7.4.14

LAS TARAS DE UN CRÍTICO DE POESÍA




Los  críticos literarios, como todos los mortales, escriben desde una posición ideológica, desde una idea de lo que es literario y de lo que no lo es, desde unas preferencias y aversiones personales, y, finalmente, desde unos intereses que determinan qué es bueno resaltar y qué invisibilizar. Todo ello basado en el prestigio del crítico o en su aceptación mediática (sea en blogs, Facebook u otras herramientas de ese tipo).

Ahora bien, lo que tiene que hacer el lector es simplemente reemplazar “crítico literario” por crítico de poesía y “literatura” por poesía, para tener un diagnóstico sencillo y certero de lo que está pasando ahora con la crítica de poesía en el Perú.

Un problema inicial es que se tiene por inevitables aquellas taras que condicionan la lectura del crítico de poesía. El gusto, las afinidades amicales, los intereses, de una manera cínica y vulgar, se toman como “inevitables” y se afirma que todos los críticos actúan condicionados de la misma manera.

En realidad de lo que se trata no es de negar estas condicionantes inherentes al ser humano (humanos demasiado humanos somos); pero tampoco es cuestión de aceptarlas resignadamente. Los críticos, si bien mortales como todos, por lo menos tendrían que intentar superarlas y acercarnos a una cierta objetividad, una mínima objetividad.

Infortunadamente, nada de esto interesa a los críticos de poesía actuales. Escudados por la idea de que una objetividad absoluta en poesía es imposible (como si la poesía fuera también un ejercicio absolutamente subjetivo), sostenidos por una opinión pública poética (en otro texto desarrollaré este pequeño concepto) dispuesta a aplaudir los facilismos de la crítica “implacable” y burlona, o aquella complaciente y amiguera, estos críticos se abandonan a su propia ineficacia convertida en virtud gracias al número de “likes” obtenidos por sus textos, o gracias a los comentarios temerosos –percibidos como “respetuosos”--con que llenan sus blogs.

¿Qué puede hacer frente a ello una persona que ejerza la crítica con una mínima intención honesta? Pues forjarse un camino solitario y firme. Los caminos largamente hollados se vuelven borrosos con el tiempo o se convierten en valles fangosos donde se estancan los sueños de construir mitos canónicos desde condicionantes que alegremente se asumieron solo porque favorecían intenciones extrapoéticas.

La poesía puede ser vista de muchas formas: instrumento de conocimiento, expresión de sentimientos, megaconstructo del lenguaje mismo, reflejo amplificado y crítico de la realidad, y más. Ninguna opción es, a priori, mejor que la otra, y tenemos ejemplos de excelente poesía bajo cualquiera de estas y otras opciones.

Tomando en cuenta esto último, ejercer cierto poder, medio evanescente, juzgando ejercicios poéticos desde una sola e irreductible visión de la poesía y de lo que debe ser su crítica, resulta una operación, a la larga, inútil, y en todo momento miserable.

Como de la poesía política de los sesenta, setenta y ochenta, ejercida también bajo la aceptación de condicionantes inflexibles y torpes, de este tipo de crítica de baja intensidad –pese al estentóreo volumen de las puyas e “ingeniosidades” en su ejercicio—muy poco quedará en pocos años. Lo lamentable es que cuando hablemos de este tipo de crítica en el futuro, estaremos hablando de gente valiosa en poesía que desperdició parte de su tiempo tratando de imponer en lugar de exponer, de beneficiar en lugar de acompañar la lectura de un texto, de invisibilizar en vez de criticar al (visto como) enemigo. Es tan frágil su aparentemente fuerte posición que, desde ahora, ya tienen nuestro risueño perdón.

Que los perdone la historia literaria no está en nuestro radio de acción. Lástima.

 

7 comentarios:

  1. Anónimo8.4.14

    Sr Coral

    Es una buena idea investigar la "opinión pública poética" en la medida que una de las herramientas de construcción de la misma No son los libros sino las Opiniones sobre los libros (likes, etc) y la búsqueda de aceptación.

    La opinión de por sí es falsa, pero es interesante saber cuáles son las fuentes, según su perspectiva, con las que se configura e instituye.

    saludos
    r

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  2. Anónimo8.4.14

    otra vez pidiendo peras al olmo, victor, eres incorregible.

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  3. JUTITO8.4.14

    ahahahaha, creo que muchos críticos de poesía estarán con el rabo entre las piernas.

    ;)

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  4. Anónimo9.4.14

    De la contradicción de las contradicciones, la contradicción de la poesía, borra las letras y después respíralas al amanecer cuando la luz te borra.

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  5. Anónimo9.4.14

    De entre los críticos de poesía en internet, el que me parece más claro y de más alto vuelo es el señor Jorge Frisancho. Y no porque me haya reseñado mi libro.

    Paulo.

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  6. Anónimo9.4.14

    Víctor, ¿por qué censuras los mensajes? Tanto miedo tienes. Escribí algo sobre Yrigoyen.

    Saludos,

    Jorge

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  7. Hola, Jorge. Ciertamente no fue por ningún miedo que decidí no poner tu comentario. Fue por un par de adjetivos fuertes que requieren alguna cita que pruebe lo que afirmas. Si puedes reelaborar tu comentario y ampliarlo, te ofrezco incluso publicarlo como un post. Saludos.

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