28.7.14

REPUBLICACIÓN DE INFORME SOBRE POESÍA DE LOS OCHENTA PUBLICADO EN "SOMOS" EN EL 2003

Como muchos de los lectores de este blog saben bien, hace más de una década publiqué en la revista SOMOS, dirigida entonces por Óscar Malca, un artículo sobre la poesía de los años 80, a pedido del entonces editor de la revista. Esta nota me trajo en su momento, y hasta mucho después, odios, rencillas, amenazas de muerte y una serie de improperios y censuras.

Se me acusó, entre otras cosas, de "soplón" --término que usan los delincuentes para señalar a quien revela actos delictivos o deshonestos de otra persona o grupo de personas--, agente de la CIA (jaja) y "traidor" (no se puede traicionar a gente que no tiene ninguna causa).

Como podrán leer en el artículo que publico en su integridad tal como fue publicado dentro de la serie "Las Décadas del Horror", en ningún momento califiqué a los hoy venerables poetas y mentores de Kloaka, de ser senderistas ni prosenderistas, nada más absurdo. Lo que dije en realidad sobre ellos está consignado en la nota y pueden leerlo ustedes mismos.






DÉCADAS DEL HORROR

(Revista Somos de El Comercio del 13-09-03)



JÓVENES DE OCHENTA
La bohemia universitaria limeña de los ochenta y el senderismo de cantina

Como última entrega de nuestra serie Las Décadas del Horror, en torno a los años de la violencia en el país, el informe final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, y a propósito de la aparición de sucesivos estudios sobre la literatura peruana que se produjo en ese tumultuoso contexto, presentamos un polémico análisis de ciertas versiones académicas publicadas alrededor del episodio senderista y el eco que tuvo en los círculos poéticos de entonces.

Escribe: VÍCTOR CORAL



Para nosotros la década de los ochenta se inicio en 1978. Fue con la publicación de “Perro Negro”, de quien es tal vez el más importante poeta de la generación: Mario Montalbetti. Decimos esto por que ese libro breve, sabio y lúdico marcó una nueva forma de entender el quehacer poético e imprimió un torrente de frescura a una generación setentera que se había ranciado con sus propuestas ideológicas populistas y sin correlato práctico, salvo estupendas excepciones.

El llamado movimiento subte en esos años estaba todavía en pañales, y pocos sino nadie, podían imaginar siquiera como iba a ser su irrupción a mediados de década. La poeta Carmen Ollé, por entonces terminaba de delimitar la frontera generacional con un libro, “Noches de Adrenalina”(1981), que por si fuera poco, iba a marcar un derrotero para gran parte de las poetas tanto de su generación como de escritoras más jóvenes. Ollé, injustamente expulsada de la generación ochentera por una turbia y tonta cuestión de edad, es recordada y reconocida por las voces femeninas de la época (Di Paolo, Alba, Chocano, Dreyfus, Silva Santisteban) como un referente y una magnífica compañera de ruta. Y no es para menos. Es un secreto a gritos que la insurgencia de la poesía hecha por mujeres durante los ochenta (en una rápida lista alcanzamos a tener hasta quince nombres) fue el suceso más importante, pues más allá de la calidad de sus producciones -rasgo que ha ido menguando con el tiempo- trazó un camino a seguir para las generaciones siguientes. Hoy, gracias a la valentía y resolución de estas escritoras, la diferencia cuantitativa entre hombres y mujeres poetas ha disminuido, y nunca más una joven poeta tendrá que pensar cien o mil veces para escribir poesía en serio: los espacios están abiertos y el interés en su producción es cada vez mayor.

