7.7.16

NARRATIVA Y LUGARES COMUNES

En una implacable reseña de José Carlos Yrigoyen al reciente libro de Jennifer Thorndike (ver la reseña completa aquí), encuentro este párrafo especialmente interesante para mí:


Una de las principales causas por las que Esa muerte existe es un libro fallido es la gran cantidad de lugares comunes que lo pueblan. Abandonando toda pretensión de originalidad, el abuelo sádico y lascivo es nombrado como el Monstruo; otro de los personajes es bautizado con el unidimensional mote de Basura, y así por el estilo. No hay ninguna sutileza, claroscuro o ambigüedad que rescate de lo obvio o del estereotipo a las acciones o actores de esta exacerbada tragedia. Hay exquisitos retratos del mal y de la pesadilla que se emparentan con el que ha intentado dibujar Thorndike, como es el caso de ciertas novelas de Jelinek o de los cuentos de Kobo Abe, de quien incluso se ha utilizado una frase para epigrafiar esta novela. De esos modelos Thorndike solo ha aprendido lo más efectista y epidérmico. Se alude continuamente al sufrimiento, la desolación o la vergüenza, pero no existe la menor profundidad psicológica en sus personajes que los avale, por lo que todo queda en lo meramente enunciativo. A todo esto debe sumarse un muy mal uso de la narración en segunda persona.




Me interesa especialmente lo que se ha llamado lugar común. Esta caracterización tal vez sea una de las más seguras para reconocer la falta de maduración en un relato o en una novela. Normalmente los lugares comunes florecen como hongos cuando la escritura permanece demasiado tiempo en la dimensión enunciativa. 

En la ausencia de simbolismos, de alusiones, de multiplicidad de sentidos, lo más desconcertante, atrevido, resquebrajante que puede dar el autor (y que tal vez este percibe como deseables) no pasan de ser elementos chatos, sin relieve, como dice el crítico: efectismos.

Nada sorprendente en nuestro medio, lamentablemente. Nuestra joven literatura no está a la altura de las editoriales que los acogen. Esto porque razones extraliterarias intervienen en la elección de los textos a ser publicados. Más pesan el amiguismo, lo mediático del autor y la capacidad de la editorial para explotar la imagen del escritor.

Mientras esto siga así, no nos sorprenderá que nuestra nueva literatura (sic) abunde en lugares comunes, denotatividades y efectos nada especiales. Espero las excepciones.



1 comentario:

  1. Anónimo8.7.16

    ya Rocio antes Beatrice lo habia señalado con relacion a "Ella", donde veia un guion de cine, sin imagenes que sugieran mas alla de lo que mostraban y un andar en circulos en los mismos sentimientos sin desarrollar la psiquis de los personajes que eran solo estereotipos.

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