-Uno de los privilegios más importantes que aporta la revolución tecnológica es la mutabilidad. Puedo transformar un website en una ópera, una ópera en una película, una película en una librería virtual, y así. Podemos ir y venir con facilidad a través de los distintos medios, cosa que jamás sucedió antes. Eso es algo que deberíamos explotar y manipular. El cine, entonces, es solamente un fragmento mínimo de un gran espectro de la actividad de un mundo visual que hoy controlamos completamente. Hacer cine en tiempo presente es hacer cine tan maleable como la televisión: significa que puedo mostrarte una película un lunes pero puedo recortarla y rehacerla para el martes, para el miércoles, para el jueves. Imprimamos la dinámica de una conversación viva, animada. Sé que esto va a ser horrible para los distribuidores de cine. "¿Qué es esto, señor Greenaway?", me van a preguntar. Pero creo que la mutabilidad se ha vuelto parte de nuestra esencia. La habilidad de representarse a uno mismo de maneras múltiples está al alcance de nuestra mano ahora, la capacidad de la revolución digital para transformar la alfabetización visual es extraordinaria. ¿Quién está usándola realmente? Un video promedio de YouTube es mucho más interesante que lo que está haciendo Scorsese.

-¿El futuro del cine, entonces, está decididamente afuera de las salas de cine?

-Sí, es evidente, porque siempre una novedad audiovisual superó a lo que existía anteriormente. Del siglo XV al XVIII la excitación audiovisual estaba en la ópera, pero la ópera murió en 1914 cuando arrancó el cine. El nuevo medio reemplazó al viejo. Por eso creo que lo próximo va a ser mucho más interesante que el cine, va a hacer que Star Wars se vea como una ópera del siglo XVII. Pero hay que llegar a eso, y mi argumento es: a no ser que le digas a la gente que algo está roto, no van a tratar de arreglarlo. La gente es terriblemente nostálgica, los festivales de cine están llenos de nostálgicos. El Festival de Cannes es una pérdida de tiempo. Hay más de 5 mil festivales de cine en Europa y hay solamente 365 días en el año. El exceso crea un colapso. Toda esta actividad masiva en torno a un medio arcaico va a desaparecer en los próximos tres o cuatro años.

Sin cara.

En una de sus pausas, Greenaway reflexiona un segundo y bromea: "¿Ya he sido lo suficientemente pesimista?", y entonces hace un switch y pasa a hablar del futuro, de sus proyectos concretos para los próximos años. Sorprende escuchar que su mira está puesta en Sudamérica, específicamente en la Argentina. Sorprende porque minutos antes, mientras se lo escuchaba despotricar sobre el psicoanálisis -"una práctica producto de la imaginación altamente subjetiva de un señor judío muy aburrido que vivió en un tiempo particular con fetiches más particulares todavía"- y su absurda vigencia en el Río de la Plata, interrumpió para soltar un comentario incluso más cáustico: "Ya no hay Freud, ni nada. Todos estamos solos ahora. Todos somos ateos, al menos en Europa. El Vaticano se dio por vencido en Europa, ahora se concentra en Sudamérica, donde todavía son estúpidamente supersticiosos y estúpidamente creen. Como en África".

Lo cierto es que, a pesar de esa estupidez imperante, Greenaway tiene planeado viajar próximamente a Argentina para filmar un largometraje sobre el pintor neerlandés Jerónimo Bosch. También tiene planeado hacer una película basada en un cuento inédito e inconcluso de Jorge Luis Borges, a quien admira profundamente y a quien considera un incomprendido.


"El cuento se llama `La puta sin cara` y narra un drama político. Revela lo que Borges pensaba de Argentina, su orientación política de extrema derecha -dice-. Hay ciertas razones que él tuvo para tener esa ideología. Admiro a Borges enormemente y siento que su reputación política ha sido manchada porque fue un incomprendido. Era antiperonista. Todos votaron por Perón, que era un tirano idiota. Porque era popular se cree que era bueno. Borges critica a la democracia y fue un incomprendido. Sócrates tomó la cicuta en el 300 antes de Cristo porque estaba en contra de la democracia, porque dijo que la democracia funcionaría sólo si la gente sabe cómo ser democrática. Pero la mayoría de la gente está tan mal informada que ¿cómo van a poder tomar decisiones políticas? Y esa fue la razón por la que Perón y su mujer fueron tan poderosos durante tanto tiempo en Argentina. Y todavía lo son".

---Tomado de El País de Uruguay.