Poetas en movimiento


Por supuesto, el fenómeno de las mujeres poetas surgidas en grupo, generacionalmente, no fue lo único que pasó durante la década. Los subtes, de la mano de grupos ahora legendarios como Leusemia (que acaba de cumplir 20 años de existencia), Narcosis, Zcuela Zerrada y Delpueblo, pusieron al rojo vivo la escena rockera. Un poco a la luz de la energía subterránea, y otro poco por mantener o conseguir un cierto nivel de figuración, incluso política, un puñado de poetas se unió hacia 1983 para formar el Movimiento Kloaka, tan pretenciosos en sus objetivos políticos como en su afán de “integrar” todas las artes en una experiencia totalizadora. La citada Carmen Ollé define con precisión lo que significó para la época: 

“Fue un movimiento literario de corta vida. Del grupo pienso que quedaron las voces de Dreyfus y Santivañez. Por lo demás, todos los movimientos literarios pasan, y quedan la obra de los poetas más relevantes”.
 Si hemos de asumir lo que dice la autora de “Todo Orgullo Humea la Noche”, tendremos que agregar solo dos nombres: Rodrigo Quijano y Domingo de Ramos. Lo demás fue alcohol, humo oscuridad y ganas de estar con la onda violentista que aquejó -cual virus de Hepatitis “K”- a muchos intelectuales jóvenes en tiempos de desvarío y excesos que el crítico Marcel Velásquez recuerda con ironía: 
“Quilca y su cloaca de signos emerge como el escenario marginal asentado en el centro, la escuela oficial de la disidencia que ofrecía el consabido cóctel de música subterránea, poesía, alcohol y drogas. Sujetos fracturados, migrantes sin destino, múltiples lugares de enunciación, retorcimiento del lenguaje y sueños imposibles”.
Con otras palabras, Alonso Ruiz Rosas, destacado poeta de esa misma generación, precisa aun más el sino kloakense, cuidando siempre de no generalizar, pues, a pesar de todo hubo allí poetas de valor: “El que mejor manejó el bombo y el autobombo (en los ochentas) fue Kloaka, aunque eso no signifique mayor cosa. Sus manifiestos fueron un refrito de Hora Zero, pero la intensidad de algunas voces es rescatable”.

Universitarios y Antiacadémicos


Más o menos en las antípodas de Kloaka y sus calculadas efervescencias, estaba el tandem Macho Cabrío-Ómnibus, revista que, desde Arequipa (circa 1977) y hasta 1985 forjaron una propuesta pluricultural, multidisciplinaria y con gran incidencia en las producciones individuales, lejos de los cenáculos universitarios y a contrapelo de las posturas revolucionarias de café, cantina o aula. De esta matriz surgieron poetas como Alonso Ruiz Rosas, Oswaldo Chanove y Patricia Alba -quien, por lo demás, parece ser una de las pérdidas más importantes en la poesía de los ochenta, pues no ha vuelto a publicar desde su “O un Cuchillo Esperándome”(1988).
La Universidad Católica, pese a ciertos exabruptos politiqueros de alguno de sus poetas, fue también un punto importante de generación de cultura y poesía. Rossella Di Paolo, a nuestro gusto la voz femenina más especial después de Blanca Varela, recuerda con afecto a sus compañeros y compañeras de entonces:

“Calandria y Trompa de Eustaquio fueron revistas de creación que movieron las cosas en la Católica a inicios de los ochentas. También teníamos nuestra propia música, el imborrable grupo Perexil (¿que fue de Milka?) animaba todos los recitales. Allí estaban los “Tres Tristes Tigres” (Eduardo Chirinos, Mazzotti y Raúl Mendizábal), y la lista es larga. La bufanda en el cuello era toda una declaración de principios. Reclamar más cursos de Literatura y menos de Lingüística, también. Antes de acabar la década, la inflación más delirante --cortesía aprista--, la caída del Muro de Berlín y nuestro Primer Encuentro de Escritoras Jóvenes, cuyo afiche cuelga aún frente a mi escritorio”. 
En ese primer encuentro podemos apreciar la cantidad y diversidad de poetas jóvenes de los ochentas, quienes fueron sistemáticamente soslayadas en los estudios, libros y antologías publicados sobre la época, lo que puede hacernos pensar en ciega parcialidad e incluso en misoginia.

