16.11.15

JUAN RAMÍREZ RUIZ: DOSSIER ECHADO A PERDER




Con varios meses de retraso, llega por fin a mis manos el Nº 2-3 de la revista literaria MAESTRA VIDA. Trae un dossier testimonial sobre el gran poeta peruano Juan Ramírez Ruiz, que, visto desde la portada ("Testimonio y valoración", se lee ahí), prometía buenas cosas.

Lamentablemente, lo que uno encuentra adentro es un rosario de pullas, ajustes de cuentas, ataques gratuitos y mentiras que ayudo a desentrañar uno por uno.

El dossier se abre con un testimonio en tres momentos de Óscar Málaga. El tercer momento relata un tristemente famoso incidente en el bar Yacana del centro de Lima, donde, según muchos testimonios de gente que estuvo allí, JRR se ganó a pulso una paliza a cargo del poeta Tulio Mora. Málaga tergiversa lo ocurrido y suaviza los hechos.

Eso es poco. El siguiente dosierista (neologismo) es José Rosas Ribeyro. Este aprovecha el testimonio que debe dar sobre la vida y obra del poeta norteño, para, una vez más, salir con su mantra de su militancia en el Infrarrealismo mexicano y su negativa a vincular a los poetas de Hora Zero con el importante movimiento poético mexicano.

Hay cosas peores: Vladimir Herrera utiliza su testimonio para despotricar contra un santo que, los que me conocen, saben que no es de mi devoción:

"Noto un afán de desprestigio de la obra de JRR en lo que por ejemplo escribe José Carlos Yrigoyen. Pendejín al que no le gusta polemizar cuando se le dice que su idea de la república de las letras es más bien la de la república de Saló, ello, en el remiendo (¿habrá querido decir "remedo"?) de ensalada literaria que suponen sus reseñas". (p. 25)

¿Cuánto calza esta diatriba contra el discutido reseñista y aún más discutido narrador Yrigoyen en el dossier sobre JRR? Nadie lo sabe. Como nadie sabe tampoco qué demonios pinta en todo esto las alusiones insultantes a los familiares del hoy editor de Planeta Jerónimo Pimentel, o los calificativos de "comisario paracaidista" endilgados a Tulio Mora.

Frente a tales testimonios-excusas para ventilar desencuentros, enconos y mala leches, el ensayo de Paolo de Lima --tan crítico con Hora Zero como el largo testimonio de Herrera, solo que un poco más "académico"-- resulta insospechadamente equilibrado.

En suma, el dossier que incluye la revista resulta todo lo contrario a lo que un dossier literario debe ser: valorativo, certero, despersonalizado y generoso; solo expresa mezquindad, agresividad, voluntad de ocultamiento, y nos enseña que las venas abiertas de la polémica sobre HZ aún siguen no sangrando, sino supurando pus.

5 comentarios:

  1. Gracias, Víctor, por esta nota sobre nuestro Nro. 2-3 de la revista. Buena o mala, no voy a juzgar lo escrito. Nuestro afán de poner a luz -y recuperar del olvido- la vida y obra de nuestro Juan Ramirez Ruiz nos llevó a invitar a escritores y poetas que tuvieron el privilegio de conocerlo y disfrutar de la amistad con él y compartir la efervescencia de la poesía de esos días. Veo que no te gusta lo expresado por algunos de nuestros colaboradores. Bien. De eso también se trata. Uno escribe para gustar o disgustar, para alegrar o para contrariar, etc.. Nuestros colaboradores tuvieron la libertad de expresarse, tal vez no -también- para el gusto de los editores, pero se respeta esa libertad, se publica y se agradece. Como agradezco, también, el tiempo y las palabras que nos dedicas a lo publicado por nuestra revista. No reclamamos flores, pero si una palabra decente, honesta y seria. Si nos envías por el email tu dirección, haremos todo lo posible para hacerte llegar a tiempo nuestro siguiente número, si es que aun merecemos tu atención.

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  2. Estimado amigos de Maestra vida. No ha sido una reseña de la revista, sino solo una mención a un dossier sobre un poeta que fue un amigo mayor durante mi adolescencia. Por eso mi reclamo: no podemos descuidar la obra de JRR para ventilar cosas que no tienen que ver con él. Saludos y mucha suerte con la revista.

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  3. Anónimo18.11.15

    Yo SÍ ESTUVE EN ESA PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE MORA Y PUEDO DAR FE QUE RAM{IREZ RUIZ NO ESTABA EN SUS CABALES Y ESTABA COMO LOCO, HECHO QUE EN UN MOMENTO SACO DE QUICIO A MORA Y LE DIO UNA PALIZA CREO YO QUE MERECIDA. ESO FUE LO QUE VI CON ESTOS OJOS QUE SE COMERÁN LOS GUSANOS. MORA ABUSÓ DE UN CASI INDIGENTE.

    Paulo.

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  4. No es la versión que yo tengo.

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  5. Anónimo9.1.16


    Han pasado 42 años de mi salida de Perú en el mes de Abril 73. En el 70 con Juan, Jorge, Feliciano, Cerna, JC Rodríguez, Isaac Rupay, Santiago Elías; acordamos llevar a cabo la integración y fundación de Hora Zero. De esas fechas ya habían incidentes en criterios políticos como literarios. Cabe recordar que el carácter novedoso de todo joven era mostrar sapiensa, postura un tanto arrogante que destacaban en algunos pricipiantes a poeta.
    Bar Palermo, ese pedazo de calle de la Colmena guarda muchos secretos de aquellos años. El puesto de periódicos del padre de Rupay en plena esquina de Colmena y plaza San Martín era el punto de reunión del movimiento. Nadie chocaba con Pepe Diez por su temperamento aparentemente tranquilo, él podía mantener la cordura necesaria ante los actos hostiles de los que no participaban con el grupo nuestro. Los que tienen fresca la memoria lo recordarán. De esa manera me distanciaron de sus evocaciones de aquel tiempo. Un verso expresa la actitud de mis sentimientos: Fui intrépido, noble y orgulloso y como una bestia quise cruzar la vida. Esa vida tan difícil que viví en París, Barcerlona, Berlín o Amsterdam.
    Comprendo la reacción de los que se quedaron en Lima trantando de mantener su trabajo fiel a sus principios, incluyendo la agresividad. Pero el caso es que el talento no se transmite con golpes ni con insultos que es propio de los seres atemorizados o por incapacidad de convicción. Lo que sí me apena de mi paisano Juan Ramírez, gran amigo, eterno amigo, así la vida se lo haya llevado por delante; tenía propiedad, tenía arraigo, tenía esa virtud de llenar sus sueños, poblarlos de poesía e identificarlo con la ternura. Además, si llegó al deterioro físico y mental, con mayor razón para comprenderlo. Su exaltación no era por una mujer de carne y hueso, sino, por la mujer con la que se identificó hasta la muerte: La Poesía.

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