DOS HALLAZGOS DISÍMILES PERO MUY CURIOSOS

Como ya deben saber, En la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de Argentina se ha hallado un texto de Borges que es un final alternativo a uno de sus cuentos más celebrados: "Tema del traidor y del héroe". Aquí la vista:



En la selva peruana, por otro lado, se ha hallado una "construcción" extraña hecha por algún insecto selvático, probablemente una suerte de polilla desconocida. Véanla:




Si bien la relación entre ambos hallazgos es ostensiblemente débil, no podemos dejar de relacionarlos de algún modo. La circularidad casi perfecta y su estructura determinada acercan esta extrañeza de la naturaleza a las estructuras literarias que Borges nos regaló para siempre.

Si bien se sabe el origen y el fin del manuscrito, breve, de Borges; en el caso de la construcción natural hallada en nuestra selva estimo que no pasará mucho tiempo hasta que se descubra qué animal fue capaz de erigir esta estructura y con qué fines (se supone que para defender los huevecillos del insecto).

3.9.13

DE MI CORREO: ¿SABES DÓNDE ESTARÁ LA LIBRERÍA MÁS GRANDE DEL PERÚ?

“Estimado compañero de prensa, bien agradeceré la difusión de este link en red a través  de su medio,  luego enviaremos otro vídeo de intriga  y finalmente una nota de prensa sobre el evento de presentación donde estarán invitados a participar con su debida acreditación y confirmación de este correo.

 De colgar el vídeo agradeceré me adjunten el link .

Saludos ,
Adjunto el link.”

Librería Ibero


2.9.13

Cohen: el exitoso cantor de la derrota




Leonard Cohen (Canadá, 1934) es uno de los cantautores más singulares que ha dado la música moderna en las últimas cuatro décadas. Su voz cavernosa, profunda y de una rara melancolía ha encandilado a miles de chicas y chicos en todo el mundo, pero también ha generado la admiración de monstruos del rock como Peter Gabriel, Sting, Elton John y Bono.


I was born
I had no choice
I was born with the gift
of a golden voice

(“Tower of Song”)



Según Silvie Simmons, la autora de la voluminosa biografía (Soy tu hombre, la vida de Leonard Cohen. Lumen, 2012), el autor de “I’m Your Man” y tantas otras canciones de las que se han hecho decenas de versiones, es:

“Un hombre cortés, elegante, de modales tradicionales (…) Por naturaleza es un hombre reservado, más bien tímido, pero cuando hay que ser punzante se calza las espuelas con dignidad y humor”.

Tal vez algunos no sepan que antes de ponerse a publicar los álbumes que lo han hecho famoso, Cohen se inició como narrador, con la novela “The Favourite Game”, para luego iniciar una carrera poética más interesante, con su medianamente elogiado poemario “The Spice Box of Earth”. Pero sea en literatura o en su música, hay tres temas que nunca lo han abandonado: la depresión, el amor/desamor, y la desesperanza frente a un mundo que se derrumba ante sus ojos.


El seductor desenmascarado

Parece que el Judaísmo, religión que profesó Cohen desde su temprana infancia, y luego el abrazo fortísimo que dio al budismo zen, no le impidieron tener una relación muy especial con las mujeres. Todos coinciden en que las tenía a la mano cuando quería, y no desperdiciaba oportunidad de acostarse con una bella mujer si es que su estado de ánimo (fue depresivo durante décadas) se lo permitía.

Pero la verdad es siempre más cruda. Cohen era incapaz de establecer una relación medianamente estable con mujer alguna, ni siquiera con las que amaba o pensaba que amaba. A lo mucho, algunas de las más importantes en su vida han quedado plasmadas en una oscura canción de amor que probablemente perdurará. Este rasgo parece acompañarlo hasta el presente, cuando bordea los setenta años de edad, ha dejado atrás todas las drogas naturales y sintéticas que usó cuando creaba (y cuando no, también), y su narcisista pesimismo y sus tendencias depresivas han dado paso a una calma llena de dignidad.


¿Cuándo se convirtió en lo que es?

Dado que hacer una carrera internacional como literato le demandaba un desgaste físico y emocional extraordinarios, Cohen vio en la grabación musicalizada de sus poemas una oportunidad para ampliar su radio de influencia como intelectual y creador, y de paso incrementar sus exiguas arcas. Esto, para algunos, se decidió en 1965, para otros en 1967, aunque se sabe que el cantante ya hablaba de grabar un disco en 1960.

