16.3.14

¿QUÉ PASÓ CON DON RICARDO GONZÁLEZ VIGIL?

En una entrevista de enero de este año, una algo despistada periodista afirma que RGV es algo así como "el crítico entre los críticos". Cierto. Mejor dicho, cierto hasta que la administración actual de El Comercio entrara, cuales bárbaros Atilas, a hacer desbarajuste y medio a nivel político y cultural en el antaño moderado y abierto diario de la época de Alejo Miró Quesada.

¿Por qué digo esto? Porque a partir de ese momento la óptica de RGV fue cambiando paulatina pero radicalmente, sobre todo en poesía y narrativa. Esto se percibe de una manera cuasi obscena en el prólogo a su antología de cuentos peruanos publicada por Petroperú, donde excluye a narradores de trayectoria y reconocimiento internacional, como Alonso Cueto, Iván Thays y, sobre todo, Ricardo Sumalavia (gran difusor del cuento breve peruano y creador él mismo de piezas antologables).

Pero no es solo eso, en el prólogo al libro de marras que trae horrores ortográficos en algunos cuentos, como uno de Daniel Alarcón, RGV sugiere la existencia de mafias literarias que se han apropiado de la internalización de los escritores peruanos (????) y habla nuevamente del añejo asunto ese de los "andinos" y "criollos" que la verdad ha sido superado por ambos bandos: si no preguntemos a Miguel Gutiérrez, que publica ahora con editoriales transnacionales -combativamente, como siempre- :)

Sin embargo, no son solo Fernando Ampuero, a quien RGV siempre reseñaba sus libros, y sus supuestos y reales amigos los defenestrados del ahora indeseable parnaso comercial (o sea, de El Comercio) que regenta el crítico. También, insospechadamente, los amigos de Hora Zero han sufrido a causa de la extraña metamorfosis de González-Vigil.

Si me equivoco me corrigen por favor, pero tanto la reedición de su notable Cementerio General, como la publicación de Aquí sobra la eternidad, no han merecido de parte de RGV ni siquiera una mención en sus poco a poco devaluados "recuentos del año". Además, no dudó en hacerle una reseña superficial pero "elogiosa" al complejísimo Splendor, de Enrique Verástegui.

Esto contrasta con el trato superlativo que daba RGV en El Comercio al grupo poético más importante de mitad del siglo veinte. Esto durante la administración anterior --donde la fujimorista MMMQ no tenía absolutamente nada que ver con publicaciones y suplementos-- y desde muchos años atrás; y ha ido arreciando la invisibilización de HZ en el diario a partir de la asunción de la dirección por el incalificable Fritz Du Bois.

Sin ánimo de entrar a más detalles políticos, creo que es evidente que RGV se ha amoldado inmisericordemente a sus nuevos empleadores, lo cual no se condice con la rigurosidad y la apertura que el ya veterano crítico y profesor tenía ganadas.

Nunca es tarde para enmendar el camino, sin embargo.

---RGV.

6 comentarios:

  1. Ruiz Ortega en su blog17.3.14

    Una revista que solo apueste a quedar bien con el personal, tarde o temprano desaparecerá. En este sentido, la entrevista de Jorge Ramos a Ricardo Sumalavia nos entrega una involuntaria radiografía de cómo se maneja la literatura peruana, de cómo aún en ella perviven los sentimientos menores entre sus capos mayores. Digo involuntaria porque el autor no quiere ser polémico, por el contrario, en más de una respuesta se muestra suavecito, sedita. Pues bien, la pregunta relacionada con su no inclusión en las antologías del cuento peruano (1990-2000; 2001-2010) de González Vigil, llama mi atención.
    En lo personal, me encuentro a años luz de ser un seguidor de la poética de Sumalavia. No estamos ante un mal autor, para nada, sencillamente lo que escribe no conecta conmigo. Sin embargo, no puedo negar la importancia de su obra para no pocos escritores, en especial para los que ejercen la microficción. En este sentido, podría aseverar que se trata de un escritor referente, importante.
    Si GV no incluyó a Sumalavia en su antología del cuento peruano del último decenio del siglo anterior, podríamos pensar en un error de cálculo, en una chispoteada, en una no pensada omisión. Pero la figura cambia con la última edición del cuento peruano, en donde tampoco se le incluye. Esta última antología es, sin duda alguna, la más floja de todas las hechas por el crítico. Floja por el indudable tufillo amiguero que despedían sus páginas. En ella hubo de todo, menos criterio literario y valoración de trayectorias literarias. Y me resulta triste decirlo, porque sí he aprendido de GV, aprendí a no ser mezquino, a no mezclar al autor con la obra. Obviamente aprendí estas virtudes de GV cuando este era otra persona, mucho antes de ser el revanchista literario en que se ha convertido.

    ResponderEliminar
  2. Anónimo17.3.14

    No sé cómo te permites reproducir en tu blog comentarios altisonantes e insultantes como llamar a Ricardo "revanchista literario". Realmente esto le quita rigor a tu sitio.

