5.10.15

¡QUÉ MALO ES JUAN BONILLA!

No he tenido el gusto, aún, de leer algo de la producción literaria del escritor Juan Bonilla. Ayer leí, sin embargo, un artículo de El Dominical de El Comercio, donde el escritor se despacha sobre, o más bien contra, una movida de jóvenes poetas en España.

Sin pizca de ironía, Bonilla intenta explicar el auge en redes sociales, y últimamente en ventas, de jóvenes bardos como Marwan, Diego Ojeda, Irene X, Defreds, entre muchos. Algo que requería más bien un acercamiento sociológico --la relación entre este miniboom y la crisis española--, Bonilla lo reduce a un descripcionismo que parte de la influencia de las redes sociales en la comunidad de consumidores de poesía. Cito:

La mayoría de los títulos (...) pertenece a un nuevo movimiento que, de tan nuevo, ni siquiera es movimiento; que navega entre la cursilería y la sentimentalidad, y que ha convertido en gigantes mercantiles a unos cuantos nombres que no transitan por ninguna antología de poetas.

Espero que, al decir esto, no esté pensando que los "verdaderos" poetas tienen que cargarle el maletín a los críticos consagrados o a las vacas sagradas para llegar a ser verdaderamente poetas, es decir, figurar en las canonizadoras antologías poéticas.

Más adelante, el autor del artículo continúa bombardeando sin resquemores este nuevo movimiento;

Así que si hay mucha cursilería en estos poemas, hay montañas de "buenrrollismo", hay ironía sana (no sabía que había ironía insana) (...) entre la bonitura empalagosa y la obviedad tunante, apenas hay sitio para nada.

Y aquí llegamos a lo que puede ser el meollo del asunto. Bonilla pone el parche y se defiende de una posible acusación de envidia literaria, y no solo eso, convierte acaso lo mejor de este movimiento poético: su naturalidad, en lo peor, pues cree que los poetas caen en

el hecho de pensar que la poesía se hace con sentimientos que no necesitan estilizarse en el lenguaje. La efervescencia sentimentaloide que cae una y otra vez en la banalidad, una que luce orgullosa algún chistecito más o menos inspirado.

Bonilla no solo le niega la más mínima cualidad al movimiento; cree, como los viejos románticos, que la poesía es la poetización de sentimientos y nada más. Parece criticar desde un lugar de enunciación jerárquicamente superior, tanto estética como éticamente, pues agrega más adelante que "sus libros funcionan mayormente gracias a su extraordinaria visibilidad en las redes y a su maestría escénica".

Dice haber acudido a un recital de poesía joven cuyas entradas "se han agotado días" (sic), para luego emitir su vaticinio de escritor consagrado por la vera vía, la única, para él:

Sinceramente no creo que mucha de esta (poesía) sobreviva a la propia generación sobre la que está derramándose y que una de las esencias de esos libros es la cursilería (otra vez con el adjetivo ese)*.

El final del artículo es de lo más prejuicioso. Bonilla afirma que lo que en realidad hacen estos jóvenes vates es drogarse y no hacer --todo el artículo lo grita-- "verdadera poesía".

Sinceramente pocas veces he leído un artículo periodístico tan malo como este. Malo en dos sentidos: rezuma, sin ninguna gracia, malaleche contra una movida que recién empieza, y además, al detenerse profusamente en un fenómeno tildado por él mismo como irrelevante, carece de sentido periodístico y bien pudo haber sido dejado de lado por el editor. Salvo que no tuviera algo mínimamente bueno para ocupar esas dos largas y tediosas páginas.

*Los paréntesis en las citas son míos. 


9 comentarios:

  1. Anónimo5.10.15

    Dos páginas completas para no decir nada positivo sobre un movimiento poético y además intentar matarlo antes de que crezca, es un desperdicio, hombre!!!
    Mejor hubieran puesto una antología de los poetas y que los lectores de esa revista se hagan su propia idea.

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  2. TONES5.10.15

    QUIÉN DIRIGE EL DORMINICAL AHORA????????

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  3. Quién lo dirige, no sé. Solo sé que el editor es Dante Trujillo.

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  4. Anónimo5.10.15

    Cursileria y sentamentalismo, lo repite como un loro en su nota. No hay un buen correcto estilo en el dominical, ya que de editor no podemos hablar.???????