Sea como fuere, parece haber sido determinante para dar ese paso la relación de dependencia amorosa que estableció Cohen con Nico, la cantante de The Velvet Undergroud y engreída del genial Andy Wharhol, a quienes conoció en Greenwich Village en los años 60. A decir verdad, LC se sentía más que apocado entre tanto talento y glamour, y no pudo otra cosa que establecer una débil amistad con otro judío maravilloso, Lou Reed, y amar platónicamente a la inalcanzable Nico.

Este fracaso amoroso con la cantante fue el detonante de una larga lista de canciones hermosas y desesperadas que luego irían a parar a su primer álbum, publicado por Columbia Records a fines de 1967: “Canciones de Leonard Cohen”. En el ínterin de la producción de este disco, consiguió conquistar nada menos que a la cantante Joni Mitchell, aunque su relación amorosa tipo maestro-alumna, se desvaneció rápidamente cuando Mitchell supuestamente descubrió que muchas de las frases de sus canciones Cohen las extraía de libros de Camus y de textos orientales. “Además, es un poeta de tocador”, le confesó a una amiga antes de dejar a nuestro héroe una vez más derrotado.


El amargo aprendizaje del triunfo


Decepcionado consigo mismo, y con el mundo, Cohen no tuvo mejor idea que tomar como maestro espiritual a un monje zen llamado Roshi, quien encaminó en algo la turbación y falta de perspectivas del futuro ídolo. A esto hay que agregar que los siguientes discos que grabó Cohen no tuvieron una buena respuesta crítica y tampoco de ventas en los EE. UU., aunque hoy son muy venerados. Los setenta fue una década cruenta para Leonard Cohen, tuvo que refugiarse en las presentaciones en vivo para no languidecer, y su vida amorosa seguía siendo una montaña rusa imparable.

Para colmo, sus relaciones con la gente más conocida de su medio eran fatales. Con Bob Dylan tuvo un desencuentro famoso en el que casi hablaron en clave y con algo de hostilidad. Nico le había cerrado todas las puertas y ni siquiera contestaba sus llamadas. Y hasta la famosa Judy Collins, que tanto había hecho por su carrera en sus inicios, se mostraba distante. En cuanto al público, cuando podía lo abucheaba y hasta en una oportunidad un loco intentó asesinarlo.

Sin embargo, Cohen tenía que cumplir con cuatro álbumes ya pactados con Columbia, así que no le quedaba más que acudir a los antidepresivos de la época y ponerse a trabajar. A mediados de la década su compromiso estaba cumplido, aunque seguía siendo poco aceptado en Estados Unidos. Se estima que los 70 fueron los años en que el estilo y la forma de entender la música por parte de Leonard Cohen se forjaron, y eso definitivamente iba a dar sus frutos, incluso si el mismo cantautor no pensaba lo mismo sobre su obra en ese momento. Por fortuna, la década siguiente confirmó esta teoría.


Ochenta formas de homenaje

Los 80 se abrieron con un más que aceptable documental titulado “Song of Leonard Cohen”, filmado por Harry Rasky. Los conciertos en Europa se multiplicaron y la leyenda de cantante de culto empezó a erigirse cada vez más sólida. Cohen parecía haber aceptado que el público estadounidense o no lo entendía o simplemente no estaba interesado en lo que hacía. A esto ayudó mucho un largo retiro de cuatro años al monasterio Mount Baldy, donde se puso al servicio del monje Roshi, quien templó su ánimo y le enseñó la vida realmente dura que requería una verdadera espiritualidad.

Mientras tanto, una gran legión de jóvenes talentos comenzaban a escuchar sus canciones y admirarlo. Entre ellos el cantante de Pixies, Nick Cave, Ian McCulloch, el grupo dark Sisters of Mercy, Eric Clapton, hasta Iggy Pop hablaba bien de él.    

En el 88’ la aparición de su disco más famoso, “I’m Your Man”, marcó un cambio de paradigma en su música y en él mismo. Sus fans ahora eran los jóvenes, su oscuridad y sarcasmo iniciales se hicieron más amables sin dejar de ser auténticos, y su música se había modernizado en el buen sentido. Por primera vez, todo fueron aciertos para Cohen. Incluso llegó a vender 300,000 copias en EE. UU, todo un record si comparamos con las vergonzosas cifras de venta en dicho país de sus discos anteriores. Revela el cantante para una revista de entonces:

“Por lo que se refiere a mi supuesta carrera, ciertamente fue un renacimiento. Pero era difícil considerarlo un renacimiento desde el punto de vista personal, ya que se hizo en las habituales condiciones deprimentes y malsanas”.