---------------------------------------------------------
Amigos Míos

Amistades recurrentes y amistades olvidadas en un libro pródigo en manipulaciones históricas

En su libro “Poéticas del Flujo”, editado por el Congreso de la República a principios de este año, el académico J.A. Mazzotti --en un esfuerzo de dudosa habilidad hermenéutica-- ubica en el centro de la movida de los ochenta el Movimiento Kloaca, allegados personales y protegidos suyos a través de becas, recomendaciones y demás padrinazgos universitarios. Para tal propósito soslaya olímpicamente, por ejemplo, la poesía escrita por mujeres surgida en aquellos años, y simplemente pasa por alto el aporte de talentos como los de Montalbetti y Ollé, a quienes expulsa sin más del oscuro edén ochentero que él mismo ha construido en su beneficio, a través de dudosas antologías poéticas. “Poéticas del Flujo” es pródiga en lo que llamaremos, siendo condescendientes, imprecisiones. En la página 136, por ejemplo, afirma que una “avalancha” de bandas de rock subterráneo “reivindicaban desde sus negras casacas de cuero a Kloaka como su antecedente artístico”. Lo cierto es que hubo solo una banda a la que podría denominarse, hasta cierto punto, adscrita a ese grupo universitario: Delpueblo. En la página 66 afirma del poeta Enrique Verástegui que es “el más destacado autor de los 70”. ¿Qué pasa?¿Es que nuestro académico no ha leído los cuatro últimos libros del autor de “En Los Extramuros del Mundo”? No se si en EE.UU., pero hay consenso entre el enorme desbalance entre el primer libro de Verástegui y su producción última, ganada por la confusión formal y la pretensión filosófica. Por el contrario, ilustre excluido, ahí tenemos la sólida obra de José Watanabe: una madurez poética que ha ido consolidándose con el paso de los años y que le ha valido un reconocimiento internacional que lo ha convertido en una de las principales voces de la poesía hispanoamericana contemporánea.

El periodismo por encima del hombro

 
En una nota de la página 139 se queja de que los últimos libros del poeta Domingo de Ramos “no han recibido más atención que la propia del periodismo cultural limeño”. Con ello sugiere que la crítica periodística está subordinada o es “inferior” a la crítica académico-profesional, que autores como él fatigan con profusión y ligereza. Lo cierto es que estos dos tipos de acercamiento al texto tienen objetivos distintos, a veces hasta complementarios. Ambos géneros -como casi todo en la literatura- se degradan o se enaltecen según quien los ejerza. Este trato despectivo al periodismo se reitera en distintos tramos del libro. 

La vaca no se acuerda de cuando era ternera. El profesor Mazzotti ha olvidado interesadamente -en su “testimonio de parte” lo elude- y ha excluido de su hoja de vida su paso prolongado por el tristemente célebre "El Nuevo Diario de Marka", pasquín senderista donde ejerció el cargo de editor del suplemento dominical "Asalto al Cielo", aun en los momentos en que sus periodistas celebraban las más sangrientas acciones del terrorismo. En el momento de escribir esta reseña, tenemos sobre la mesa el Suplemento Nº 4 del mencionado vocero de Sendero Luminoso, nada menos que del 18 de mayo (aniversario del inicio de la lucha armada) de 1986. En el postón leemos lo siguiente: “Edición J.A. Mazzotti”, y en el editorial, titulado “Una nueva humanidad”, podemos leer esta “joya” del encomio violentista: “Pensemos sino (sic) en todas las Comunas que le quedan a la especie humana para que triunfe la vida (…) Marxistas, nietszcheanos, malditos, comunistas; nuestra cuarta granada está rodando por ahí (J. M.)”.

Si te vi, no me acuerdo


Y eso no es todo. El Nuevo Diario del domingo 13 de julio de 1986 titula casi con alegría: “ABIMAEL SE PRONUNCIA”, y en la volada dice: “DESPUÉS DEL GENOCIDIO”, en referencia a la matanza del Frontón. Luego hay un especial de varias páginas dedicadas a la monserga senderista, hasta que en la página 7, en la parte superior izquierda encontramos lo siguiente: “Culturales y Espectáculos: J. Mazzotti". Con lo que su declaración de hace unos meses al diario "La República", de que él y sus amigos se encontraron atrapados “entre dos fuegos” (la izquierda democrática y la subversión terrorista), se cae de falsa.