    Frank
    UPC

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  5. No deja de ser un mundo al revés, antiguamente los poetas establecidos eran criticados, incluso fustigados, por los nuevos poetas, al grito de ¡muerte a lo antiguo!. Hoy cambian las tornas y son los viejos poetas (aunque Bonilla no tiene un gran bagaje poético) los que critican a los nuevos . ¿Por qué? Supongo que por miedo; las nuevas tecnologías avanzan y !ay del que se quede atrás¡, y ciertamente serán los nuevos poetas mejores o peores, pero igual que lo son los “menos jóvenes” salvo por la extraña circunstancia de que estos últimos se sienten protegidos por la vieja guardia de la crítica,; ésa que antiguamente temían hoy es su aliada, puesto que todos han partido en el mismo barco, y son parte, última, de lo que fue un sistema perfecto: yo critico bien – tu vendes. Afortunadamente la literatura es la más democrática de las artes -cualquiera puede comprar y opinar de un libro- y tiene el deber y el derecho de opinar sobre él, a diferencia de la pintura o la escultura, en la que un iluminado o dos proponen como arte “top” o “comprable” lo que ELLOS opinan como buenos. Por fortuna, como creo, la literatura no depende, ya, de lo que opinen un periódico, una revista, un libro o una radio, y menos un escritor mas o menos establecido, así que el mundo sigue girando y nadie parará a ningún autor si éste vale, sea por twitter o sea en la editorial Visor.

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  6. Hola. Yo, en cambio, pienso que el de Juan Bonilla es un buen artículo y que muestra ideas que muchos pensamos. La verdad, no conozco a nadie que lea textos de los autores citados en el artículo que termine impresionado y quiera recomendarlos por su calidad. Por lo general, las veces que los hemos debatido en mis clases hemos tendido a concluir —casi todos— que se trata de textos destinados a un público joven que les hacen experimentar empatía y les evitan pensamientos complejos y la necesidad del análisis y la reflexión posteriores a la lectura. Que la poesía clásica no guste a la mayoría de la gente tiene su principal motivación en que la mayoría de la gente no la entiende. No es lo más frecuente escuchar frases como "Este texto no me gusta porque el estilo del autor me sugiere blablablá" o "Es que carece de" o "Pienso que utiliza recursos que". No. No les gusta y no saben por qué, pero el porqué tiene que ver, entre otros aspectos, con su conocimiento. Porque la poesía, como lector, también se aprende. Esta nueva poesía, sin embargo, no busca estimular la inteligencia. En mi opinión, lo que le falla al artículo de Bonilla es que algunos de los textos poéticos que critica podrían ser fácilmente desmontados con criterios formales, pero imagino que prefirió no meterse en ese lío enorme y que lo acusaran de dogmático o purista. Tendió a centrarse en aspectos de carácter subjetivo y poco más. Aun así, yo soy profesor de literatura en la ULPGC y un lector de poesía interesado en el tema y quiero manifestar mi aplauso a favor del artículo de Bonilla, a pesar de que pienso que es muy mejorable. Dar por indiscutible que el hecho de que estos nuevos poetas vendan mucho es sinónimo de calidad poética o talento literario es lo mismo que decir que Gran Hermano tiene mucha audiencia porque es de los mejores programas de la televisión, o simplemente que los libros que más venden son los mejores. No es posible opinar sin mostrar el gusto propio. Paulo Coelho vende mucho, pero ¿es buena literatura? ¿Cómo certificar esto? ¿Quién lo decreta? ¿En qué lugar quedan Shakespeare, Bukowski o Edgar Allan Poe? ¿Qué pasa con Kawabata, con Toole, con Saramago, con Borges o Gabo? ¿Qué opinarían ellos? ¿Cuál es la buena literatura y cuál es la mala? Es difícil saberlo. Pero es fantástico y necesario que las personas lean contenidos que les permitan desarrollar un pensamiento crítico útil. El mío me dice que los textos de los poetas que cita Bonilla no podrían entrar en ningún caso en las listas de los recomendables. ¿Por qué tienen éxito entonces? La reflexión de Bonilla es buena y real (pero, seguramente, también incompleta). La mía, para simplificar, porque es un debate algo extenso: que la poesía no se forma solamente con secuencias de frases bonitas; que escribir frases bonitas no te convierte en poeta; la poesía es algo más y más difícil, no accesible para cualquiera. Y, por último, que las grandes editoriales, desgraciadamente, ponen dinero en donde ven un filón. Un saludo.

