3.8.16

CINCO POEMAS DE JAVIER RAMOS





EL POLVO EN EL AIRE ES DIOS


Krónos es dios masticando la arena
Aeris53 estrella de Babel a cincuenta millones de mi índice
que lo oculta
al mismo tiempo que lo estrena
es brillante en mi retina y en algún lugar donde exhalo esa energía que percibo
como si me dibujara
como si todo fuera una hoja con escarcha
el sonido no existe fuera del reloj
y acabo de comprobar que mi pulso es un vuelo desde el barranco

Escribo estas palabras en la misma marea que las borra
dirijo un barco de gargantas sin agua de sal para beber
y nadie ve que en mi mano está la luna de Aeris53 hipnotizando este momento
a cada paso de mis hombros
a cada respiro de mi tráquea
todo moviéndose entre el brillo de millones de haces de blues
descifradas en mis órbitas
los dioses de espiral
las cortinas de lluvia
y no hay palabras que reciclar
no hay girasoles como cabezas en un jardín holandés
o cabezas como girasoles en un jardín de ataúdes
sabes
no puedo vaciar el vacío
sabes
el vacío es una gota de papel pintada a carboncillo goteando vacío
me entiendes?

Ahora sigue mis brazos convirtiéndose en aire entre el follaje de la tarde
y vuela



COMO EL SILENCIO EÓNICO
“visualiza el universo como una erupción, como una fluctuación cuántica”

Los ladrillos de este desierto son espejos sin pulir
gastados
esta cuadra una duna en donde me apoyo y desvanezco
así mi vida en este eclipse de smog
donde el cielo se espanta con el cristal
donde las orillas del mar atomizan tus pies
y transplantan el silbido congelado del océano
hacia mi sangre que enrojece este universo vástago
primogénito de madre y bastardo
aterrado de respiración
biselado de angustia
en el que te veo distrayendo mis manos
conversando con el callado huracán de un medio adiós
un rio de concavidad atravesando la cal
los puentes
todo el horizonte de tus ojos
dividiendo la ventana
para siempre alunizar
en medio de tus párpados de sal
como un antílope de luz
cayendo al amanecer
en nuestra tumba




SUICIDIO

El eco de su impulso gris
Las catacumbas donde agoniza la esclavitud
Una aldea en Sudán después de la malaria
El desierto libre de arena...

La convicción ultrajada por la insonoridad de su corazón
La insolación rasgada por el viento…
Los divanes sin Demerol
Las infecciones escarabajo

Un mordisco de amapola en la madrugada
Una pastilla celeste naufragando en vodka…

Vitral y estalactitas entre candelabros.
El incienso a sorbos de café.
Los rosarios sin dexacort…
Sin sol
Por siempre
Tu desierto libre de arena…




MI PALABRA NO OCULTA EL SOL
no camina de día pero araña las ventanas
de noche dibuja ramas de agave en las paredes de la cochera
asfalta los inviernos
las cicatrices
es una sombra recogiendo algunas botellas de plástico
un mendigo dormido en mi cama hace mucho

(esta noche es una quemadura de sal en la mejilla de un ojo)

A veces fuga hacia el lugar donde fumamos muy temprano
desaparece en el momento en que cambiamos el televisor
o se accidenta nuestro hijo
va cubierto por abrigos indefensos ante la humedad
con sus dedos sin desplazamientos suaves
sin rodillas
o mensajes de facebook
y divaga
toma café para seguir madurando
esconde los controles remotos al insomnio
apesta a noche de labios roídos
van Gogh arrodillado en el patio del manicomio
los cementerios sobre los acantilados de Valparaíso
sus muertos al filo de la navaja
buscando el cielo envuelto en ráfagas de infierno…

(esta noche es un asesino olfateando esta pared llena fotos)




EOLO

Dicen que el viento es el aliento de la tierra
como los mares son los lagos ancianos de las moléculas de los experimentos
Pero como aprendes a respirar la muerte de la tierra
entender la acción de una roca en la playa
 y ya ves 
aun así, todos decidimos perdurar
en la conciencia del pescador 
del pescador de insomnios en la carretera vacía
en los días buscando ese día que lo resume todo
hoy nada
hoy todo se abrevia en una mano ocultando la memoria de mis ojos
un pedazo de vapor buscando ese vapor diciéndome
no camines alrededor de Eolo
no camines a través de los mares del Norte
disuelve el odio como envejecen las baritas mágicas de las brujas y su sonrisa
huye del litoral pesado de mi aliento
y déjame inspirar
déjame rodear de vidrios este departamento que me ve cantar de madrugada
a los aires del mendigo arrastrando su bolsa
al sonido del carrito de compras respirando el hielo del amanecer
y así
como una ola violenta se deshace en la arena
permíteme estacionar
mis alas de metal

entre los ladridos enrejados de esta madrugada

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