Definitivamente, el actual profesor de Harvard se alineó con uno de estos bandos. Este es el tipo de cosas que salen a la luz cuando la soberbia intelectual pretende cambiar la historia y promover imágenes que favorezcan sus predios y a sus vecinos y amigos, en desmedro de tanta gente que, felizmente, se preocupa solo de hacer su trabajo creativo de la manera más limpia posible, sin perseguir titulares de periódicos, como lo hacía Kloaka, ni caer en la manipulación, la desvalorización del otro, la mezquindad y todo lo que acarrea la obsecuencia ideológica y la interesada utilización de un prestigio académico quien sabe si bien ganado.

 ---En la imagen, compinches poéticos e ideológicos, Mazzotti y Santiváñez. Poetas que desperdiciaron su juventud, uno más que el otro, aplaudiendo desde las tribunas de un bar, una "revolución" que no fue más que terror y barbarie.

12 comentarios:

  1. Anónimo28.7.14

    Veo que dices que los de cloaca estuvieron alineados.

    Jam

    ResponderEliminar
  2. Claro. Yo, por ejemplo, estoy alineado con la causa palestina. Eso no me convierte en terrorista de Hamas o en islamico.

    ResponderEliminar
  3. Anónimo29.7.14

    quien desperdicio mas su juventud? mazzotti es que se metio harto pastel no?

    ResponderEliminar
  4. Anónimo29.7.14

    ¿POR QUÉ REPUBLICAS ESTO JUSTAMENTE AHORA QUE TODO NOS ESTÁ SALIENDO BIEN?

    LOS COMPINCHES

    ResponderEliminar
  5. Anónimo29.7.14

    En Lima circula el rumor de que hiciste llegar este informe a los profes de Harvard para que botaran a Mazzotti. Es cierto????? Confiesa!!!!!

    ResponderEliminar
  6. Anónimo30.7.14

    SIEMPRE ME DIJERON WUE HABIAS ACUSADO DE SENDERISTAS A LOS DE KLOKA PERO LEYENDO ESTO ES SOLO UNA BURLA.

    JAVIER Z.-

    ResponderEliminar
  7. En respuesta a los dos últimos comentaristas debo decir lo siguiente:

    1. El informe que escribí a pedido de Malca para la revista SOMOS no llegó a manos de los profesores de Harvard. O por lo menos no llego a sus manos de mi parte. Tengo una versión de que otro profesor peruano residente en EE. UU. se tomó el trabajo de sacar fotocopias y hacer esa sucio tarea. Tal vez luego me animé a detallar ello.

    2. Los mismos kloakenses se han encargado todo este tiempo de victimizarse y decir que los acusé de senderistas, que mentí, que dañe sus imágenes (sic), etc. FALSO. Si hubiera un ápice de mentira en lo que publicó Malca en SOMOS, tengan por seguro que Mazzotti hubiera iniciado una acción legal contra mí. NADA DE ESO PASÓ NUNCA.

    ResponderEliminar
  8. En cuanto a quién consumía pasta base, no me consta que el doctor Mazzotti lo haya hecho ni lo haga. en cambio, sí he visto innumerables veces a Roger Santiváñez en ese trance. Saludos.

    ResponderEliminar
  9. Anónimo1.8.14

    Disculpe, poeta Coral, pero Mazzotti no solo es doctor, también es POETA. No sé por qué tendenciosamente hace mención a su estatus académico y no al creativo (lo mismo se podría decir del POETA Santiváñez).

    Paul
    Desde algún Mall en El Paso

    ResponderEliminar
  10. Aprende a leer. Yo no afirmo que uno sea solo poeta y el otro solo académico. Sugiero que uno es más poeta que académico y que el otro es más académico que poeta. Por su puesto, en mi humilde opinión.

    ResponderEliminar
  11. Anónimo25.10.14

    oe ctm, habla fue faveron
    rosquete eres cholo cojudo

    ResponderEliminar
  12. Anónimo25.10.14

    Te vamos a mandar la moto conchatumadre no te metas con mis amigos.

    ResponderEliminar

di lo que puedas

Se produjo un error en este gadget.