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  7. Estoy de acuerdo con Gus. Hay una cosa, que ya decía Finkielkraut hace veinte años, sobre el relativismo posmoderno, en el que igualaba conceptos culturales:

    “…un par de botas equivale a Shakespeare. Y todo por el estilo: una historieta que combine una intriga palpitante con unas bonitas imágenes equivale a una novela de Nabokov; lo que leen las lolitas equivale a Lolita; una frase publicitaria eficaz equivale a un poema de Apollinaire o de Francis Ponge; un ritmo de rock equivale a una melodía de Duke Ellington; un bonito partido de fútbol equivale a un ballet de Pina Bausch; un modisto equivale a Manet, Picasso o Miguel Ángel; la ópera de hoy –«la de la vida, del clip, del single, del spot»– equivale ampliamente a verdi o a Wagner. El futbolista y el coreógrafo, el pinto y el modisto, el escrito y el publicista, el músico y el rockero son creadores con idénticos derechos. Hay que terminar con el prejuicio escolar que reserva esta cualidad para unos pocos y que sume a los restantes en la subcultura“

    Creo que de esto habla Juan Bonilla. Vale que todo valga, pero que siga existiendo el criterio que discrimine entre buena poesía-pintura-cine y la mala, sin que se tache a los críticos de carcas, envidiosos y desfasados.

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  8. Estoy de acuerdo con Gus. Hay una cosa, que ya decía Finkielkraut hace veinte años, sobre el relativismo posmoderno, en el que igualaba conceptos culturales:

    “…un par de botas equivale a Shakespeare. Y todo por el estilo: una historieta que combine una intriga palpitante con unas bonitas imágenes equivale a una novela de Nabokov; lo que leen las lolitas equivale a Lolita; una frase publicitaria eficaz equivale a un poema de Apollinaire o de Francis Ponge; un ritmo de rock equivale a una melodía de Duke Ellington; un bonito partido de fútbol equivale a un ballet de Pina Bausch; un modisto equivale a Manet, Picasso o Miguel Ángel; la ópera de hoy –«la de la vida, del clip, del single, del spot»– equivale ampliamente a verdi o a Wagner. El futbolista y el coreógrafo, el pinto y el modisto, el escrito y el publicista, el músico y el rockero son creadores con idénticos derechos. Hay que terminar con el prejuicio escolar que reserva esta cualidad para unos pocos y que sume a los restantes en la subcultura“

    Creo que de esto habla Juan Bonilla. Vale que todo valga, pero que siga existiendo el criterio que discrimine entre buena poesía-pintura-cine y la mala, sin que se tache a los críticos de carcas, envidiosos y desfasados.

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  9. Anónimo31.1.16

    Por comentar el texto de los paréntesis: por supuesto que existe la ironía insana, casi todos los golpes irónicos de Churchill en el parlamento ya me dirás si eran insanos (sobre todo para quien los recibía). Y en cuanto a otro paréntesis más adelante, donde pones el asterisco, CURSILERÍA no es un adjetivo en ningún caso. En cuanto a algo que dice alguien que comenta de que "el mundo al revés" los viejos ocupándose de los jóvenes, le recomiendo que se informe mejor: es una cosa que ha pasado siempre, por poner un ejemplo el crítico más duro que tuvieron los poetas del 27 (Lorca, Alberti, Cernuda) fue Juan Ramón Jiménez. Con esto no digo que Bonilla sea Juan Ramón Jiménez, claro, pero lo que parece claro es que entre los poetas de los que habla tampoco hay ningún Lorca ni ningún Cernuda. En cualquier caso ha pasado siempre y es como tiene que ser: los mayores dándole palos a los jóvenes. Puedes pensar que lo hacen por mantener su coto privado de caza o porque les gustaría que se hicieran las cosas mejor: en cualquier caso parece evidente que es un derecho del crítico y lo que se ha de hacer para desmentirlo es mostrar pruebas elocuentes de que se equivoca. Así que nada más fácil que desmentir los poemas que cita -realmente baratos. Basta con copiar aquí grandes poemas de esos autores citados. En último término creo que hay que agradecerle al crítico que se ocupe de algo que, a pesar de estar vendiéndose mucho y tener muchos seguidores, no ha merecido en periódicos de gran tirada casi ningún texto. ANA MARTÍNEZ BASALLO

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