26.12.15

BELLATIN Y EL ARTE DE PELAR UNA FRUTA PUTREFACTA

Por Víctor Coral.


Entrambas aguas del libro objeto y del libro artesanal, bajo el codiciado sello de Alfaguara, Mario Bellatin nos trae esta vez una engañosa historia de amor putrescente --perdonen el galicismo-- entre un enfermo de muerte y el sacerdote encargado de la extremaunción. Amor que de hecho se manifiesta en las postrimerías de la vida del enfermo, no sabemos incluso sin con plena conciencia de este:

"Parece que alcanzaron a besarse con pasión",

nos revela el narrador, poco comprometido con la estupefaciente pasión y abocado diría a esbozar algunas ideas que justifiquen comportamientos, y a develar otras que complementen lo que normalmente deberìa ser el poco creíble desarrollo de las acciones.

Estas, las acciones, están sagaz y pulcramente puestas en rol al final del libro, entre dibujos alusivos al amor mortis (expresión mía):

-Extremaunción

-Encuentro

-Premortajas

-Nace el amor

-Osadía corporal

-Roce de carnes

-Aparición de la muerte

-Caída

-Regreso al útero y nacimiento

-La presencia omnisciente de Benito Mussolini

-Peligro inminente que corren tanto el pezón como la materna leche





El énfasis dentro de una narratividad alucinatoria y lejanamente ceremonial, esta puesto en el momento en el que los cuerpos amadores se juntan y concretan una suerte de paliativo del acto carnal "natural". El elemento activo --solamente en el sentido de que tiene las fuerzas saludables para cumplir con su deseo-- se desenfrena de la misma manera en que alguien agobiado por la sed destajaría las partes putrefactas del una fruta para luego llevársela embarradoramente a los resecos labios.

El punto de quiebre de la narración, en mi entender, no aporta significativamente al entorno alucinatorio logrado, y más bien le baja la valla a la historia reduciéndola a una oscura historia familiar (pero lo familiar está ya presente en el título del libro)*.

Menos aún se entienden la omnipresencia de Mussolini que, como sabemos murió sumariamente fusilado y en el contexto de este relato acaso se convierte más bien en la opresividad presente a lo largo de la narración.

"Retrato de Mussolini con familia", dado lo expuesto, puede tanto ser lo que es concretamente; una extraña historia de amor premortal, o por otro la manera como el poder fáctico se inmiscuye en la vida y en los quehaceres más íntimos de los seres. Yo apostaría por lo primero, sin descuidar lo segundo.

*La tesis del eterno retorno de lo mismo parece afirmarse en la narración: el enfermo, a quien le falta un brazo, renace, digamos, con las mismas características y, acaso, bajo las mismas circunstancias familiares.

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