10.10.15

COMENTARIO SOBRE EL RECIENTE LIBRO DE ALONSO RUIZ ROSAS

Que un poemario con este tema y este título haya pasado desapercibido en estos tiempos de autoficciones y levedades, ya no sorprende. Lo que sorprende es que haya poetas que lo lean y se atrevan a comentar una propuesta tan compleja.




Espíritupampa (Paracaídas editores, 2015) de Alonso Ruiz Rosas 

Por Salomón Valderrama.


Espíritupampa (Paracaídas editores, 2015) de Alonso Ruiz Rosas nos lleva de la mano lentamente por su lenguaje reposado ya que se trata de un trabajo esmerilado en años de lecturas y vivencias torrentes que en el cruce de las lenguas que elogian y cantan o rezan la brutalidad y la delicadeza supina de los caminantes pasantes sensibles que todo lo presienten o rozan en el espíritu de las cosas. 

Estos poemas tratan (y lo logran) de tocar esa consigna de Pitágoras que dice: Eh quoi! tout est sensible! Por eso el tratamiento que se le otorga al lenguaje en este libro es de pequeños encuentros que se vuelven vetas o tablas se salvación para espíritus nobles, que todos lo son. Se conjugan en la lectura desborde de edades, épocas, paisajes, historias, rescates y futuros posibles. El poeta canta y otras veces ora a los reinos de lo posible y lo imposible como Westphalen dijera: Pero ¿a qué sirve el lenguaje si no insinúa (invoca) lo imposible?

Esto es lo que importa en poesía en estos tiempos de revueltas y trampas que tratan de estancar la mente y el espíritu redentor al que nos conduce el lenguaje poético. Hay algo que sobrepasa a todo en la creación y el lenguaje que soporta a cabalidad su representación o detenimiento para poder volver una y otra vez a pensar y contemplar su sugerencia o difuso dibujo.

La poesía es un acercamiento a todos los posibles principios de lo que somos y seremos y de todo lo que nos envuelve y que siempre está al borde, el encuentro de esa metáfora sutil y universal que nos solace y nos abra al fin esta larga noche.


En Espíritupampa se reconoce la posible redención del hombre en constante enfrentamiento con el aire ya enrarecido ya contaminado de él mismo y de las cosas que le rodean. Se oye la voz de la historia de los invasores y los conquistados, pero de los conquistados por el lenguaje.



Alonso Ruiz Rosas.

1 comentario:

  1. Anónimo10.10.15

    ala, hace tiempo que no leía una opinión tan tela y "poética".

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