Ya se ve que Cohen no había superado aún los viejos errores y vicios de juventud, ni siquiera al conseguir empatarse con la hermosa actriz de “Corazonada”, de Coppola, y “La mano que mece la cuna”: Rebecca de Mornay.


Los 90 y la consagración musical y espiritual

Su desaliento casi invencible no impidió que la notable revista francesa “Les Inrockuptibles” prepare en 1990 un álbum de homenaje a Leonard Cohen, titulado “Soy tu fan”. En es disco cantaran sus temas los mejores cantantes y grupos del momento. Allí estuvieron Black Francis (Pixies), Nick Cave, R. E. M., James, Lloyd Cole, Ian McCulloch y nada menos que el genial John Cale, quien interpretó un cover notable de su canción “Hallelujah”.

Hubo más. Tres de las canciones de su álbum de 1992, “The Future”, se incluyeron como banda sonora en “Asesinos por naturaleza”, de Oliver Stone: “Anthem”, “The Future” y “Waiting for the Miracle”. La crítica musical estadounidense que tantas veces lo había vapuleado, ahora lo comparaba con Bertolt Brecht, las giras mundiales bordeaban la centena de presentaciones y fue nombrado por el gobierno de Canadá como miembro del Salón de la Fama de la Música Canadiense y oficial de la Orden de Canadá. Cualquier cosa que significara ello, sonaba realmente importante.

Paralelamente, publicó una antología de sus poemas y una novela de bastante éxito entre sus fans; aunque no creemos ser mezquinos al decir que el fuerte de LC estaba en sus pesimistas y depresivas canciones con esa ironía tan especial que destilaban. En cuanto a lo espiritual, fue ordenado oficialmente monje zen, por su maestro Roshi, en 1996. Ello no le impidió experimentar en pleno encierro espiritual en el monasterio, con sintetizadores que intentaban imitar el sonido de “un altavoz roto que hubiera sobrevivido a la destrucción del cosmos, llena simplemente de una especie de absurda esperanza de regeneración”. No podía con su genio.

Hacia fines de los 90, Cohen deserta de su profesión zen y se aparta de la vida monástica. Pero no, como se esperaría, para ponerse a componer y “tirar” como loco, sino para enredarse en las calculadas claridades de un tal Ramesh, un monje hinduista de la escuela advaita que, millonario él, daba de vez en cuando conferencias gratuitas en su primorosa residencia de Bombay, en las que hablaba a sus discípulos --Cohen en primera fila- de abstrusas categorías metafísicas hinduistas, con la suficiencia y el paternalismo con que el gerente general de una transnacional habla de vez en cuando a sus trabajadores más aplicados.

Por supuesto, esta espiritualidad para algunos de dudoso peso, impregnó todos los álbumes que publicó Cohen del 2000 para adelante, aunque hay canciones que son simplemente lecciones de honestidad y desapego. Pero también es cierto que el último Cohen ha sido colmado de elogios, reconocimientos, medallas, premios y homenajes musicales a lo largo de todo el planeta, que según los más entendidos, rebasan el medio centenar.

Es como si la voz siempre oscura, sugerente y cavernosa de LC hubiera balanceado un cierto aligeramiento de sus letras.

Coda

El año pasado un Leonard Cohen sosegado, humilde pero rico en experiencias recibió el Premio Príncipe de Asturias con un discurso realmente notable. Las fronteras entre su obra musical y su obra literaria habían desaparecido o eso parecía. Era un hombre de letras, un paladín de la cultura con nietos a quien adorar y muchos buenos recuerdos amorosos que rememorar.

Todo ello tuvo una síntesis casi hegeliana pero sobre todo feliz el 31 de enero de este año, cuando se publicó “Old Ideas”, un disco donde lo espiritual y lo erótico van de la mano, aunque hay cierto nada desagradable énfasis en lo religioso. Con este disco, Cohen, el pesimista, el desesperanzado, el sarcástico de la oscuridad, se terminaba de convertir en el hombre de éxito que siempre quiso ser. Sin abandonar en lo esencial sus visiones y derrotistas ideales. Todo un hombre.

  
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Nacido con traje


Cuando estoy contigo
Quisiera ser la clase de héroe
Que quería ser
Cuando tenía siete años
Un hombre perfecto
Que mata


---Cohen. 
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