    Jerónimo.

    ResponderEliminar
  3. Lo único que podría quitarle rigor a este blog es censurar opiniones a favor o en contra de lo planteado. Si Ruiz Ortega, en su propio blog, ha calificado así a RGV, sus razones tendrá y yo puedo entender parte de su desazón para con el crítico, por ello accedo a publicar su comentario (que, por lo demás, no creo que él mismo lo haya enviado).

    Si tienes algo más que reclamar, por favor hazlo en su blog; el mío tiene reglas claras y pocas, y lo único que está prohibido acá es el insulto y la acusación sin pruebas. Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Anónimo20.3.14

    Debió copiarse el post íntegro del blog de Ruiz Ortega sobre este caso, pues así como aparece acá pareciera que Ruiz Ortega está hablando mal de la revista Umbral (en donde sale una entrevista de Jorge Ramos Cabezas a Sumalavia, y que no es en absoluto la entrevista a la que hace mención Coral en el post), cuando ocurre todo lo contrario.

    ResponderEliminar
  5. Anónimo20.3.14

    Aquí el post completo de Gabriel Ruiz Ortega, en donde señala de forma tácita que precisamente una de las bondades de la revista Umbral es ser polémica u ofrecer un dato revelador, gracias a la entrevista a Sumalavia. Revista recomendada, entonces.

    (post del jueves 6 de marzo de 2014)
    He tenido que levantarme temprano. Un buen duchazo más una Pilsen en lata, recursos fundamentales para desperezar a cualquiera.

    Y así, despierto y en mis capacidades intelectuales y emocionales abro la librería, puesto que esta mañana harán una especie de reportaje en vivo sobre la situación del Boulevard de la Cultura Quilca.

    Mientras tanto, mientras espero la llegada de los periodistas, me pongo a revisar algunas revistas.

    Llama mi atención el segundo número de la revista de literatura fantástica Umbral.

    Sin duda, se trata de un buen número, que como tal no es libre de caídas, en especial cuando esperas más de quienes deberías esperar más, tal y como vemos en el ensayo de José Guich sobre Clemente Palma. En cambio, los ensayos de Nehemías Vega, Elton Honores, Marcelo Novoa (sobre la literatura fantástica chilena actual) y Juana Prado proyectan suficientes luces que marcan la diferencia y que refuerzan mi impresión de que cualquiera no estudia lo fantástico y sus variantes.

    Ahora, saludo la publicación del cuento “Oxiuros” de Jorge Casillas, uno de los más talentosos narradores peruanos últimos, al que tenemos que empezar a leer, porque leyendo autores como él, podemos decir que la ficción fantástica que se escribe entre nosotros marcha por buen camino.

    Una revista tiene que ofrecer polémica o en todo caso un dato revelador. Una revista que solo apueste a quedar bien con el personal, tarde o temprano desaparecerá. En este sentido, la entrevista de Jorge Ramos a Ricardo Sumalavia nos entrega una involuntaria radiografía de cómo se maneja la literatura peruana, de cómo aún en ella perviven los sentimientos menores entre sus capos mayores. Digo involuntaria porque el autor no quiere ser polémico, por el contrario, en más de una respuesta se muestra suavecito, sedita. Pues bien, la pregunta relacionada con su no inclusión en las antologías del cuento peruano (1990-2000; 2001-2010) de González Vigil, llama mi atención.

    En lo personal, me encuentro a años luz de ser un seguidor de la poética de Sumalavia. No estamos ante un mal autor, para nada, sencillamente lo que escribe no conecta conmigo. Sin embargo, no puedo negar la importancia de su obra para no pocos escritores, en especial para los que ejercen la microficción. En este sentido, podría aseverar que se trata de un escritor referente, importante.

    Si GV no incluyó a Sumalavia en su antología del cuento peruano del último decenio del siglo anterior, podríamos pensar en un error de cálculo, en una chispoteada, en una no pensada omisión. Pero la figura cambia con la última edición del cuento peruano, en donde tampoco se le incluye. Esta última antología es, sin duda alguna, la más floja de todas las hechas por el crítico. Floja por el indudable tufillo amiguero que despedían sus páginas. En ella hubo de todo, menos criterio literario y valoración de trayectorias literarias. Y me resulta triste decirlo, porque sí he aprendido de GV, aprendí a no ser mezquino, a no mezclar al autor con la obra. Obviamente aprendí estas virtudes de GV cuando este era otra persona, mucho antes de ser el revanchista literario en que se ha convertido.

    http://la-fortaleza-de-la-soledad.blogspot.com/2014/03/16.html


    Comité Editor de Umbral. Revista Peruana de Literatura Fantástica

    ResponderEliminar
  6. Servidos con el cherry señores de la revista UMBRAL. alas y buen viento polémico.

    ResponderEliminar

di lo que puedas

Se produjo un error en este gadget.